Yom Teruá: el día del sonido de trompeta
“Una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación” (Lv 23:24)
Levítico 23 dedica a la quinta convocación solo tres versículos: el primer día del mes séptimo será shabatón, zijrón teruá y mikrá kódesh, con ofrenda encendida (Lv 23:23–25). Números la llama yom teruá, “día de sonar las trompetas” (Nm 29:1), y tampoco dice qué acontecimiento recuerda. Este capítulo estudia la fiesta con el método de la serie. En lo histórico, el mes séptimo (Etanim o Tishri) al final del ciclo agrícola, las dos trompetas de plata y el cuerno de carnero, el Sinaí, Jericó, el altar de Esdras y la lectura de la Torá en Nehemías 8. En lo filológico, teruá, shofar, jatsotsrá, yovel, taqa’, zikarón, shabatón y kese, junto con la Septuaginta y el griego del Nuevo Testamento. En lo textual, qué instrumento supone Lv 23, el debate de Sal 81:3 [81:4] y el “año nuevo” que la Biblia no nombra así. En lo literario, la trompeta en el canon, desde el Sinaí hasta las siete trompetas del Apocalipsis. La lectura de la serie ocupa una sección propia: la “conmemoración” remite a la caída de Jericó, y para la Iglesia la fiesta anuncia el regreso de Cristo a la final trompeta para establecer su Reino y congregar a su pueblo (1 Co 15:51–53; 1 Ts 4:15–17; Ap 10:7; 11:15). Donde el texto lo exige se agregan precisiones, en particular que Lv 23 no menciona Jericó y que Josué fecha la caída de la ciudad en el mes primero. El capítulo cierra con la tradición judía, las posturas de interpretación y una síntesis.
Palabras clave: Yom Teruá, Fiesta de las Trompetas, teruá, shofar, zijrón, Jericó, Rosh haShaná, final trompeta, Apocalipsis 8–11.
Nota sobre el texto
Las citas bíblicas en español son de la Reina-Valera 1960, convención vigente de la serie; donde esta escribe “Jehová”, aquí se escribe Señor, que traduce el tetragrama יהוה. Cuando no hay certeza de la redacción exacta, el texto se parafrasea sin comillas o se marca como traducción propia. El hebreo sigue la BHS; el griego, NA28 y la Septuaginta de Rahlfs-Hanhart. La numeración hebrea, cuando difiere, va entre corchetes: Sal 81:3 [81:4]. Las fuentes judías (Misná, Talmud, Rashi, Maimónides) se citan desde Sefaria y la traducción de Danby (1933); lo que es tradición, tipología, cálculo o hipótesis se marca como precisión. Los conteos de palabras son propios y deben verificarse en la BHS o e-Sword. Integro aquí mis dos presentaciones anteriores sobre la fiesta (“Yom Teruá” y “La fiesta del séptimo mes”); la referencia “Éxodo 23:23–25” de una de esas láminas corresponde a Lv 23:23–25.
Introducción: una fiesta que solo se oye
De las siete convocaciones de Levítico 23, la quinta es la más breve y la que menos explica de sí misma. Pésaj recuerda la noche de Egipto; Sukkot, las cabañas del desierto (Lv 23:43); Yom Kipur tiene un capítulo entero de ritual (Lv 16). Al primer día del mes séptimo la ley le da nombre, fecha, reposo y ofrenda, pero no dice qué hecho conmemora ni qué debe sentir el pueblo. Dice que será zijrón teruá, “una conmemoración al son de trompetas” (Lv 23:24), y Números lo resume todavía más: yom teruá yihyé lajem, “os será día de sonar las trompetas” (Nm 29:1). Lo único que la Torá fija de este día es un sonido.
Esa reticencia del texto explica por qué la fiesta ha recibido tantas lecturas. El judaísmo rabínico la convirtió en Rosh haShaná, el año nuevo y el día del juicio, que abre diez días de arrepentimiento hasta Yom Kipur. Filón de Alejandría la vio como memoria del Sinaí. Esta serie pregunta por qué el texto dice “conmemoración” y responde con un hito de la historia de Israel, la caída de Jericó al son de las trompetas; para la Iglesia, la fiesta señala el regreso de Cristo “a la final trompeta” (1 Co 15:52). Otras lecturas cristianas ven en ella el arrebatamiento de la Iglesia o el día del Señor anunciado por los profetas.
Sostengo en este estudio que la Escritura misma explica el sentido de la teruá, y que lo hace en dos direcciones. Hacia atrás, Números 10 enseña que el sonido de las trompetas hace que Israel “sea recordado” delante de Dios en la guerra y en las fiestas (Nm 10:9–10); la memoria, antes que del pueblo, es de Dios. Hacia adelante, los profetas convierten el shofar en la señal del día del Señor y de la reunión de los dispersos (Jl 2:1; Sof 1:16; Is 27:13), y los apóstoles oyen en esa misma trompeta el anuncio de la venida de Cristo y de la resurrección (Mt 24:31; 1 Co 15:52; 1 Ts 4:16; Ap 11:15). La lectura de la serie, que vincula la fiesta con Jericó y con el regreso de Cristo, se inscribe en esa trayectoria; la expongo con fidelidad y marco dónde es tipología y dónde es texto.
El recorrido sigue el orden habitual de la serie: el texto (§2), la historia (§3), la filología (§4), las cuestiones textuales y de calendario (§5), la forma literaria (§6), la lectura de la serie (§7), la fiesta en Jesús y los apóstoles (§8), la tradición judía (§9), la discusión de interpretaciones (§10) y la síntesis (§11–12). La Figura 1 sitúa la fiesta en el ciclo de Lv 23.
Figura 1. El ciclo de las convocaciones de Levítico 23; resaltada, Yom Teruá. Nota. Elaboración propia, esquema estándar de la serie.
El texto: tres versículos y un nombre
Levítico 23:23–25
La unidad abre con la fórmula que separa cada bloque de Lv 23 (“Y habló Señor a Moisés”), y contiene en un solo versículo los cuatro rasgos de la fiesta:
דַּבֵּר אֶל־בְּנֵי יִשְׂרָאֵל לֵאמֹר בַּחֹדֶשׁ הַשְּׁבִיעִי בְּאֶחָד לַחֹדֶשׁ
יִהְיֶה לָכֶם שַׁבָּתוֹן זִכְרוֹן תְּרוּעָה מִקְרָא־קֹדֶשׁ
Y habló Señor a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a Señor.
(Lv 23:23–25)
La sintaxis hebrea es nominal y escueta. Después de la fecha (“en el mes séptimo, en el uno del mes”) vienen tres sustantivos en aposición: שַׁבָּתוֹן (shabatón, “reposo solemne”), זִכְרוֹן תְּרוּעָה (zijrón teruá, literalmente “memoria de clamor” o “recordación de toque”) y מִקְרָא־קֹדֶשׁ (mikrá kódesh, “convocación santa”). El versículo 25 agrega dos órdenes que comparten varias fiestas: no hacer mlejet avodá (“trabajo de servicio”, el trabajo ordinario) y presentar אִשֶּׁה (ishé, “ofrenda encendida”). Lv 23 no detalla la ofrenda ni nombra el instrumento; donde la RVR1960 lee “al son de trompetas” el hebreo dice teruá, un sonido o un grito. La versión interpreta a partir de Nm 10:10 y de la tradición, y con buena razón, como veremos en §5.1.
Números 29:1–6
Números 28–29 es el calendario de ofrendas públicas, lo que la serie llama, con Pablo, la ley de los “mandamientos en orden a ritos” (Ef 2:15), distinta del “Reglamento del Culto” de Lv 23. Allí la fiesta recibe su nombre más directo:
וּבַחֹדֶשׁ הַשְּׁבִיעִי בְּאֶחָד לַחֹדֶשׁ מִקְרָא־קֹדֶשׁ יִהְיֶה לָכֶם
כָּל־מְלֶאכֶת עֲבֹדָה לֹא תַעֲשׂוּ יוֹם תְּרוּעָה יִהְיֶה לָכֶם
En el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis; os será día de sonar las trompetas.
(Nm 29:1)
Los versículos 2–6 prescriben un holocausto de un becerro, un carnero y siete corderos de un año, con sus ofrendas de harina, y un macho cabrío como ofrenda por el pecado “para reconciliaros” (v. 5), además del holocausto de la luna nueva y del holocausto continuo (v. 6). La fiesta se superpone así a la luna nueva del mes séptimo, que es la única luna nueva del año elevada a mikrá kódesh.
Números 10:1–10: las dos trompetas de plata
El texto que mejor explica zijrón teruá está en Números 10. Antes de partir del Sinaí, Dios ordena a Moisés hacer dos trompetas:
עֲשֵׂה לְךָ שְׁתֵּי חֲצוֹצְרֹת כֶּסֶף מִקְשָׁה תַּעֲשֶׂה אֹתָם
וְהָיוּ לְךָ לְמִקְרָא הָעֵדָה וּלְמַסַּע אֶת־הַמַּחֲנוֹת
Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos.
(Nm 10:2)
La ley distingue cuatro usos. Con las dos trompetas se reúne toda la congregación a la puerta del tabernáculo; con una sola, los príncipes (vv. 3–4). Con teruá, “sonido de alarma”, se ponen en marcha los campamentos (vv. 5–6), mientras que para reunir a la asamblea se toca sin alarma: “tocaréis, mas no con sonido de alarma” (v. 7). Los dos últimos usos son los que interesan para la fiesta:
Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Señor vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos. Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Señor vuestro Dios.
(Nm 10:9–10)
Dos palabras de la raíz zajar enmarcan los dos usos: וְנִזְכַּרְתֶּם (venizkartem, “y seréis recordados”, v. 9) y לְזִכָּרוֹן (lezikarón, “por memoria”, v. 10). En la guerra y en la fiesta el sonido sube delante de Dios. Leído a la luz de Nm 10, el zijrón teruá de Lv 23:24 es una memoria que el toque presenta ante Dios, antes que un recuerdo humano de un hecho pasado.
Los textos que completan el cuadro
Tres textos más tocan el primer día del mes séptimo o su sonido. El Salmo 81 manda tocar el shofar “en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne” (Sal 81:3 [81:4]) y lo llama “estatuto” de Israel (v. 4 [5]). Esdras 3 narra que los repatriados levantaron el altar y “desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a Señor; pero los cimientos del templo de Señor no se habían echado todavía” (Esd 3:6). Nehemías 8 sitúa ese mismo día, “el primer día del mes séptimo” (Neh 8:2), la lectura pública de la Torá por Esdras; el pueblo llora al oír la ley y los levitas lo detienen: “Día santo es a Señor nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis” (8:9), “porque el gozo de Señor es vuestra fuerza” (8:10). La Tabla 1 reúne lo que añade cada texto.
| Texto | Fórmula clave | Qué añade |
|---|---|---|
| Lv 23:23–25 | שַׁבָּתוֹן זִכְרוֹן תְּרוּעָה מִקְרָא־קֹדֶשׁ | Fecha (1 del mes 7), reposo solemne, “conmemoración” por el sonido, convocación santa, no trabajo servil, ofrenda encendida. No nombra instrumento ni hecho recordado. |
| Nm 29:1–6 | יוֹם תְּרוּעָה יִהְיֶה לָכֶם | El nombre “día de teruá”; la ofrenda: 1 becerro, 1 carnero, 7 corderos, 1 macho cabrío “para reconciliaros”; se suma a la ofrenda de la luna nueva. |
| Nm 10:1–10 | וְנִזְכַּרְתֶּם / לְזִכָּרוֹן | Las dos jatsotsrot de plata: convocar, partir, guerra, fiestas y lunas nuevas. El toque hace que Israel “sea recordado” ante Dios. Lo tocan los sacerdotes, “por estatuto perpetuo” (v. 8). |
| Sal 81:3–5 [4–6] | תִּקְעוּ בַחֹדֶשׁ שׁוֹפָר | El shofar en la luna nueva y “en el kese” (día señalado o luna llena: debate, §5.3); la fiesta como “estatuto” y “testimonio” ligado a la salida de Egipto (v. 5 [6]). |
| Esd 3:1–6 | מִיּוֹם אֶחָד לַחֹדֶשׁ הַשְּׁבִיעִי | Tras el exilio, el culto se reanuda el 1 del mes séptimo, antes de los cimientos del templo; luego Sukkot “como está escrito” (v. 4). |
| Neh 7:73–8:12 | קָדוֹשׁ הַיּוֹם | El 1 del mes séptimo, lectura pública de la Torá; llanto convertido en gozo: “no os entristezcáis”. No menciona trompetas. |
| Lv 25:9 | שׁוֹפַר תְּרוּעָה | El shofar de teruá anuncia el jubileo el 10 del mes séptimo, en Yom Kipur: el sonido del mes séptimo proclama “libertad”. |
Tabla 1. Sinopsis de los textos sobre el primer día del mes séptimo. Nota. Elaboración propia con la BHS y la RVR1960.
De la sinopsis se desprende que la Torá define la fiesta por su forma, un día de sonido, de reposo y de asamblea, y deja abierto su contenido. Los textos posteriores lo llenan con culto restaurado (Esdras 3), con Palabra leída (Nehemías 8) y con el anuncio de la libertad (Lv 25:9, diez días después).
Lectura histórica
El mes séptimo: Etanim, Tishri, el giro del año
El mes que la Torá llama “séptimo” tiene en la Biblia un nombre cananeo antiguo, אֵתָנִים (Etanim): “en el mes de Etanim, que es el mes séptimo” Salomón dedicó el templo (1 R 8:2). El nombre suele entenderse como “el mes de las corrientes perennes”, es decir, de los cauces que aún llevan agua al final del verano (de Vaux, 1985). Después del exilio se impuso el nombre babilónico Tashritu, תִּשְׁרִי (Tishri), “comienzo”, que no aparece en la Biblia hebrea pero sí en la Misná.
Israel conocía dos cómputos del año. Éxodo 12:2 fija la primavera como cabeza de los meses: “Este mes os será principio de los meses”. Pero el año agrícola giraba en otoño, pues la fiesta de la cosecha se celebra “a la salida del año” (בְּצֵאת הַשָּׁנָה, Éx 23:16) y “a la vuelta del año” (תְּקוּפַת הַשָּׁנָה, Éx 34:22). El llamado calendario de Gézer (s. X a. e. c.), una tablilla escolar con los trabajos del campo, empieza precisamente con “dos meses de recolección”. En el mes séptimo la cosecha de frutos (uva, aceituna, higos) ya estaba guardada y se esperaba la lluvia temprana, yoré (Dt 11:14; Jl 2:23), sin la cual no se podía arar ni sembrar. Al llegar el mes séptimo, la cosecha final del año ya estaba guardada en el alfolí, y el sonido de la trompeta señalaba el momento de dejar lo material para acercarse más a Dios.
En ese umbral la ley concentra tres convocaciones (Figura 2). El primer día, en la luna nueva, suena la teruá; el décimo, Israel “aflige su alma” en el Día de las Expiaciones; del quince al veintiuno, en la luna llena, habita en cabañas, y el veintidós cierra con la atséret. Dentro del ciclo de Lv 23 el mes séptimo ocupa el lugar que el séptimo día ocupa en la semana, el del tiempo consagrado.
Figura 2. El mes séptimo como triple convocación. Nota. Elaboración propia con Lv 23 y Nm 29. La secuencia de afectos (sonido, aflicción, gozo) es una síntesis del autor.
El mes séptimo, el año sabático y el jubileo
El mes séptimo es una pieza del ritmo del siete que ordena el tiempo de Israel. El séptimo día es shabat; el séptimo mes concentra tres convocaciones; el séptimo año es shemitá, en que la tierra descansa (Lv 25:1–7; Éx 23:10–11) y se remiten las deudas (Dt 15:1–2); y después de siete semanas de años llega el yovel, el año cincuenta, en que cada uno vuelve a su posesión y a su familia (Lv 25:8–13). El sonido del mes séptimo enlaza esos niveles:
וְהַעֲבַרְתָּ שׁוֹפַר תְּרוּעָה בַּחֹדֶשׁ הַשְּׁבִעִי בֶּעָשׂוֹר לַחֹדֶשׁ
בְּיוֹם הַכִּפֻּרִים תַּעֲבִירוּ שׁוֹפָר בְּכָל־אַרְצְכֶם
Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra. Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores.
(Lv 25:9–10)
El jubileo se anuncia el décimo día del mes, en Yom Kipur, y no el primero; pero se anuncia con la misma expresión, shofar teruá, y en el mismo mes. El año sabático y el jubileo se cuentan, por tanto, desde el mes séptimo, como confirma la Misná al decir que el uno de Tishri es año nuevo “para los años sabáticos y los jubileos” (Rosh haShaná 1:1). Deuteronomio añade el vínculo con la Palabra: “al fin de cada siete años, en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos”, la ley debía leerse ante todo Israel (Dt 31:10–11). Nehemías 8 se parece a esa asamblea, porque la lectura comienza el primer día del mes séptimo y continúa “cada día, desde el primer día hasta el último” de la fiesta de los tabernáculos (Neh 8:18). La Figura 3 ordena los cuatro niveles.
Figura 3. El ritmo del siete y el lugar del mes séptimo. Nota. Elaboración propia con Lv 23; 25; Dt 15; 31.
Isaías recoge el lenguaje del jubileo cuando anuncia “libertad” (דְּרוֹר, derór, el término de Lv 25:10) a los cautivos y “el año de la buena voluntad de Señor” (Is 61:1–2), y Jesús lee ese texto en Nazaret como cumplido “hoy” (Lc 4:18–21). El vínculo de esa proclamación con el shofar del mes séptimo es un eco posible y no una cita; aun así muestra que, ya dentro de la Torá, el sonido de este mes era el sonido de la liberación.
Dos instrumentos: la trompeta de plata y el cuerno de carnero
La palabra “trompeta” de las versiones españolas traduce dos instrumentos distintos. La חֲצֹצְרָה (jatsotsrá) es una trompeta recta de metal, fabricada por orden divina en plata batida (miqshá, Nm 10:2) y tocada en pares por los sacerdotes. Josefo la describe como un tubo estrecho de poco menos de un codo que se ensancha en campana (Ant. 3.12.6), y el Arco de Tito, en Roma, muestra dos de ellas entre los despojos del templo. El שׁוֹפָר (shofar) es un cuerno de animal, de carnero en la mayoría de los textos, sin fabricación metálica, capaz de pocos sonidos y de timbre áspero. Lo tocan sacerdotes en Jericó, pero también un caudillo como Aod (Jue 3:27), Gedeón y sus trescientos (Jue 7:16–22) o un rebelde como Seba (2 S 20:1). La Tabla 2 y la Figura 4 comparan ambos.
| חֲצֹצְרָה jatsotsrá | שׁוֹפָר shofar | |
|---|---|---|
| Material | plata batida, miqshá (Nm 10:2) | cuerno natural; qéren hayovel, “cuerno de carnero” (Jos 6:5) |
| Origen | hecha por mandato en el desierto | instrumento pastoral, previo a la ley |
| Quién la toca | los hijos de Aarón, “estatuto perpetuo” (Nm 10:8) | sacerdotes (Jos 6), jueces, el pueblo, el centinela (Ez 33:3) |
| Usos | convocar, partir, guerra, fiestas y lunas nuevas sobre los holocaustos (Nm 10); dedicación del templo (2 Cr 5:12) | teofanía del Sinaí (Éx 19:16, 19), Jericó (Jos 6), coronación (1 R 1:34), jubileo (Lv 25:9), alarma profética (Jl 2:1; Os 5:8) |
| LXX | σάλπιγξ | σάλπιγξ; a veces κερατίνη (Sal 97:6 LXX [98:6]) |
| Sonido | tekiá (toque largo) y teruá (toque de alarma) (Nm 10:5–7) | teruá; “sonido prolongado” (bimshoj, Éx 19:13; Jos 6:5) |
Tabla 2. Las dos “trompetas” de la Biblia hebrea. Nota. Elaboración propia con la BHS, la LXX y de Vaux (1985).
Figura 4. Jatsotsrá y shofar: dos instrumentos, un mismo sonido. Nota. Elaboración propia con la BHS.
El Sinaí: el primer shofar
El primer shofar de la Biblia no lo toca un hombre. Al tercer día, en el Sinaí, “vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo” (Éx 19:16). El sonido crece mientras Dios habla: “El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante” (19:19). La orden previa ya lo había vinculado con el acceso a Dios, pues “cuando suene largamente la bocina (בִּמְשֹׁךְ הַיֹּבֵל), subirán al monte” (19:13). El shofar del Sinaí es, pues, teofánico: anuncia la presencia de Dios y convoca al pueblo a su encuentro (Éx 19:17; 20:18). Hebreos lo recuerda entre los rasgos del monte que no se puede tocar, “el sonido de la trompeta, y la voz que hablaba” (He 12:19).
Jericó: la trompeta y la caída de los muros
El segundo gran shofar es el de Jericó, el hito que la serie vincula con esta fiesta. Josué 6 narra una guerra que no se pelea; Dios da la orden:
וְשִׁבְעָה כֹהֲנִים יִשְׂאוּ שִׁבְעָה שׁוֹפְרוֹת הַיּוֹבְלִים לִפְנֵי הָאָרוֹן
וּבַיּוֹם הַשְּׁבִיעִי תָּסֹבּוּ אֶת־הָעִיר שֶׁבַע פְּעָמִים וְהַכֹּהֲנִים יִתְקְעוּ בַּשּׁוֹפָרוֹת
Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.
(Jos 6:4–5)
La ejecución sigue la orden con precisión ritual. Durante seis días se da una vuelta diaria, con el pueblo en silencio y el shofar de los sacerdotes sonando sin cesar (6:9, 13); el séptimo día se dan siete vueltas, y a la séptima Josué ordena: “Gritad, porque Señor os ha entregado la ciudad” (6:16). Entonces “el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó” (6:20). Ese “gran vocerío” es תְּרוּעָה גְדוֹלָה (teruá gedolá), la misma palabra de Lv 23:24 y Nm 29:1; en Jericó la teruá es a la vez el toque de los sacerdotes y el grito del pueblo.
Figura 5. Jericó: seis días con una vuelta y un séptimo día con siete. Nota. Elaboración propia con Jos 6:3–20.
Precisión: Jericó y el calendario
Levítico 23 no menciona Jericó, y el libro de Josué no fecha la caída de la ciudad el primer día del mes séptimo. Según la cronología del propio libro, Israel cruzó el Jordán “el día diez del mes primero” (Jos 4:19), celebró la Pascua en Gilgal el día catorce (5:10) y luego rodeó Jericó; la caída ocurrió, por tanto, en primavera, pocos días después de Pésaj. El vínculo entre la fiesta y Jericó que propone la serie es temático y tipológico (el sonido del shofar, la teruá del pueblo, el número siete, la entrada en la heredad), no calendárico. Así lo expongo en la §7.
La fiesta en la historia narrada de Israel
La historia de Israel menciona el mes séptimo en momentos de fundación. Salomón reúne a Israel para subir el arca del pacto al templo “en el mes de Etanim, que es el mes séptimo, en el día de la fiesta solemne” (1 R 8:1–2), un hecho que ya destaqué en mi presentación sobre la fiesta, y el cronista añade que ciento veinte sacerdotes tocaban trompetas cuando la gloria llenó la casa (2 Cr 5:12–14). Después del exilio, el altar se levanta antes que el templo, y el culto se reanuda “desde el primer día del mes séptimo” (Esd 3:6). Bajo Nehemías, ese primer día del mes séptimo se convierte en día de la Palabra: Esdras lee “desde el alba hasta el mediodía” (Neh 8:3), los levitas “ponían el sentido” (8:8), y el llanto del pueblo se convierte, por orden de sus líderes, en banquete compartido con “los que no tienen nada preparado” (8:10–12).
Nehemías 8 merece una palabra más. El texto no menciona trompetas, pero el día es reconocible por la fecha y por su carácter de asamblea santa. El pueblo llora porque la ley le revela su distancia de Dios, y los líderes lo corrigen: “el día es santo”, y el gozo de Señor es su “fuerza” (מָעֻזְּכֶם, ma’uzjem, su refugio fortificado). Diez días antes de Yom Kipur, el texto ya une los dos polos que la tradición posterior desarrollará en este día, la conciencia de pecado y la alegría de la convocación.
En el Segundo Templo
Las fuentes del Segundo Templo muestran que la fiesta se celebraba y que se buscaba su sentido. Todas son posteriores al Antiguo Testamento y las cito como testimonio de su interpretación.
Jubileos (s. II a. e. c.) hace del primer día de los meses primero, cuarto, séptimo y décimo “días de memoria” instituidos por Noé (Jub 6:23–29).
Qumrán: el Rollo del Templo regula las ofrendas del primer día del mes séptimo como “día de memoria” (11Q19 25), y el Rollo de la Guerra prescribe trompetas con inscripciones para cada maniobra de la batalla final (1QM 2–3), una relectura escatológica de Nm 10 (García Martínez, 1992).
Filón de Alejandría llama a la fiesta “de las trompetas” y le da dos sentidos: memoria de la ley dada en el Sinaí al son de trompeta, y figura de Dios que pone fin a la guerra y da la paz (De specialibus legibus 2.188–192).
Josefo registra los sacrificios del primer día del mes séptimo, que los macedonios llaman Hiperbereteo (Ant. 3.10.2).
La Misná (ca. 200 e. c.) describe la práctica del templo: el shofar en el centro y dos trompetas a los lados; “el shofar prolonga y las trompetas acortan, porque el precepto del día es el shofar” (Rosh haShaná 3:3).
La Figura 6 ordena estos testimonios junto con los hitos bíblicos.
Figura 6. La trompeta del mes séptimo en la historia. Nota. Elaboración propia. Fechas aproximadas a. e. c. salvo indicación; el Sinaí y Jericó dependen de la cronología del éxodo (ca. 1446 o ca. 1260 a. e. c.; la serie propone 1529/1530).
Lectura filológica
El vocabulario de la fiesta es pequeño y preciso. Hay un sonido (teruá), dos instrumentos (shofar, jatsotsrá) con un calificativo (yovel), un verbo de tocar (taqa’), una raíz de memoria (zajar), una palabra de reposo (shabatón) y una palabra discutida del calendario (kese).
Filología: תְּרוּעָה teruá
Sustantivo de la raíz ר־ו־ע (r-w-‘), cuyo verbo en hifil, הֵרִיעַ (heria’), significa “gritar, dar voces, tocar alarma”. Su campo cubre cuatro situaciones: el grito de guerra y la alarma (Nm 10:5, 9; Jos 6:5, 20; Jer 4:19; Am 1:14); la aclamación al rey, humano o divino (Nm 23:21, “júbilo de rey en él”; 1 S 10:24); el júbilo del culto (2 S 6:15; Esd 3:11; Sal 47:5 [47:6], “Subió Dios con júbilo, Señor con sonido de trompeta”); y el grito que hace temblar la tierra cuando llega el arca: “todo Israel gritó con tan gran júbilo que la tierra tembló” (1 S 4:5–6). El Salmo 89:15 [89:16] la convierte en conocimiento: אַשְׁרֵי הָעָם יֹדְעֵי תְרוּעָה, “Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte”, literalmente “que conoce la teruá”. Strong (H8643) resume el abanico: clamor, aclamación de alegría, grito de batalla, clarinada, alarma, júbilo. Puede ser voz humana o sonido de instrumento; en Lv 23:24 no se especifica.
Filología: שׁוֹפָר shofar y יוֹבֵל yovel
Shofar es el cuerno usado como instrumento. Sale 72 veces en 63 versículos de la Biblia hebrea (conteo propio del lema, Strong H7782, sobre el Códice de Leningrado). La Misná admite cualquier cuerno salvo el de vaca, porque se llama qéren, no shofar (Rosh haShaná 3:2). Yovel califica al cuerno en Éx 19:13 y Jos 6:4–13 (שׁוֹפְרוֹת הַיּוֹבְלִים, “cuernos de carnero”; קֶרֶן הַיּוֹבֵל, Jos 6:5). El Talmud recuerda que Rabí Aquiba oyó en Arabia yuvla por “carnero” (b. Rosh haShaná 26a). De ahí el nombre del año del jubileo (Lv 25:10), anunciado con shofar teruá (25:9): el año del “cuerno”.
Filología: חֲצֹצְרָה jatsotsrá
Trompeta recta de metal (Nm 10:2; 31:6; 2 R 11:14; 2 Cr 5:12–13). La forma, con reduplicación de consonantes, se ha explicado como onomatopéyica (hipótesis). Casi siempre aparece en plural y en manos de sacerdotes, y es el instrumento propio del culto del templo en Crónicas (1 Cr 15:24; 16:6; 2 Cr 29:26–28). La LXX la traduce σάλπιγξ.
Filología: מִקְרָא mikrá
Sustantivo de קָרָא (qará, “llamar, proclamar, leer”). En Lv 23:2, 4 las fiestas son מִקְרָאֵי קֹדֶשׁ, “convocaciones santas”. Los léxicos registran tres sentidos: la convocación o asamblea (Lv 23; Nm 28–29), el llamado (Nm 10:2, “para convocar la congregación”) y la lectura pública: “y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura” (בַּמִּקְרָא, Neh 8:8), precisamente el primer día del mes séptimo (BDB; HALOT). La concordancia de Strong (H4744) añade la glosa inglesa rehearsal, que en su época significaba “recitación”, y de ahí la lectura que propuse en mi presentación: las solemnidades como “ensayo” de lo que vendrá. Esa lectura es una analogía fecunda, y debe presentarse como tal: el término dice “convocación” y “lectura”; la idea de que la fiesta anticipa un cumplimiento procede de Col 2:16–17 (“sombra de lo por venir”), no del sustantivo.
Filología: תָּקַע taqa’
“Clavar, hincar” (una estaca, Jue 4:21; una tienda, Gn 31:25), “batir palmas” (Sal 47:1 [47:2]) y “tocar” un instrumento de viento: תִּקְעוּ שׁוֹפָר, “tocad trompeta” (Jl 2:1, 15; Sal 81:3 [81:4]). Nm 10:7 distingue taqa’ sin heria’: “tocaréis, mas no con sonido de alarma”. De ahí la terminología posterior: tekiá (תְּקִיעָה), el toque sostenido, frente a teruá, el toque quebrado.
Filología: זִכָּרוֹן zikarón / זָכַר zajar
Zajar es más que traer algo a la mente; es recordar para actuar. Cuando el sujeto es Dios, el verbo marca el giro de la historia: “Y se acordó Dios de Noé” (וַיִּזְכֹּר אֱלֹהִים אֶת־נֹחַ, Gn 8:1), y las aguas bajan; “oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto” (Éx 2:24), y comienza el éxodo; “Señor se acordó de ella” (1 S 1:19), y Ana concibe. El sustantivo zikarón designa lo que se pone “delante de Señor” para memoria: las piedras del efod (Éx 28:12, 29), la plata de las expiaciones (Éx 30:16), las trompetas (Nm 10:10). Pero también la memoria del pueblo: Pésaj “os será en memoria” (Éx 12:14). Zijrón teruá admite ambos sentidos; Nm 10:9–10 privilegia el primero.
Filología: שַׁבָּתוֹן shabatón y כֵּסֶה kese
Shabatón, con sufijo abstracto -on, es “reposo solemne”. Se dice del sábado (shabat shabatón, Éx 31:15; Lv 23:3), de Yom Kipur (Lv 16:31; 23:32), del año sabático (Lv 25:4) y, solo como shabatón, de Yom Teruá y del primer y octavo día de Sukkot (Lv 23:24, 39). La RVR1960 traduce “día de reposo”. Kese (כֵּסֶה) aparece en Sal 81:3 [81:4], y con álef (כֵּסֶא) en Pr 7:20, “el día señalado”. Una lectura lo relaciona con el siríaco kes’a y el acadio kusê, “luna llena”; la tradición rabínica lo relaciona con kasá, “cubrir”: la fiesta en que la luna está cubierta, es decir, la luna nueva (b. Rosh haShaná 8a–b). Véase §5.3.
Filología: Septuaginta: σάλπιγξ, μνημόσυνον, σημασία
La LXX traduce zijrón teruá como μνημόσυνον σαλπίγγων, “memorial de trompetas” (Lv 23:24), y así introduce el instrumento que el hebreo no nombra. El shabatón es ἀνάπαυσις y el mikrá kódesh, κλητὴ ἁγία, “llamada santa”. En Nm 29:1, yom teruá se vuelve ἡμέρα σημασίας, “día de señal”, un término técnico para la señal militar. En los Salmos, teruá se traduce ἀλαλαγμός, “grito de júbilo” (Sal 46:6 LXX [47:6]; 88:16 LXX [89:16]). El kese de Sal 81:4 se vuelve ἐν εὐσήμῳ ἡμέρᾳ, “en el día bien señalado” (Sal 80:4 LXX).
Filología: Nuevo Testamento: σάλπιγξ, φωνή, κέλευσμα
Σάλπιγξ (“trompeta”) y σαλπίζω (“tocar trompeta”) aparecen en el NT sobre todo en contextos escatológicos: Mt 24:31 (μετὰ σάλπιγγος μεγάλης); 1 Co 15:52 (ἐν τῇ ἐσχάτῃ σάλπιγγι· σαλπίσει γάρ); 1 Ts 4:16 (ἐν σάλπιγγι θεοῦ); Ap 1:10 y 4:1 (“una voz como de trompeta”); Ap 8–11 (siete trompetas). Φωνή (“voz, sonido”) sirve para la voz de la trompeta (σάλπιγγος ἤχῳ καὶ φωνῇ ῥημάτων, He 12:19) y para la voz humana. Κέλευσμα (1 Ts 4:16, hápax del NT) es la voz de mando: la orden del capitán a la tropa o del cómitre a los remeros (BDAG). La RVR1960 traduce “voz de mando”.
La Figura 7 muestra el campo semántico de teruá; la Figura 8, el paso de la palabra del hebreo a la Septuaginta, al Nuevo Testamento y al español.
Figura 7. El campo semántico de teruá. Nota. Elaboración propia con la BHS y BDB (Brown et al., 1906).
Figura 8. De zijrón teruá a “la final trompeta”. Nota. Elaboración propia con la BHS, la LXX (Rahlfs-Hanhart, 2006) y NA28.
Lectura textual: instrumento, salmo, año nuevo y fecha
¿Qué instrumento supone Levítico 23?
El texto masorético de Lv 23:24 y Nm 29:1 no nombra el instrumento, y la respuesta depende de con qué texto se lea. Con Nm 10:10, que manda tocar las jatsotsrot “en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses”, la fiesta del primero del mes séptimo es una luna nueva solemne con trompetas de plata. Con Sal 81:3 [81:4] y Lv 25:9, el instrumento es el shofar. La Misná combina ambos en el templo y da la primacía al shofar (Rosh haShaná 3:3–4). La Septuaginta, al traducir “memorial de trompetas”, no decide, porque usa σάλπιγξ para los dos. El Targum Onqelos, por su parte, traduce teruá por יַבָּבָא (yabava), “sollozo, lamento”, la palabra con que el Talmud identifica el sonido quebrado del shofar con el gemido de la madre de Sísara (Jue 5:28; b. Rosh haShaná 33b).
“Año nuevo”: la expresión y la cosa
El nombre רֹאשׁ הַשָּׁנָה (rosh hashaná) aparece una sola vez en la Biblia, en Ez 40:1, “en el principio del año, a los diez días del mes”, y ahí no designa esta fiesta. Quien fija el uso es la Misná: “Hay cuatro años nuevos: el uno de Nisán es año nuevo para los reyes y las fiestas; el uno de Elul, para el diezmo del ganado; el uno de Tishri, para los años, los años sabáticos y los jubileos, la plantación y las hortalizas; el uno de Shevat, para el árbol” (Rosh haShaná 1:1, trad. propia). Que el uno de Tishri sea año nuevo para el cómputo de años, el shemitá y el yovel coincide con la ley, donde el jubileo empieza en el mes séptimo (Lv 25:9) y la lectura de la ley del año sabático se hace en Sukkot (Dt 31:10–11).
Precisión textual
1. La Biblia no llama a esta fiesta “año nuevo” ni “Rosh haShaná”; la llama zijrón teruá y yom teruá. “Rosh haShaná” como nombre de la fiesta es uso de la Misná. 2. Éx 12:2 pone el principio de los meses en primavera; Éx 23:16 y 34:22 suponen un año agrícola que gira en otoño. Las dos cuentas conviven en la Biblia. 3. El TM de Lv 23:24 dice zijrón teruá; la LXX añade el instrumento (σαλπίγγων) y el Targum Onqelos interpreta el sonido como lamento (yabava). Este capítulo sigue el TM y la RVR1960, que con la LXX traduce “al son de trompetas”.
Salmo 81:3 [81:4]: ¿luna nueva o luna llena?
תִּקְעוּ בַחֹדֶשׁ שׁוֹפָר בַּכֵּסֶה לְיוֹם חַגֵּנוּ
Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne. Porque estatuto es de Israel, ordenanza del Dios de Jacob.
(Sal 81:3–4 [81:4–5])
El versículo tiene dos datos de tiempo, bajódesh (“en el mes” o “en la luna nueva”) y bakese, y una designación de fiesta, jag, que en la Biblia suele aplicarse a las tres fiestas de peregrinación (Pésaj/Matsot, Shavuot, Sukkot) y no a la luna nueva. Si kese es “luna llena” (siríaco kes’a; acadio kusê), el salmo hablaría de Sukkot, el día quince, o quizá de Pésaj, ya que el v. 5 [6] menciona la salida de Egipto; el toque iría de la luna nueva a la luna llena, lectura que discuten los comentarios modernos (p. ej., Tate, 1990). Si kese es “cubierta”, como lee el Talmud, el salmo hablaría de la luna nueva del mes séptimo y sería un texto propio de Yom Teruá (b. Rosh haShaná 8a–b). La LXX (ἐν εὐσήμῳ ἡμέρᾳ) y la RVR1960 (“en el día señalado”) no deciden, y la evidencia tampoco permite hacerlo con seguridad. Lo que el salmo sí hace, en cualquiera de las dos lecturas, es unir el shofar con el ciclo de la luna y con la memoria del éxodo.
La fecha por la luna y el dicho “nadie sabe el día ni la hora”
En la época de la Misná el mes empezaba cuando dos testigos declaraban ante el tribunal haber visto la luna nueva (Rosh haShaná 1–2). Como Yom Teruá cae en el primer día del mes, la fiesta dependía de ese anuncio, y las comunidades lejanas no sabían con certeza si sería el día 30 o el 31 contado desde el mes anterior. De ahí que la diáspora celebrara dos días, costumbre que más tarde se extendió también a la tierra de Israel para esta fiesta.
Precisión: un dicho popular moderno
En algunas obras recientes se afirma que “nadie sabe el día ni la hora” era un modismo judío para Rosh haShaná, y que Jesús, al decirlo (Mt 24:36), habría aludido a esta fiesta (p. ej., Chumney, 1994). La afirmación no se sostiene en las fuentes antiguas, pues ni la Misná, ni la Tosefta, ni los Talmudes, ni la liturgia antigua usan esa expresión para la fiesta. La incertidumbre del calendario era real, pero limitada; el Talmud observa que “desde los días de Esdras” el mes de Elul nunca se halló de treinta días, de modo que la fecha era, en la práctica, previsible (b. Rosh haShaná 19b). Además, en Mt 24:36 la frase se refiere a la venida del Hijo del Hombre, conocida solo por el Padre, en un discurso que no menciona ninguna fiesta. El vínculo puede presentarse como aplicación devocional, pero no como dato histórico ni como sentido del texto.
Lectura literaria
La unidad más breve de Levítico 23
Levítico 23 se divide por la fórmula “Y habló Señor a Moisés, diciendo”, que aparece cinco veces (vv. 1, 9, 23, 26, 33; conteo propio sobre el Códice de Leningrado). Cada discurso es una unidad: el sábado y Pésaj/Matsot (vv. 1–8), Primicias y Shavuot (vv. 9–22), Yom Teruá (vv. 23–25), Yom Kipur (vv. 26–32) y Sukkot (vv. 33–43). La unidad de Yom Teruá es la más breve. Tiene la fórmula de apertura, la fecha, la triple designación, la prohibición de trabajo servil y la ofrenda; le faltan dos elementos que otras unidades sí tienen, la motivación histórica (como en Sukkot, v. 43) y la cláusula “estatuto perpetuo por vuestras generaciones” (vv. 14, 21, 31, 41). No veo en esa brevedad un descuido. Lv 23 da a la fiesta un lugar estructural, abrir el mes séptimo, y deja su contenido al resto de la Escritura.
Precisión
La serie presenta la fiesta como solemnidad de carácter perpetuo. Lv 23:24–25 no usa la fórmula “estatuto perpetuo”; sí la usa Nm 10:8 de las trompetas que tocan los sacerdotes (“las tendréis por estatuto perpetuo por vuestras generaciones”), y Lv 23:2, 4 incluye la fiesta entre las “fiestas solemnes de Señor”. La perpetuidad puede afirmarse por estos textos.
La estructura heptádica de Josué 6
Josué 6 está construido sobre el número siete. En 6:4 la palabra aparece cuatro veces (siete sacerdotes, siete shofarot, el séptimo día, siete vueltas), y luego vuelve en 6:6, 8, 13, 15 y 16. En total, “siete” o “séptimo” aparecen catorce veces en el capítulo (once sheva, “siete”, y tres shevií/sheviít, “séptimo, séptima”; conteo propio sobre el Códice de Leningrado), dos veces siete. El relato tiene además un ritmo de seis más uno, como la semana de la creación: seis días de una vuelta y un séptimo día distinto, en el que todo se multiplica por siete y culmina en la teruá. La narración convierte así la conquista de la primera ciudad en una liturgia sabática, con un séptimo día que es de victoria dada por Dios más que de descanso. Esta forma explica que la serie, y no solo ella, haya leído Jericó como figura de un día de trompeta, porque el capítulo tiene ritmo de fiesta.
La trompeta en el canon
La trompeta recorre la Escritura con funciones que se mantienen de un libro a otro. El esquema de la Figura 9 ordena la trayectoria.
El shofar anuncia a Dios que desciende y convoca al pueblo; el pueblo tiembla.
El shofar acompaña al arca y la teruá del pueblo abre la heredad.
El centinela que ve venir la espada debe tocar trompeta; si no la toca, la sangre del pueblo se le demanda. Tocar la trompeta es aquí una responsabilidad profética. Amós lo dice como pregunta: “¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo?” (Am 3:6).
“Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Señor” (Jl 2:1). Sofonías lo llama “día de trompeta y de algazara (יוֹם שׁוֹפָר וּתְרוּעָה) sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres” (Sof 1:16), las mismas palabras de Yom Teruá aplicadas al juicio, y la imagen de Jericó (muros, ciudades fortificadas) extendida a todas las ciudades. Joel 2:15 añade: “proclamad ayuno, convocad asamblea”.
“Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión”. La tradición judía lee este capítulo en Yom Kipur (precisión: práctica litúrgica posterior).
“Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Señor en el monte santo, en Jerusalén”. El shofar gadol reúne a los dispersos.
“Señor el Señor tocará trompeta, e irá entre torbellinos del austro”. Quien toca el shofar es aquí el Dios guerrero que defiende a su pueblo.
La trompeta anuncia la reunión de los escogidos (Mt 24:31), la resurrección (1 Co 15:52; 1 Ts 4:16) y el reino de Dios sobre el mundo (Ap 11:15).
Figura 9. Trayectoria de la trompeta en el canon. Nota. Elaboración propia. La flecha discontinua marca el retorno del motivo del descenso: en el Sinaí Dios desciende al son del shofar (Éx 19:18, 20); en 1 Ts 4:16 el Señor “descenderá del cielo” con trompeta de Dios.
La trayectoria muestra que el Nuevo Testamento hereda la trompeta escatológica de los profetas, que ya habían leído el shofar del Sinaí y de la guerra santa como la señal del día en que Dios interviene. El vínculo con la fiesta del mes séptimo es léxico (yom teruá, yom shofar uteruá) y temático, pero rara vez explícito.
Memorial, figura y esperanza: la lectura de la serie
La pregunta de la serie: ¿por qué “conmemoración”?
La serie parte de un detalle al que no siempre se da importancia: Lv 23:24 llama a la fiesta “conmemoración”. Cuando la ley se daba en el Sinaí, Israel aún estaba lejos de imaginar siquiera lo que sería la vida futura de la nación. ¿Qué hecho podía conmemorar una fiesta instituida antes de que ocurriera? La respuesta de la serie es que la generación del desierto lo conocería cuarenta y un años más tarde, al rodear la ciudad que era la puerta de entrada a la Tierra Prometida. La fiesta de las Trompetas representa para Israel el momento en que Dios, con su poder y al son de trompetas, derribó los muros de Jericó.
La serie atribuye a ese toque tres significados: que había llegado el momento de la heredad prometida a Abraham, Isaac y Jacob; que sus faltas habían sido purgadas, es decir, que había concluido el juicio divino contra la generación rebelde del desierto; y que había llegado el momento de entrar en la tierra. Esos tres hechos corresponden a las tres convocaciones del mes séptimo; la Tabla 3 los dispone junto con la lectura del Nuevo Pacto.
| La historia de Israel | El Reglamento de Culto | El Nuevo Pacto (lectura de la serie) |
|---|---|---|
| Israel salvado de la muerte | Pascua | Cristo nuestra Pascua (1 Co 5:7) |
| Israel libre del cautiverio | Ázimos | la Iglesia sin levadura (1 Co 5:8) |
| La entrega de la Ley | Pentecostés | el derramamiento del Espíritu (Hch 2) |
| La toma de Jericó | Trompetas | el regreso de Cristo a la final trompeta (1 Co 15:51–53; 1 Ts 4:15–17; Ap 10:7; 11:15) |
| Fin del juicio en el desierto | Expiación | fin del juicio a la casa de Dios (1 P 4:17); Satanás atado (Ap 20:1–3) |
| Israel entra en Canaán | Cabañas | el Reino milenial (Ap 20:4–6) |
Tabla 3. Historia de Israel, Reglamento de Culto y Nuevo Pacto. Nota. Elaboración propia.
La figura: Jericó y la Iglesia
En mi presentación sobre la fiesta la enmarqué en el Dios de pactos: los gentiles estaban “ajenos a los pactos de la promesa” (τῶν διαθηκῶν τῆς ἐπαγγελίας, Ef 2:12) y en Cristo han sido acercados, de modo que las convocaciones del pacto con Israel se vuelven herencia de la Iglesia. El nexo con la Iglesia subyace necesariamente en la historia del pueblo de Israel, porque la existencia de la nación y su desarrollo prefiguran la presencia y el desarrollo del Israel espiritual. Para la Iglesia también hay un Reino prometido (Jn 14:1–3), y llegará del mismo modo que para Israel, precedido del sonido de trompetas (1 Ts 4:15–17) y no antes de que concluya el juicio ya presente entre sus miembros (1 P 4:17). La serie reúne tres textos:
He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
(1 Co 15:51–52)
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
(1 Ts 4:16–17)
…sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.
(Ap 10:7)
Entre otras muchas Escrituras, estas tres enfocan un acontecimiento majestuoso al son de trompeta: el regreso de nuestro Señor Jesús para establecer su Reino y congregar a su pueblo. La fiesta lo simboliza, y por eso su observancia testimonia nuestra esperanza. La séptima trompeta del Apocalipsis completa el cuadro: “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Ap 11:15). La Figura 10 muestra la correspondencia de las tres fiestas del otoño en esta lectura.
Figura 10. Las tres convocaciones del mes séptimo en la lectura de la serie. Nota. Elaboración propia.
Lo que la Escritura sostiene de esta lectura
La lectura de la serie tiene apoyo bíblico en varios puntos:
El vocabulario es el mismo. La teruá gedolá de Jericó (Jos 6:5, 20) es la teruá de Lv 23:24 y Nm 29:1; un lector hebreo oye la fiesta en el relato y el relato en la fiesta.
El Nuevo Testamento lee tipológicamente a Josué. Hebreos compara el reposo que “Josué” no dio con el reposo que queda para el pueblo de Dios (He 4:8–9), y en griego “Josué” es Ἰησοῦς, el mismo nombre de Jesús. La forma יֵשׁוּעַ (Yeshúa) se aplica al propio Josué hijo de Nun en Neh 8:17, precisamente en el relato de la fiesta del mes séptimo.
La trompeta de la venida es la trompeta de la guerra santa. 1 Ts 4:16 y Ap 8–11 usan la trompeta como señal de la intervención de Dios contra sus enemigos y a favor de su pueblo, como en Nm 10:9 (“seréis salvos de vuestros enemigos”) y en Jericó. Algunos comentaristas reconocen el fondo de Jos 6 en las siete trompetas del Apocalipsis (Beale, 1999).
La secuencia del otoño es escatológica en los profetas. Zacarías 14, que la serie cita para el descenso en el monte de los Olivos (Zac 14:4–5), termina con las naciones subiendo a Jerusalén “para celebrar la fiesta de los tabernáculos” (14:16). Los profetas ya leían el final del calendario como el final de la historia.
Precisiones
Tomar en serio la lectura de la serie exige marcar también lo que el texto no dice.
Precisión: el hito conmemorado
1. Lv 23 no dice qué hecho conmemora la fiesta, y ningún texto bíblico la relaciona con Jericó. La conexión es tipología de la serie. 2. Según Jos 4:19 y 5:10, Jericó cayó en el mes primero, días después de Pésaj, y no el primer día del mes séptimo (véase §3.4). 3. La propia Escritura ofrece otra explicación de zijrón teruá: en Nm 10:9–10 la memoria va hacia Dios (“seréis recordados por Señor”). Las dos lecturas no se excluyen, porque el toque presenta a Israel ante Dios y Jericó es el gran ejemplo narrativo de lo que Nm 10:9 promete (“seréis salvos de vuestros enemigos”). 4. Filón ya buscó un hito histórico para la fiesta, pero propuso otro, el Sinaí (Spec. 2.188–189). Que la tradición proponga hitos distintos confirma que el texto no lo fija.
Precisión: la secuencia y las citas
1. En el libro de Josué el orden es otro: el cruce del Jordán y la entrada en la tierra (Jos 3–4) preceden a Jericó (Jos 6), y el pecado de Acán (Jos 7) muestra que el juicio no había “concluido” con la caída de la ciudad. La correspondencia Expiación–fin del juicio y Cabañas–entrada en Canaán es tipológica; Lv 23:43 vincula Sukkot con las cabañas del desierto, no con la entrada. 2. En Jericó suenan shofarot, no las jatsotsrot de plata de Nm 10. 3. La identificación de la fiesta con la salida de nuestro Sumo Pontífice del Lugar Santísimo pertenece al estudio de Yom Kipur y la trato allí.
La fiesta en Jesús y los apóstoles
Los evangelios
Los evangelios no mencionan Yom Teruá por su nombre. Juan 5:1 habla de “una fiesta de los judíos” sin identificarla, y una minoría de intérpretes ha propuesto esta; otros piensan en Pésaj, Purim o Sukkot. Lo que sí aparece es la trompeta escatológica en el discurso del monte de los Olivos:
Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
(Mt 24:31)
La “gran trompeta” (σάλπιγγος μεγάλης) es el shofar gadol de Is 27:13 (LXX τῇ σάλπιγγι τῇ μεγάλῃ), el que reúne a los dispersos; “los cuatro vientos” evoca Zac 2:6 [2:10], y “desde un extremo del cielo” recuerda Dt 30:4. Jesús toma la imagen profética de la reunión de Israel y la aplica a la reunión de “sus escogidos” por el Hijo del Hombre. La décima bendición de la oración judía de las Dieciocho Bendiciones usa la misma imagen: “Toca el gran shofar para nuestra libertad, y alza bandera para reunir a nuestros desterrados” (trad. propia; texto litúrgico de fecha discutida). El discurso no menciona ninguna fiesta, de modo que el eco es profético antes que festivo. Sobre Mt 24:36, véase la precisión de §5.4.
Pablo: 1 Corintios 15
En 1 Co 15 Pablo cierra su argumento sobre la resurrección con un “misterio”: no todos morirán, pero todos serán transformados, “en un momento (ἐν ἀτόμῳ), en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta (ἐν τῇ ἐσχάτῃ σάλπιγγι)” (15:51–52). La palabra “final” (ἐσχάτη) tiene valor escatológico; designa la trompeta del fin y no necesariamente la última de una serie contada (Fee, 1987). Pablo une el sonido con la victoria sobre la muerte y lo sella con dos citas proféticas, “Sorbida es la muerte en victoria” (Is 25:8) y “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (Os 13:14). La trompeta de la guerra santa (Nm 10:9) anuncia aquí la derrota del último enemigo (1 Co 15:26).
Pablo: 1 Tesalonicenses 4:13–18
Los tesalonicenses temían que sus muertos quedaran excluidos de la venida del Señor. Pablo responde con una “palabra del Señor” (4:15) de estructura bien marcada (Figura 11): tres sonidos acompañan el descenso, y el descenso produce dos movimientos, la resurrección de los muertos y el arrebatamiento de los vivos, que terminan en un encuentro y una permanencia.
Figura 11. Estructura de 1 Ts 4:16–17. Nota. Elaboración propia con NA28 y la RVR1960.
Tres detalles del griego importan. Κέλευσμα es la voz de mando militar. Σάλπιγξ θεοῦ, “trompeta de Dios”, puede leerse como “la trompeta que pertenece a Dios” o “la que Dios toca”, como en Zac 9:14. Y ἀπάντησις designaba en el mundo helenístico la salida de los ciudadanos al encuentro de un dignatario que llega, para escoltarlo de vuelta a la ciudad; muchos intérpretes leen así el “encuentro en el aire”, con la Iglesia que sale a recibir al Rey que viene a la tierra (Wright, 2003; Fee, 2009). Esta lectura es coherente con la de la serie (el Señor que viene a establecer su Reino) y discute la del arrebatamiento a un lugar celestial fuera de la tierra.
Hebreos: del Sinaí a Sion
Hebreos contrasta dos montes. Los creyentes no se han acercado al monte que se podía palpar, “al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba” (He 12:19), sino “al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial” (12:22). La trompeta del Sinaí queda como advertencia, porque el que habló entonces “conmovió la tierra” y ha prometido conmover “no solamente la tierra, sino también el cielo” (12:26, citando Hag 2:6).
Precisión: Hebreos
La autoría de Hebreos es discutida desde la Iglesia antigua; la mayoría de los comentarios actuales la consideran anónima (Attridge, 1989; Lane, 1991). El argumento de este capítulo no depende de la autoría.
Apocalipsis: la voz como de trompeta y las siete trompetas
Juan oye “en el día del Señor” una “gran voz como de trompeta” (Ap 1:10), y la misma voz lo llama a subir: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán” (4:1). Como en el Sinaí, la trompeta es la voz que convoca a la presencia de Dios. En los capítulos 8–11, siete ángeles reciben siete trompetas (8:2). Las cuatro primeras hieren un tercio de la tierra, del mar, de las aguas y de los astros (8:7–12), con ecos de las plagas de Egipto (granizo y fuego, agua en sangre, tinieblas). Un águila anuncia tres ayes (8:13); la quinta trompeta trae las langostas del abismo (9:1–11) y la sexta, los ejércitos del Éufrates (9:13–21). Entre la sexta y la séptima hay un interludio con el ángel del librito, que jura que “el misterio de Dios se consumará” cuando suene la séptima (10:7), y con los dos testigos (11:1–14). La séptima trompeta proclama el reino: ἐγένετο ἡ βασιλεία τοῦ κόσμου τοῦ κυρίου ἡμῶν καὶ τοῦ Χριστοῦ αὐτοῦ, “el reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo” (11:15; el griego dice “reino” en singular), y se abre el templo de Dios en el cielo, y “el arca de su pacto se veía en el templo” (11:19).
Figura 12. Las siete trompetas de Apocalipsis 8–11. Nota. Elaboración propia con NA28.
Bauckham (1993) mostró que las series de siete del Apocalipsis (sellos, trompetas, copas) están entrelazadas y que los juicios de las trompetas son parciales (“la tercera parte”) y no logran el arrepentimiento; los sobrevivientes “ni aun así se arrepintieron” (9:20–21). Lo que sí produce conversión es el testimonio de los dos testigos, pues tras su vindicación “los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo” (11:13). La séptima trompeta, más que otro juicio, es el anuncio del reino. Para esta fiesta el dato importa porque la trompeta del fin, como la del Sinaí y la de Jericó, convoca, juzga y proclama el reinado de Dios. Que la séptima trompeta muestre “el arca de su pacto” (11:19) enlaza además con la fiesta siguiente, Yom Kipur, el único día en que el sumo sacerdote veía el arca.
¿Cuál es la final trompeta?
En mi presentación sobre Yom Teruá planteé la pregunta directamente: si Pablo habla de “la final trompeta” (1 Co 15:52), ¿cuál es? La respuesta recorre el Apocalipsis: los siete sellos (Ap 6–8:1), cuyo séptimo sello abre, tras “silencio en el cielo como por media hora”, las siete trompetas (8:1–2), y la séptima de ellas, que proclama el reino (11:15). La Tabla 4 sigue ese recorrido.
llll &
& caballo blanco: el que vence (6:2) & 1 & granizo y fuego; un tercio de la tierra (8:7)
2 & caballo bermejo: la guerra (6:4) & 2 & monte ardiendo en el mar (8:8–9)
3 & caballo negro: la balanza, la carestía (6:5–6) & 3 & la estrella Ajenjo, aguas amargas (8:10–11)
4 & caballo amarillo: la muerte (6:8) & 4 & un tercio del sol, la luna y las estrellas (8:12)
5 & las almas bajo el altar (6:9–11) & 5 & primer ay: langostas del abismo; Abadón/Apolión (9:1–12)
6 & sol oscurecido, luna como sangre (6:12–17; cf. Is 13:9–11; Jl 2:1–2; Mt 24:29) & 6 & segundo ay: los ángeles del Éufrates; doscientos millones (9:13–21)
7 & silencio; siete ángeles con trompetas; el incensario (8:1–5) & 7 & “los reinos del mundo” son del Señor; juicio de los muertos, galardón; el arca del pacto (11:15–19)
Tabla 4. De los sellos a la séptima trompeta. Nota. Elaboración propia a partir de mi presentación anterior (“Yom Teruá”) y NA28.
La séptima trompeta reúne lo que Pablo asocia con la trompeta final: el tiempo de “juzgar a los muertos” y de “dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos” (Ap 11:18), y el reino del Señor y de su Cristo (11:15; cf. 1 Co 15:24–26, 52). En aquella presentación la leí junto con Mt 24:30–31 (el Hijo del Hombre sobre las nubes, la gran trompeta) y con Daniel, donde el Hijo del Hombre recibe “dominio, gloria y reino” (Dn 7:13–14) y llega el tiempo en que “muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados” (Dn 12:2). La lectura de la serie coincide: los que resuciten o sean transformados al sonido de la séptima trompeta (1 Co 15:51–53) son la Iglesia en el regreso del Señor.
Precisión: “final” y “séptima”
Identificar la “final trompeta” de 1 Co 15:52 con la séptima de Ap 11:15 es una lectura canónica coherente, sostenida por la serie y por muchos intérpretes, pero no explícita, porque 1 Corintios es anterior al Apocalipsis y no cuenta trompetas. Otros entienden ἐσχάτη como “escatológica”, la trompeta del fin, sin referencia a una serie (Fee, 1987). Las dos lecturas coinciden en lo esencial: la trompeta final acompaña la resurrección y el reino.
El día del despertar
En otra presentación (“La fiesta del séptimo mes”) desarrollé una imagen que la tradición judía también conoce, la de Yom Teruá como día del despertar. El shofar es una alarma que despierta y convoca: llama a congregarse (Nm 10:2–3), llama al arrepentimiento (“alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión”, Is 58:1) y llama a la resurrección. Los textos que reuní entonces forman una cadena profética:
Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.
(Is 26:19)
Isaías 25:8 anuncia que Dios “destruirá a la muerte para siempre”, el versículo que Pablo cita junto a la trompeta final (1 Co 15:54). Isaías 42:10–13 convoca a cantar “un nuevo cántico” y describe al Señor que “gritará, voceará” (יָרִיעַ, de la raíz de teruá) contra sus enemigos, el grito del guerrero divino. Isaías 12 es el canto del día de la salvación. Oseas 9:5 pregunta: “¿Qué haréis en el día de la solemnidad, y en el día de la fiesta de Señor?”, y el Salmo 89:15–16 [89:16–17] da la respuesta positiva: bienaventurado el pueblo “que sabe aclamarte”; “en tu nombre se alegrará todo el día”.
Leí además dos textos de Efesios en esa misma línea. “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Ef 5:14) suena como un toque de despertar, y “fuisteis sellados para el día de la redención” (Ef 4:30) apunta al día de la venida. La lectura es sugerente, pero debe quedar marcada como posible eco.
Precisión: Efesios y el despertar
Ef 5:14 se introduce con “por lo cual dice” y parece citar un himno cristiano primitivo que combina Is 26:19 y 60:1; no menciona trompetas ni fiestas. El vínculo con Yom Teruá es un eco posible por la vía de Is 26:19 (despertar de los muertos) y de Maimónides (“despertad, dormidos”), pero no una alusión demostrable. La autoría paulina de Efesios es discutida; el argumento se apoya también en cartas indiscutidas (1 Co 15:52; 1 Ts 4:16).
La fiesta en la tradición judía
Precisión
Esta sección describe la tradición rabínica (Misná, Talmud, liturgia del sidur y del majzor) y prácticas posteriores. Son testimonio de cómo el judaísmo leyó la fiesta, y no contenido explícito de la Torá.
De Yom Teruá a Rosh haShaná
La Misná dedica un tratado entero a la fiesta, Rosh haShaná, y fija en él tres ideas. La primera es el año nuevo (1:1, véase §5.2). La segunda es el juicio: “En cuatro tiempos el mundo es juzgado: en Pésaj, por el grano; en Atséret, por los frutos del árbol; en Rosh haShaná todos los que vienen al mundo pasan delante de Él como bené marón”, una expresión de sentido discutido (ovejas en fila, soldados, o los que suben una cuesta estrecha) (1:2). La tercera es el shofar como precepto central del día (3:3–4:9). El Talmud añade la imagen de los tres libros abiertos en Rosh haShaná: los justos son inscritos para la vida, los malvados para la muerte, y los intermedios quedan en suspenso hasta Yom Kipur (b. Rosh haShaná 16b). De ahí nacen los yamim noraim, los “días temibles”, o aséret yemé teshuvá, los diez días de arrepentimiento que van del 1 al 10 de Tishri.
La liturgia del shofar
La oración adicional (musaf) del día tiene tres bendiciones centrales, cada una con diez versículos bíblicos (Rosh haShaná 4:5–6):
| Bendición | Tema | Fundamento bíblico (ejemplos) |
|---|---|---|
| מַלְכֻיּוֹת maljuyot | la realeza de Dios | Nm 23:21 (“júbilo de rey en él”); Sal 24; Sal 47; Sal 98:6 |
| זִכְרוֹנוֹת zijronot | Dios que recuerda | Gn 8:1 (Noé); Éx 2:24 (el pacto); Lv 26:42; Jer 2:2; Jer 31:20 |
| שׁוֹפָרוֹת shofarot | el shofar de la historia | Éx 19:16, 19 (Sinaí); Sal 81:3; Is 27:13; Zac 9:14 |
Tabla 5. Las tres bendiciones del musaf de Rosh haShaná. Nota. Elaboración propia con la Misná (Rosh haShaná 4:5–6) y el majzor; la selección de versículos es posterior a la Misná.
El Talmud resume el sentido de las tres en una frase atribuida a Dios: “Decid delante de mí maljuyot, para que me hagáis rey sobre vosotros; zijronot, para que vuestro recuerdo suba ante mí para bien; ¿y con qué? Con el shofar” (b. Rosh haShaná 16a, trad. propia). Las tres bendiciones recogen los sentidos que la filología encontró en teruá: aclamación del rey, memoria ante Dios y señal de su intervención.
Los toques también se codificaron. La Misná exige tres series de tres toques, tekiá (toque largo), teruá, tekiá (Rosh haShaná 4:9). Como no se sabía con exactitud qué sonido era la teruá bíblica, si un gemido o un sollozo, el Talmud atribuye a Rabí Abahu, en Cesarea, la combinación que aún se usa: tekiá, shevarim (tres toques quebrados, el “gemido”) y teruá (nueve toques breves, el “sollozo”) (b. Rosh haShaná 34a). El último toque del día se prolonga y recibe el nombre de tekiá guedolá.
Las lecturas y la aqedá
El primer día se lee Génesis 21 (“Visitó Señor a Sara”) y, como haftará, 1 Samuel 1:1–2:10 (“Señor se acordó de ella”, 1:19), dos madres estériles recordadas por Dios. El segundo día se lee Génesis 22, la aqedá o atadura de Isaac, y Jeremías 31:2–20, que culmina en “me acuerdo de él constantemente” (זָכֹר אֶזְכְּרֶנּוּ עוֹד, Jer 31:20). El cuerno de carnero se explica por el carnero “trabado en un zarzal por sus cuernos” (Gn 22:13): “Tocad delante de mí con cuerno de carnero, para que recuerde a vuestro favor la atadura de Isaac” (b. Rosh haShaná 16a, trad. propia). La lectura judía y la cristiana se cruzan en este punto, porque la Iglesia ha leído la aqedá como figura del Padre que no escatimó a su Hijo (Ro 8:32).
Las notas del shofar
En mi presentación asocié cada toque del shofar con un texto bíblico. La Tabla 6 recoge esa asociación.
| Toque | Descripción (tradición) | Texto asociado (mi presentación) |
|---|---|---|
| תְּקִיעָה tekiá | toque largo y continuo | Éx 19:19: la bocina “iba aumentando” en el Sinaí |
| שְׁבָרִים shevarim | tres toques quebrados, “gemido” | Jos 6:20: el muro de Jericó se derrumba |
| תְּרוּעָה teruá | nueve toques breves, “sollozo” | Sal 98:6: “aclamad… delante del rey Señor” |
| תְּקִיעָה גְדוֹלָה tekiá guedolá | el último toque, prolongado | Zac 9:14: “Señor el Señor tocará trompeta” |
Tabla 6. Los toques del shofar y sus textos. Nota. Nombres y forma de los toques: Misná Rosh haShaná 4:9; b. Rosh haShaná 34a. La asociación con cada texto es de mi presentación anterior.
Precisión
La Biblia solo distingue taqa’ y teruá (Nm 10:5–7); shevarim y tekiá guedolá son términos rabínicos. La asociación de cada toque con un texto es una lectura devocional mía, útil para la enseñanza. Del mismo modo, el esquema de “tres trompetas” que usé en la presentación de Pentecostés (la primera en el Sinaí, Éx 19:19; la última en Yom Teruá, 1 Co 15:52; la gran trompeta en Yom Kipur, Is 27:13) es tradición. Tiene una raíz antigua en la leyenda de los dos cuernos del carnero de Isaac, uno tocado en el Sinaí y otro reservado para la redención futura (Pirqé de Rabí Eliezer 31), y se ha difundido en la literatura mesiánica moderna.
El llamado al arrepentimiento y otras prácticas
Maimónides formuló el sentido del shofar como despertador: aunque tocarlo es un decreto de la Escritura, “hay en él una alusión: despertad, dormidos, de vuestro sueño… examinad vuestros caminos y volved en arrepentimiento” (Hiljot Teshuvá 3:4, trad. propia). Una lista tradicional de diez razones para tocar el shofar, atribuida a Saadía Gaón y transmitida por autores medievales, incluye la coronación del rey, el Sinaí, los profetas, la destrucción del templo, la aqedá, el temor, el día del juicio, la reunión de los dispersos y la resurrección de los muertos. Prácticas como el tashlij (arrojar migas al agua junto a Mi 7:19) son medievales. Cuando la fiesta cae en sábado no se toca el shofar; la Misná recuerda que en el templo sí se tocaba y que, tras la destrucción, Rabán Yojanán ben Zakai ordenó tocarlo en Yavné (Rosh haShaná 4:1).
Discusión de interpretaciones
El texto escueto de Lv 23 ha recibido lecturas que pueden agruparse en seis posturas. La Tabla 7 las resume; las comento a continuación.
| Postura | Tesis | Representantes |
|---|---|---|
| Sacerdotal-textual | Zijrón teruá es el toque que presenta a Israel ante Dios al abrir el mes séptimo y la estación de lluvias | Milgrom (2001); Levine (1989); Hartley (1992) |
| Rabínica | Año nuevo, día del juicio y de la realeza de Dios; llamado al arrepentimiento antes de Yom Kipur | Misná Rosh haShaná; b. Rosh haShaná 16a–b; Maimónides |
| Alejandrina | Memoria del Sinaí y figura de la paz que Dios impone a la guerra | Filón, Spec. 2.188–192 |
| Lectura de la serie | Memorial de Jericó; figura del regreso de Cristo a la final trompeta para establecer su Reino | Esta serie |
| Del arrebatamiento | Figura del arrebatamiento de la Iglesia antes de la tribulación | Chumney (1994); El poder espiritual de las siete fiestas |
| Profético-escatológica | La trompeta como imagen del día del Señor y de la parusía; el NT no alude a la fiesta como tal | Fee (1987); Bauckham (1993); Beale (1999) |
Tabla 7. Posturas sobre el sentido de Yom Teruá. Nota. Elaboración propia.
La lectura sacerdotal-textual parte de Nm 10:9–10. Milgrom (2001) entiende que el toque del primer día del mes séptimo, como los toques de la guerra y de las lunas nuevas, sirve para que Israel “sea recordado” ante Dios, y relaciona la importancia de esta luna nueva con el umbral del año agrícola y de la estación de lluvias. Su fuerza está en que explica el texto por el texto; su límite, en que deja abierta la dimensión histórica y escatológica que el canon desarrolla.
La lectura rabínica convierte la fiesta en el día del juicio y de la realeza, con el shofar como llamado al arrepentimiento. Tiene apoyo en los textos que unen el shofar con la conciencia de pecado (Is 58:1; Jl 2:15) y en Nehemías 8, donde el pueblo llora al oír la ley en este mismo día; sus categorías (año nuevo, libros abiertos, diez días) son, en cambio, posteriores a la Biblia.
La lectura de Filón es la primera que vincula la fiesta con un hito histórico, el Sinaí. Coincide con la serie en el método, buscar el hecho que la fiesta recuerda, y difiere en el hecho.
La lectura de la serie vincula la fiesta con Jericó y con el regreso de Cristo para establecer su Reino. Su fuerza es la coherencia del conjunto, porque une el calendario (el mes séptimo como culminación), la historia de Israel (la heredad), el vocabulario (teruá) y el Nuevo Testamento (la trompeta de la venida y de la resurrección). Su límite es el calendárico ya señalado (Jericó cae en Nisán) y el hecho de que ningún texto bíblico explicite el vínculo.
La lectura del arrebatamiento identifica la fiesta con el arrebatamiento de la Iglesia antes de la tribulación, y suele apoyarse en dos argumentos: que “la final trompeta” sería la tekiá guedolá de Rosh haShaná, y que “nadie sabe el día ni la hora” sería un modismo de la fiesta (Chumney, 1994). El primero es un anacronismo, porque la terminología de los toques es rabínica; el segundo no tiene apoyo en fuentes antiguas (§5.4). Además, 1 Ts 4:17 (ἀπάντησις) y Ap 11:15 sitúan la trompeta en la venida pública del Rey y no en una partida secreta.
La lectura profético-escatológica sostiene que Pablo y Juan toman la trompeta de los profetas y de la apocalíptica judía (Is 27:13; Zac 9:14; Sal Sal 11:1; 4 Esd 6:23) y no del calendario: la “final trompeta” es la del fin (Fee, 1987), y las siete trompetas del Apocalipsis estructuran juicios que llaman al arrepentimiento y culminan en el reino (Bauckham, 1993). Esta postura no niega que la fiesta pueda leerse como figura; lo que niega es que los textos del NT la mencionen.
Las posturas no se excluyen todas entre sí. La filología y el canon permiten sostener a la vez que el toque presenta a Israel ante Dios (Nm 10), que llama al arrepentimiento (Jl 2), que aclama al Rey (Sal 47; Nm 23:21) y que anuncia su venida (1 Ts 4:16). La lectura de la serie se distingue por proponer un memorial histórico concreto; las demás, por subrayar uno de esos sentidos.
Síntesis
Yom Teruá es la convocación santa del primer día del mes séptimo, día de reposo solemne y “conmemoración al son de trompetas” (Lv 23:24; Nm 29:1). Su sonido, la teruá, es a la vez alarma, grito de guerra, aclamación del Rey y memoria presentada ante Dios (Nm 10:9–10; Sal 47:5; 89:15). En la historia de Israel ese sonido acompañó la venida de Dios al Sinaí y la caída de Jericó; en los profetas anunció el día del Señor y la reunión de los dispersos (Jl 2:1; Is 27:13); en los apóstoles anuncia la venida del Señor, la resurrección de los muertos y el reino de Dios sobre el mundo (1 Co 15:52; 1 Ts 4:16; Ap 11:15). La serie lee la fiesta como memorial de Jericó y figura del regreso de Cristo para establecer su Reino y congregar a su pueblo.
| Lectura | Aporte |
|---|---|
| Histórica | El mes séptimo cierra el año agrícola y abre la estación de lluvias; el día une luna nueva y convocación; dos instrumentos (jatsotsrá y shofar); el Sinaí, Jericó, el altar de Esdras y la lectura de Nehemías 8. |
| Filológica | Teruá es alarma, guerra, júbilo y memoria; zajar es recordar para actuar; la LXX introduce “trompetas” y “día de señal”; el NT hereda la σάλπιγξ escatológica. |
| Textual | Lv 23 no nombra instrumento ni hecho; “Rosh haShaná” es nombre misnaico; el kese de Sal 81 está en debate; el dicho “nadie sabe el día ni la hora” como modismo de la fiesta es moderno. |
| Literaria | La unidad más breve de Lv 23; Jos 6 como liturgia heptádica; la trayectoria Sinaí–Jericó–profetas–NT; las siete trompetas del Apocalipsis. |
| De la serie | Memorial de Jericó y figura del regreso de Cristo; secuencia Trompetas–Expiación–Cabañas; con precisiones de calendario y de texto. |
| Teológica | El Dios que recuerda a su pueblo es el Rey que viene; el sonido que convoca a la asamblea convoca también a la resurrección. |
Tabla 8. Lo que aporta cada lectura. Nota. Elaboración propia.
Para la reflexión
Nm 10:9 promete que el toque de alarma hará que Israel “sea recordado” por Dios. ¿Qué cambia en la oración del creyente saber que Dios “se acuerda” para actuar (Gn 8:1; Éx 2:24), y no solo para saber?
El Salmo 89:15 llama bienaventurado al pueblo “que sabe aclamarte”, que conoce la teruá. ¿Qué significa aprender a aclamar a Dios como Rey en una comunidad concreta, más allá del entusiasmo de un momento?
En Nehemías 8 la ley hace llorar al pueblo, y los líderes le dicen: “no os entristezcáis, porque el gozo de Señor es vuestra fuerza”. ¿Cómo se equilibran en la vida cristiana la conciencia de pecado y el gozo de la convocación?
Ezequiel 33 hace responsable al atalaya que no toca la trompeta. ¿Qué responsabilidad tiene hoy quien enseña la Escritura de advertir con claridad, sin alarmismo ni silencio?
En Jericó Israel tuvo que caminar seis días sin ver resultado y callar hasta la orden (Jos 6:10). ¿Qué enseña ese silencio obediente sobre la espera de la venida del Señor (1 Ts 4:18; 2 P 3:9)?
Pablo cierra 1 Ts 4 con una orden práctica: “alentaos los unos a los otros con estas palabras” (4:18). ¿Qué uso pastoral concreto tiene la esperanza de la trompeta de Dios ante la muerte de un hermano?
Glosario
(עֲקֵדָה). “Atadura”: el relato de Isaac atado en el monte Moriah (Gn 22), leído en el segundo día de Rosh haShaná.
(עֲצֶרֶת). “Asamblea de clausura”; el octavo día que cierra Sukkot, el 22 del mes séptimo (Lv 23:36).
(אֵתָנִים). Nombre antiguo del mes séptimo (1 R 8:2), “de las corrientes perennes”.
(חֲצֹצְרָה). Trompeta recta de plata batida, tocada en pares por los sacerdotes (Nm 10:1–10).
(כֵּסֶה). Término de Sal 81:3 [81:4] y Pr 7:20: “día señalado”; para unos, luna llena; para el Talmud, luna “cubierta”.
(מַלְכֻיּוֹת, זִכְרוֹנוֹת, שׁוֹפָרוֹת). Las tres bendiciones del musaf de Rosh haShaná: realeza, recuerdos, toques.
(מִקְרָא־קֹדֶשׁ). “Convocación santa”; asamblea del pueblo en las fiestas de Lv 23.
(רֹאשׁ הַשָּׁנָה). “Cabeza del año”; en la Biblia solo Ez 40:1; nombre misnaico de la fiesta del 1 de Tishri.
(שַׁבָּתוֹן). “Reposo solemne”; se dice de Yom Teruá, Yom Kipur y del primer y octavo día de Sukkot.
(שׁוֹפָר). Cuerno de carnero usado como instrumento: Sinaí, Jericó, jubileo, alarma profética.
(תָּקַע, תְּקִיעָה). “Clavar, tocar”; tekiá es el toque largo, distinto de la teruá (Nm 10:7).
(תְּרוּעָה). Sonido de alarma, grito de guerra o de júbilo, aclamación; sonido característico de la fiesta.
(תִּשְׁרִי). Nombre babilónico, posterior al exilio, del mes séptimo.
(יָמִים נוֹרָאִים). “Días temibles”: los diez días del 1 al 10 de Tishri en la tradición judía.
(יוֹם תְּרוּעָה). “Día de teruá”, nombre de la fiesta en Nm 29:1.
(יוֹבֵל). “Carnero” y “cuerno de carnero” (Jos 6:5); de ahí el año del jubileo (Lv 25:10).
(זִכָּרוֹן). “Memoria, memorial”; lo que se pone ante Dios para que recuerde (Nm 10:10) o lo que el pueblo recuerda (Éx 12:14).
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