La multiforme sabiduría de Dios
“Señor con sabiduría fundó la tierra” (Pr 3:19)
Con la sabiduría de Dios se abre la tercera parte de esta obra, dedicada a los atributos que se revelan en la relación de Dios con el ser humano. El capítulo arranca del verso que une toda la serie, Jeremías 9:23–24, y repara en que ese verso comienza negando al sabio la gloria de su sabiduría. A partir de ahí estudia la raíz hebrea j-k-m, que no designa ideas abstractas sino destreza práctica (Bezalel, Salomón, Jetro), recorre el espectro de términos que la Reina-Valera 1960 traduce “sabiduría” y toma como texto ancla Proverbios 8:22–31, donde la Sabiduría está junto a Dios “ordenándolo todo” en la creación. Sobre esa base define la sabiduría de Dios como su capacidad perfecta y activa de obrar con maestría, por la cual diseña, ordena, sostiene y dirige la creación, la providencia y la redención. La sigue luego en la creación del mundo y del ser humano, en la providencia y en la historia de José; expone el consejo sabio de Dios (una voluntad que nunca es capricho, los mejores fines y medios, sabiduría libre y santa) y recoge la mirada judía (Bereshit Rabá, Rashi, el Talmud, la liturgia, la literatura del Segundo Templo y Qumrán). Muestra, por último, cómo Pablo llama a Cristo “sabiduría de Dios”, cumple en 1 Corintios 1:31 el verso de Jeremías y describe la sabiduría con palabras de unión: todo coopera, todo subsiste y todo será reunido en Cristo. Cierra con una reflexión sobre la sabiduría como sincronía perfecta de la creación y de los atributos de Dios.
Palabras clave: sabiduría, jojmá, Proverbios 8, amón, providencia, José, sophía, 1 Corintios 1, Colosenses 1, sincronía.
Nota sobre el texto
Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1960. Donde esta escribe “Jehová”, aquí se escribe Señor, que traduce el tetragrama יהוה, leído en la tradición judía como Adonay. El hebreo sigue la BHS; el griego, NA28 y la Septuaginta de Rahlfs-Hanhart. Las fuentes judías (Midrash, Talmud, Misná, Rashi) se citan desde Sefaria y se marcan como precisión. Los libros de la Sabiduría de Salomón y de Ben Sirá se citan en traducción propia desde la Septuaginta, como testigos de la fe judía del Segundo Templo. Cuando la numeración hebrea difiere de la española, se da entre corchetes.
Introducción: no se alabe el sabio
El verso que une esta obra comienza hablando de la sabiduría. Antes de decir en qué debe gloriarse el ser humano, Jeremías establece en qué no:
כֹּה אָמַר יְהוָה אַל־יִתְהַלֵּל חָכָם בְּחָכְמָתוֹ
הַשְׂכֵּל וְיָדֹעַ אוֹתִי כִּי אֲנִי יְהוָה
Así dijo Señor: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Señor, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Señor.
(Jer 9:23–24 [9:22–23])
La primera gloria que el profeta descarta es la del jajam en su jojmá, la del sabio en su sabiduría. Queda en pie una sola gloria legítima, הַשְׂכֵּל וְיָדֹעַ אוֹתִי (haskel veyadoa otí), “entender y conocer” a Dios. Que la sabiduría encabece la lista no es casual: de las tres glorias humanas es la primera que debe rendirse, porque es la que con más facilidad se cree autosuficiente. Este capítulo estudia, en cambio, la sabiduría que no se rinde ante nadie porque no la recibió de nadie: la de Dios.
El libro de Job plantea la pregunta de fondo. Su capítulo 28 sigue al minero que perfora la roca, desvía los ríos y saca a la luz el oro y las piedras preciosas; con todo su ingenio, no encuentra la sabiduría:
Mas ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia?
(Job 28:12)
La respuesta llega al final del poema, y es que solo Dios conoce su lugar, porque la usó al crear.
Dios entiende el camino de ella, y conoce su lugar. Porque él mira hasta los fines de la tierra, y ve cuanto hay bajo los cielos. Al dar peso al viento, y poner las aguas por medida; cuando él dio ley a la lluvia, y camino al relámpago de los truenos, entonces la veía él, y la manifestaba; la preparó y la descubrió también. Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia.
(Job 28:23–28)
Dios “dio peso al viento” y puso “las aguas por medida”. La sabiduría aparece aquí como la destreza con que el Creador calibra el mundo, y al ser humano le llega bajo otra forma, la del temor del Señor: no la posee como Dios la posee; la recibe en una relación.
Por eso esta serie coloca la sabiduría entre los atributos de la relación, los que responden a la pregunta ¿cómo se revela Dios? Como todos los atributos, es una perfección eterna de Dios. Es incomunicable en su plenitud, porque solo Dios es “el único y sabio Dios” (Ro 16:27) y nadie le enseñó ni lo aconsejó (Is 40:13–14); y es a la vez comunicable como don, porque “Señor da la sabiduría” (Pr 2:6) y la da “a todos abundantemente y sin reproche” (Stg 1:5).
| Mirada | Pregunta | Textos centrales |
|---|---|---|
| Hebrea | ¿Cómo dice Israel la sabiduría de Dios? | Pr 3:19–20; 8:22–31; Sal 104:24; Jer 10:12; Gn 50:20 |
| Judía | ¿Cómo la leen los sabios de Israel? | Bereshit Rabá 1:1; Rashi a Éx 31:3; Berajot 58a, 60b; 1QS III |
| Teológica | ¿Qué afirma la Escritura y qué exige? | Job 12:13; Is 28:29; 40:13–14; Ef 1:11; Stg 3:17 |
| Paulina | ¿Qué lugar tiene en Cristo? | 1 Co 1:18–31; 2:7–8; Ro 11:33–36; Ef 1:10; 3:10; Col 1:15–17; 2:3 |
Texto ancla: Proverbios 8:22–31
La Sabiduría junto al Creador
En Proverbios 8 la Sabiduría habla en primera persona. Tras llamar a los hombres en las puertas de la ciudad (8:1–21), cuenta su propio origen: estaba con Dios antes de que existiera el mundo, y estaba presente cuando lo hizo.
יְהוָה קָנָנִי רֵאשִׁית דַּרְכּוֹ קֶדֶם מִפְעָלָיו מֵאָז
וָאֶהְיֶה אֶצְלוֹ אָמוֹן וָאֶהְיֶה שַׁעֲשֻׁעִים יוֹם יוֹם
Señor me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, ya había sido yo engendrada; no había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes del abismo; cuando ponía al mar su estatuto, para que las aguas no traspasasen su mandamiento; cuando establecía los fundamentos de la tierra, con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día, teniendo solaz delante de él en todo tiempo. Me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres.
(Pr 8:22–31)
Filología: Pr 8:22–31
| קָנָנִי qanani (v. 22) | קנה | “me adquirió, me poseyó”. La LXX traduce ἔκτισέν με, “me creó”, lectura que pesó en los debates cristológicos de los siglos IV y V. |
| רֵאשִׁית דַּרְכּוֹ (v. 22) | ראשׁ | “principio de su camino”: la misma palabra con que empieza Gn 1:1 (בְּרֵאשִׁית). |
| נִסַּכְתִּי nissajti (v. 23) | נסך | “fui establecida” (RVR1960: “tuve el principado”). |
| חוּג jug (v. 27) | חוג | “círculo, bóveda”: Dios traza con compás el horizonte sobre el abismo. |
| חֻקּוֹ juqqó (v. 29) | חקק | “su estatuto”, de “grabar”: el mar tiene un límite grabado. |
| אָמוֹן amón (v. 30) | אמן | “artesano, maestro de obras” (cf. אָמָּן ommán, “artista”, Cnt 7:1 [7:2]); otros vocalizan אָמוּן, “niño criado”. RVR1960: “ordenándolo todo”; LXX: ἁρμόζουσα, “ajustando, armonizando”. |
| מְשַׂחֶקֶת mesajéqet (vv. 30–31) | שׂחק | “jugando, regocijándose”: la creación es obra de deleite, no de esfuerzo. |
Esta Sabiduría no observa desde afuera. Está junto a Dios (אֶצְלוֹ) mientras él traza el horizonte, fija el límite del mar y pone los cimientos de la tierra. Todo gira en torno al término amón. Leído como “artesano”, presenta a la Sabiduría como el maestro de obras del cosmos; leído como “niño criado”, la presenta como la hija en que Dios se deleita. La RVR1960 resolvió el sentido con una frase, “con él estaba yo ordenándolo todo”, y la Septuaginta, siglos antes, había escogido ἁρμόζουσα, la que ajusta y pone en armonía las partes. Las dos versiones coinciden en lo esencial: la sabiduría es lo que hace que el mundo no sea un amontonamiento de cosas, sino una obra ordenada.
Precisión
La Sabiduría de Proverbios 8 es una personificación poética de un atributo de Dios. Leerla como figura de Cristo es una lectura tipológica del Nuevo Testamento y de la tradición cristiana (ver sección 11); el texto de Proverbios no la identifica con una persona divina.
Con sabiduría fundó la tierra
Lo que Proverbios 8 despliega como poema, Proverbios 3 lo condensa en una sentencia, y Jeremías lo repite casi con las mismas palabras:
יְהוָה בְּחָכְמָה יָסַד־אָרֶץ כּוֹנֵן שָׁמַיִם בִּתְבוּנָה
בְּדַעְתּוֹ תְּהוֹמוֹת נִבְקָעוּ וּשְׁחָקִים יִרְעֲפוּ־טָל
Señor con sabiduría fundó la tierra; afirmó los cielos con inteligencia. Con su ciencia los abismos fueron divididos, y destilan rocío los cielos.
(Pr 3:19–20)
עֹשֵׂה אֶרֶץ בְּכֹחוֹ מֵכִין תֵּבֵל בְּחָכְמָתוֹ וּבִתְבוּנָתוֹ נָטָה שָׁמָיִם
El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría.
(Jer 10:12)
Filología: Pr 3:19–20 y Jer 10:12
| בְּחָכְמָה bejojmá | חכם | “con sabiduría”: el instrumento con que Dios “fundó” (יָסַד) la tierra. |
| בִּתְבוּנָה bitvuná | בין | “con inteligencia, discernimiento”: la capacidad de distinguir y relacionar. |
| בְּדַעְתּוֹ beda’tó | ידע | “con su conocimiento” dividió los abismos. |
| מֵכִין mejín | כון | “establece, deja a punto” (RVR1960: “puso en orden”). En Jer 10:12 la RVR1960 vierte jojmá como “saber” y tevuná como “sabiduría”. |
Sabiduría, inteligencia y conocimiento forman así una tríada, y no es la única vez que aparece. Vuelve en Éxodo 31:3, cuando Dios llena a Bezalel “en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte” para construir el tabernáculo: la destreza con que Dios hizo el cosmos es la misma que concede al artesano que levanta su casa. Jeremías añade un rasgo más al unir la sabiduría al poder (בְּכֹחוֹ), porque en Dios la capacidad de hacer y el saber cómo hacerlo no se separan (Job 12:13).
La palabra
La raíz ח־כ־ם
Jojmá (חָכְמָה) proviene de la raíz ח־כ־ם (j-k-m; Strong H2449–H2451). En hebreo bíblico esta raíz no remite a ideas abstractas, sino a la habilidad experta, a la destreza para hacer algo correctamente y producir un resultado bien hecho. De ahí que un artesano, un gobernante o un justo puedan tener jojmá: la palabra implica siempre una capacidad eficaz puesta al servicio de un propósito correcto, saber hacer y hacerlo bien (Koehler y Baumgartner, 2001). El arameo de Daniel conserva la misma palabra (חָכְמְתָא, Dn 2:20–23), y la Septuaginta y el Nuevo Testamento la traducen σοφία (sophía).
| Ámbito | Ejemplo | Descripción | Texto |
|---|---|---|---|
| Destreza, técnica | Bezalel | hacer correctamente una obra (arte, oficio) bajo dirección divina | Éx 31:3 |
| Gobierno, juicio | Salomón | discernimiento para gobernar y juzgar con justicia | 1 R 3:9, 28 |
| Consejo, dirección | Jetro | ver un problema y dar una solución sabia y ordenada | Éx 18:17–21 |
| Vida justa | el justo (tsaddiq) | conducta recta que refleja sabiduría en la vida diaria | Pr 20:7 |
| Hablar sabio | el justo | expresar sabiduría con la boca: enseñanza, consejo | Sal 37:30 |
| Consejo colectivo | los consejeros | seguridad y dirección por muchos consejos | Pr 11:14; 20:18 |
y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce.
(Éx 31:3–4)
Filología: Éx 31:3–4, 1 R 3:9 y Sal 37:30
| לַחְשֹׁב מַחֲשָׁבֹת lajshov majashavot | חשׁב | “para diseñar diseños” (RVR1960: “para inventar diseños”). La sabiduría de Bezalel se expresa en planos. |
| לֵב שֹׁמֵעַ lev shoméa | שׁמע | “corazón que escucha” (RVR1960: “corazón entendido”): lo que pide Salomón para juzgar (1 R 3:9). |
| יֶהְגֶּה חָכְמָה yehgé jojmá | הגה | “medita, musita sabiduría”: la boca del justo la repite en voz baja (Sal 37:30). |
“Sabiduría” en la Reina-Valera 1960
El material de estudio de esta serie cuenta 226 apariciones de “sabiduría”. Un conteo propio en la RVR1960, hecho sin los títulos de sección que agregan los editores, arroja 245 apariciones de “sabiduría” o “sabidurías” en 233 versículos, 195 en el Antiguo Testamento y 50 en el Nuevo; con los títulos de sección incluidos, la cifra sube a 262. La tabla siguiente muestra qué palabras del original hay detrás de esas apariciones.
| Término original | Sentido | Veces |
|---|---|---|
| חָכְמָה jojmá (hebreo y arameo) | destreza sabia | 161 |
| דַּעַת da’at, דֵּעָה de’á | conocimiento | 24 |
| שֵׂכֶל sékel, הִשְׂכִּיל hiskil | perspicacia, éxito | 4 |
| תּוּשִׁיָּה tushiyá | sabiduría eficaz | 3 |
| בִּינָה biná | discernimiento | 1 |
| כֹּחַ לֵב kóaj lev (Job 36:5) | “fuerza de corazón” | 1 |
| sin término equivalente (Job 40:2) | — | 1 |
| σοφία sophía | sabiduría | 50 |
Precisión
Conteo propio con la RVR1960 y la BHS con números Strong; los casos sin etiqueta Strong se asignaron por la raíz del verso hebreo. Conviene verificarlo en e-Sword, pues la diferencia con la cifra de 226 puede deberse a que se contaron versículos en lugar de apariciones, o a que se usó otra edición.
La familia de la sabiduría
La sabiduría tiene parientes en hebreo, y Job 12:13 los reúne en una sola línea: “Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia” (עִמּוֹ חָכְמָה וּגְבוּרָה לוֹ עֵצָה וּתְבוּנָה).
| Término | Raíz | Imagen y sentido | Textos |
|---|---|---|---|
| חָכְמָה jojmá | חכם | destreza para hacer bien las cosas; el “arte” de vivir y de obrar | Pr 3:19; Sal 104:24 |
| תְּבוּנָה tevuná, בִּינָה biná | בין | de בֵּין, “entre”: distinguir una cosa de otra | Pr 3:19; Is 40:28; 1 R 3:9 |
| דַּעַת da’at | ידע | conocimiento por experiencia y trato personal | Pr 3:20; Sal 19:2 [19:3] |
| עֵצָה etsá | יעץ | consejo, plan, designio | Job 12:13; Is 28:29 |
| תּוּשִׁיָּה tushiyá | discutida | sabiduría que da resultado; éxito sólido | Is 28:29; Pr 2:7 |
| מַחֲשָׁבָה majashavá | חשׁב | “diseño, plan” (Bezalel) y “pensamiento” de Dios | Éx 31:4; Is 55:8 |
También esto salió de Señor de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría.
(Is 28:29)
Isaías 28:23–29 es una parábola del labrador, que sabe cuándo arar, qué semilla poner en cada surco y con qué instrumento trillar cada grano. Esa destreza, concluye el profeta, “salió de Señor”. La palabra traducida “sabiduría” es aquí תּוּשִׁיָּה (tushiyá), la sabiduría que funciona, la que produce el resultado buscado.
Del hebreo a Pablo
La Septuaginta tradujo jojmá por σοφία: “Dios con la sabiduría fundó la tierra” (ὁ θεὸς τῇ σοφίᾳ ἐθεμελίωσεν τὴν γῆν, Pr 3:19 LXX). Pablo, formado en las Escrituras de Israel, recurre a esa misma palabra cuando habla de Cristo crucificado:
Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.
(1 Co 1:22–24)
La palabra que en Proverbios describe cómo Dios hizo el mundo describe en Pablo cómo Dios lo redime. El puente léxico חָכְמָה \(\rightarrow\) σοφία \(\rightarrow\) θεοῦ σοφία enlaza así las dos obras.
El Nombre que revela la sabiduría
En la Escritura el nombre de Dios es la revelación de lo que él es (Éx 33:18–19; 34:5–7). La sabiduría no le ha dado un nombre propio comparable a “el Santo”, pero la Biblia la une expresamente a su Nombre, y lo hace en tres momentos distintos: Daniel bendice el Nombre porque la sabiduría es suya, Isaías anuncia a un Hijo que se llamará “Admirable, Consejero”, y Pablo termina Romanos con una doxología “al único y sabio Dios”.
“Sea bendito el nombre de Dios”
לֶהֱוֵא שְׁמֵהּ דִּי־אֱלָהָא מְבָרַךְ מִן־עָלְמָא וְעַד־עָלְמָא
דִּי חָכְמְתָא וּגְבוּרְתָא דִּי לֵהּ־הִיא
Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.
(Dn 2:20–22)
Filología: Dn 2:20–22
| שְׁמֵהּ shemeh | שׁם | “su nombre” (arameo). Daniel no bendice una idea sobre Dios, sino su Nombre. |
| חָכְמְתָא jojmetá | חכם | “la sabiduría”, forma aramea de jojmá. |
| גְּבוּרְתָא gevurtá | גבר | “el poder”. Sabiduría y poder van juntos, como en Job 12:13: “Con Dios está la sabiduría y el poder”. |
| גָּלֵא galé | גלה | “revela”, “descubre” (v. 22): la sabiduría de Dios se conoce cuando él muestra lo que estaba oculto. |
La escena es la del sueño de Nabucodonosor. Ningún sabio de Babilonia pudo decir al rey lo que había soñado; Dios se lo reveló a Daniel “en visión de noche” (Dn 2:19), y Daniel respondió bendiciendo el Nombre. Jeremías 9:23–24 se cumple aquí en la corte de Babilonia: los sabios del imperio no pueden alabarse de su sabiduría, y quien sabe algo lo sabe porque Dios se lo ha dado.
“Admirable, Consejero”
וַיִּקְרָא שְׁמוֹ פֶּלֶא יוֹעֵץ אֵל גִּבּוֹר
אֲבִיעַד שַׂר־שָׁלוֹם
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
(Is 9:6 [9:5])
Filología: Is 9:6 (9:5 en hebreo)
| פֶּלֶא pele | פלא | “maravilla”: lo que sobrepasa la capacidad humana. Es la respuesta del ángel a Manoa: “¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?” (Jue 13:18). |
| יוֹעֵץ yo’ets | יעץ | “consejero”: el que concibe el plan y lo lleva a término. |
| μεγάλης βουλῆς ἄγγελος | — | la Septuaginta traduce “mensajero del gran consejo” (Is 9:5 LXX). |
Isaías ya había empleado estas dos raíces para describir al Señor: “También esto salió de Señor de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo (הִפְלִיא עֵצָה, hifli etsá) y engrandecer la sabiduría” (Is 28:29). El niño recibe, pues, un nombre compuesto con el vocabulario de la sabiduría divina.
Precisión
La RVR1960 separa “Admirable” y “Consejero”. Muchos intérpretes leen el hebreo como cuatro pares (pele-yo’ets, El-gibbor, Avi-ad, Sar-shalom), es decir, “Consejero maravilloso”. La relación entre Is 9:6 e Is 28:29 es lectura propia, apoyada en el vocabulario común.
“El Dios de todo saber”
כִּי אֵל דֵּעוֹת יְהוָה
וְלֹא נִתְכְּנוּ עֲלִלוֹת
No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Señor, Y a él toca el pesar las acciones.
(1 S 2:3)
Filología: 1 S 2:3
אֵל דֵּעוֹת (El de’ot) significa literalmente “Dios de conocimientos”. De’ot es el plural de דֵּעָה, de la raíz ידע, “conocer”; el plural intensifica (RVR1960: “Dios de todo saber”). נִתְכְּנוּ (nitkenu, raíz תכן) es “ser pesadas, medidas”: Dios pesa las acciones. El título lo comparte la sabiduría con la omnisciencia.
Precisión textual
En 1 S 2:3 el texto consonántico (ketiv) dice וְלֹא, “y no”, y la lectura masorética (qeré) indica וְלוֹ, “y a él”. La RVR1960 sigue el qeré: “y a él toca el pesar las acciones”.
Quien lo dice es Ana, en el mismo cántico en que confiesa “No hay santo como Señor” (1 S 2:2). Frente a la arrogancia de quienes hablan con altanería, el Nombre de Dios es “Dios de conocimientos”, y a un Dios así nadie puede engañarlo ni corregirlo.
“Al único y sabio Dios”, con Pablo
al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.
(Ro 16:27)
Filología: Ro 16:27
μόνῳ σοφῷ θεῷ (mónō sophō theō): “al solo sabio Dios”. διὰ Ἰησοῦ Χριστοῦ (dia Iēsou Christou): “por medio de Jesucristo”. La gloria del Dios sabio pasa por Cristo.
Pablo cierra Romanos, la carta en que había exclamado “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!” (Ro 11:33), nombrando a Dios por su sabiduría. Y lo hace “mediante Jesucristo”, a quien en otra carta llama “sabiduría de Dios” (θεοῦ σοφίαν, 1 Co 1:24). El Nombre que Daniel bendijo y el Consejero que Isaías anunció se encuentran en él.
Precisión textual
En 1 Ti 1:17 la RVR1960 dice “al único y sabio Dios” siguiendo el Texto Recibido; las ediciones críticas (NA27/NA28) leen μόνῳ θεῷ, “al único Dios”, sin “sabio”. En Ro 16:27, en cambio, “sabio” está en todas las ediciones.
| Nombre o título | Hebreo / griego | Texto | Qué revela |
|---|---|---|---|
| “Bendito sea el nombre de Dios” | שְׁמֵהּ דִּי־אֱלָהָא | Dn 2:20 | Suya es la sabiduría |
| “Admirable, Consejero” | פֶּלֶא יוֹעֵץ | Is 9:6 [9:5] | El Hijo con nombre de sabiduría |
| “Maravilloso en el consejo” | הִפְלִיא עֵצָה | Is 28:29 | El Señor de los ejércitos |
| “Dios de todo saber” | אֵל דֵּעוֹת | 1 S 2:3 | Conoce y pesa las acciones |
| “Único y sabio Dios” | μόνῳ σοφῷ θεῷ | Ro 16:27 | La doxología de Pablo |
| “Sabiduría de Dios” | θεοῦ σοφία | 1 Co 1:24 | Cristo |
Tabla. La sabiduría en los nombres de Dios. Nota. Elaboración propia.
Definición
Qué es la sabiduría según la Escritura
Tres textos, leídos juntos, muestran tres rostros de la sabiduría. Salomón la ve como maestría creadora: con ella Dios fundó la tierra (Pr 3:19) y ella estaba junto a él “ordenándolo todo” (Pr 8:30). Daniel la ve como habilidad para sostener la creación y sus tiempos:
דִּי חָכְמְתָא וּגְבוּרְתָא דִּי לֵהּ־הִיא
וְהוּא מְהַשְׁנֵא עִדָּנַיָּא וְזִמְנַיָּא
Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.
(Dn 2:20–21)
Isaías, por su parte, la ve como un diseño perfecto que nadie le enseñó:
¿Quién enseñó al Espíritu de Señor, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?
(Is 40:13–14)
La sabiduría, entonces, no se reduce al conocimiento. Es maestría creadora, habilidad para sostener la creación y conducir sus tiempos, y diseño perfecto de redención y consejo. Aplicada a Dios, es el “arte” con que estructuró el universo, el orden que hay detrás de las leyes de la naturaleza, la coherencia que sostiene y guía la historia, el diseño anterior a que existieran el tiempo, el espacio y la materia, y el diseño perfecto de la redención.
Definición
La חָכְמָה (jojmá) de Dios es su capacidad perfecta y activa para obrar con maestría, mediante la cual diseña, ordena, sostiene y dirige la creación y la historia conforme a su propósito y para su gloria.
En forma desarrollada:
La חָכְמָה (jojmá) de Dios es un atributo intrínseco e inseparable de su naturaleza, que consiste en su capacidad perfecta y activa de obrar con maestría, mediante la cual Él —en la unidad absoluta de su ser— sincroniza de manera perfecta su omnisciencia y omnipresencia con su poder, amor, misericordia y justicia, haciendo que todos sus atributos operen en perfecta armonía para ordenar, sostener y dirigir la creación, la providencia y la redención, cumpliendo su propósito eterno, manifestando su gloria y obrando el bien óptimo de sus hijos.
La fórmula “en la unidad absoluta de su ser” no es un adorno. En Dios los atributos no son piezas separadas que alguien deba coordinar desde afuera: cada atributo es Dios mismo, y todos son uno en él. Cuando se dice que la sabiduría “sincroniza” los demás atributos, se está describiendo el modo en que nosotros los conocemos: vemos obrar juntos el poder, la justicia y la misericordia sin que se contradigan, y a esa concordia la llamamos sabiduría.
Precisión
Las dos definiciones son del autor de la serie. La observación sobre la unidad de los atributos sigue la doctrina clásica de la simplicidad divina (Charnock, 1682/1996; Berkhof, 1938).
Omnisciencia y sabiduría
La sabiduría se distingue de la omnisciencia, aunque nunca obra sin ella.
| Omnisciencia | Sabiduría | |
|---|---|---|
| Definición | Dios conoce todas las cosas: pasadas, presentes y futuras. Posee conocimiento perfecto de toda la realidad. | Capacidad divina de usar los mejores medios para lograr los mejores fines, para su gloria. Habilidad perfecta para ordenar todo según su propósito. |
| Pregunta | ¿Qué sabe Dios? | ¿Qué hace Dios con lo que sabe? |
| Imagen | el mapa completo | el camino trazado sobre el mapa |
| Texto | “conoce lo que está en tinieblas” (Dn 2:22) | “Hiciste todas ellas con sabiduría” (Sal 104:24) |
Al tratar de los decretos de Dios, Pink lo formula con precisión: la sabiduría divina “se muestra en la selección de los mejores fines posibles y los medios más adecuados para cumplir sus decretos” (Pink, 2020, cap. 2). La omnisciencia lo ve todo; la sabiduría elige y ordena.
La sabiduría en la creación
“En el principio”
La primera manifestación de la sabiduría de Dios está en la creación misma, y la Biblia la abre con una afirmación fundamental:
בְּרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִים אֵת הַשָּׁמַיִם וְאֵת הָאָרֶץ
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
(Gn 1:1)
Desde una perspectiva creacionista, esta frase contiene los elementos fundamentales de la realidad: el tiempo (“en el principio”), el espacio (“los cielos”) y la materia (“la tierra”). El principio inaugura la dimensión temporal, que el ser humano experimenta como pasado, presente y futuro, y dentro de la cual transcurre toda la historia de la creación y de la humanidad. Los cielos representan la dimensión espacial, con su largo, ancho y alto, la que hace posible el movimiento, la relación y la interacción entre las criaturas. La tierra, por último, representa la realidad material, que se presenta en estados sólido, líquido y gaseoso. Dios crea esta realidad de manera ordenada, para que exista un universo coherente y funcional donde las criaturas puedan vivir.
Precisión
Leer Gn 1:1 como “tiempo, espacio y materia” es una lectura del autor, de raíz creacionista, no un análisis gramatical. En hebreo, “los cielos y la tierra” es un merismo: dos extremos que nombran la totalidad, “todo lo que existe”. Las dos lecturas convergen: nada queda fuera de lo que Dios hizo.
Un sistema ordenado
מָה־רַבּוּ מַעֲשֶׂיךָ יְהוָה כֻּלָּם בְּחָכְמָה עָשִׂיתָ מָלְאָה הָאָרֶץ קִנְיָנֶךָ
¡Cuán innumerables son tus obras, oh Señor! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios.
(Sal 104:24)
Filología: Sal 104:24
| כֻּלָּם בְּחָכְמָה עָשִׂיתָ | חכם | “todas ellas con sabiduría hiciste”: el adverbio precede al verbo; el acento cae en el cómo. |
| קִנְיָנֶךָ qinyaneja | קנה | “tus posesiones, tus criaturas” (RVR1960: “tus beneficios”): la misma raíz de Pr 8:22, “Señor me poseía”. |
El Salmo 104 recorre la creación como quien recorre un sistema: las fuentes riegan los valles, los asnos monteses beben, las aves anidan junto a las aguas, la hierba crece para el ganado, la luna señala los tiempos y el sol conoce su ocaso; el león sale de noche y el hombre trabaja de día (104:10–23). Cada criatura tiene su lugar y su hora. Dios no creó un universo caótico, sino un mundo con estructura, leyes y equilibrio, donde los ciclos de la naturaleza, el equilibrio de los ecosistemas, la interacción entre las criaturas y su dependencia mutua reflejan orden y diseño. Las criaturas fueron creadas dentro de ese sistema para moverse en armonía en el tiempo, el espacio y la materia.
Isaías lleva la misma imagen al taller del ingeniero:
¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?
(Is 40:12)
Filología: Is 40:12–14, 28
| מָדַד madad | מדד | “midió”: las medidas de un constructor. |
| תִּכֵּן tikkén | תכן | “ajustó, calibró” los cielos (v. 12). El mismo verbo abre el v. 13: “¿quién calibró el Espíritu del Señor?” (מִי־תִכֵּן אֶת־רוּחַ יְהוָה). |
| שָׁקַל shaqal | שׁקל | “pesó” con balanza. |
| אֵין חֵקֶר לִתְבוּנָתוֹ | חקר | “no hay sondeo para su entendimiento” (v. 28): nadie puede llegar al fondo. |
El juego de palabras de Isaías es exacto: el Creador calibra el universo, pero nadie calibra al Creador. La sabiduría que dio medida a todo no tiene medida.
La creación del ser humano
La creación culmina en el ser humano, y la Biblia enseña que Dios no solo lo creó, sino que lo conoce íntimamente desde antes de su nacimiento.
כִּי־אַתָּה קָנִיתָ כִלְיֹתָי תְּסֻכֵּנִי בְּבֶטֶן אִמִּי
גָּלְמִי רָאוּ עֵינֶיךָ וְעַל־סִפְרְךָ כֻּלָּם יִכָּתֵבוּ
Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.
(Sal 139:13–16)
Filología: Sal 139:13–16
| קָנִיתָ qanita (v. 13) | קנה | “formaste, adquiriste”: otra vez la raíz de Pr 8:22. |
| תְּסֻכֵּנִי tesukkeni (v. 13) | סכך | “me tejiste”, “me entrelazaste”. |
| רֻקַּמְתִּי ruqqamti (v. 15) | רקם | “fui bordado” (RVR1960: “entretejido”). Es el oficio del bordador del tabernáculo (Éx 35:35). |
| גָּלְמִי golmí (v. 16) | גלם | “mi embrión”: la masa todavía sin forma. |
David describe su propia formación con el vocabulario del taller sagrado: Dios lo tejió y lo bordó como Bezalel y sus artesanos tejían y bordaban las cortinas del tabernáculo. La vida humana no es un accidente biológico; forma parte del diseño consciente de Dios.
La biología describe el mismo proceso desde otra perspectiva. El desarrollo humano comienza en la concepción, cuando una célula del padre y una de la madre se unen y forman una nueva célula, el cigoto, que contiene toda la información genética necesaria para formar un ser humano completo. Sigue la división celular (mitosis): una célula, dos, cuatro, ocho, dieciséis; y a medida que se multiplican, las células se organizan en estructuras cada vez más complejas. Viene después la diferenciación celular, por la que algunas células se convierten en neuronas y otras en células sanguíneas, musculares u óseas; unas forman el cerebro, el corazón, los pulmones y la piel, y otras, estructuras pequeñas como las uñas, el cabello y los tejidos de los órganos. Todo el proceso lo regula la información contenida en el ADN, que dirige el crecimiento, la organización y la función de cada parte del cuerpo.
Lo sorprendente es la coordinación. Las células “saben” cuándo dividirse, cuándo detenerse, en qué tejido convertirse y dónde ubicarse dentro del cuerpo. La Biblia lee esta realidad como manifestación de la sabiduría divina: Dios diseñó un sistema donde el tiempo permite el desarrollo de la historia, el espacio permite la interacción de la creación y la materia permite la existencia de la vida, y dentro de ese sistema formó al ser humano con una complejidad extraordinaria. “Mi alma lo sabe muy bien” (וְנַפְשִׁי יֹדַעַת מְאֹד, Sal 139:14).
Precisión
“Saben” es una manera de hablar: la coordinación celular la regula la información genética y química, no un conocimiento consciente de las células. Que esa regulación exprese la sabiduría de Dios es una lectura de fe, la misma del Salmo 139.
La sabiduría en la providencia
La sabiduría que la Escritura contempla en la creación no se detiene allí: se manifiesta también en la providencia, es decir, en la manera en que Dios sostiene, dirige y gobierna la historia y la vida de los seres humanos para cumplir su propósito. Podemos definir la providencia como la ejecución del plan de Dios dentro de la historia, la forma en que Dios hace que su voluntad se cumpla en el mundo.
Dios gobierna la historia
El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.
(Dn 2:21)
Daniel pronuncia estas palabras en Babilonia, en la corte del imperio más poderoso de su tiempo, cuando Dios acaba de revelarle el sueño de Nabucodonosor. Los términos arameos עִדָּנִין (iddanín, “tiempos”) y זִמְנִין (zimnín, “plazos, momentos fijados”) presentan a Dios como Señor del calendario de los imperios. La historia, por tanto, no avanza al azar. Las naciones pueden parecer poderosas, pero Dios está por encima de los imperios, de los reyes y de los gobiernos, y es él quien decide cuándo se levantan y cuándo terminan los reinados. Los acontecimientos políticos, sociales y culturales de la historia humana quedan así bajo su soberanía providencial.
Dios dirige el camino de las personas
La providencia no gobierna solo la historia mundial; alcanza también la vida de cada ser humano.
לֵב אָדָם יְחַשֵּׁב דַּרְכּוֹ וַיהוָה יָכִין צַעֲדוֹ
El corazón del hombre piensa su camino; mas Señor endereza sus pasos.
(Pr 16:9)
Filología: Pr 16:9
| יְחַשֵּׁב yejashshev | חשׁב | “piensa, planea”: el hombre diseña su camino, como Bezalel sus planos. |
| יָכִין yajín | כון | “afirma, establece”: el mismo verbo de Jer 10:12 (מֵכִין תֵּבֵל). El que “puso en orden el mundo” pone en orden los pasos. |
El proverbio recoge una experiencia común: hacemos planes, tomamos decisiones y proyectamos el futuro, pero es Dios quien dirige finalmente el resultado de nuestras vidas. Con ello no se anula la responsabilidad humana; se afirma que la vida transcurre dentro del marco de la providencia divina.
Pablo sostiene lo mismo ante los filósofos de Atenas:
Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación.
(Hch 17:26)
Dios fijó las épocas de la historia y los lugares donde habitan las personas. No elegimos a nuestros padres, ni el país donde nacemos, ni el tiempo histórico que nos toca vivir; tampoco decidimos qué acontecimientos globales ocurrirán, y aun en las decisiones políticas o sociales nuestra influencia suele ser mínima. Muchas cosas parecen escapar de nuestro control, cuando en realidad forman parte del gobierno providencial de Dios. Nuestra existencia no es accidental.
La voluntad buena, agradable y perfecta
Esa providencia tiene un propósito, que es cumplir la voluntad de Dios.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
(Ro 12:2)
| Español | Griego | Acepciones | Idea central |
|---|---|---|---|
| Buena | ἀγαθός (agathós) | bueno, beneficioso, útil, virtuoso, noble; aquello que produce bienestar real; lo moralmente correcto y provechoso | lo que produce verdadero bien y beneficio para la vida |
| Agradable | εὐάρεστος (euárestos) | aceptable, grato, que produce satisfacción, que agrada, aprobado por Dios | lo que agrada plenamente a Dios |
| Perfecta | τέλειος (téleios) | completo, pleno, maduro, acabado; que alcanza su meta (τέλος), que cumple su propósito final | lo que alcanza el propósito para el cual fue diseñado |
Los tres adjetivos excluyen la arbitrariedad. Dios dirige la historia y nuestras vidas con sabiduría perfecta, hacia un télos, y por medio de la providencia su sabiduría coordina, sostiene y conduce la historia para que se cumpla su voluntad perfecta.
Dios usa el mal para un bien mayor
Romanos ofrece el texto más claro sobre este principio:
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
(Ro 8:28–29)
Pablo no afirma que todo lo que ocurre sea bueno, sino que Dios hace que todo coopere para un bien final dentro de su propósito eterno, y en ese “todo” entran el sufrimiento, las pruebas, las injusticias y las dificultades. El verbo es συνεργεῖ, “trabajan juntas”, “cooperan”. El bien final que Dios persigue es formar el carácter de sus hijos: transformar su vida, moldear su carácter y hacerlos συμμόρφους τῆς εἰκόνος τοῦ υἱοῦ αὐτοῦ, “conformes a la imagen de su Hijo”.
Precisión textual
Algunos manuscritos antiguos (P46, A, B) leen πάντα συνεργεῖ ὁ θεός: “Dios hace cooperar todas las cosas”. NA28 no incluye ὁ θεός en el texto, y la RVR1960 tampoco. Con o sin el sujeto explícito, el contexto (“conforme a su propósito”) atribuye la cooperación a Dios.
El misterio
La Escritura reconoce, con todo, que esta realidad supera nuestra comprensión, porque la providencia opera en un plano de sabiduría mucho más amplio que nuestra perspectiva:
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
(Is 55:8–9)
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.
(Ec 3:11)
El Predicador escribe יָפֶה בְעִתּוֹ (yafé be-ittó), “hermoso en su tiempo”: lo que hoy parece fuera de lugar tiene su hora en el diseño completo. El ser humano lleva la eternidad en el corazón —anhela ver el conjunto—, pero no alcanza a ver la obra “desde el principio hasta el fin”.
Teología: el consejo sabio de Dios
Una voluntad que nunca es capricho
La Escritura une la sabiduría de Dios con su consejo. Job lo confiesa en medio de su prueba: “Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia” (Job 12:13). Isaías, tras describir cómo el labrador ara, siembra y trilla cada grano según su naturaleza, concluye: “También esto salió de Señor de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría” (Is 28:29). Si los decretos de Dios se llaman “consejo”, observa Pink, es “para indicar que son perfectamente sabios”, y en los procedimientos divinos “la sabiduría siempre está asociada con la ‘voluntad’ ” (Pink, 2020, cap. 2). En el ser humano, la voluntad que no da razones suele ser caprichosa; en Dios no lo es nunca. Por eso Pablo no habla de una voluntad desnuda, sino del Dios “que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Ef 1:11).
Los mejores fines y los medios más adecuados
Conocer no basta para hablar de sabiduría: esta elige y ordena. Su obra se reconoce en la elección de “los mejores fines posibles y los medios más adecuados” para cumplir lo que Dios ha determinado (Pink, 2020, cap. 2). El salmista lo canta al mirar la creación: “¡Cuán innumerables son tus obras, oh Señor! Hiciste todas ellas con sabiduría” (Sal 104:24). En la providencia lo muestra la historia de José, que se estudia en la sección siguiente, donde un fin bueno, “mantener en vida a mucho pueblo” (Gn 50:20), se alcanza por medios que ningún ser humano habría escogido. Y en la redención lo muestra la cruz, donde Dios es “justo, y el que justifica” (Ro 3:26).
Juzgar el todo por la parte
De las obras de Dios conocemos una parte muy pequeña. Job lo reconoce después de describir el poder del Creador: “He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos; ¡y cuán leve es el susurro que hemos oído de él!” (Job 26:14). Ante lo que no entendemos, conviene, como propone Pink, “juzgar el todo por la parte; es decir, lo desconocido por medio de lo conocido” (Pink, 2020, cap. 2), y él mismo lo ilustra con una máquina:
Aquel que percibe el admirable ingenio en el funcionamiento de las partes de una máquina después de haber tenido la oportunidad de examinarla, naturalmente, es conducido a creer que las demás partes de esta máquina son igualmente admirables. (Pink, 2020, cap. 2)
Quien ha visto la sabiduría de Dios en la creación, en la historia de Israel y en la cruz tiene razones para confiar en ella allí donde todavía no la ve. Y cuando lo que no entendemos choca con nuestras nociones de lo bueno y lo sabio, el camino que muestra Pablo no es la queja, sino la doxología: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Ro 11:33).
Sabiduría libre
Los decretos de Dios son libres: nadie le dio un plano ni le sugirió un diseño. Isaías lo plantea con preguntas retóricas: “¿Quién enseñó al Espíritu de Señor, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?” (Is 40:13–14). Dios “estaba solo cuando hizo sus decretos” (Pink, 2020, cap. 2), y Pablo retoma esas mismas preguntas al cerrar su doxología: “Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” (Ro 11:34). Precisamente porque no depende de nadie, la sabiduría de Dios puede darse a todos sin perder nada (Stg 1:5).
Sabiduría santa
Queda un último rasgo: la sabiduría de Dios es inseparable de su santidad. Charnock une ambos atributos: “Su justicia es una justicia santa, su sabiduría es una sabiduría santa y su poder es ‘su santo brazo’ ” (citado en Pink, 2020, cap. 8). No se trata, pues, de astucia ni de mera eficacia, sino de una eficacia santa, que nunca alcanza un fin bueno por un medio impuro. Así la describe Santiago cuando habla de la sabiduría que viene de Dios: “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg 3:17). Antes que eficaz, es pura.
Un encuentro en la historia de Israel: José
Trece años de desorden aparente
Ningún otro relato del Antiguo Testamento expresa con tanta claridad como la historia de José la sabiduría de Dios en la providencia. Sus hermanos lo venden “por veinte piezas de plata” (Gn 37:28); en Egipto sirve como esclavo en casa de Potifar, donde “Señor estaba con José” (39:2); acusado injustamente, termina en la cárcel (39:20); y trece años después de haber sido vendido (37:2; 41:46) interpreta los sueños de Faraón y es puesto “sobre toda la tierra de Egipto” (41:41). Ninguno de esos pasos parecía conducir al trono, y sin embargo todos conducían a él. El propio Faraón reconoce de dónde le viene la sabiduría:
אַחֲרֵי הוֹדִיעַ אֱלֹהִים אוֹתְךָ אֶת־כָּל־זֹאת אֵין־נָבוֹן וְחָכָם כָּמוֹךָ
Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.
(Gn 41:39)
“Dios lo encaminó a bien”
Cuando el hambre lleva a sus hermanos a Egipto, José interpreta su propia historia en dos momentos. El primero llega cuando se da a conocer:
Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros… Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.
(Gn 45:5, 8)
El segundo, después de la muerte de Jacob, cuando sus hermanos temen su venganza:
וְאַתֶּם חֲשַׁבְתֶּם עָלַי רָעָה אֱלֹהִים חֲשָׁבָהּ לְטֹבָה
לְמַעַן עֲשֹׂה כַּיּוֹם הַזֶּה לְהַחֲיֹת עַם־רָב
Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.
(Gn 50:20)
Filología: Gn 41:39 y 50:20–21
| נָבוֹן וְחָכָם navón vejajam | בין, חכם | “entendido y sabio”: la sabiduría de José es recibida (“Dios te ha hecho saber”). |
| חֲשַׁבְתֶּם jashavtem | חשׁב | “vosotros planeasteis” el mal. |
| חֲשָׁבָהּ לְטֹבָה jashaváh letová | חשׁב | “Dios lo planeó para bien”: el mismo verbo con otro sujeto. Es el verbo de Bezalel, “para diseñar diseños” (Éx 31:4). |
| לְהַחֲיֹת lehajayot | חיה | “para mantener en vida”: el fin del diseño. |
| אֲכַלְכֵּל ajalkel (v. 21) | כול | “yo os sustentaré”: quien vio el diseño puede perdonar y alimentar. |
Génesis 50:20 pone sobre un mismo hecho dos intenciones simultáneas: los hermanos actuaron con maldad, y Dios se sirvió de esa misma situación para salvar a muchas personas. La culpa de los hermanos no se borra ni el mal se convierte en bien; lo que José afirma es que Dios “diseñó” sobre el diseño de ellos, y que su providencia puede transformar el mal humano en instrumento de un bien mayor. Ahí está el corazón de la sabiduría en la historia: no impide que el hilo se enrede, sino que teje con el hilo enredado.
Precisión
El paralelo entre el jashav de Gn 50:20 y el de Bezalel (Éx 31:4) es una observación léxica de este estudio: el verbo es el mismo, pero los textos no se citan entre sí.
La sabiduría en el judaísmo
La Torá, plano del Artesano
El Midrash Bereshit Rabá abre su comentario a Génesis con Proverbios 8:30. Tras explicar אָמוֹן con cuatro sentidos —“pedagogo”, “cubierto”, “escondido” y, según algunos, “grande”—, propone una parábola. Un rey de carne y sangre que construye un palacio no lo hace según su propia idea, sino con un artesano; y tampoco el artesano trabaja según su propia idea, sino que dispone de דִּפְתְּרָאוֹת וּפִנְקְסָאוֹת, “rollos y cuadernos”, para saber cómo hacer las habitaciones y las puertas. De ahí la conclusión:
הַתּוֹרָה אוֹמֶרֶת אֲנִי הָיִיתִי כְּלִי אֻמְנוּתוֹ שֶׁל הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא
“La Torá dice: yo era el instrumento del oficio del Santo, bendito sea”. El Santo miraba en la Torá y creaba el mundo. El Midrash enlaza además Gn 1:1 con Pr 8:22: si la Sabiduría es “principio” (רֵאשִׁית) del camino de Dios, “en el principio creó Dios” puede leerse “con la sabiduría creó Dios” (Bereshit Rabá 1:1).
El Targum Neofiti, una traducción aramea de la Torá empleada en la sinagoga, recoge la misma idea en ese versículo: “Desde el principio, con sabiduría, el Memra del Señor creó y perfeccionó los cielos y la tierra” (Gn 1:1, en McNamara, 1992).
Precisión
Interpretación rabínica. El Midrash identifica la Sabiduría de Proverbios con la Torá, como ya lo hacía Ben Sirá (Sir 24:23). El Nuevo Testamento hará una identificación distinta: con Cristo (sección 11).
Sabiduría, inteligencia y conocimiento
Rashi, el gran comentarista medieval, distingue los tres miembros de la tríada con que Dios llenó a Bezalel (Éx 31:3):
| Término | Rashi | Traducción |
|---|---|---|
| חָכְמָה | מַה שֶּׁאָדָם שׁוֹמֵעַ מֵאֲחֵרִים וְלָמֵד | lo que uno oye de otros y aprende |
| תְּבוּנָה | מֵבִין דָּבָר מִלִּבּוֹ מִתּוֹךְ דְּבָרִים שֶׁלָּמַד | entiende algo por sí mismo, a partir de lo que aprendió |
| דַּעַת | רוּחַ הַקֹּדֶשׁ | el Espíritu Santo |
En un punto decisivo la lectura de Rashi coincide con el texto bíblico: la sabiduría más alta del artesano es don del Espíritu (“lo he llenado del Espíritu de Dios”, Éx 31:3).
¿Quién es sabio?
La Misná conserva la definición de Ben Zomá, אֵיזֶהוּ חָכָם הַלּוֹמֵד מִכָּל אָדָם, “¿quién es sabio? El que aprende de todo hombre”, apoyada en Sal 119:99 (Pirké Avot 4:1). El Talmud, por su parte, cuenta que unos sabios del Néguev respondieron a un rey con otra definición, אֵיזֶהוּ חָכָם הָרוֹאֶה אֶת הַנּוֹלָד, “¿quién es sabio? El que ve lo que va a nacer” (Tamid 32a), es decir, el que ve el resultado antes de que llegue. Lo que en el ser humano es prudencia, en Dios es perfección, porque él anuncia “lo por venir desde el principio” (Is 46:10).
Bendecir la sabiduría de Dios
El judaísmo hizo de la sabiduría de Dios una bendición cotidiana. Según el Talmud (Berajot 58a), quien ve a los sabios de Israel bendice a Dios שֶׁחָלַק מֵחׇכְמָתוֹ לִירֵאָיו, “que repartió de su sabiduría a los que le temen”, y quien ve a los sabios de las naciones lo bendice שֶׁנָּתַן מֵחׇכְמָתוֹ לְבָשָׂר וָדָם, “que dio de su sabiduría a carne y sangre”. Toda sabiduría humana, la de Israel y la de los gentiles, es así una porción de la sabiduría de Dios. Quien ve una multitud de Israel, en fin, bendice al חֲכַם הָרָזִים, “Sabio de los secretos”, porque “sus mentes no se parecen unas a otras, ni sus rostros”: solo Dios conoce a cada uno.
La bendición más cercana a lo dicho sobre el cuerpo humano es la que se pronuncia cada mañana (Berajot 60b):
אֲשֶׁר יָצַר אֶת הָאָדָם בְּחׇכְמָה
וּבָרָא בּוֹ נְקָבִים נְקָבִים חֲלָלִים חֲלָלִים
“… que formó al hombre con sabiduría y creó en él orificios y cavidades”. La bendición prosigue: si uno de ellos se abriera o se cerrara fuera de su tiempo, sería imposible subsistir y estar delante de Dios. El Salmo 139 se vuelve aquí oración diaria, y el cuerpo que funciona a su tiempo pasa a ser motivo de alabanza cada mañana. La oración matutina (Yotser) recita, además, el Salmo 104:24: “¡Cuán innumerables son tus obras, Señor! Todas las hiciste con sabiduría” (Elbogen, 1993).
La Sabiduría en el judaísmo del Segundo Templo
Entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, la reflexión judía sobre la Sabiduría de Proverbios 8 se desarrolló considerablemente. La Sabiduría de Salomón, escrita en griego por un judío de Alejandría (s. I a. e. c.), la llama “artesana de todas las cosas”:
ἡ γὰρ πάντων τεχνῖτις ἐδίδαξέ με σοφία.
Porque me enseñó la sabiduría, artesana de todas las cosas. (Sab 7:22)
διατείνει δὲ ἀπὸ πέρατος ἐπὶ πέρας εὐρώστως καὶ διοικεῖ τὰ πάντα χρηστῶς.
Se extiende con fuerza de un extremo al otro, y gobierna todas las cosas con bondad. (Sab 8:1)
En 7:26 el mismo libro la llama “resplandor (ἀπαύγασμα) de la luz eterna, espejo sin mancha de la actividad de Dios e imagen (εἰκών) de su bondad”, con un vocabulario que reaparecerá en Colosenses 1:15 y Hebreos 1:3. Ben Sirá (s. II a. e. c.) comienza su libro con “Toda sabiduría viene del Señor” (Πᾶσα σοφία παρὰ κυρίου, Sir 1:1); en el capítulo 24 hace que la Sabiduría busque dónde morar hasta plantar su tienda en Jacob, y luego la identifica con la Ley: “Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la ley que Moisés nos prescribió” (Sir 24:23).
Precisión
Libros deuterocanónicos, citados en traducción propia desde la LXX (Rahlfs y Hanhart, 2006). Se presentan como testigos de la fe judía del Segundo Templo, no como Escritura de esta serie.
Qumrán: el diseño antes de que existieran
La Regla de la Comunidad de Qumrán abre su tratado de los dos espíritus con una afirmación sobre el plan de Dios:
מֵאֵל הַדֵּעוֹת כּוֹל הוֹוֶה וְנִהְיֶה
וְלִפְנֵי הֱיוֹתָם הֵכִין כּוֹל מַחֲשַׁבְתָּם
“Del Dios de los conocimientos viene todo lo que es y lo que será; y antes de que existieran, estableció todo su diseño; y cuando existen, según su testimonio, cumplen su obra conforme a su glorioso designio, y nada se puede cambiar. En su mano están las leyes de todo, y él los sustenta en todas sus necesidades” (1QS III 15–17). Las raíces son las mismas que han recorrido este capítulo: הֵכִין (kun, “establecer”, como en Jer 10:12), מַחֲשָׁבָה (“diseño”, como en Gn 50:20 y Éx 31:4) y יְכַלְכְּלֵם (“los sustenta”, como José en Gn 50:21).
El Gran Rollo de los Salmos de la cueva 11 (11QSala) contiene un “Himno al Creador” desconocido fuera de Qumrán, cuyas líneas 13–15 convierten Jeremías 10:12 en bendición: “Bendito el que hace la tierra con su poder, el que establece el mundo con su sabiduría; con su entendimiento extendió los cielos” (11QSala XXVI 13–15).
Precisión
1QS según la transcripción de Qumran-Digital (2022); el Himno al Creador en traducción propia desde la edición de Sanders (1965). Conviene cotejar las imágenes de ambos rollos en la Leon Levy Dead Sea Scrolls Digital Library.
La sabiduría en Cristo, leída con Pablo
Cristo, sabiduría de Dios
Pablo escribe a una iglesia de Corinto dividida por la admiración a la elocuencia y a la “sabiduría de palabras” (1 Co 1:17), y responde con la cruz:
Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
(1 Co 1:21–25)
Filología: 1 Co 1:21–25
| μωρία mōría | — | “locura, necedad”: así ve el mundo la cruz. |
| σημεῖα… σοφίαν | — | “señales… sabiduría”: las dos búsquedas, la de Israel y la de Grecia. |
| θεοῦ δύναμιν καὶ θεοῦ σοφίαν | — | “poder de Dios y sabiduría de Dios”: el genitivo antepuesto da énfasis: de Dios, no de los hombres. Une los dos atributos que Job 12:13 y Dn 2:20 ponen juntos. |
Cristo crucificado responde a las dos búsquedas: es el poder que pedía Israel y la sabiduría que buscaba Grecia, aunque no en la forma esperada. La cruz parece locura y es, sin embargo, la obra maestra del Artesano, el lugar donde la justicia que condena el pecado y la misericordia que perdona al pecador se encuentran sin anularse (Ro 3:26).
El verso de Jeremías cumplido
Pablo cierra el argumento citando el verso que une esta obra:
Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.
(1 Co 1:30–31)
| Texto | Hebreo / griego | Sentido |
|---|---|---|
| Jer 9:23 | אַל־יִתְהַלֵּל חָכָם בְּחָכְמָתוֹ | “No se alabe el sabio en su sabiduría” |
| Jer 9:24 LXX (9:23) | ἐν τούτῳ καυχάσθω ὁ καυχώμενος | “en esto gloríese el que se gloría” |
| 1 Co 1:31 | ὁ καυχώμενος ἐν κυρίῳ καυχάσθω | resumen paulino de Jeremías |
Jeremías le quitaba al sabio la gloria de su sabiduría; Pablo muestra dónde está la sabiduría que sí permite gloriarse, que es Cristo, “hecho por Dios sabiduría” para nosotros. Los cuatro sustantivos de 1 Co 1:30 explican en qué consiste esa sabiduría: justificación, santificación y redención. En Cristo, la sabiduría de Dios no es una doctrina para admirar, sino una salvación para recibir.
Precisión
La cita de 1 Co 1:31 resume Jer 9:23–24 (LXX 9:22–23); la conexión la reconocen los comentaristas (Hays, 1989).
La sabiduría oculta
Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
(1 Co 2:7–8)
La sabiduría de la cruz fue “predestinada antes de los siglos” (προώρισεν… πρὸ τῶν αἰώνων); su diseño es, por tanto, anterior al tiempo, como la Sabiduría de Proverbios 8:23, establecida “antes de la tierra”. Los poderes de este siglo creyeron destruir a Cristo y, al hacerlo, cumplieron el plan: Génesis 50:20 a escala cósmica. Pablo llama a ese plan μυστήριον, que no designa un enigma sin solución, sino un plan escondido y ahora revelado (Ro 16:25–26).
“¡Oh profundidad!”
Romanos 9–11 recorre la historia de Israel: su elección, su tropiezo, el injerto de los gentiles y la promesa de que “todo Israel será salvo” (11:26). Al final de ese recorrido Pablo no ofrece una explicación, sino adoración:
¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.
(Ro 11:33–36)
| Is 40:13 TM | מִי־תִכֵּן אֶת־רוּחַ יְהוָה וְאִישׁ עֲצָתוֹ יוֹדִיעֶנּוּ |
| Is 40:13 LXX | τίς ἔγνω νοῦν κυρίου, καὶ τίς αὐτοῦ σύμβουλος ἐγένετο |
| Ro 11:34 | τίς γὰρ ἔγνω νοῦν κυρίου; ἢ τίς σύμβουλος αὐτοῦ ἐγένετο; |
Filología: Ro 11:33–36
| βάθος báthos | — | “profundidad”, como un abismo sin fondo. |
| ἀνεξεραύνητα anexeraúnēta | — | “imposibles de rastrear”: juicios que no se pueden investigar hasta el fondo. |
| ἀνεξιχνίαστοι anexijníastoi | — | “sin huellas”: caminos de los que no se pueden seguir las pisadas. |
| ἐξ… δι᾽… εἰς | — | “de él, por él, para él”: origen, medio y meta de todas las cosas. |
Pablo cita Isaías 40:13 según la Septuaginta y evoca Job 41:11 [41:3] (מִי הִקְדִּימַנִי וַאֲשַׁלֵּם, “¿quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?”). El Dios que nadie calibró (Is 40:12–13) es el mismo que conduce la historia de Israel y de las naciones hacia su fin, y ante una sabiduría así la respuesta adecuada no es la explicación exhaustiva, sino la doxología.
La multiforme sabiduría de Dios
y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor.
(Ef 3:9–11)
Filología: Ef 3:10
| πολυποίκιλος polypoíkilos | — | “de muchos colores, ricamente variada”. ποικίλος describe tejidos bordados de varios colores; en la LXX, la túnica de José es χιτὼν ποικίλος (Gn 37:3). |
| οἰκονομία oikonomía | — | “administración, plan de una casa” (RVR1960: “dispensación”). |
| πρόθεσις τῶν αἰώνων | — | “propósito de los siglos”: el designio eterno. |
El “misterio” que Pablo explica en Efesios 3:6 consiste en que los gentiles son “coherederos y miembros del mismo cuerpo” con Israel. La iglesia, formada por judíos y gentiles reconciliados, es la pieza bordada de muchos colores en la que la sabiduría de Dios se exhibe ante los poderes celestiales. Esa sabiduría no se muestra en una idea, sino en un pueblo.
Todo reunido en Cristo
En Efesios 1 y Colosenses 1, Pablo describe la sabiduría de Dios en Cristo con palabras de unión:
que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
(Ef 1:8–10)
El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles… todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.
(Col 1:15–17)
en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
(Col 2:3)
Filología: Ro 8:28, Col 1:17 y Ef 1:10
| συνεργεῖ synergeî | σύν | “trabajan juntas, cooperan” (Ro 8:28): todas las cosas en la historia. |
| συνέστηκεν synéstēken | σύν | “se mantienen unidas, subsisten juntas” (Col 1:17): todas las cosas en la creación. En la LXX de Job 28:23, Dios “bien compuso” (εὖ συνέστησεν) el camino de la sabiduría. |
| ἀνακεφαλαιώσασθαι anakephalaiōsasthai | κεφαλή | “reunir bajo una cabeza, recapitular” (Ef 1:10): todas las cosas al final de los tiempos. |
Lo que coopera en la historia (Ro 8:28), lo que se mantiene unido en la creación (Col 1:17) y lo que será reunido al final (Ef 1:10) comparten un mismo centro, que es Cristo. Pablo le atribuye lo que Israel decía de la Sabiduría: que estaba antes de todas las cosas (Pr 8:22–23), que por ella fueron hechas (Pr 3:19) y que es imagen de la bondad de Dios (Sab 7:26). Por eso puede afirmar que en él “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría” (Col 2:3) y que en él “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col 2:9), que es la tesis de esta obra.
Precisión
La lectura de Col 1:15–20 como cristología de la Sabiduría es amplia en la investigación (Dunn, 1998; Wright, 2013). La autoría paulina de Efesios y Colosenses se discute en la academia; la misma enseñanza aparece en cartas indiscutidas (Ro 11:33–36; 1 Co 1–2; 8:6).
Aplicación: vivir a la luz de la sabiduría de Dios
Cómo se adquiere la sabiduría
Aunque en su plenitud es incomunicable, Dios comparte su sabiduría, y la Escritura señala varios caminos para recibirla.
El temor del Señor. “El temor de Señor es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia” (Pr 9:10). La sabiduría empieza por reconocer quién es Dios; no es una técnica, sino una relación (Job 28:28).
Pedirla. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg 1:5). Salomón la pidió y la recibió (1 R 3:9–12).
La Palabra. “El testimonio de Señor es fiel, que hace sabio al sencillo” (Sal 19:7 [19:8]); “me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos” (Sal 119:98); “la exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Sal 119:130); las Escrituras “te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti 3:15). El פֶּתִי (petí) de Sal 19:8 es el ingenuo que se deja llevar por cualquiera, y a ese la Palabra le da criterio.
Contar los días. “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Sal 90:12). La sabiduría crece cuando la vida se mira desde su final.
Dos sabidurías
Santiago distingue entre la sabiduría que viene de abajo y la que viene de arriba:
porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.
(Stg 3:15)
Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
(Stg 3:17)
A la sabiduría “de lo alto” se la reconoce por su carácter, no por su brillo: es pura antes que eficaz, como la “sabiduría santa” de Charnock. La otra produce “celos y contención” (Stg 3:16), y es la misma que Pablo retrata en Romanos 1:22: “Profesando ser sabios, se hicieron necios”.
Quién la da a conocer
Dios encargó a su pueblo difundir su sabiduría, y el Nuevo Testamento describe cómo lo hace. La iglesia la da a conocer incluso a los poderes celestiales (Ef 3:10). La enseñanza mutua la transmite: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría” (Col 3:16). La predicación la anuncia: “a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría” (Col 1:28). Y la oración la pide para otros: “os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él” (Ef 1:17). Al final de la historia, la sabiduría vuelve a aquel a quien pertenece: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap 5:12).
Cuando duele
La sabiduría de Dios no siempre se percibe en el momento; muchas veces solo se ve desde el final. José esperó trece años antes de poder decir “Dios lo encaminó a bien”, y Pablo escribió Romanos 8:28 a creyentes que sufrían “tribulación, angustia, persecución” (Ro 8:35). Quien no entiende lo que le ocurre puede, con todo, confiar, porque conoce a Aquel que sí entiende: “Dios entiende el camino de ella” (Job 28:23).
Fíate de Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
(Pr 3:5–6)
El proverbio dice “No te apoyes” en tu בִּינָה (biná). La inteligencia humana es buena, pero no sirve de fundamento; el fundamento es el Dios sabio.
Reflexión final: la sincronía perfecta
La naturaleza que se orquesta
Al atardecer, miles de estorninos giran sobre un río como un solo cuerpo: se estiran, se contraen, cambian de dirección en un instante, y ninguno choca con otro. Nadie los dirige. Un estudio de campo realizado en Roma mostró que cada ave no atiende a toda la bandada, sino a seis o siete vecinos, y que esa regla sencilla basta para que miles se muevan juntas (Ballerini et al., 2008). Algo semejante ocurre en otros ámbitos. Las abejas van y vienen de la colmena, y la danza de una obrera indica a las demás la dirección y la distancia del alimento (von Frisch, 1967); los salmones remontan el río en que nacieron, guiados por el olor de sus aguas (Hasler y Scholz, 1983); en algunos bosques, miles de luciérnagas encienden su luz al mismo tiempo, sin director (Strogatz, 2003). Y el río baja al mar, el agua sube en vapor, cae en lluvia y vuelve al río.
Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo.
(Ec 1:7)
La naturaleza se orquesta: cada movimiento ocurre en su tiempo, uno junto a otro, sin hacerse daño, en una sincronía perfecta. La Escritura ya lo había observado. De las langostas dice que “no tienen rey, y salen todas por cuadrillas” (Pr 30:27), y la Septuaginta precisa que marchan “a una sola orden, en buen orden” (ἀφ᾽ ἑνὸς κελεύσματος εὐτάκτως). De las aves migratorias afirma:
גַּם־חֲסִידָה בַשָּׁמַיִם יָדְעָה מוֹעֲדֶיהָ
Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Señor.
(Jer 8:7)
Y lo mismo dice de las criaturas más pequeñas:
אַרְבָּעָה הֵם קְטַנֵּי־אָרֶץ וְהֵמָּה חֲכָמִים מְחֻכָּמִים
Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios.
(Pr 30:24)
Filología: Jer 8:7 y Pr 30:24
| חֲסִידָה jasidá | חסד | “cigüeña”: lleva la raíz de jésed, “la leal”. |
| מוֹעֲדֶיהָ moadeha | יעד | “sus tiempos señalados”: la palabra de las fiestas de Israel. Las aves guardan sus tiempos; el pueblo olvida los de Dios. |
| חֲכָמִים מְחֻכָּמִים | חכם | “sabias, hechas sabias”: el participio pasivo (pual) dice que su sabiduría es recibida. |
Quien quiera ver esta sincronía puede acudir al video Murmuration de Sophie Windsor Clive y Liberty Smith (2011), que muestra, filmada desde una canoa, una bandada de estorninos sobre el río Shannon, en Irlanda (https://vimeo.com/31158841).
Más que la naturaleza
La sabiduría de Dios, con todo, desborda la naturaleza. “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal 19:1 [19:2]): la creación cuenta la gloria. Pero la sabiduría se deja ver todavía más en la creación del ser humano, tejido y bordado en el vientre de su madre (Sal 139); en la soberanía de Dios, que “quita reyes, y pone reyes” (Dn 2:21); en el modo en que Dios permite o usa lo que está mal para transformarlo en bien, como en la historia de José (Gn 50:20); y, sobre todo, en el plan de redención, donde Cristo crucificado es “sabiduría de Dios” (1 Co 1:24) y una iglesia de judíos y gentiles exhibe su “multiforme sabiduría” (Ef 3:10).
El sincronizador de los atributos
La sabiduría es, en este sentido, superlativa: el sincronizador perfecto de todos los atributos de Dios. Por ella el poder nunca actúa sin amor, ni la justicia sin misericordia, ni la misericordia contra la santidad, ni la fidelidad sin verdad. En ningún lugar se ve con más claridad que en la cruz, donde Dios es “justo, y el que justifica” (Ro 3:26). Junto con la santidad, la sabiduría es un atributo que se transparenta en todos los demás; si la santidad es su brillo —“la pureza es el esplendor de cada atributo”, dice Charnock (en Pink, 2020, cap. 8)—, la sabiduría es su concierto.
Precisión
“Sincronizador de los atributos” es una lectura propia de la serie. Es una analogía: en Dios no hay piezas que deban ajustarse, porque cada atributo es Dios mismo (Charnock, 1682/1996). La imagen describe cómo percibimos la unidad de Dios cuando lo vemos obrar.
Una definición gráfica
La sabiduría de Dios es la perfección eterna por la cual Él concibe, ordena y conduce todas las cosas —desde el átomo hasta la historia de la redención— hacia su fin, de modo que cada parte se mueve en su tiempo y en su lugar, en concierto con todas las demás, sin choque ni desperdicio; y todos sus atributos obran en Él como una sola voluntad: reunir todas las cosas en Cristo para su gloria (Pr 3:19; Ro 11:36; Ef 1:10; Col 1:17).
Si el universo fuera una orquesta, la sabiduría de Dios no sería un instrumento más. Sería a la vez la partitura, el diseño eterno escrito antes de que existieran el tiempo, el espacio y la materia (Pr 8:22–23; 1 Co 2:7); la batuta, la providencia que marca a cada criatura su entrada y su tiempo (Dn 2:21; Ro 8:28); y el acorde final, la redención, cuando todas las cosas sean reunidas bajo una sola cabeza, Cristo (Ef 1:10). “Sincronía” viene del griego σύν y χρόνος, tiempo compartido, y eso es precisamente lo que la sabiduría de Dios hace con todo lo que existe.
Síntesis
La jojmá de Dios es destreza perfecta: con ella fundó la tierra (Pr 3:19), estuvo “ordenándolo todo” (Pr 8:30), formó al ser humano (Sal 139), gobierna los tiempos (Dn 2:21) y convirtió en bien el mal hecho a José (Gn 50:20). Israel la bendice cada día; Pablo la ve en Cristo crucificado, “poder de Dios y sabiduría de Dios” (1 Co 1:24), en quien todas las cosas subsisten (Col 1:17) y serán reunidas (Ef 1:10). Quien la recibe deja de gloriarse en su propia sabiduría y se gloría en el Señor (Jer 9:23–24; 1 Co 1:31).
| Mirada | Aporte al atributo |
|---|---|
| Hebrea | Jojmá como destreza (Bezalel, Salomón, Jetro); Pr 8 y el amón que lo ordena todo; Pr 3:19–20 y Jer 10:12; Sal 104 y 139; José y el verbo jashav. |
| Judía | La Torá como plano del Artesano (Bereshit Rabá 1:1; Targum Neofiti); Rashi; “el que ve lo que va a nacer”; las bendiciones por la sabiduría y Asher yatsar; Sabiduría de Salomón y Ben Sirá; 1QS y el Himno al Creador. |
| Teológica | El consejo sabio (Job 12:13; Ef 1:11): los mejores fines y los medios más adecuados; juzgar el todo por la parte (Job 26:14); sabiduría libre (Is 40:13–14) y santa (Stg 3:17). |
| Paulina | Cristo, poder y sabiduría de Dios; Jer 9:24 en 1 Co 1:31; la sabiduría oculta; Ro 11:33–36; la multiforme sabiduría (Ef 3:10); todo coopera, subsiste y se reúne en Cristo. |
Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Señor, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Señor.
(Jer 9:24 [9:23])
El verso que une esta obra empieza quitándole la gloria al sabio y termina concediéndosela a quien conoce a Dios, porque conocer a Dios es conocer al único sabio.
Glosario
(אָמוֹן) artesano, maestro de obras; o niño criado (Pr 8:30).
(ἀνακεφαλαίωσις) recapitulación: reunir todo bajo una cabeza (Ef 1:10).
(בִּינָה) discernimiento, entendimiento.
(דַּעַת) conocimiento por experiencia.
(עֵצָה) consejo, designio.
(חָכָם) sabio, hábil.
(חָשַׁב) pensar, planear, diseñar (Gn 50:20; Éx 31:4).
(חָכְמָה) sabiduría, destreza.
(מַחֲשָׁבָה) diseño, plan, pensamiento.
(μυστήριον) plan oculto y ahora revelado (1 Co 2:7).
(πολυποίκιλος) multiforme, de muchos colores (Ef 3:10).
(σοφία) sabiduría.
(συνεργέω) cooperar (Ro 8:28).
(συνίστημι) mantener unido, subsistir (Col 1:17).
(תְּבוּנָה) inteligencia, entendimiento.
(תּוּשִׁיָּה) sabiduría eficaz (Is 28:29).
Referencias 26
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