La soberanía de Dios
“Él hace según su voluntad… y no hay quien detenga su mano” (Dn 4:35)
Este capítulo estudia la soberanía de Dios desde una definición breve: Dios gobierna absolutamente todas las cosas según su voluntad. La cuenta entre los atributos de identidad, porque responde a la pregunta de quién es Dios: el que reina. El texto ancla es Daniel 4:34–35, la confesión de Nabucodonosor tras su humillación, con el estribillo que la prepara: “hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres”. Se estudian los nombres que expresan la soberanía, sobre todo Adonay, “el Señor, el Dueño”, y Elyón, “el Altísimo” (arameo Illayá), junto con el vocabulario hebreo, arameo y griego que los acompaña y el puente que la Septuaginta tiende entre Adonay, δεσπότης y κύριος. La teología presenta la soberanía como ejercicio de la supremacía de Dios (Sal 115:3; Is 46:10), la relaciona con la responsabilidad humana y examina el gobierno de Dios sobre el mal (Is 45:7; Lm 3:37–38). Una sección dedicada a C. S. Lewis, El problema del dolor, aborda la pregunta de cómo Dios sigue siendo soberano cuando el dolor lo causa el propio ser humano. El encuentro en Israel es José (Gn 37–50), resumido en Gn 50:20: “vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien”. La mirada judía recoge el “yugo del reino de los cielos”, los versos de Maljuyot, el “todo está previsto y la libertad está dada” de Rabí Aquiba, la bendición por lo malo y la Regla de la Comunidad de Qumrán. La lectura paulina muestra la soberanía cumplida en Cristo: Ef 1:11, Ro 8:28, Ro 9 y 11, Flp 2:9–11 (que aplica a Jesús Is 45:23), 1 Co 15:25–28 y el aguijón de 2 Co 12.
Palabras clave: soberanía, Adonay, Elyón, Daniel 4, Génesis 50:20, C. S. Lewis, dolor, Efesios 1:11, Pablo.
Nota sobre el texto
Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1960. Donde esta escribe “Jehová”, aquí se escribe Señor, que traduce el tetragrama יהוה, leído en la tradición judía como Adonay; la expresión “Señor Jehová” queda, por tanto, como “Señor Señor”. El hebreo y el arameo siguen la BHS; el griego, NA28 y la Septuaginta de Rahlfs-Hanhart (Daniel según Teodoción). En Daniel 4 la numeración española va tres versículos adelante de la aramea, que se indica entre corchetes, como se hace en los Salmos cuando difiere. Las fuentes judías se citan en su texto estándar con traducción propia y se marcan como precisión.
Un atributo de identidad
La definición de partida de este estudio cabe en una línea: Dios gobierna absolutamente todas las cosas según su voluntad. Ninguna de sus partes es una abstracción; cada una viene de un texto. “Gobierna”, porque “el Altísimo gobierna el reino de los hombres” (Dn 4:17). “Todas las cosas”, porque “su reino domina sobre todos” (Sal 103:19). “Según su voluntad”, porque Dios “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Ef 1:11). El salmista reúne la misma convicción en un solo verso y la opone a los ídolos:
וֵאלֹהֵינוּ בַשָּׁמָיִם כֹּל אֲשֶׁר־חָפֵץ עָשָׂה
Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho.
(Sal 115:3)
Filología: Sal 115:3
| בַשָּׁמָיִם vashamáyim | שׁמים | “en los cielos”: el lugar del trono (Sal 103:19). |
| חָפֵץ jafets | חפץ | “quiso, se complació en”. Es el deseo libre de quien no depende de nada. El mismo verbo vuelve en Sal 135:6, Is 46:10 y Jer 9:24 (“estas cosas quiero”). |
| עָשָׂה asá | עשׂה | “hizo”: lo que Dios quiere, lo hace. Los ídolos, en cambio, “tienen boca, mas no hablan” (115:5). |
La soberanía responde a la pregunta ¿quién es Dios?: es el que reina. No se trata de una función que Dios cumpla de vez en cuando, sino de lo que él es, y por eso esta serie la cuenta entre los atributos de identidad. Se apoya, además, en otros atributos: Dios es soberano porque es eterno (“cuyo dominio es sempiterno”, Dn 4:34), porque es omnipotente y porque es sabio. Su alcance abarca tres ámbitos que la Escritura nombra por separado. El primero es la naturaleza: “todo lo que Señor quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos” (Sal 135:6). El segundo, las naciones: “quita reyes, y pone reyes” (Dn 2:21). El tercero, los corazones: “como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Señor” (Pr 21:1).
Precisión
Clasificación propuesta: atributo de Identidad; incomunicable como gobierno de todas las cosas, comunicable como reflejo en el señorío que Dios delegó al ser humano: “Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos” (Sal 8:6 [8:7]; cf. Gn 1:28). Queda sujeta a la revisión del autor de la serie.
La pregunta del dolor
Si Dios gobierna todo, ¿por qué hay tanto dolor? Y si una gran parte de ese dolor la causa el mismo ser humano, ¿sigue Dios siendo soberano? C. S. Lewis dio al problema su forma clásica en El problema del dolor (1940), en el capítulo titulado “La omnipotencia divina”: si Dios fuera bueno, desearía que sus criaturas fueran perfectamente felices, y si fuera todopoderoso, podría hacer lo que desea; pero las criaturas no son felices; luego Dios carecería de bondad, de poder o de ambos. Este capítulo toma esa pregunta en serio y la lleva a los textos: a Daniel y a Isaías, a José, a los sabios de Israel y a Pablo.
“Soberano” en la Biblia
La palabra “soberano” aparece pocas veces en la RVR1960; la idea, en cambio, recorre toda la Escritura.
| Texto | RVR1960 | Original |
|---|---|---|
| Job 31:28 | “el Dios soberano” | אֵל מִמָּעַל El mimmá’al, “Dios de arriba” |
| Ez 38:2, 3; 39:1 | “príncipe soberano” (Gog) | נְשִׂיא רֹאשׁ nesí rosh |
| Hch 4:24 | “Soberano Señor” | Δέσποτα |
| 1 Ti 6:15 | “el bienaventurado y solo Soberano” | ὁ μακάριος καὶ μόνος δυνάστης |
| Jud 4 | “Dios el único soberano” | τὸν μόνον δεσπότην |
| Ap 1:5 | “el soberano de los reyes de la tierra” | ὁ ἄρχων τῶν βασιλέων τῆς γῆς |
Tabla 1. “Soberano” en la RVR1960. Nota. Conteo propio, sin títulos de sección: 8 apariciones en 8 versículos; “soberanía” solo figura en el título de sección de Job 26.
Precisión
En Jud 4 el griego dice “negando a nuestro único Soberano y Señor Jesucristo”; la RVR1960, que sigue el texto bizantino (con el añadido de θεόν), lee “niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”. En Ap 1:5 el título se aplica a Jesucristo.
Donde la palabra falta, el vocabulario sobra: la soberanía está en los nombres de Dios (Adonay, Elyón), en sus verbos (reinar, gobernar, dominar, querer) y en fórmulas como “Señor reina” o “todo lo que quiso ha hecho”. Ese vocabulario se estudia en la sección sobre el Nombre.
Texto ancla: Daniel 4
Un rey que tuvo que aprender
Daniel 4 es una carta de Nabucodonosor “a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra” (4:1), escrita en primera persona por el rey más poderoso de su tiempo, y tiene un solo tema: quién gobierna de verdad. El rey sueña con un árbol que llega hasta el cielo y es cortado (4:10–17); Daniel interpreta el sueño y le advierte; pasa un año, y el rey, paseando por su palacio, se jacta:
הֲלָא דָא־הִיא בָּבֶל רַבְּתָא דִּי־אֲנָה בֱנַיְתַהּ
habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?
(Dn 4:30 [4:27])
“Aún estaba la palabra en la boca del rey” cuando cae la sentencia (4:31). Nabucodonosor pierde la razón y vive como un animal “hasta que su pelo creció como plumas de águila” (4:33); solo al final levanta los ojos al cielo.
Precisión
Dn 2:4b–7:28 está escrito en arameo. La numeración española de Dn 4 va tres versículos adelante de la aramea (4:1–3 en español corresponde a 3:31–33 en arameo).
El estribillo: “hasta que conozcas”
Cuatro veces repite el capítulo la misma lección, como un estribillo:
| Texto | RVR1960 | Arameo |
|---|---|---|
| 4:17 [4:14] | “para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da” | דִּי־שַׁלִּיט עִלָּיָא בְּמַלְכוּת אֱנָשָׁא |
| 4:25 [4:22] | “hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere” | עַד דִּי־תִנְדַּע דִּי־שַׁלִּיט עִלָּיָא |
| 4:26 [4:23] | “luego que reconozcas que el cielo gobierna” | דִּי שַׁלִּטִן שְׁמַיָּא |
| 4:32 [4:29] | “hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere” | עַד דִּי־תִנְדַּע דִּי־שַׁלִּיט עִלָּיָא |
Tabla 2. El estribillo de Daniel 4. Nota. Elaboración propia (RVR1960 y BHS).
La forma literaria forma parte del mensaje: el capítulo está construido para que el lector aprenda lo mismo que aprendió el rey. El verbo del estribillo es שַׁלִּיט shallit, “es soberano, tiene dominio”, y su sujeto, עִלָּיָא Illayá, “el Altísimo”.
Precisión
En 4:26 “el cielo” sustituye a “Dios”: “el cielo gobierna”. El judaísmo posterior generalizó ese uso (malkhut shamayim, “reino de los cielos”), que Mateo conserva en su evangelio.
La confesión
Cumplidos los “siete tiempos”, el rey confiesa:
וּלְעִלָּיָא בָּרְכֵת וּלְחַי עָלְמָא שַׁבְּחֵת וְהַדְּרֵת
דִּי שָׁלְטָנֵהּ שָׁלְטָן עָלַם וּמַלְכוּתֵהּ עִם־דָּר וְדָר
וּכְמִצְבְּיֵהּ עָבֵד בְּחֵיל שְׁמַיָּא וְדָאֲרֵי אַרְעָא
וְלָא אִיתַי דִּי־יְמַחֵא בִידֵהּ וְיֵאמַר לֵהּ מָה עֲבַדְתְּ
Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?
(Dn 4:34–35 [4:31–32])
Filología: Dn 4:34–35
| שָׁלְטָנֵהּ שָׁלְטָן עָלַם | שׁלט | “su dominio (es) dominio eterno”: sholtán, “dominio, imperio”. Es la misma raíz de shallit (4:17); el rey que “dominaba” confiesa un dominio que no termina. |
| כְּלָה חֲשִׁיבִין kelá jashivín | חשׁב | “como nada son considerados”: los habitantes de la tierra no “cuentan” frente a él. |
| וּכְמִצְבְּיֵהּ עָבֵד | צבא | “y conforme a su voluntad hace”: tsevá, “querer” (Strong H6634), el mismo verbo de “a quien él quiere lo da” (4:17, 25, 32). |
| בְּחֵיל שְׁמַיָּא | חיל | “en el ejército del cielo”: los poderes celestiales. |
| דִּי־יְמַחֵא בִידֵהּ | מחא | “que golpee su mano”: gesto de quien detiene o reprocha. Nadie puede frenar la mano de Dios. |
| מָה עֲבַדְתְּ | עבד | “¿qué has hecho?”: nadie le pide cuentas; es la fórmula de Job 9:12, Is 45:9 y Ec 8:4 (allí, del rey humano). |
La versión griega de Teodoción traduce “conforme a su voluntad hace” con κατὰ τὸ θέλημα αὐτοῦ ποιεῖ, y “Altísimo” con ὕψιστος. Conviene retener ambas palabras, porque son las que reaparecerán en Pablo (Ef 1:11).
לְמֶלֶךְ שְׁמַיָּא דִּי כָל־מַעֲבָדוֹהִי קְשֹׁט וְאֹרְחָתֵהּ דִּין
Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.
(Dn 4:37 [4:34])
Filología: Dn 4:37
| מֶלֶךְ שְׁמַיָּא mélej shemayá | מלך | “Rey del cielo”: el que se creía rey reconoce a otro Rey. |
| קְשֹׁט qeshot | קשׁט | “verdad”: sus obras corresponden a lo que él es. |
| דִּין din | דין | “juicio, justicia”: sus caminos son rectos. |
La confesión no deja la soberanía sola: el Rey del cielo actúa con verdad y con justicia. Y el medio por el que el rey llegó a saberlo fue el dolor de la humillación: “siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas” (4:25).
Precisión
Que la humillación de Nabucodonosor fue un instrumento pedagógico de la soberanía lo dice el propio texto (“hasta que conozcas”). Su relación con el “megáfono” de C. S. Lewis (véase la sección sobre Lewis) es una conexión propia de esta serie.
El Nombre que revela la soberanía
En la Biblia el nombre revela quién es Dios (Éx 3:15; 34:5–7), y cada nombre destaca un aspecto de su ser. El que expresa la soberanía de manera más directa es Adonay: Dios es el Señor, el Dueño que dispone de lo suyo. Elyón, “el Altísimo”, añade la altura: Dios está por encima de todo poder. A los dos nombres se suma la fórmula de entronización “el Señor reina”.
Adonay: el Dueño
El sustantivo אָדוֹן adón significa “señor, amo, dueño”; Strong lo define como “soberano, controlador (humano o divino)”. Se dice del amo respecto de sus siervos y del rey respecto de sus súbditos. La forma אֲדֹנָי Adonay, con qamets final, es enfática y queda reservada a Dios: “el Señor”. Malaquías muestra lo que ese título implica:
וְאִם־אֲדוֹנִים אָנִי אַיֵּה מוֹרָאִי
El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Señor de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre.
(Mal 1:6)
Filología: Mal 1:6
| אֲדֹנָיו adonav | אדן | “su señor”: el amo del siervo. |
| אֲדוֹנִים adoním | אדן | “señor”, en plural de majestad aplicado a Dios. |
| מוֹרָאִי moraí | ירא | “mi temor”: al Señor le corresponde reverencia. |
| Forma | Uso |
|---|---|
| אֲדֹנִי adoní | “mi señor”, dicho a un hombre: unas 200 veces. |
| אֲדֹנָי Adonay | “el Señor”, de Dios: 437 veces en 422 versículos. |
| אֲדֹנָי יֱהוִה | “Señor Señor” o “Señor el Señor” en la RVR1960: 301 veces, 210 en Ezequiel. |
| אֲדֹנֵינוּ adonenu | “Señor nuestro” (Sal 8:1 [8:2]). |
Tabla 3. Las formas de adón. Nota. Conteo propio en la BHS por forma consonántica y vocal final; verificar en e-Sword.
La diferencia entre un señorío delegado y el señorío propio se aprecia en José. Faraón lo pone “por señor de toda su casa” (וּלְאָדוֹן לְכָל־בֵּיתוֹ, Gn 45:8): José es adón, pero lo es porque otro lo puso. El señorío de Dios, en cambio, no lo recibe de nadie.
Precisión
Al leer en voz alta, el judaísmo pronuncia Adonay donde está escrito el Nombre יהוה. Por eso esta serie escribe Señor en lugar de “Jehová”: en la lectura de Israel, el Nombre propio de Dios se dice con el título de su soberanía.
“Señor Señor”: Abram y el Dueño
La primera vez que la Biblia une Adonay y el Nombre es en la noche en que Abram espera, sin hijo, el cumplimiento de la promesa:
וַיֹּאמֶר אַבְרָם אֲדֹנָי יֱהוִה מַה־תִּתֶּן־לִי וְאָנֹכִי הוֹלֵךְ עֲרִירִי
Y respondió Abram: Señor Señor, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?
(Gn 15:2)
Filología: Gn 15:2
| אֲדֹנָי יֱהוִה | אדן | “Señor Señor” (RVR1960: “Señor Jehová”). Los masoretas pusieron en el Nombre las vocales de Elohim, para que se lea Adonay Elohim y no se repita “Adonay”. |
| עֲרִירִי aririí | ערר | “sin hijos”, “desnudo” de descendencia. |
| LXX | — | Δέσποτα, τί μοι δώσεις; “Soberano, ¿qué me darás?”; en 15:8, Δέσποτα κύριε. |
Abram no tiene hijo ni heredero, y la promesa parece imposible; justamente entonces llama a Dios Dueño. La Septuaginta tradujo ese primer Adonay YHWH con δέσποτα, “amo con autoridad plena”, y siglos más tarde la iglesia de Jerusalén, bajo amenaza, ora con la misma palabra: “Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra” (Hch 4:24).
Elyón: el Altísimo
El segundo nombre de la soberanía aparece cuando Abram, de vuelta de su victoria sobre los cuatro reyes de oriente, se encuentra con Melquisedec:
בָּרוּךְ אַבְרָם לְאֵל עֶלְיוֹן קֹנֵה שָׁמַיִם וָאָרֶץ
וּבָרוּךְ אֵל עֶלְיוֹן אֲשֶׁר־מִגֵּן צָרֶיךָ בְּיָדֶךָ
y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.
(Gn 14:19–20)
Filología: Gn 14:19–20
| אֵל עֶלְיוֹן El Elyón | עלה | “Dios Altísimo”: de alá, “subir”; el que está más alto. |
| קֹנֵה qoné | קנה | “creador” (RVR1960); también “poseedor, el que adquiere”. Los léxicos registran ambos sentidos (BDB; HALOT): Dios es dueño de lo que hizo. |
| מִגֵּן miggén | מגן | “entregó”: Dios es quien dio la victoria, no la espada de Abram. |
Elyón es el Dios que reparte el mapa del mundo: “Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos” (Dt 32:8). Los salmos asocian el título a la realeza: “Porque Señor el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra” (Sal 47:2 [47:3]). Y en el arameo de Daniel, עִלָּיָא Illayá es el título que domina el capítulo 4.
“El Señor reina”
A los nombres se suma una fórmula: יְהוָה מָלָךְ Adonay malaj, “el Señor reina” (Sal 93:1; 96:10; 97:1; 99:1; 1 Cr 16:31), que ya resuena en el cántico del mar: “Señor reinará eternamente y para siempre” (Éx 15:18). Otra fórmula habla de gobierno: “Señor estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos” (Sal 103:19), donde “domina” traduce מָשָׁלָה mashalá. La Septuaginta vierte ese verbo con δεσπόζει, de la familia de δεσπότης.
El espectro completo
| Término | Sentido | RVR1960 | Textos |
|---|---|---|---|
| אֲדֹנָי Adonay | el Señor, el Dueño | Señor | Gn 15:2; Sal 8:1; Is 6:1; Lm 3:37 |
| עֶלְיוֹן Elyón | el Altísimo | Altísimo | Gn 14:18–22; Dt 32:8; Sal 47:2; 91:1 |
| מָלַךְ malaj | reinar | reinar | Éx 15:18; Sal 93:1; 97:1 |
| מָשַׁל mashal | gobernar, dominar | dominar, señorear | 1 Cr 29:12; Sal 103:19; Sal 8:6 |
| חָפֵץ jafets | querer, complacerse | querer | Sal 115:3; 135:6; Is 46:10 |
| עֵצָה etsá | consejo, plan | consejo | Is 46:10; Pr 19:21 |
| שַׁלִּיט shallit (arameo) | soberano, que domina | gobierna, tiene dominio | Dn 4:17, 25, 26, 32 |
| שָׁלְטָן sholtán (arameo) | dominio, imperio | dominio, señorío | Dn 4:3, 34; 7:14 |
| עִלָּיָא Illayá (arameo) | el Altísimo | Altísimo | Dn 4:2, 17, 34; 5:18, 21 |
| δεσπότης (10) | amo con autoridad plena | Señor, Soberano, amo | Lc 2:29; Hch 4:24; Jud 4; Ap 6:10 |
| δυνάστης (3) | potentado | Soberano, poderoso | 1 Ti 6:15; Lc 1:52 |
| κύριος | señor; en la LXX, el Nombre | Señor | Flp 2:11; Ro 10:9 |
| ὕψιστος (13) | altísimo | Altísimo | Lc 1:32; Hch 7:48 |
| βουλή (12) | consejo, designio | designio, consejo | Hch 2:23; 4:28; Ef 1:11 |
| θέλημα (62) | voluntad | voluntad | Ef 1:5, 9, 11; Ro 9:19 |
| πρόθεσις (12) | propósito | propósito | Ro 8:28; 9:11; Ef 1:11 |
| ἐνεργέω (21) | obrar eficazmente | hacer, operar | Ef 1:11, 20; Flp 2:13 |
Tabla 4. El vocabulario de la soberanía. Nota. Conteo propio con la BHS y NA27 con números Strong.
Precisión
Elyón aparece 53 veces en la BHS; 31 son título divino y las demás significan “superior, alto” en sentido físico (Gn 40:17; Jos 16:5). Illayá aparece 10 veces, y elyonín (“santos del Altísimo”, Dn 7:18–27), 4. En la RVR1960, “Altísimo” aparece 57 veces en 56 versículos. De los 10 usos de δεσπότης en el NT, 6 se refieren a Dios o a Cristo y 4 a amos humanos (1 Ti 6:1–2; Tit 2:9; 1 P 2:18). Conviene verificar los conteos en e-Sword.
Del hebreo al griego de Pablo
La cadena es sencilla y decisiva. En hebreo, אֲדֹנָי es a la vez el Dueño y la palabra con que Israel pronuncia el Nombre. La Septuaginta traduce el Nombre y Adonay con κύριος, y en ocasiones con δέσποτα (Gn 15:2). Pablo confiesa: κύριος Ἰησοῦς Χριστός, “Jesucristo es el Señor” (Flp 2:11). El título que Israel decía en lugar del Nombre es, pues, el que Pablo confiesa de Jesús. Y el salmo más citado en el Nuevo Testamento resulta ser, además, un salmo de soberanía:
נְאֻם יְהוָה לַאדֹנִי שֵׁב לִימִינִי
עַד־אָשִׁית אֹיְבֶיךָ הֲדֹם לְרַגְלֶיךָ
Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
(Sal 110:1)
Filología: Sal 110:1
| נְאֻם יְהוָה neum Adonay | נאם | “oráculo del Señor”. |
| לַאדֹנִי laadoní | אדן | “a mi señor” (adoní). La LXX: τῷ κυρίῳ μου. |
| הֲדֹם לְרַגְלֶיךָ | הדם | “estrado de tus pies”: sometimiento total de los enemigos. |
Dios entroniza a su Señor hasta someter a todos sus enemigos; Pablo retomará el salmo en 1 Co 15:25 y Ef 1:20–22.
Definición
¿Qué es la soberanía de Dios?
Los textos estudiados permiten precisar la definición de partida. La soberanía de Dios es gobierno, y no solo poder: “gobierna el reino de los hombres”. Es universal, porque alcanza cielo, tierra, mares y abismos. Es libre, porque Dios hace “lo que quiere” sin que nadie lo aconseje (Is 40:13). Es eterna, un “dominio sempiterno”. Y es buena, porque sus obras son verdad y sus caminos justicia (Dn 4:37).
La soberanía de Dios es la perfección eterna por la cual Dios, como Señor (Adonay) y Altísimo (Elyón), gobierna absolutamente todas las cosas según su voluntad: dispone de lo que es suyo con derecho pleno, cumple su consejo por todos los medios, aun los que el hombre usa para mal, y lo encamina todo a su gloria y al bien de su pueblo, sin dejar de ser justo ni de hacer responsable a la criatura.
Precisión
Definición de síntesis de esta serie, elaborada a partir de la definición de partida (“Dios gobierna absolutamente todas las cosas según su voluntad”) y de los textos estudiados.
Lo que la soberanía no es
| Idea | Qué afirma | Por qué no es la soberanía bíblica |
|---|---|---|
| Fatalismo | un destino ciego e impersonal decide todo | Dios es una persona que quiere, ama y escucha (Sal 115:3; Hch 4:24–31) |
| Deísmo | Dios hizo el mundo y lo dejó funcionar solo | “todas las cosas en él subsisten” (Col 1:17); la suerte se echa, “mas de Señor es la decisión de ella” (Pr 16:33) |
| Dualismo | el bien y el mal son dos poderes iguales | “Yo Señor soy el que hago todo esto” (Is 45:7) |
| Arbitrariedad | Dios actúa por capricho | sus caminos son “justos” (Dn 4:37); hace “misericordia, juicio y justicia” (Jer 9:24) |
| Pasividad humana | si Dios decide, el hombre no responde | “ocupaos en vuestra salvación… porque Dios es el que en vosotros produce” (Flp 2:12–13) |
Tabla 5. Lo que la soberanía no es. Nota. Elaboración propia.
לֵב אָדָם יְחַשֵּׁב דַּרְכּוֹ וַיהוָה יָכִין צַעֲדוֹ
El corazón del hombre piensa su camino; Mas Señor endereza sus pasos.
(Pr 16:9)
Filología: Pr 16:9
| יְחַשֵּׁב yejashev | חשׁב | “piensa, planea”: el mismo verbo de Gn 50:20. El hombre planea de verdad. |
| יָכִין yajín | כון | “establece, afirma”: Dios fija el paso. |
Teología
Supremacía y soberanía: el Dios que hace todo lo que quiere
La Escritura distingue dos cosas que siempre van juntas. La primera es la supremacía: Dios está por encima de todo, “Nuestro Dios está en los cielos” (Sal 115:3a). La segunda es la soberanía, que es esa misma supremacía puesta en acción: “Todo lo que quiso ha hecho” (Sal 115:3b). El salmo reúne en un solo verso el lugar de Dios y su obrar; la confesión de Nabucodonosor extrae la consecuencia: “él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano” (Dn 4:35). Pink lo resume al definir la soberanía como “el ejercicio de su Supremacía”: Dios “hace como le place, sólo como le place y siempre como le place” (Pink, 2020, p. 30).
Esa voluntad no es un impulso del momento, sino un consejo que abarca la historia de principio a fin. Isaías lo pone en boca de Dios, frente a los ídolos de Babilonia:
que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.
(Is 46:10)
Los ídolos no pueden anunciar nada porque no gobiernan nada; el Dios de Israel anuncia lo que viene porque él mismo lo dispone. Pablo, formado en estas Escrituras, lo expresa con el mismo vocabulario del consejo: Dios es “el que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Ef 1:11). Ni el profeta ni el apóstol hablan de un destino ciego; hablan de una persona que quiere, decide y cumple.
De ahí que la soberanía no sea, para el creyente, una idea fría. Pink recoge las palabras de C. H. Spurgeon en un sermón sobre Mateo 20:15: “No hay atributo más reconfortante para sus hijos que el de la soberanía de Dios”; bajo las pruebas más severas, los creyentes saben que la soberanía ha ordenado sus aflicciones, que las gobierna y que las santificará todas (Pink, 2020, pp. 30–31). El consuelo no consiste en entender cada dolor, sino en saber quién ocupa el trono.
Soberanía y responsabilidad
Si Dios hace todo lo que quiere, ¿qué lugar queda para la decisión humana? La Escritura no resuelve la tensión debilitando uno de los dos lados. Dios creó al ser humano, le dio su ley y le pide cuentas; la responsabilidad humana no compite con la soberanía divina, sino que descansa en ella, porque el hombre responde precisamente ante el Señor que lo puso donde está (Pink, 2020, pp. 31–33). Por eso la Biblia afirma ambas cosas a la vez, y con frecuencia en el mismo versículo:
| Texto | Dios | El ser humano |
|---|---|---|
| Gn 50:20 | “mas Dios lo encaminó a bien” | “vosotros pensasteis mal contra mí” |
| Pr 16:9 | “Señor endereza sus pasos” | “el corazón del hombre piensa su camino” |
| Hch 2:23 | “entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios” | “prendisteis y matasteis por manos de inicuos” |
| Flp 2:12–13 | “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer” | “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” |
Tabla 6. Soberanía y responsabilidad en el mismo texto. Nota. Elaboración propia.
La Biblia no explica cómo se unen; muestra que se unen. La soberanía no borra la culpa del que hace el mal ni exime del deber al que obedece.
Soberano sobre el mal
El texto más fuerte se encuentra en Isaías, en el oráculo dirigido a Ciro:
יוֹצֵר אוֹר וּבוֹרֵא חֹשֶׁךְ עֹשֶׂה שָׁלוֹם וּבוֹרֵא רָע
אֲנִי יְהוָה עֹשֶׂה כָל־אֵלֶּה
que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Señor soy el que hago todo esto.
(Is 45:7)
Filología: Is 45:7
| יוֹצֵר yotser | יצר | “formo”, el verbo del alfarero (cf. 45:9). |
| בּוֹרֵא boré | ברא | “creo”: el verbo de Gn 1:1 (bará). |
| שָׁלוֹם // רָע | רעע | “paz” // “adversidad”: ra’ es aquí mal, desgracia, calamidad; el par es paz/calamidad, no virtud/pecado. |
Precisión
Muchos intérpretes leen Is 45:7 también como respuesta al dualismo persa, que oponía un dios de la luz a uno de las tinieblas. El texto no dice que Dios sea autor del pecado: “Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie” (Stg 1:13).
Lamentaciones afirma lo mismo desde las ruinas de Jerusalén, y al hacerlo une los dos nombres de la soberanía:
מִי זֶה אָמַר וַתֶּהִי אֲדֹנָי לֹא צִוָּה
מִפִּי עֶלְיוֹן לֹא תֵצֵא הָרָעוֹת וְהַטּוֹב
¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?
(Lm 3:37–38)
Filología: Lm 3:37–38
| אֲדֹנָי Adonay | אדן | “el Señor” (3:37). |
| עֶלְיוֹן Elyón | עלה | “el Altísimo” (3:38). |
| הָרָעוֹת וְהַטּוֹב | רעע | “los males y el bien”: las calamidades (la caída de la ciudad) y la prosperidad. |
No es una tesis de escuela, sino fe pronunciada en medio del dolor. Pocos versos antes, el mismo poeta ha dicho que “Bueno es Señor a los que en él esperan” (3:25) y que “no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres” (3:33). Amós sostiene lo mismo del juicio sobre la ciudad: “¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Señor no haya hecho?” (Am 3:6). Dios gobierna el mal sin ser autor del pecado; su reinado se extiende también sobre la calamidad.
La soberanía y el problema del dolor: C. S. Lewis
El libro y su pregunta
The Problem of Pain (1940), traducido al español como El problema del dolor (Rialp, 1994), fue uno de los primeros libros apologéticos de C. S. Lewis. No pretende consolar, sino pensar: ¿cómo puede un Dios bueno y todopoderoso permitir el sufrimiento? Su respuesta no niega la soberanía de Dios; busca explicarla, y para ello aclara qué significan “bueno”, “todopoderoso” y “feliz”. Para este estudio interesan sobre todo cuatro capítulos: “La omnipotencia divina” (cap. 2), “La bondad divina” (cap. 3) y “El dolor humano” (caps. 6–7).
Precisión
Las citas breves de Lewis provienen de una traducción española disponible (caps. 2–3) o son traducción propia del original inglés (cap. 6). Conviene cotejarlas y fijar las páginas en la edición de Rialp (1994).
Lo que significa “todopoderoso”
La primera precisión de Lewis es que la omnipotencia no incluye lo intrínsecamente imposible. Un círculo cuadrado no es una “cosa” que Dios deje de hacer; es un sinsentido, y “el disparate sigue siendo disparate aun cuando nos refiramos a Dios” (Lewis, cap. 2). La Escritura apunta en la misma dirección cuando afirma que Dios “no puede negarse a sí mismo” (2 Ti 2:13) y que “es imposible que Dios mienta” (He 6:18): su poder es el poder de lo que él es.
La segunda precisión toca el mundo creado. Si Dios quiere criaturas libres que se encuentren y se relacionen, tiene que darles un mundo con un orden natural estable, y en ese mundo la madera que sostiene una casa también puede golpear una cabeza. Quien intenta excluir la posibilidad del sufrimiento que traen consigo ese orden y la existencia de voluntades libres descubre, dice Lewis, que ha excluido “la vida misma” (cap. 2).
El dolor que nos causamos
El punto que más importa a este estudio está en el capítulo 6. Lewis observa que las almas, cuando se vuelven malas, usan la posibilidad del dolor para herirse unas a otras, y calcula que esto explica quizás cuatro quintas partes de los sufrimientos humanos. Lo ilustra con una lista: no fue Dios, sino el ser humano, quien fabricó los potros de tortura, los látigos, las cárceles, la esclavitud, los cañones, las bayonetas y las bombas.
Precisión
Resumen y paráfrasis del cap. 6 (“Human Pain”) del original. La cifra de las “cuatro quintas partes” es una conjetura de Lewis (“quizás”), no una estadística.
Aquí se encuentra la pregunta de este capítulo: ¿cómo es Dios soberano cuando el dolor lo causa el ser humano? Lewis responde que el mal humano es real y culpable, y que Dios no lo suprime a cada paso porque hacerlo anularía la libertad que hace posible el amor. Pero de ahí no concluye que Dios haya perdido el gobierno: el dolor sigue en sus manos y sirve a sus fines.
El megáfono de Dios
La frase más conocida del libro pertenece al mismo capítulo: Dios nos susurra en nuestros placeres, nos habla en nuestra conciencia, pero nos grita en nuestros dolores; el dolor es “su megáfono para despertar a un mundo sordo” (Lewis, cap. 6, trad. propia). El dolor no se deja ignorar: rompe la ilusión de que todo está bien y de que nos bastamos a nosotros mismos. Es la experiencia de Nabucodonosor (“hasta que conozcas”, Dn 4:25), y también la del salmista:
טֶרֶם אֶעֱנֶה אֲנִי שֹׁגֵג וְעַתָּה אִמְרָתְךָ שָׁמָרְתִּי
Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.
(Sal 119:67)
Filología: Sal 119:67
| אֶעֱנֶה e’ené | ענה | “fuera afligido, humillado”: la misma raíz de oní, “aflicción”. |
| שֹׁגֵג shoguég | שׁגג | “andaba errado”, extraviado por ignorancia. |
Un Padre, no un abuelo
En “La bondad divina” (cap. 3), Lewis distingue el amor de la simple benevolencia. Querríamos un Dios que nos dejara hacer lo que nos gusta y se alegrara de vernos contentos; en sus palabras, “deseamos no tanto un padre en los cielos, sino más bien un abuelito”. El amor verdadero quiere el bien del amado, y no solo su comodidad; por eso puede corregir, y la corrección duele. La carta a los Hebreos lo formula así:
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
(He 12:11)
Lewis y la Escritura: dos acentos
| Tema | Lewis | La Escritura |
|---|---|---|
| Origen del dolor | la libertad de las criaturas y un orden natural estable | también; pero el mal humano queda dentro del consejo de Dios (Gn 50:20; Hch 4:27–28) |
| Papel de Dios | permite el dolor y lo usa para despertar | “hace según su voluntad” (Dn 4:35); “Señor dio, y Señor quitó” (Job 1:21) |
| Consuelo | el dolor tiene sentido y no es la última palabra | “todas las cosas les ayudan a bien” (Ro 8:28); “eterno peso de gloria” (2 Co 4:17) |
Tabla 7. Lewis y la Escritura ante el dolor. Nota. Elaboración propia.
Lewis carga el acento en la libertad humana; los textos bíblicos, sin negarla, la sitúan dentro de una soberanía que la incluye. La Escritura sostiene ambas cosas: el hombre que hiere es culpable, y Dios sigue reinando sobre ese mismo mal.
Precisión
La comparación es propia de esta serie. Lewis escribe como apologista ante un lector escéptico; los textos citados hablan a un pueblo creyente que sufre. Sus acentos difieren, pero no se excluyen del todo.
Job: el dolor bajo el trono
El libro de Job es la versión bíblica del problema. Las pérdidas de Job vienen de sabeos, caldeos, fuego y viento (1:13–19); detrás de ellos está el Satán, y por encima de todos, el permiso de Dios (1:12; 2:6). Job, sin embargo, no atribuye su dolor a los sabeos ni al Satán:
יְהוָה נָתַן וַיהוָה לָקָח יְהִי שֵׁם יְהוָה מְבֹרָךְ
y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Señor dio, y Señor quitó; sea el nombre de Señor bendito.
(Job 1:21)
Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
(Job 2:10)
Dios nunca le explica el porqué. Le muestra quién es (Job 38–41), y Job responde: “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” (42:2).
Un encuentro en la historia de Israel: José
Trece años de dolor
José tenía diecisiete años cuando sus hermanos lo odiaron (Gn 37:2, 4) y treinta cuando se presentó ante Faraón (41:46). Entre una edad y otra median trece años de dolor, y todo ese dolor se lo causaron otros: los hermanos que lo vendieron, la mujer de Potifar que lo calumnió, el copero que lo olvidó (40:23).
וַיִּמְכְּרוּ אֶת־יוֹסֵף לַיִּשְׁמְעֵאלִים בְּעֶשְׂרִים כָּסֶף
Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.
(Gn 37:28)
Es la pregunta de Lewis convertida en historia: ¿dónde está Dios cuando el dolor lo causa el ser humano?
“No me enviasteis acá vosotros”
Cuando José se da a conocer a sus hermanos, interpreta su propia historia:
וְעַתָּה לֹא־אַתֶּם שְׁלַחְתֶּם אֹתִי הֵנָּה כִּי הָאֱלֹהִים
וַיְשִׂימֵנִי לְאָב לְפַרְעֹה וּלְאָדוֹן לְכָל־בֵּיתוֹ וּמֹשֵׁל בְּכָל־אֶרֶץ מִצְרָיִם
Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros… Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.
(Gn 45:5, 8)
Filología: Gn 45:5–8
| כִּי־מְכַרְתֶּם אֹתִי | מכר | “que me vendisteis”: José no niega el pecado de sus hermanos. |
| שְׁלָחַנִי אֱלֹהִים | שׁלח | “me envió Dios”: tres veces en tres versículos (45:5, 7, 8). |
| לְמִחְיָה lemijyá | חיה | “para preservación de vida”. |
| וּלְאָדוֹן uleadón | אדן | “y por señor” de la casa de Faraón. |
| וּמֹשֵׁל umoshel | משׁל | “y gobernador”: participio de mashal, “gobernar”. |
El esclavo vendido termina como adón y moshel, las mismas palabras de la soberanía, ahora delegadas. Por eso la historia de José es una parábola de la soberanía de Dios: quien gobierna es Dios, y gobierna a través de lo que otros hicieron para mal.
“Dios lo encaminó a bien”
Muerto Jacob, los hermanos temen la venganza (50:15). José les responde:
הֲתַחַת אֱלֹהִים אָנִי
וְאַתֶּם חֲשַׁבְתֶּם עָלַי רָעָה אֱלֹהִים חֲשָׁבָהּ לְטֹבָה
לְמַעַן עֲשֹׂה כַּיּוֹם הַזֶּה לְהַחֲיֹת עַם־רָב
Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.
(Gn 50:19–20)
Filología: Gn 50:19–20
| הֲתַחַת אֱלֹהִים אָנִי | תחת | “¿acaso estoy yo en lugar de Dios?”: José no ocupa el lugar del Juez. |
| חֲשַׁבְתֶּם עָלַי רָעָה | חשׁב | “vosotros planeasteis contra mí mal”: jashav, “pensar, tramar, calcular”. |
| אֱלֹהִים חֲשָׁבָהּ לְטֹבָה | חשׁב | “Dios lo planeó para bien”: el mismo verbo. El sufijo femenino ָהּ (“lo”) remite a la misma ra’á, el mismo mal. La RVR1960 traduce “lo encaminó a bien”. |
| לְהַחֲיֹת עַם־רָב | חיה | “para mantener con vida a mucho pueblo”: el fin de la soberanía. |
| LXX | — | ὑμεῖς ἐβουλεύσασθε κατ’ ἐμοῦ εἰς πονηρά, ὁ δὲ θεὸς ἐβουλεύσατο περὶ ἐμοῦ εἰς ἀγαθά: “vosotros deliberasteis contra mí para mal; Dios deliberó acerca de mí para bien”. |
No hay aquí dos hechos, uno malo y otro bueno, sino un solo hecho con dos intenciones: los hermanos son culpables y Dios es soberano. La Septuaginta traduce jashav con βουλεύω, el verbo de la βουλή, el “designio” de Dios que Pablo nombrará en Ef 1:11. Y José no ocupa el lugar de Dios para vengarse, porque Dios ya gobernó lo que ellos hicieron.
La soberanía en el judaísmo
Precisión
Esta sección recoge lecturas judías antiguas y medievales. Son interpretaciones rabínicas, citadas en su texto estándar (Misná, Talmud de Babilonia, Maimónides, Qumrán) con traducción propia. En esta sesión no se pudo consultar Sefaria en línea: conviene cotejar cada texto allí.
El yugo del reino de los cielos
La Misná explica por qué el Shemá (Dt 6:4–9) precede, en la oración diaria, a Dt 11:13–21. Rabí Yehoshúa ben Qorjá responde:
כְּדֵי שֶׁיְּקַבֵּל עָלָיו עֹל מַלְכוּת שָׁמַיִם תְּחִלָּה
וְאַחַר כָּךְ יְקַבֵּל עָלָיו עֹל מִצְוֹת
“Para que reciba sobre sí primero el yugo del reino de los cielos, y después reciba sobre sí el yugo de los mandamientos” (Misná Berajot 2:2). Recitar el Shemá cada mañana y cada noche equivale, pues, a aceptar a Dios como Rey antes de obedecer cualquier mandamiento. A la primera línea del Shemá se responde, según una tradición que el Talmud remonta a Jacob (Pesajim 56a): בָּרוּךְ שֵׁם כְּבוֹד מַלְכוּתוֹ לְעוֹלָם וָעֶד, “Bendito sea el nombre de la gloria de su reino por siempre jamás”. Y en un tiempo de sequía Rabí Aquiba oró אָבִינוּ מַלְכֵּנוּ, “Padre nuestro, Rey nuestro” (Taanit 25b), fórmula de la que nació la letanía de los días terribles.
Precisión
El Talmud atribuye a Aquiba la fórmula “Padre nuestro, Rey nuestro”; la letanía larga que se reza hoy es posterior (Elbogen, 1993).
Maljuyot: los versos de la realeza
La oración adicional de Rosh Hashaná tiene tres bendiciones centrales (Misná Rosh Hashaná 4:5–6): Maljuyot (“reinados”), versos que proclaman a Dios Rey; Zijronot (“memorias”), versos sobre el Dios que recuerda; y Shofarot, versos sobre el cuerno. La Misná exige que no se digan menos de diez versos de realeza, tomados de la Torá, los Profetas y los Escritos. Entre los que se usan figuran “Señor reinará eternamente y para siempre” (Éx 15:18), “Señor reina; se vistió de magnificencia” (Sal 93:1), “y el reino será de Señor” (Abd 21) y “Señor será rey sobre toda la tierra” (Zac 14:9). La sección se abre con la oración Alenu: “nos inclinamos, nos postramos y damos gracias ante el Rey de reyes de reyes, el Santo, bendito sea”.
Precisión
La lista de versos es ilustrativa; la selección y el orden varían según el rito. Conviene cotejar en un majzor.
“Todo está previsto, y la libertad está dada”
Los sabios sostuvieron las dos verdades de Gn 50:20 sin pretender resolverlas. Rabí Aquiba enseña:
הַכֹּל צָפוּי וְהָרְשׁוּת נְתוּנָה וּבְטוּב הָעוֹלָם נִדּוֹן
“Todo está previsto, y la libertad está dada; y el mundo es juzgado con bondad” (Misná Avot 3:15). Rabí Janiná, por su parte, afirma:
הַכֹּל בִּידֵי שָׁמַיִם חוּץ מִיִּרְאַת שָׁמַיִם
“Todo está en manos del Cielo, excepto el temor del Cielo” (Berajot 33b), y lo apoya en Dt 10:12: “¿qué pide Señor tu Dios de ti, sino que temas a Señor tu Dios…?”. Maimónides lo recogerá como principio: “la libertad está dada a todo hombre” (Hiljot Teshuvá 5:1). Es el mismo equilibrio que Pablo mantiene en Flp 2:12–13.
Precisión
En algunas ediciones el dicho de Aquiba figura como Avot 3:19.
El dedo y el decreto
Rabí Janiná enseña también: אֵין אָדָם נוֹקֵף אֶצְבָּעוֹ מִלְּמַטָּה אֶלָּא אִם כֵּן מַכְרִיזִין עָלָיו מִלְמַעְלָה, “nadie se golpea el dedo aquí abajo si no lo proclaman sobre él desde arriba” (Julín 7b), y cita Sal 37:23: “Por Señor son ordenados los pasos del hombre”. Hasta el dolor más pequeño queda bajo el trono.
Bendecir por lo malo
La Misná convierte la fe de Job en liturgia:
חַיָּב אָדָם לְבָרֵךְ עַל הָרָעָה כְּשֵׁם שֶׁהוּא מְבָרֵךְ עַל הַטּוֹבָה
“Uno debe bendecir por lo malo así como bendice por lo bueno” (Misná Berajot 9:5). Ante una mala noticia se dice בָּרוּךְ דַּיַּן הָאֱמֶת, “Bendito el Juez verdadero” (Berajot 9:2). Es la confesión de Job (“sea el nombre de Señor bendito”, 1:21) y también la de Nabucodonosor (“sus caminos [son] justos”, Dn 4:37).
“Todo lo que hace el Misericordioso, lo hace para bien”
El Talmud transmite una máxima en cadena (Rav Huná en nombre de Rav, en nombre de Rabí Meír, y así se enseñó en nombre de Rabí Aquiba): כׇּל דְּעָבֵיד רַחֲמָנָא לְטַב עָבֵיד, “todo lo que hace el Misericordioso, lo hace para bien” (Berajot 60b). La ilustra con un relato. Aquiba no encuentra posada y duerme en el campo; el viento apaga su lámpara, una comadreja se come su gallo y un león devora su asno. Esa misma noche un ejército saquea la aldea: de haber visto la luz u oído al gallo o al asno, lo habrían capturado. De Najúm de Guimzó se cuenta que ante cada desgracia decía גַּם זוֹ לְטוֹבָה, “también esto es para bien” (Taanit 21a).
Precisión
Relatos rabínicos resumidos. La relación entre “para bien” (letov, letovah), Gn 50:20 (letová) y Ro 8:28 (εἰς ἀγαθόν) es lectura propia de esta serie.
Josefo y Qumrán
En tiempos de Pablo la cuestión dividía a las escuelas judías. Flavio Josefo (Antigüedades 13.171–173) describe tres posturas: los fariseos sostienen que algunas cosas, no todas, son obra del destino, y que otras dependen de nosotros; los esenios, que el destino gobierna todas las cosas; los saduceos, que no hay destino y todo depende de nosotros. Pablo era fariseo (Flp 3:5).
La Regla de la Comunidad de Qumrán, en su instrucción sobre los dos espíritus, declara:
מֵאֵל הַדֵּעוֹת כּוֹל הוֹוֶה וְנִהְיֶה
וְלִפְנֵי הֱיוֹתָם הֵכִין כּוֹל מַחֲשַׁבְתָּם
“Del Dios de los conocimientos procede todo lo que es y lo que será; y antes de que existieran estableció todo su designio” (1QS 3:15).
Precisión
Josefo escribe para lectores griegos y usa “destino” (εἱμαρμένη) donde un judío diría “providencia”. El texto de 1QS sigue las ediciones de García Martínez (1992) y Vermes (2004); vocalización y traducción propias. Conviene cotejar el manuscrito en la Leon Levy Dead Sea Scrolls Digital Library.
La soberanía en Cristo, leída con Pablo
“Según el designio de su voluntad”
La definición de este capítulo se encuentra, casi palabra por palabra, en Efesios:
En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.
(Ef 1:11)
Filología: Ef 1:11
| κατὰ πρόθεσιν | πρόθεσις | “conforme al propósito”: el plan “puesto delante”. |
| τοῦ τὰ πάντα ἐνεργοῦντος | ἐνεργέω | “del que opera todas las cosas”: obra eficazmente, “trabajar eficazmente” (Pink, 2020). |
| κατὰ τὴν βουλήν | βουλή | “según el designio”: el sustantivo del verbo de Gn 50:20 LXX. |
| τοῦ θελήματος αὐτοῦ | θέλημα | “de su voluntad”: el término de Dn 4:35 en Teodoción. |
Pablo afirma lo mismo que Nabucodonosor y que José, con una diferencia decisiva: todo ocurre “en él”, en Cristo. La soberanía de Dios tiene un centro.
Precisión
La autoría paulina de Efesios se discute; la misma idea está en cartas indiscutidas: “de él, y por él, y para él, son todas las cosas” (Ro 11:36).
“Todas las cosas les ayudan a bien”
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
(Ro 8:28)
Filología: Ro 8:28
| πάντα συνεργεῖ | συνεργέω | “todas las cosas obran juntas”: las cosas no son buenas en sí; Dios las hace cooperar. |
| εἰς ἀγαθόν | ἀγαθός | “para bien”: cf. Gn 50:20 LXX, εἰς ἀγαθά. |
| κατὰ πρόθεσιν | πρόθεσις | “conforme a su propósito”, como en Ef 1:11. |
El contexto de la promesa es el dolor: “las aflicciones del tiempo presente” (8:18), la creación que “gime a una” (8:22), nosotros que gemimos (8:23) y el Espíritu que intercede “con gemidos indecibles” (8:26). Y el “bien” prometido tiene nombre: ser “hechos conformes a la imagen de su Hijo” (8:29).
Precisión
El eco de Gn 50:20 en Ro 8:28 es posible, no seguro: ambos comparten εἰς ἀγαθ- y la idea de un designio de Dios. Es lectura propia.
El alfarero: Romanos 9
En Romanos 9 Pablo enfrenta la objeción más dura:
Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?
(Ro 9:19–21)
Responde con el lenguaje de Isaías (“¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?”, Is 45:9; cf. 29:16) y de Daniel (“no hay quien… le diga: ¿Qué haces?”, Dn 4:35). Antes había citado Éx 33:19: “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia” (Ro 9:15). La soberanía de Romanos 9 es, ante todo, soberanía de misericordia: “no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (9:16).
Precisión
El contexto de Ro 9–11 es el lugar de Israel y de las naciones en el plan de Dios; su aplicación a la salvación individual se discute entre intérpretes (Moo, 1996; Wright, 2013). Pink lo lee como despliegue de la soberanía absoluta de Dios (2020, p. 34).
“¡Oh profundidad!”
Los capítulos 9–11 desembocan en una doxología:
¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.
(Ro 11:33–36)
Ro 11:34 cita Is 40:13 (“¿Quién enseñó al Espíritu de Señor, o le aconsejó enseñándole?”), y 11:35 recoge Job 41:11 [41:3] (“¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?”). Las tres preposiciones (ἐξ αὐτοῦ καὶ δι’ αὐτοῦ καὶ εἰς αὐτόν) nombran el origen, el medio y la meta de todas las cosas. En Pablo, la soberanía no desemboca en una discusión, sino en adoración.
“Jesucristo es el Señor”
El texto paulino más importante para la soberanía toma Isaías 45, el mismo capítulo de “yo hago todo esto”:
כִּי־לִי תִּכְרַע כׇּל־בֶּרֶךְ תִּשָּׁבַע כׇּל־לָשׁוֹן
Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua.
(Is 45:23)
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
(Flp 2:9–11)
| Texto | Original |
|---|---|
| Is 45:23 (TM) | כִּי־לִי תִּכְרַע כׇּל־בֶּרֶךְ תִּשָּׁבַע כׇּל־לָשׁוֹן |
| Is 45:23 (LXX) | ἐμοὶ κάμψει πᾶν γόνυ καὶ ἐξομολογήσεται πᾶσα γλῶσσα τῷ θεῷ |
| Flp 2:10–11 | πᾶν γόνυ κάμψῃ… καὶ πᾶσα γλῶσσα ἐξομολογήσηται ὅτι κύριος Ἰησοῦς Χριστός |
Tabla 8. Is 45:23 en Filipenses 2. Nota. BHS, Rahlfs-Hanhart y NA28.
En Isaías 45 habla el Dios que declara “no hay más que yo” (45:6) y “yo Señor soy el que hago todo esto” (45:7). Pablo aplica ese texto de soberanía exclusiva a Jesús. El “nombre sobre todo nombre” es κύριος, la palabra con que la Septuaginta traduce Adonay y el Nombre. El Dueño de Gn 15:2 tiene ahora un nombre humano: Jesús.
Precisión
La lectura de κύριος como el Nombre divino en Flp 2:9–11 es la mayoritaria (Hays, 1989; Wright, 2013). Pablo usa Is 45:23 también en Ro 14:11.
Reinar hasta el fin
Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies… para que Dios sea todo en todos.
(1 Co 15:25–28)
Pablo entrelaza dos salmos: el v. 25 usa Sal 110:1 (“hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”) y el v. 27 cita Sal 8:6 [8:7] (“todo lo pusiste debajo de sus pies”). El señorío que Dios dio al ser humano en la creación, y que este perdió, lo ejerce ahora Cristo, y el último enemigo que somete es la muerte. La soberanía de Dios en Cristo acaba, por tanto, con el dolor: “ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Ap 21:4).
“El bienaventurado y solo Soberano”
la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.
(1 Ti 6:15–16)
ὁ μακάριος καὶ μόνος δυνάστης es “el dichoso y único Potentado”. “Señor de señores” procede de Dt 10:17, y el Apocalipsis lo aplica al Cordero (Ap 17:14; 19:16). “El imperio sempiterno” (κράτος αἰώνιον) evoca el “dominio sempiterno” de Dn 4:34.
Precisión
La autoría paulina de 1 Timoteo se discute; la doxología coincide con Ro 11:36 y 16:27, cartas indiscutidas.
La cruz: el caso máximo de Gn 50:20
Lucas, compañero de Pablo, recoge la oración de la iglesia amenazada:
Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay… Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.
(Hch 4:24, 27–28)
La iglesia llama a Dios Δέσποτα, el título de Gn 15:2 en la Septuaginta, y lee la cruz con la lógica de José: el peor mal humano, el asesinato del Justo, cumple “tu mano y tu consejo” (βουλή). Pedro lo había dicho ya en Pentecostés: “entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos” (Hch 2:23). En la cruz el dolor causado por el hombre alcanzó a Dios mismo, y allí la soberanía se muestra en su forma más alta: el Rey reina desde una cruz y convierte la injusticia en redención. Esa certeza no paraliza a la iglesia; la mueve a pedir “denuedo” para hablar (4:29).
El aguijón: el dolor de Pablo
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
(2 Co 12:7–9)
Filología: 2 Co 12:7–9
| ἐδόθη μοι | δίδωμι | “me fue dado”: pasivo; el que da es Dios, aunque el instrumento sea “un mensajero de Satanás”. |
| σκόλοψ τῇ σαρκί | σκόλοψ | “aguijón, estaca en la carne”. |
| ἵνα μὴ ὑπεραίρωμαι | ὑπεραίρω | “para que no me enaltezca”: la lección de Nabucodonosor, aplicada a un apóstol. |
| ἀρκεῖ σοι ἡ χάρις μου | ἀρκέω | “te basta mi gracia”: Dios no quita el dolor; da gracia en él. |
Como en Job, el dolor tiene un instrumento hostil y un Señor que lo gobierna. Por eso Pablo puede escribir: “esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co 4:17).
La soberanía cumplida en Cristo
Pablo, judío formado en las Escrituras, lee la soberanía de Adonay y de Elyón cumplida en Cristo. Todo ocurre “en él” según el designio de Dios (Ef 1:11); la cruz misma está dentro de su consejo (Hch 4:28); Jesús recibe el Nombre sobre todo nombre (Flp 2:11) y reina hasta vencer la muerte (1 Co 15:25). “Todas las cosas en él subsisten” (Col 1:17), y “en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col 2:9). El trono que Nabucodonosor reconoció tiene hoy un Rey con nombre: Jesús, el Señor.
Vivir bajo el Dios soberano
Humildad. Los logros propios no son “la gran Babilonia que yo edifiqué” (Dn 4:30), porque “Él puede humillar a los que andan con soberbia” (4:37).
Planes en la mano de Dios. “En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” (Stg 4:15). Quien planea su camino sabe que es Señor quien endereza sus pasos (Pr 16:9).
Oración con valor. La iglesia de Hechos 4 ora al “Soberano Señor” no para huir, sino para hablar con denuedo (Hch 4:24, 29).
Paz en el dolor causado por otros. José nombra el mal (“me vendisteis”, Gn 45:5), no ocupa el lugar de Dios (50:19) y mira más lejos (“para mantener en vida a mucho pueblo”, 50:20). Pablo traduce esa actitud en conducta: “No os venguéis vosotros mismos… No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Ro 12:19, 21).
Responsabilidad. “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer” (Flp 2:12–13).
Adoración. “De él, y por él, y para él, son todas las cosas” (Ro 11:36). Y bendecir también en el dolor: “sea el nombre de Señor bendito” (Job 1:21).
Spurgeon tenía razón: ningún atributo consuela tanto en la prueba. Pero ese consuelo no consiste en entender cada dolor, sino en saber que el trono no está vacío.
Síntesis
“Él hace según su voluntad… y no hay quien detenga su mano” (Dn 4:35). Dios gobierna absolutamente todas las cosas según su voluntad, porque es Adonay, el Dueño, y Elyón, el Altísimo. Su soberanía alcanza la naturaleza, las naciones, los corazones y aun el mal que el ser humano causa, sin quitarle a este su culpa: lo que los hombres planean para mal, Dios lo planea para bien (Gn 50:20). El dolor, que Lewis llamó su megáfono, enseña al soberbio “que el Altísimo gobierna”. Y en Cristo la soberanía tiene rostro: el Crucificado recibe el Nombre sobre todo nombre (Flp 2:9–11) y reina hasta vencer la muerte (1 Co 15:25–26).
| Mirada | Aporte al atributo |
|---|---|
| Hebrea | Adonay, Elyón, shallit; Daniel 4 y su estribillo; Is 45:7; José y jashav (Gn 50:20). |
| Judía | yugo del reino de los cielos; Maljuyot; “todo está previsto, y la libertad está dada”; bendecir por lo malo; “para bien”; 1QS 3:15. |
| Teológica | la soberanía como ejercicio de la supremacía (Sal 115:3; Is 46:10); responsabilidad fundada en la soberanía; el dolor, la libertad y el megáfono (Lewis). |
| Paulina | Ef 1:11; Ro 8:28; Ro 9 y 11; Flp 2:11 (Is 45:23); 1 Co 15:25–28; Hch 4:24–28; el aguijón (2 Co 12:7–9). |
Tabla 9. Aportes a la soberanía de Dios. Nota. Elaboración propia.
Glosario
(אָדוֹן). Señor, amo, dueño (Gn 45:8; Mal 1:6).
(אֲדֹנָי). “El Señor”, título de Dios; lectura judía del Nombre.
(βουλή). Consejo, designio (Hch 2:23; 4:28; Ef 1:11).
(δεσπότης). Amo con autoridad plena; “Soberano” (Hch 4:24; LXX Gn 15:2).
(δυνάστης). Potentado, soberano (1 Ti 6:15).
(עֶלְיוֹן). El Altísimo (Gn 14:19; Dt 32:8; Sal 47:2).
(עִלָּיָא). El Altísimo, en arameo (Dn 4:17, 34).
(חָפֵץ). Querer, complacerse (Sal 115:3; 135:6).
(חָשַׁב). Pensar, planear (Gn 50:20; Pr 16:9).
(κύριος). Señor; en la LXX, por Adonay y el Nombre (Flp 2:11).
(מַלְכֻיּוֹת). Versos de la realeza de Dios (Misná Rosh Hashaná 4:5–6).
(מָשַׁל). Gobernar, dominar (Sal 103:19; 8:6).
(עֹל מַלְכוּת שָׁמַיִם). Yugo del reino de los cielos (Misná Berajot 2:2).
(πρόθεσις). Propósito (Ro 8:28; Ef 1:11).
(שַׁלִּיט). Que tiene dominio, soberano (Dn 4:17, 25).
(שָׁלְטָן). Dominio, imperio (Dn 4:34).
Referencias 22
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