La justicia de Dios
“Justo es Señor en todos sus caminos” (Sal 145:17)
“Dios es justo en todos sus caminos”: con las palabras del Salmo 145:17 resume la serie este atributo, y el capítulo lo recorre en tres movimientos. Primero, Dios es justo: la justicia no es una norma situada por encima de Dios, sino su propio ser (Dt 32:4; Sal 11:7). El texto ancla es la línea de la letra tsade de un salmo acróstico que Israel reza a diario; desde allí se estudian la familia hebrea de צדק (unas 520 apariciones) y mishpat, el Nombre “Señor, justicia nuestra” (Jer 23:6), la relación entre justicia y misericordia y el clamor del justo que sufre (Jer 12; Habacuc). Segundo, esa justicia se decantó en los mandamientos que Dios dio a Israel: “Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad” (Sal 119:142). El texto bíblico mismo guía el estudio de los mishpatim (juicios), las edot (testimonios) y los juqqim (estatutos) de Dt 4:45 y 6:20, de los seis nombres de la ley en el Salmo 19, del Salmo 119, de 1 Reyes 2:3 y de Abraham, que “guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” antes del Sinaí (Gn 26:5); la organización judía de la ley se registra solo como antecedente histórico. Tercero, esa justicia se aplicó a nosotros en Cristo: Dios “me rodeó de manto de justicia” (Is 61:10), quitó las ropas viles (Zac 3:4) y nos vistió de Cristo (Gá 3:27); en la cruz se muestra “el justo, y el que justifica” (Ro 3:26), y nosotros somos “hechos justicia de Dios en él” (2 Co 5:21).
Palabras clave: justicia, tsedaqá, mishpatim, edot, juqqim, Salmo 145, Salmo 19, Salmo 119, Génesis 26:5, Isaías 61:10, Romanos 3:21–26.
Nota sobre el texto
Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1960. Donde esta escribe “Jehová”, aquí se escribe Señor, que traduce el tetragrama יהוה, leído en la tradición judía como Adonay. El hebreo sigue la BHS; el griego, NA28 y la Septuaginta de Rahlfs-Hanhart. Las fuentes judías (Talmud, Midrash, liturgia, Maimónides) se citan desde Sefaria u otras ediciones indicadas y se marcan como precisión; donde no existe traducción española publicada, la traducción es propia. Cuando la numeración hebrea difiere de la española, se indica entre corchetes.
Un atributo de identidad
Toda persona lleva un sentido instintivo de la justicia; un niño protesta que algo “no es justo” mucho antes de saber definir la palabra. La Biblia, sin embargo, no parte de ese instinto, sino de Dios: la justicia existe porque Dios es justo. Jeremías la coloca en el centro mismo del conocimiento de Dios, en el verso que une toda esta serie:
כִּי אֲנִי יְהוָה עֹשֶׂה חֶסֶד מִשְׁפָּט וּצְדָקָה בָּאָרֶץ
כִּי־בְאֵלֶּה חָפַצְתִּי נְאֻם־יְהוָה
Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Señor, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Señor.
(Jer 9:24 [9:23])
De las tres cosas que Dios “hace” en la tierra, dos pertenecen a este capítulo: מִשְׁפָּט mishpat, “juicio”, y צְדָקָה tsedaqá, “justicia”. Conocer a Dios es, por tanto, conocer al que hace justicia.
La definición de la serie cabe en una línea: Dios es justo en todos sus caminos. Toma las palabras del Salmo 145:17, que servirá de texto ancla. El capítulo la recorre en tres movimientos, y el orden lo marca la propia Biblia:
Figura 1. El recorrido del capítulo. Nota. Elaboración propia a partir del planteamiento del autor de la serie.
Primero, Dios es justo en sí mismo: la justicia no es una regla que esté por encima de Dios, sino su propio ser. Segundo, esa justicia eterna baja a la historia y queda puesta por escrito en los mandamientos que Dios dio a Israel, sus juicios, sus testimonios y sus estatutos. Tercero, como nadie cumplió esa justicia, Dios la cumplió en Cristo y la extendió sobre su pueblo como un manto.
El plan de la serie clasifica la justicia entre los atributos de Identidad, los que responden a la pregunta ¿quién es Dios? El material de la serie la cuenta, además, entre los atributos comunicables: Dios la posee en perfección y la comunica a la criatura de forma limitada, puesto que pide al ser humano “hacer justicia” (Mi 6:8).
Precisión
Clasificación según el plan de la serie (Identidad) y según el material del autor (“Justicia (comunicable)”). La fórmula “perfección eterna en Dios, comunicada como reflejo en el ser humano” es propuesta de este capítulo y queda sujeta a la revisión del autor de la serie.
A diferencia de lo que ocurre con la “inmutabilidad”, la palabra “justicia” abunda en la Biblia española:
| Palabra en la RVR1960 | AT | NT | Total |
|---|---|---|---|
| “justicia”, “justicias”, “justiciera” | 277 | 101 | 378 |
| “justo”, “justa”, “justos”, “justas” | 250 | 91 | 341 |
| “justificar” y sus formas, “justificación” | 21 | 44 | 65 |
| “justamente” | 3 | 2 | 5 |
| Familia positiva | 554 | 238 | 792 |
| “injusticia”, “injusto” y sus formas | 22 | 33 | 55 |
Tabla 1. La familia de “justicia” en la RVR1960. Nota. Conteo propio de apariciones (no de versículos) en la RVR1960 sin títulos de sección: 792 apariciones en 717 versículos. Conviene verificarlo en e-Sword.
El Nuevo Testamento emplea la familia de “justificar” el doble de veces que el Antiguo, y ese desplazamiento anuncia ya la dirección del capítulo: el Dios justo es también el que justifica.
Primera parte: Dios es justo
La justicia es su ser: “Justo es Señor en todos sus caminos” (Sal 145:17)
Texto ancla: Salmo 145:17
El texto
El Salmo 145 es el único que lleva en su encabezado la palabra תְּהִלָּה tehillá, “alabanza”, el término que acabó dando nombre al libro entero (Tehillim). Se trata de un acróstico: cada verso comienza con una letra del alfabeto hebreo, en orden. El versículo 17 corresponde a la letra צ tsade, y la palabra que lo abre es, precisamente, tsaddiq, “justo”:
צַדִּיק יְהוָה בְּכָל־דְּרָכָיו
וְחָסִיד בְּכָל־מַעֲשָׂיו
Justo es Señor en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.
(Sal 145:17)
Filología: Sal 145:17
| צַדִּיק tsaddiq | צדק | “justo”: adjetivo con forma intensiva (qattil). El que está en conformidad con la norma y la cumple. Va primero, como predicado: “justo es el Señor”. |
| בְּכָל־דְּרָכָיו bejol-derajav | דרך | “en todos sus caminos”: el camino es la conducta, la manera de actuar. |
| וְחָסִיד vejasid | חסד | “y fiel en amor”, “leal”: de la raíz de jésed. La RVR1960 traduce “misericordioso”; la King James, “holy”. |
| בְּכָל־מַעֲשָׂיו bejol-ma’asav | עשׂה | “en todas sus obras”: lo que Dios hace. |
La Septuaginta traduce δίκαιος κύριος ἐν πάσαις ταῖς ὁδοῖς αὐτοῦ καὶ ὅσιος ἐν πᾶσι τοῖς ἔργοις αὐτοῦ (Sal 144:17 LXX), con δίκαιος, “justo”, y ὅσιος, “santo, piadoso”. Se explica así que Pink, que lee la King James, cite este verso en su capítulo sobre la santidad (2020, cap. 8).
Dos palabras en paralelo
La forma del verso forma parte del mensaje. El paralelismo es exacto: a “justo” responde “misericordioso” (jasid), y a “todos sus caminos”, “todas sus obras”. La justicia de Dios no está sola, sino que camina junto a su amor leal, y el salmo no las presenta como fuerzas en tensión, sino como dos descripciones de un mismo actuar.
Hay además en el verso una palabra repetida, כָּל kol, “todo”, que en el conjunto del salmo aparece 17 veces. Dios no es justo en algunas de sus acciones y en otras no; no existe una zona de su conducta donde la justicia quede suspendida. La serie lo formula con exactitud: Dios es justo en todos sus caminos.
Precisión
El conteo de כָּל en el Salmo 145 (17 veces) es propio, en la BHS; conviene verificarlo en e-Sword.
El verso en su salmo
El Salmo 145 rodea el versículo 17 de declaraciones sobre el carácter de Dios. El versículo 7 canta su justicia junto a su bondad, “Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia” (וְצִדְקָתְךָ יְרַנֵּנוּ), y el versículo 8 recoge la revelación del Nombre en el Sinaí: “Clemente y misericordioso es Señor, lento para la ira, y grande en misericordia” (Éx 34:6). Los versículos que siguen al 17 muestran, a su vez, cómo obra esa justicia:
Cercano está Señor a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. Señor guarda a todos los que le aman, mas destruirá a todos los impíos.
(Sal 145:18–20)
Dentro del mismo salmo, la justicia de Dios muestra dos caras: salva a los que claman y destruye a los impíos. No son dos justicias, sino una sola, contemplada desde dos lugares.
Precisión textual
El acróstico del texto masorético no tiene verso para la letra נ nun. La Septuaginta (Sal 144:13a) y el Salmo 145 del rollo 11QPsa de Qumrán sí lo tienen: “Fiel es Dios en sus palabras, y santo (jasid) en todas sus obras” (πιστὸς κύριος ἐν τοῖς λόγοις αὐτοῦ καὶ ὅσιος ἐν πᾶσι τοῖς ἔργοις αὐτοῦ). La segunda mitad es idéntica a la del verso 17. La RVR1960 sigue el texto masorético.
“Todos sus caminos”: un eco de Moisés
La frase “todos sus caminos” procede del cántico de Moisés, donde la justicia queda unida a la Roca:
הַצּוּר תָּמִים פָּעֳלוֹ כִּי כָל־דְּרָכָיו מִשְׁפָּט
אֵל אֱמוּנָה וְאֵין עָוֶל צַדִּיק וְיָשָׁר הוּא
El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto.
(Dt 32:4)
Filología: Dt 32:4
| כָל־דְּרָכָיו מִשְׁפָּט | שׁפט | “todos sus caminos son juicio”: la RVR1960 traduce “rectitud”. Cada camino de Dios es una decisión justa. |
| וְאֵין עָוֶל ve’en ável | עול | “y no hay injusticia”: ável es la perversión del derecho, la torcedura. |
| צַדִּיק וְיָשָׁר tsaddiq veyashar | ישׁר | “justo y recto”: yashar es lo derecho, lo que no se tuerce. |
Este verso tendrá un peso notable en la tradición judía: con él se abre la oración que el judío recita ante la muerte (sección 15). El Apocalipsis lo retoma, por su parte, en el cántico de los vencedores: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos” (Ap 15:3), un cántico que el texto llama “el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero”.
La palabra: el vocabulario de la justicia
La raíz tsadaq
El hebreo dispone de una familia principal para la justicia, la raíz צדק, cuyos cuatro miembros suman unas 520 apariciones en el Antiguo Testamento:
| Término | Sentido | Veces | RVR1960 |
|---|---|---|---|
| צַדִּיק tsaddiq | justo (adjetivo y sustantivo) | 205 | justo (88), justos (44), recto, inocente |
| צְדָקָה tsedaqá | justicia; acto justo o salvador | 157 | justicia (106), justicias, honradez, equidad |
| צֶדֶק tsedeq | justicia; lo correcto, lo exacto | 118 | justicia (81), justo(s), justa(s), justamente |
| צָדַק tsadaq (verbo) | ser justo; tener razón; justificar (hifil) | 41 | ser justo, justificar(se) |
| Total | 521 |
Tabla 2. La raíz צדק en el Antiguo Testamento. Nota. Conteo propio por números de Strong en la RVR1960-Strong (H6662, H6663, H6664, H6666), cotejado con la BHS por raíz consonántica; las cifras coinciden con las de los léxicos (BDB, HALOT). Verificar en e-Sword.
El sentido básico de la raíz es la conformidad con una norma, y por eso sus usos más concretos no son abstractos, sino que pertenecen al mercado y al camino:
מֹאזְנֵי צֶדֶק אַבְנֵי־צֶדֶק אֵיפַת צֶדֶק וְהִין צֶדֶק יִהְיֶה לָכֶם
Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis. Yo Señor vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto.
(Lv 19:36)
Filología: Lv 19:36
| מֹאזְנֵי צֶדֶק moznei tsedeq | צדק | “balanzas de justicia”: balanzas exactas, que no engañan. |
| אַבְנֵי־צֶדֶק avnei-tsedeq | צדק | “piedras de justicia”: las pesas, que eran piedras. |
| אֵיפַת צֶדֶק וְהִין צֶדֶק | צדק | “efa justo e hin justo”: medida de áridos (efá) y de líquidos (hin). La palabra tsedeq se repite cuatro veces en un solo verso. |
La razón del mandato es teológica: “Yo Señor vuestro Dios”. Una balanza exacta refleja el carácter de Dios en medio del mercado, y Proverbios lo afirma sin rodeos: “Peso y balanzas justas son de Señor” (Pr 16:11); “El peso falso es abominación a Señor; mas la pesa cabal le agrada” (Pr 11:1).
Otros usos concretos completan el cuadro. El Salmo 23:3 habla de מַעְגְּלֵי־צֶדֶק ma’gelei-tsedeq, “sendas de justicia”, caminos rectos que conducen adonde deben. Jacob asegura a Labán que “responderá por mí mi honradez” (צִדְקָתִי tsidqatí, Gn 30:33), y la justicia es aquí la honradez comprobable en un trato de negocios. Cuando Judá descubre que Tamar tenía razón en su reclamo, reconoce: “Más justa es ella que yo” (צָדְקָה מִמֶּנִּי tsadqá mimmenni, Gn 38:26), esto es, “ella tiene la razón, no yo”. La justicia hebrea es, en suma, relacional: consiste en cumplir lo que una relación exige.
Precisión
El sentido de “conformidad con una norma” es el de los léxicos (BDB; HALOT). Que la norma sea, en último término, el propio carácter de Dios es una conclusión teológica (véase la sección 5).
Mishpat: el juicio
La justicia casi nunca va sola. Su compañera es מִשְׁפָּט mishpat, de la raíz שׁפט shafat, “juzgar, gobernar”. Aparece 425 veces en la BHS, y la RVR1960 la vierte de muchas maneras: “juicio(s)” (unas 147 veces), “decretos” (36), “derecho” (32), “justicia” (16), y también “ley”, “ordenanzas”, “costumbre” o “causa”. El mishpat abarca, así, la decisión del juez, el derecho que resulta de ella y la conducta que se ajusta a ese derecho.
El par צְדָקָה וּמִשְׁפָּט tsedaqá umishpat, “justicia y juicio”, constituye una fórmula fija de la Biblia hebrea. Aparece por primera vez como misión de Abraham (Gn 18:19); describe luego el trono de Dios (Sal 89:14; 97:2), resume lo que Dios hace en la tierra (Jer 9:24) y lo que hará el Mesías (Jer 23:5; 33:15; Is 9:7). En el ámbito del juicio humano la pareja llegó a ser proverbial: “Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo” (Am 5:24).
Precisión
Las cifras de mishpat son conteo propio: 425 apariciones en la BHS (410 versículos); las traducciones de la RVR1960 se contaron por el número de Strong H4941, que marca 417. La diferencia se debe a palabras sin etiqueta en el texto con Strong.
Las “justicias” del Señor: actos que salvan
Hay un uso del plural que sorprende al lector moderno. Débora canta que en los abrevaderos de Israel “repetirán los triunfos de Señor” (Jue 5:11), y la palabra traducida “triunfos” es צִדְקוֹת יְהוָה tsidqot YHWH, literalmente “las justicias del Señor”. Samuel, al despedirse, recuerda al pueblo “todos los hechos de salvación que Señor ha hecho” (צִדְקוֹת יְהוָה, 1 S 12:7), y Miqueas pide a Israel que recuerde a Balac y Balaam “para que conozcas las justicias de Señor” (Mi 6:5).
Filología: Jue 5:11; 1 S 12:7; Mi 6:5
| צִדְקוֹת יְהוָה tsidqot YHWH | צדק | “las justicias del Señor”: plural de tsedaqá. La RVR1960 traduce “triunfos” (Jue 5:11), “hechos de salvación” (1 S 12:7) y “justicias” (Mi 6:5). Son los actos con que Dios liberó a su pueblo. |
Para Israel, la justicia de Dios no se reduce al tribunal que castiga; es, ante todo, la acción con que Dios cumple su pacto y libera a los oprimidos. De ahí que en Isaías y en los Salmos “justicia” y “salvación” formen pareja:
הוֹדִיעַ יְהוָה יְשׁוּעָתוֹ לְעֵינֵי הַגּוֹיִם גִּלָּה צִדְקָתוֹ
Señor ha hecho notoria su salvación; a vista de las naciones ha descubierto su justicia.
(Sal 98:2)
Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.
(Is 46:13)
El verbo del Salmo 98:2, גִּלָּה gillá, “descubrió, reveló”, pasa a la Septuaginta como ἀπεκάλυψεν τὴν δικαιοσύνην αὐτοῦ, “reveló su justicia”. La frase volverá a oírse en la carta a los Romanos (sección 17).
El espectro griego
La Septuaginta tradujo la familia צדק casi siempre con la familia δικ-, y el Nuevo Testamento heredó esa correspondencia:
| Término | Sentido | NT | Textos |
|---|---|---|---|
| δικαιοσύνη | justicia | 92 | Mt 5:6; Ro 1:17; 3:21–26; 2 Co 5:21; Flp 3:9 |
| δίκαιος | justo | 79 | Ro 3:26; Hch 3:14; 1 Jn 2:1; Ap 16:5 |
| δικαιόω | justificar, declarar justo | 39 | Ro 3:24, 26; 4:5; 5:1; Gá 2:16 |
| δικαίωμα | requisito justo; acto justo | 10 | Ro 1:32; 5:18; 8:4 |
| δικαίως | justamente | 5 | 1 P 2:23; Tit 2:12 |
| δικαίωσις | justificación | 2 | Ro 4:25; 5:18 |
| δικαιοκρισία | justo juicio | 1 | Ro 2:5 |
| δίκη | castigo justo; la Justicia | 3 | Hch 28:4; 2 Ts 1:9; Jud 7 |
| ἀδικία, ἄδικος | injusticia; injusto | 25; 12 | Ro 1:18; 3:5; 9:14; 1 P 3:18 |
Tabla 3. El vocabulario griego de la justicia. Nota. Conteo propio por números de Strong en el NA27; sentidos según BDAG. De las 92 apariciones de δικαιοσύνη, 58 están en las cartas de Pablo (34 en Romanos).
El puente léxico es directo: צְדָקָה tsedaqá \(\rightarrow\) δικαιοσύνη \(\rightarrow\) “justicia”; צַדִּיק \(\rightarrow\) δίκαιος; el hifil הִצְדִּיק (“declarar justo”) \(\rightarrow\) δικαιόω. Cuando Pablo escribe “justicia de Dios”, lo hace con el vocabulario de la Biblia griega de Israel, y con ese vocabulario trae consigo el sentido hebreo de una justicia que salva.
Figura 2. De tsedaqá a la “justicia de Dios” de Pablo. Nota. Elaboración propia.
El Nombre que revela la justicia
“Señor, justicia nuestra”
Dios se da a conocer por su Nombre (Éx 33:19; 34:5–7), y la justicia tiene en la Biblia un nombre propio, que es además un nombre mesiánico. Jeremías lo anuncia cuando los últimos reyes de Judá han fracasado en lo que el rey debía hacer, “juicio y justicia” (Jer 22:3, 15):
הִנֵּה יָמִים בָּאִים נְאֻם־יְהוָה וַהֲקִמֹתִי לְדָוִד צֶמַח צַדִּיק
וְזֶה־שְּׁמוֹ אֲשֶׁר־יִקְרְאוֹ יְהוָה צִדְקֵנוּ
He aquí que vienen días, dice Señor, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Señor, justicia nuestra.
(Jer 23:5–6)
Filología: Jer 23:5–6
| צֶמַח צַדִּיק tsémaj tsaddiq | צמח | “renuevo justo”: el brote que sale del tronco cortado de David (cf. Is 11:1; Zac 3:8; 6:12). |
| יְהוָה צִדְקֵנוּ YHWH tsidqenu | צדק | “el Señor (es) nuestra justicia”: tsedeq con el sufijo “nuestro”. Frase nominal que funciona como nombre propio. |
| Ἰωσεδεκ (LXX) | — | la Septuaginta no traduce el nombre: lo translitera Iōsedek, la forma griega de Yehotsadaq, “el Señor es justo” (cf. Hag 1:1 LXX). |
El nombre encierra un contraste. El último rey de Judá se llamaba צִדְקִיָּהוּ Tsidqiyyahu, Sedequías, “mi justicia es el Señor”; llevó el nombre, pero no hizo justicia (Jer 21–22; 2 R 24:18–20). El Rey que viene llevará las mismas palabras en orden inverso, y esta vez las cumplirá.
Precisión
El juego entre Tsidqiyyahu y YHWH tsidqenu es señalado por muchos comentaristas modernos (p. ej., Lundbom, 2004); es una lectura probable, no explícita en el texto.
En Jeremías 33:16 el mismo nombre se aplica a Jerusalén: “se le llamará: Señor, justicia nuestra”. El Mesías y la ciudad llevan el nombre porque la justicia de Dios se hace visible en el rey y en el pueblo que él gobierna. El Talmud recoge esta lectura: “Tres fueron llamados con el nombre del Santo, bendito sea: los justos, el Mesías y Jerusalén”; la prueba para el Mesías es Jeremías 23:6, y la de Jerusalén, Ezequiel 48:35 (Bava Batra 75b).
“El Juez de toda la tierra”
La primera vez que la Biblia llama “Juez” a Dios es en boca de Abraham, ante Sodoma: הֲשֹׁפֵט כָּל־הָאָרֶץ לֹא יַעֲשֶׂה מִשְׁפָּט, “El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (Gn 18:25). El título y la pregunta se estudian en la sección del encuentro (sección 14). Los Salmos convierten ese título en confesión: “Dios es juez justo” (אֱלֹהִים שׁוֹפֵט צַדִּיק, Sal 7:11 [7:12]); “los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez” (Sal 50:6).
Elohim: el Nombre del juicio
La tradición rabínica vio en los nombres de Dios una clave de sus atributos. En Shemot Rabá 3:6, Rabí Abbá bar Memel enseña que Dios dijo a Moisés: “Según mis obras soy llamado. Cuando juzgo a las criaturas, soy llamado Elohim; cuando hago guerra contra los impíos, Tsevaot; cuando suspendo el castigo por los pecados del hombre, El Shadday; y cuando tengo misericordia de mi mundo, soy llamado el Señor”. Rashi aplica el mismo principio ya desde Génesis 1:1: Moisés escribió “creó Elohim” porque Dios pensó crear el mundo con la מִדַּת הַדִּין middat haddín, la medida de la justicia, y solo después le asoció la medida de la misericordia.
Precisión
Interpretación rabínica (Shemot Rabá 3:6; Rashi a Gn 1:1, a partir de Bereshit Rabá 12:15). En el texto bíblico Elohim no se limita al juicio: el Salmo 7:11 dice Elohim juez justo, pero el mismo nombre aparece en textos de misericordia. Es un principio de lectura, no una regla gramatical.
“Dios justo y Salvador”
Isaías une la justicia con la salvación en un título de Dios, y lo hace en el pasaje donde Dios jura que toda rodilla se doblará ante él:
וְאֵין־עוֹד אֱלֹהִים מִבַּלְעָדַי אֵל־צַדִּיק וּמוֹשִׁיעַ אַיִן זוּלָתִי
Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Señor? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.
(Is 45:21)
El tsaddiq umoshía, “Dios justo y que salva”. Dos versos más adelante el pueblo confiesa: “Ciertamente en Señor está la justicia y la fuerza” y “En Señor será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel” (Is 45:24–25). Pablo cita este pasaje dos veces (Ro 14:11; Flp 2:10–11), y Zacarías aplica el mismo par al Rey que entra en Jerusalén: “he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador” (צַדִּיק וְנוֹשָׁע הוּא, Zac 9:9).
“Sol de justicia” y “el Justo”
El último libro profético del Antiguo Testamento se cierra con una imagen: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación” (שֶׁמֶשׁ צְדָקָה shémesh tsedaqá, Mal 4:2 [3:20]). La promesa se dirige a un pueblo que preguntaba con cinismo: “¿Dónde está el Dios de justicia?” (אַיֵּה אֱלֹהֵי הַמִּשְׁפָּט, Mal 2:17).
En el Nuevo Testamento, “el Justo” es un título de Jesús. Pedro acusa al pueblo de haber negado “al Santo y al Justo” (Hch 3:14); Esteban habla de “la venida del Justo” (Hch 7:52); Ananías anuncia a Pablo que Dios lo escogió “para que conozcas su voluntad, y veas al Justo” (Hch 22:14). Pablo vio al Justo en el camino a Damasco, y a ese encuentro debe su comprensión de la justicia de Dios.
| Nombre o título | Hebreo / griego | Texto | Qué revela |
|---|---|---|---|
| “El Juez de toda la tierra” | שֹׁפֵט כָּל־הָאָרֶץ | Gn 18:25 | Juzga con justicia a todos los pueblos |
| “Dios juez justo” | אֱלֹהִים שׁוֹפֵט צַדִּיק | Sal 7:11 | Elohim, el Nombre del juicio |
| “Dios de justicia” | אֱלֹהֵי מִשְׁפָּט | Is 30:18; Mal 2:17 | Espera para tener piedad |
| “Dios justo y Salvador” | אֵל־צַדִּיק וּמוֹשִׁיעַ | Is 45:21 | Justicia que salva |
| “Señor, justicia nuestra” | יְהוָה צִדְקֵנוּ | Jer 23:6; 33:16 | El Mesías, justicia del pueblo |
| “Sol de justicia” | שֶׁמֶשׁ צְדָקָה | Mal 4:2 [3:20] | Justicia que sana |
| “El Justo” | ὁ δίκαιος | Hch 3:14; 22:14 | El título de Cristo |
| “Juez justo” | ὁ δίκαιος κριτής | 2 Ti 4:8 | El que corona en aquel día |
Tabla 4. La justicia en los nombres de Dios. Nota. Elaboración propia.
Definición: Dios es justicia
Dios no está sujeto a una justicia: él es la justicia
La primera afirmación bíblica no es que Dios cumpla una ley, sino que Dios es justo. “Señor es justo, y ama la justicia” (כִּי־צַדִּיק יְהוָה צְדָקוֹת אָהֵב, Sal 11:7); “para anunciar que Señor mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia” (Sal 92:15); “Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto” (Dt 32:4). No existe una norma por encima de Dios con la cual medirlo, porque la norma es él mismo. Por eso su nombre mesiánico no dice “el Señor es justo”, sino “el Señor, justicia nuestra” (Jer 23:6): la justicia se identifica con su persona.
El material de la serie distingue entre atributos primarios, que pertenecen al ser eterno de Dios, y atributos secundarios, que describen cómo los primarios se expresan cuando Dios se relaciona con la creación. Sitúa la justicia entre los primarios con una aclaración: “justicia como cualidad moral, no como acto”. Dios no se vuelve justo cuando juzga; es justo desde siempre. Antes de que existiera un pecador, y antes de que existiera una ley escrita, Dios ya era justo.
El mismo material traza una cadena: santidad \(\rightarrow\) justicia \(\rightarrow\) juicio. La justicia procede de la santidad: es la santidad de Dios aplicada a sus relaciones, la norma que Dios es para sí mismo y para toda criatura; el juicio, a su vez, es la justicia en acción. El material lo expresa también con dos fórmulas: el juicio deriva de la justicia y la soberanía; la disciplina, de la justicia y el amor.
Figura 3. La justicia entre la santidad y el juicio. Nota. Elaboración propia a partir del esquema del autor de la serie.
Isaías reúne los dos primeros eslabones en un solo verso: “Señor de los ejércitos será exaltado en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia” (וְהָאֵל הַקָּדוֹשׁ נִקְדָּשׁ בִּצְדָקָה, Is 5:16). El Santo se muestra santo haciendo justicia, y en la misma línea Pink cita a Charnock: “Su justicia es una justicia santa” (Pink, 2020, cap. 8).
Las distinciones de la teología
La teología sistemática ha ordenado el atributo mediante algunas distinciones clásicas. Berkhof (1938/1996) separa la justicia rectoral, por la que Dios establece un gobierno moral y leyes justas, de la justicia distributiva, por la que ejecuta esas leyes; esta última es remunerativa cuando premia y retributiva cuando castiga. A ellas conviene sumar dos aspectos que el uso hebreo coloca en primer plano:
| Aspecto | Qué significa | Textos |
|---|---|---|
| En su ser | Dios es recto; no hay en él injusticia | Dt 32:4; Sal 92:15; Ro 9:14 |
| Legislativa | Da leyes justas, reflejo de su carácter | Dt 4:8; Sal 19:9; Ro 7:12 |
| Retributiva | Paga a cada uno según sus obras | Job 34:11; Ro 2:5–6; 2 Ts 1:6 |
| Remunerativa | Recompensa conforme a su promesa | He 6:10; 2 Ti 4:8 |
| Defensora | Hace justicia al oprimido | Dt 10:18; Sal 103:6; 146:7 |
| Salvadora | Cumple su pacto y libera | Jue 5:11; Is 46:13; Sal 98:2 |
Tabla 5. Aspectos de la justicia de Dios. Nota. Las cuatro primeras filas siguen las distinciones clásicas (Berkhof, 1938/1996); las dos últimas recogen el uso hebreo.
Del ser de Dios a su ley y a su pueblo
La justicia que Dios es no queda encerrada en él: primero se pone por escrito en su ley y después se pone sobre su pueblo en Cristo. Un verso del Salmo 119 reúne los dos primeros pasos, y un verso de Isaías anuncia el tercero:
Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad.
(Sal 119:142)
En gran manera me gozaré en Señor, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.
(Is 61:10)
Figura 4. De la justicia eterna a la justicia recibida. Nota. Elaboración propia.
Definición
La justicia de Dios es la perfección eterna de su ser por la cual Dios mismo es la norma de todo lo recto (tsedeq): no hay en él injusticia, y todo lo que hace está en perfecta conformidad con lo que él es (Dt 32:4; Sal 145:17). Esa justicia se decantó en sus mandamientos a Israel, sus juicios (mishpatim), testimonios (edot) y estatutos (juqqim), que son “justicia eterna” (Sal 119:142, 144) y “todos justos” (Sal 19:9); conforme a ella Dios juzga sin acepción de personas, defiende al débil y cumple su pacto (tsedaqá). Y esa misma justicia, que ningún ser humano cumplió, Dios la cumplió en Cristo y la puso sobre su pueblo como un manto (Is 61:10): en él es “el justo, y el que justifica” (Ro 3:26), y nosotros somos “hechos justicia de Dios en él” (2 Co 5:21).
Precisión
La definición es síntesis propuesta en este capítulo a partir de la definición de la serie (“Dios es justo en todos sus caminos”), del esquema del autor, de su planteamiento en tres pasos (Dios es justo; su justicia decanta en los mandamientos dados a Israel; esa justicia se nos aplica por la justicia de Cristo) y de los textos estudiados.
Teología: justicia y misericordia
El trono de Dios
El material de la serie sobre la sincronía de los atributos cita dos textos del Salterio. El primero describe el trono de Dios:
צֶדֶק וּמִשְׁפָּט מְכוֹן כִּסְאֶךָ חֶסֶד וֶאֱמֶת יְקַדְּמוּ פָנֶיךָ
Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro.
(Sal 89:14 [89:15])
Filología: Sal 89:14 (89:15)
| מְכוֹן כִּסְאֶךָ mejon kis’ejá | כון | “el fundamento de tu trono”: la base firme sobre la que se asienta. |
| יְקַדְּמוּ פָנֶיךָ yeqaddemu fanéja | קדם | “van delante de tu rostro”: como heraldos que preceden al rey. |
La imagen ordena los atributos sin enfrentarlos: la justicia y el juicio son el cimiento, y la misericordia y la verdad son los heraldos que salen al encuentro de las personas. El trono no descansa en la misericordia a costa de la justicia, ni tampoco en una justicia sin misericordia. El Salmo 97:2 repite el verso casi literalmente: “Nubes y oscuridad alrededor de él; justicia y juicio son el cimiento de su trono”.
“La justicia y la paz se besaron”
El segundo texto describe un encuentro:
חֶסֶד־וֶאֱמֶת נִפְגָּשׁוּ צֶדֶק וְשָׁלוֹם נָשָׁקוּ
La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. La verdad brotará de la tierra, y la justicia mirará desde los cielos.
(Sal 85:10–11 [85:11–12])
El Salmo 85 es la oración de un pueblo que ha vuelto del exilio y todavía no ve restaurada la tierra (vv. 1–7). Los atributos aparecen personificados: se encuentran y se besan, y la justicia “mira desde los cielos” (נִשְׁקָף), inclinada sobre la tierra. El material de la serie lee en este salmo la clave de la cruz, donde “la Justicia fue satisfecha, la Misericordia fue derramada y la Santidad fue vindicada”.
Precisión
La lectura del Salmo 85:10 como profecía de la cruz es tipológica y es la del material del autor de la serie; en su contexto el salmo pide la restauración de Israel tras el exilio. El Midrash leyó el mismo verso como una disputa entre los atributos en la creación del ser humano (Bereshit Rabá 8:5), texto ya visto en el capítulo sobre la verdad.
“De ningún modo tendrá por inocente”
La revelación del Nombre en el Sinaí reúne en una misma frase el perdón y la justicia: Dios es el “que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Éx 34:7). La ley exige lo mismo a los jueces, “no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío” (כִּי לֹא־אַצְדִּיק רָשָׁע, Éx 23:7), y Proverbios lo eleva a principio: “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a Señor” (Pr 17:15).
Filología: Éx 23:7; Pr 17:15
| לֹא־אַצְדִּיק רָשָׁע | צדק | “no declararé justo al impío”: hifil de tsadaq, el verbo forense “declarar justo, absolver”. |
| מַצְדִּיק רָשָׁע matsdiq rashá | צדק | “el que declara justo al impío”: el mismo hifil, en participio. |
Aquí se encuentra el nudo que el Antiguo Testamento deja abierto. Si Dios perdona al culpable, ¿no hace lo que él mismo prohíbe? Pablo escribirá que Dios es “aquel que justifica al impío” (Ro 4:5), con las mismas palabras de Proverbios en griego. Cómo puede hacerlo sin dejar de ser justo es la pregunta que responde Romanos 3:21–26 (sección 17).
La justicia, límite que ningún atributo cruza
Lo que el Sinaí deja planteado recorre toda la Escritura: ninguna perfección de Dios avanza a costa de su justicia. La santidad no le es ajena; al contrario, es en la justicia donde el Dios Santo se muestra santo: “el Dios Santo será santificado con justicia” (Is 5:16). Dios no puede, por tanto, llamar bueno a lo malo sin desmentirse. Como observa Pink, “Dios se negaría a Sí mismo, deshonraría sus perfecciones, si considerara justo y santo lo que no lo es en sí mismo” (2020, cap. 8).
Tampoco la misericordia la anula. El mismo pasaje que proclama a Dios “misericordioso y piadoso” termina afirmando que “de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Éx 34:6–7). La misericordia de Dios no es una excepción a su justicia, sino un acto que la respeta: “La misericordia de Dios nunca se muestra si perjudica su santidad y justicia”, porque “Dios no será injusto consigo mismo” (Pink, 2020, cap. 14). Con la gracia sucede lo mismo. Pablo no la presenta como una suspensión del derecho, sino como un reinado que se ejerce por medio de él: “así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro” (Ro 5:21). Quien rechaza ese camino no queda fuera de la justicia, sino a solas con ella: “Si el pecador insiste en recibir pura justicia, entonces el Lago de Fuego debe ser su porción eterna” (Pink, 2020, cap. 13).
La soberanía, por último, no la contradice. Abraham apeló al “Juez de toda la tierra” precisamente porque sabía que el poder de Dios no es arbitrario (Gn 18:25), y Pablo, ante el misterio de la elección, rechaza la sospecha sin rodeos: “¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera” (Ro 9:14). Al pensar en el dominio absoluto de Dios, “nunca debemos perder de vista sus perfecciones morales. Dios es justo y bueno, y siempre hace lo correcto” (Pink, 2020, cap. 19). De ahí que, aun bajo la disciplina, el creyente no acuse a Dios, sino que confiese con Daniel: “Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro” (Dn 9:7; cf. Pink, 2020, cap. 10).
El hilo se mantiene constante. La justicia no es un atributo que compita con los demás, sino el cimiento del trono sobre el cual se mueven la misericordia, la gracia y la soberanía (Sal 89:14). La pregunta que deja abierta el Antiguo Testamento no se resuelve, entonces, rebajando la justicia, sino cumpliéndola; y esa es la obra que Pablo verá en la cruz (sección 17).
“¿Dónde está el Dios de justicia?”
La justicia puesta a prueba
La Biblia no oculta que la justicia de Dios resulta, a veces, difícil de ver. Los mismos libros que la afirman registran la protesta de los justos, y Jeremías la formula directamente ante Dios:
צַדִּיק אַתָּה יְהוָה כִּי אָרִיב אֵלֶיךָ אַךְ מִשְׁפָּטִים אֲדַבֵּר אוֹתָךְ
Justo eres tú, oh Señor, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?
(Jer 12:1)
Filología: Jer 12:1
| צַדִּיק אַתָּה tsaddiq atá | צדק | “justo eres tú”: la misma confesión del Sal 119:137. |
| כִּי אָרִיב ki ariv | ריב | “cuando entablo pleito”: riv es el lenguaje del tribunal. |
| מִשְׁפָּטִים אֲדַבֵּר | שׁפט | “hablaré juicios contigo”: presentaré el caso. |
El profeta no niega la justicia de Dios; parte de ella. Precisamente porque Dios es justo, Jeremías puede llevarle su caso. La queja de los justos en la Biblia no es incredulidad, sino una apelación a Dios contra la apariencia de las cosas.
Habacuc: “el justo por su fe vivirá”
Habacuc plantea la misma pregunta dos veces. Primero, a propósito de la injusticia en Judá: “la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia” (Hab 1:4). Después, cuando Dios anuncia que usará a Babilonia para castigar a Judá, a propósito del instrumento mismo del castigo:
Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?
(Hab 1:13)
La respuesta de Dios no lo explica todo. Manda escribir una visión que “aunque tardare, espéralo” (2:3), y entrega una frase que marcará la historia:
הִנֵּה עֻפְּלָה לֹא־יָשְׁרָה נַפְשׁוֹ בּוֹ וְצַדִּיק בֶּאֱמוּנָתוֹ יִחְיֶה
He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.
(Hab 2:4)
Filología: Hab 2:4
| לֹא־יָשְׁרָה lo-yashrá | ישׁר | “no es recta”: el soberbio, cuyo interior está torcido. |
| וְצַדִּיק vetsaddiq | צדק | “pero el justo”: el que pertenece al pacto y espera en Dios. |
| בֶּאֱמוּנָתוֹ be’emunató | אמן | “por su fidelidad”, “por su firmeza”: emuná es la fe que se mantiene firme. |
| יִחְיֶה yijyé | חיה | “vivirá”: sobrevivirá al juicio que viene. |
La respuesta al problema de la justicia no es una teoría, sino una manera de vivir: el justo vive esperando con fidelidad que Dios cumpla la visión. Pablo citará este verso como texto clave de la justicia de Dios (Ro 1:17; Gá 3:11).
Precisión textual
El hebreo dice “por su fe” (la del justo); la Septuaginta, ὁ δὲ δίκαιος ἐκ πίστεώς μου ζήσεται, “por mi fidelidad” (la de Dios); Pablo cita sin pronombre: ὁ δὲ δίκαιος ἐκ πίστεως ζήσεται (Ro 1:17). En Qumrán, el comentario a Habacuc (1QpHab VII–VIII) aplica el verso a los que cumplen la Torá y son fieles al Maestro de Justicia.
El Salmo 73: entrar en el santuario
Asaf confiesa que estuvo a punto de caer al contemplar “la prosperidad de los impíos” (Sal 73:3), y que la dificultad se resolvió en un lugar preciso: “Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí, hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos” (73:16–17). La justicia de Dios se ve desde el final de la historia, no desde la mitad.
Reconocer la justicia en la disciplina
Existe una segunda manera de enfrentar la justicia de Dios: confesarla cuando el castigo cae sobre uno mismo. Así lo hacen las grandes oraciones del exilio y del regreso:
לְךָ אֲדֹנָי הַצְּדָקָה וְלָנוּ בֹּשֶׁת הַפָּנִים
Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti.
(Dn 9:7)
Pero tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo.
(Neh 9:33)
Ni Daniel ni Nehemías piden a Dios que deje de ser justo; apelan a su misericordia sin negar su justicia: “no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias” (Dn 9:18). A Job, Dios le responde con una pregunta que corrige toda queja convertida en acusación: “¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?” (Job 40:8).
Segunda parte: la justicia de Dios decantada en sus mandamientos
“Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad” (Sal 119:142)
La ley: la justicia de Dios puesta por escrito
“Tu ley la verdad”
La justicia eterna de Dios no permaneció oculta: Dios la dio a conocer a un pueblo concreto, Israel, y en palabras concretas. El salmista celebra ese don como un privilegio sin igual:
Ha manifestado sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel. No ha hecho así con ninguna otra de las naciones; y en cuanto a sus juicios, no los conocieron. Aleluya.
(Sal 147:19–20)
Moisés, por su parte, presenta esa ley como la justicia de Dios hecha visible ante las naciones:
וּמִי גּוֹי גָּדוֹל אֲשֶׁר־לוֹ חֻקִּים וּמִשְׁפָּטִים צַדִּיקִם כְּכֹל הַתּוֹרָה הַזֹּאת
Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?
(Dt 4:8)
Los estatutos y juicios son tsaddiqim, “justos”, el mismo adjetivo que el Salmo 145:17 aplica a Dios. Lo que Dios es (tsaddiq), eso mismo son sus leyes (tsaddiqim): la ley es el carácter justo de Dios traducido en mandatos para la vida de un pueblo.
La tríada de Deuteronomio: testimonios, estatutos y juicios
Deuteronomio nombra la ley con tres palabras que van siempre juntas. Con ellas resume la enseñanza de Moisés en las llanuras de Moab:
אֵלֶּה הָעֵדֹת וְהַחֻקִּים וְהַמִּשְׁפָּטִים אֲשֶׁר דִּבֶּר מֹשֶׁה אֶל־בְּנֵי יִשְׂרָאֵל
Estos son los testimonios, los estatutos y los decretos que habló Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto.
(Dt 4:45)
Y con ellas formula también la pregunta que el hijo hará en cada generación:
מָה הָעֵדֹת וְהַחֻקִּים וְהַמִּשְׁפָּטִים אֲשֶׁר צִוָּה יְהוָה אֱלֹהֵינוּ אֶתְכֶם
Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Señor nuestro Dios os mandó?
(Dt 6:20)
La respuesta del padre no comienza por la ley, sino por la redención, “Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Señor nos sacó de Egipto con mano poderosa” (Dt 6:21), y desemboca en la justicia:
וּצְדָקָה תִּהְיֶה־לָּנוּ כִּי־נִשְׁמֹר לַעֲשׂוֹת אֶת־כָּל־הַמִּצְוָה הַזֹּאת
Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Señor nuestro Dios, como él nos ha mandado.
(Dt 6:25)
Filología: Dt 4:45; 6:20, 25
| הָעֵדֹת ha’edot | עוד | “los testimonios”. LXX τὰ μαρτύρια. |
| הַחֻקִּים hajuqqim | חקק | “los estatutos”. LXX τὰ δικαιώματα, “los requisitos justos”. |
| הַמִּשְׁפָּטִים hamishpatim | שׁפט | “los juicios” (RVR1960 “decretos”). LXX τὰ κρίματα. |
| וּצְדָקָה תִּהְיֶה־לָּנוּ | צדק | “y será para nosotros justicia”: guardar los mandamientos es vivir la justicia de Dios dentro del pacto. |
El orden es teológico: Dios redime primero, da su ley después, y en la obediencia el pueblo vive la justicia de su Dios. La ley no se entrega para que Israel llegue a ser pueblo de Dios, sino porque ya lo es. A la tríada se añaden otras palabras: תּוֹרָה torá, “instrucción”, que lo reúne todo, y מִצְוָה mitsvá, “mandamiento”, la orden concreta. La sección siguiente estudia cada uno de estos términos.
| Término | Raíz | RVR1960 | LXX | AT | Sal 119 |
|---|---|---|---|---|---|
| מִשְׁפָּט mishpat | שׁפט juzgar | juicio, decreto, ley | κρίμα | \(\approx\)420 | 23 |
| עֵדוּת, עֵדָה edut, edá | עוד atestiguar | testimonio | μαρτύριον | \(\approx\)85 | 23 |
| חֹק, חֻקָּה joq, juqqá | חקק grabar, fijar | estatuto, ordenanza | δικαίωμα | \(\approx\)230 | 22 |
| תּוֹרָה torá | ירה señalar, enseñar | ley | νόμος | \(\approx\)220 | 25 |
| מִצְוָה mitsvá | צוה mandar | mandamiento | ἐντολή | \(\approx\)180 | 22 |
| פִּקּוּדִים piqqudim | פקד encargar | mandamientos | ἐντολαί | 24 | 21 |
| מִשְׁמֶרֶת mishméret | שׁמר guardar | precepto | φυλακή | \(\approx\)78 | — |
| דָּבָר, אִמְרָה | palabra, dicho | palabra, dichos | λόγος | — | 24; 19 |
Tabla 6. El vocabulario de la ley. Nota. Conteo propio por números de Strong en la RVR1960-Strong (H4941, H5715, H5713, H2706, H2708, H8451, H4687, H6490, H4931, H1697, H565); las cifras del AT son aproximadas porque el etiquetado es incompleto; las del Salmo 119 coinciden con los comentarios. Equivalencias de la LXX más frecuentes (Rahlfs-Hanhart). Verificar en e-Sword.
Mishpatim, edot y juqqim
Mishpatim: la justicia que ordena la vida con el prójimo
Mishpat es la palabra del juez (שֹׁפֵט): la decisión justa en un caso y, a partir de ella, el derecho que nace de esas decisiones. Cuando la Biblia habla de los mishpatim como parte de la ley, piensa sobre todo en las normas que ordenan la vida entre las personas. El primer cuerpo de leyes posterior a los Diez Mandamientos se abre precisamente así:
וְאֵלֶּה הַמִּשְׁפָּטִים אֲשֶׁר תָּשִׂים לִפְנֵיהֶם
Estas son las leyes que les propondrás.
(Éx 21:1)
Lo que sigue (Éx 21–23) regula el trato a los siervos, el homicidio, las lesiones, los daños, el robo, los préstamos, el juicio justo y el extranjero: “No pervertirás el derecho de tu mendigo en su pleito… y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío… Y no angustiarás al extranjero” (Éx 23:6–9). Los mishpatim son, pues, la justicia de Dios aplicada a la convivencia. De ahí que el salmista pueda afirmar que “los juicios de Señor son verdad, todos justos” (Sal 19:9) y que Dios “hace justicia (mishpat) al huérfano y a la viuda” (Dt 10:18). Son las leyes que la conciencia reconoce como justas: no matar, no robar, no torcer el juicio.
Filología: Éx 21:1
| הַמִּשְׁפָּטִים hamishpatim | שׁפט | “los juicios”: normas de derecho, muchas en forma de caso (“si alguno…, entonces…”). La RVR1960 traduce “las leyes”. |
| תָּשִׂים לִפְנֵיהֶם | שׂים | “pondrás delante de ellos”: la ley se expone al pueblo para que la conozca. |
Edot: la justicia que da testimonio
Edut procede de עוד, “atestiguar”. El testimonio es lo que declara, ante testigos, cómo son las cosas, y en el Éxodo “el testimonio” es el nombre mismo de las tablas de la ley:
שְׁנֵי לֻחֹת הָעֵדֻת לֻחֹת אֶבֶן כְּתֻבִים בְּאֶצְבַּע אֱלֹהִים
Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.
(Éx 31:18)
Las tablas se guardan en “el arca del testimonio”, bajo el propiciatorio, y desde allí habla Dios (Éx 25:21–22). El testimonio declara quién es Dios y qué pacto hizo con su pueblo; por eso el libro de la ley se coloca junto al arca “por testigo contra ti” (Dt 31:26). Los testimonios recuerdan lo que Dios hizo, la Pascua, el sábado, las fiestas, y dan testimonio de su carácter. El Salmo 19 declara que “el testimonio de Señor es fiel, que hace sabio al sencillo” (19:7), y el 119, que “justicia eterna son tus testimonios” (119:144).
Filología: Éx 31:18
| לֻחֹת הָעֵדֻת lujot ha’edut | עוד | “las tablas del testimonio”: los Diez Mandamientos escritos son el testimonio del pacto. |
| בְּאֶצְבַּע אֱלֹהִים | — | “con el dedo de Dios”: la ley lleva la escritura de su autor. |
Juqqim: la justicia grabada por Dios
Joq y juqqá proceden de חקק, “grabar, esculpir”: lo que queda fijado. Dios dice a Sion: “en las palmas de las manos te tengo esculpida” (חַקֹּתִיךְ, Is 49:16). Un joq es una norma fijada por la autoridad de Dios, y la Biblia emplea la palabra también para el orden de la creación: Dios “puso al mar su estatuto” (Pr 8:29; Job 38:10) y dio “las leyes de la luna y de las estrellas” (חֻקֹּת יָרֵחַ וְכוֹכָבִים, Jer 31:35; cf. 33:25). El mismo Dios que fijó el curso de los astros fijó estatutos para su pueblo.
En la ley, los juqqim son con frecuencia normas de culto y de pureza cuya razón el texto no explica: la Pascua es “estatuto perpetuo” (חֻקַּת עוֹלָם, Éx 12:14); la vaca alazana es “la ordenanza de la ley” (חֻקַּת הַתּוֹרָה, Nm 19:2); la prohibición de mezclar especies, semillas e hilos se introduce con “Mis estatutos guardarás” (Lv 19:19). El “pacto de sal perpetuo” con los sacerdotes es también “estatuto perpetuo” (לְחָק־עוֹלָם בְּרִית מֶלַח עוֹלָם, Nm 18:19; cf. Lv 2:13). Se obedecen porque los dio Dios.
אֶת־מִשְׁפָּטַי תַּעֲשׂוּ וְאֶת־חֻקֹּתַי תִּשְׁמְרוּ לָלֶכֶת בָּהֶם אֲנִי יְהוָה אֱלֹהֵיכֶם
Mis ordenanzas pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo Señor vuestro Dios. Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Señor.
(Lv 18:4–5)
Filología: Lv 18:4–5
| מִשְׁפָּטַי תַּעֲשׂוּ | שׁפט | “mis juicios haréis”: los mishpatim se hacen. |
| חֻקֹּתַי תִּשְׁמְרוּ | חקק | “mis estatutos guardaréis”: los juqqim se custodian. |
| וָחַי בָּהֶם vajai bahem | חיה | “y vivirá por ellos”: la ley es camino de vida. Pablo cita la frase en Ro 10:5 y Gá 3:12. |
| τὰ προστάγματά μου (LXX) | — | la LXX traduce aquí juqqim con “mis ordenanzas”; en Dt 4:45 y 6:20, con δικαιώματα. |
La razón última de los juqqim está en la misma frase que los cierra: “Yo Señor vuestro Dios”. No todos los estatutos tienen una explicación en el texto, pero todos tienen un autor justo.
Una sola ley, tres miradas
Los tres términos no forman compartimentos estancos: la Biblia los usa juntos y a veces intercambia unos por otros (Dt 4:45; 5:1; 1 R 2:3; Neh 10:29). Cada uno contempla la misma ley justa desde un ángulo distinto:
| Término | Imagen de la raíz | Qué muestra de la justicia de Dios | Textos |
|---|---|---|---|
| Mishpatim | el juez que decide | su justicia ordena la vida con el prójimo | Éx 21:1; 23:6–9; Dt 10:18; Sal 19:9 |
| Edot | el testigo que declara | su justicia da testimonio de él y de su pacto | Éx 25:22; 31:18; Dt 31:26; Sal 119:144 |
| Juqqim | lo grabado en piedra | su justicia fija lo que debe ser, aunque no explique sus razones | Éx 12:14; Lv 19:19; Nm 18:19; 19:2; Jer 31:35 |
Tabla 7. Los tres nombres de la ley en Deuteronomio 4:45 y 6:20. Nota. Elaboración propia a partir del uso bíblico y de los léxicos (BDB; HALOT).
Figura 5. La justicia de Dios decantada en sus mandamientos. Nota. Elaboración propia.
Antecedente histórico: cómo el judaísmo organizó la ley
Lo que sigue no es la justicia de Dios declarada en la Biblia, sino la manera en que la tradición judía posterior organizó los mandamientos, como extensión de lo que entendió por justicia. Se registra solo como antecedente.
Halajá (הֲלָכָה, de הלך “andar”): “el camino por el cual se anda”; designa primero una decisión legal concreta y luego todo el sistema legal judío.
Torá oral: hacia el 200 e. c., Rabí Yehudá haNasí compiló la Misná; los sabios la comentaron durante unos 300 años en la Guemará, y ambas forman el Talmud.
613 mandamientos: “613 mandamientos fueron dichos a Moisés: 365 negativos, como los días del año solar, y 248 positivos, como los miembros del cuerpo” (R. Simlai, Makot 23b). El mismo pasaje añade que los profetas los resumieron: David en once (Sal 15), Isaías en seis, Miqueas en tres (Mi 6:8) y Habacuc en uno: “el justo por su fe vivirá” (Hab 2:4; Makot 24a).
Clasificación de los mandamientos: la tradición tomó la tríada de Dt 6:20 y la convirtió en tres clases. Mishpatim: leyes que la razón reconoce (homicidio, robo, adulterio). Edot: leyes que recuerdan los actos de Dios y elevan la vida espiritual (el sábado, las fiestas). Juqqim: leyes que se obedecen por la sola voluntad de Dios (la vaca roja, el pacto de sal, la mezcla de telas). El material del autor de la serie agrupa con esta clave algunos bloques de mandamientos: ofrendas, 7 (6 negativos y 1 positivo), y el templo y sus objetos, 32 (18 y 14), como edot; diezmos e impuestos, 16 (8 y 8), como mishpatim; sacrificios y ofrendas, 101 (47 y 54), también como edot. El Talmud dice de los mishpatim que “si no estuvieran escritos, sería justo escribirlos”, y de los juqqim, que “el adversario objeta contra ellos” (Yomá 67b).
Estas clasificaciones son rabínicas y medievales. En la Biblia los tres términos van juntos y a veces se intercambian (Lv 18:4–5; 1 R 2:3); el sentido de cada uno se ha estudiado arriba desde el texto bíblico. Fuentes: Talmud de Babilonia (Steinsaltz, 2017); conviene cotejar Makot 23b–24a y Yomá 67b en Sefaria.
“La ley de Señor es perfecta”: el Salmo 19
El Salmo 19 consta de dos partes. La primera canta a Dios en la creación: “Los cielos cuentan la gloria de Dios” (v. 1); el sol sale “como esposo que sale de su tálamo” (v. 5) y “nada hay que se esconda de su calor” (v. 6). La segunda canta a Dios en su ley, y el paso de una a otra no es casual: el mismo Dios que fijó el curso del sol, los juqqim de la creación (Jer 31:35), dio a su pueblo su Torá. Esta segunda parte se compone de seis líneas construidas de idéntico modo, con un nombre de la ley, “de Señor”, una cualidad y un efecto en el ser humano.
תּוֹרַת יְהוָה תְּמִימָה מְשִׁיבַת נָפֶשׁ
עֵדוּת יְהוָה נֶאֱמָנָה מַחְכִּימַת פֶּתִי
פִּקּוּדֵי יְהוָה יְשָׁרִים מְשַׂמְּחֵי־לֵב
מִצְוַת יְהוָה בָּרָה מְאִירַת עֵינָיִם
יִרְאַת יְהוָה טְהוֹרָה עוֹמֶדֶת לָעַד
מִשְׁפְּטֵי־יְהוָה אֱמֶת צָדְקוּ יַחְדָּו
La ley de Señor es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Señor es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Señor son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Señor es puro, que alumbra los ojos. El temor de Señor es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Señor son verdad, todos justos.
(Sal 19:7–9 [19:8–10])
| Nombre de la ley | RVR1960 | Cualidad | Efecto | LXX |
|---|---|---|---|---|
| תּוֹרָה torá | ley | תְּמִימָה perfecta | מְשִׁיבַת נָפֶשׁ “hace volver el alma” | νόμος |
| עֵדוּת edut | testimonio | נֶאֱמָנָה fiel | מַחְכִּימַת פֶּתִי hace sabio al simple | μαρτυρία |
| פִּקּוּדִים piqqudim | mandamientos | יְשָׁרִים rectos | מְשַׂמְּחֵי־לֵב alegran el corazón | δικαιώματα |
| מִצְוָה mitsvá | precepto | בָּרָה pura | מְאִירַת עֵינָיִם alumbra los ojos | ἐντολή |
| יִרְאָה yir’á | temor | טְהוֹרָה limpio | עוֹמֶדֶת לָעַד permanece para siempre | φόβος |
| מִשְׁפָּטִים mishpatim | juicios | אֱמֶת verdad | צָדְקוּ יַחְדָּו “todos son justos” | κρίματα |
Tabla 8. Los seis nombres de la ley en el Salmo 19:7–9. Nota. Elaboración propia; hebreo según la BHS; LXX: Sal 18:8–10 (Rahlfs-Hanhart). La RVR1960 traduce piqqudim “mandamientos” y mitsvá “precepto”.
Filología: Sal 19:7–9 (19:8–10 en hebreo)
| תְּמִימָה temimá | תמם | “perfecta, completa”: la raíz de “la Roca, cuya obra es perfecta” (tamim, Dt 32:4). La ley tiene la perfección de su autor. |
| מְשִׁיבַת נָפֶשׁ | שׁוב | “que hace volver el alma”: el verbo de la conversión; la RVR1960 traduce “que convierte el alma”. |
| עֵדוּת edut | עוד | “el testimonio”: en singular, como las “tablas del testimonio” (Éx 31:18). |
| נֶאֱמָנָה ne’emaná | אמן | “fiel, firme”: se puede descansar en ella. |
| מִשְׁפְּטֵי־יְהוָה | שׁפט | “los juicios del Señor”: las decisiones justas de Dios, los mishpatim. |
| צָדְקוּ יַחְדָּו tsadqu yajdav | צדק | “son justos juntos”: ningún juicio de Dios es injusto, y todos concuerdan entre sí. La LXX: δεδικαιωμένα ἐπὶ τὸ αὐτό. |
La estructura enseña tres cosas. En primer lugar, cada cualidad de la ley es una cualidad de Dios: perfecta como la Roca, fiel, recta, pura, verdadera, justa; la ley es un retrato moral de su autor. En segundo lugar, la tríada de Deuteronomio está presente: el testimonio (edut) en la segunda línea, los juicios (mishpatim) en la última, y los piqqudim, que la Septuaginta traduce con la misma palabra que emplea para los juqqim, δικαιώματα, “los requisitos justos”. En tercer lugar, la serie culmina en tsadqu: los nombres de la ley desembocan en la justicia.
Los efectos son personales: la ley restaura el alma, da sabiduría al simple, alegra el corazón, alumbra los ojos. El salmo recupera después el tono íntimo. Los juicios son “deseables… más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel” (v. 10), y el salmista pide: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (v. 12). La justicia revelada en la ley no aplasta a quien la lee; lo atrae, lo examina y lo lleva a pedir perdón al “Señor, roca mía, y redentor mío” (v. 14).
“Tu justicia es justicia eterna”: el Salmo 119
El gran acróstico de la ley
El Salmo 119 es el más largo del Salterio: 176 versos repartidos en 22 estrofas de ocho, una por cada letra del alfabeto hebreo, de modo que en cada estrofa los ocho versos comienzan con la misma letra. Casi todos los versos nombran la ley con alguna de sus palabras, y los tres términos de la tríada reaparecen una y otra vez, siempre asociados a la justicia:
| Término | Veces | Lo que el salmo dice | Textos |
|---|---|---|---|
| Mishpatim | 23 | “tus justos juicios” (mishpetei tsidqeja, “los juicios de tu justicia”); “tus juicios son justos” | vv. 7, 62, 75, 106, 160, 164 |
| Edot | 23 | “Justicia eterna son tus testimonios”; “tus testimonios son mis delicias y mis consejeros” | vv. 24, 138, 144 |
| Juqqim | 22 | “Enséñame tus estatutos” (estribillo); “cánticos fueron para mí tus estatutos” | vv. 12, 26, 54, 64, 68, 124, 135, 171 |
| Mitsvot | 22 | “todos tus mandamientos son justicia” | vv. 172; 143 |
| Torá | 25 | “Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad”; “¡Oh, cuánto amo yo tu ley!” | vv. 142, 97 |
Tabla 9. La tríada y la justicia en el Salmo 119. Nota. Conteo propio por números de Strong (edot suma edut y edá; juqqim suma joq y juqqá); verificar en e-Sword.
El estribillo de los juqqim merece atención: “Bendito tú, oh Señor; enséñame tus estatutos” (לַמְּדֵנִי חֻקֶּיךָ, v. 12). El salmista no pide que Dios le explique las razones de cada estatuto, sino que se los enseñe; y, además, los canta: “Cánticos fueron para mí tus estatutos en la casa en donde fui extranjero” (v. 54).
La estrofa tsade
Como en el Salmo 145, la estrofa de la letra צ tsade (vv. 137–144) está dedicada a la justicia y se abre con la misma confesión que el texto ancla:
צַדִּיק אַתָּה יְהוָה וְיָשָׁר מִשְׁפָּטֶיךָ
צִוִּיתָ צֶדֶק עֵדֹתֶיךָ וֶאֱמוּנָה מְאֹד
Justo eres tú, oh Señor, y rectos tus juicios. Tus testimonios, que has recomendado, son rectos y muy fieles.
(Sal 119:137–138)
צִדְקָתְךָ צֶדֶק לְעוֹלָם וְתוֹרָתְךָ אֱמֶת
Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad.
(Sal 119:142)
Filología: Sal 119:137–144
| צַדִּיק אַתָּה | צדק | “justo eres tú”: Dios mismo, el primer nivel. |
| וְיָשָׁר מִשְׁפָּטֶיךָ | ישׁר | “y rectos tus juicios”: de su ser proceden sus mishpatim. |
| צִוִּיתָ צֶדֶק עֵדֹתֶיךָ | צוה | “mandaste (con) justicia tus testimonios”: lo que Dios manda es tsedeq. |
| צִדְקָתְךָ צֶדֶק לְעוֹלָם | צדק | “tu justicia es justicia para siempre” (v. 142a): la justicia eterna de Dios. |
| וְתוֹרָתְךָ אֱמֶת | ירה | “y tu ley es verdad” (v. 142b): la misma justicia, puesta por escrito. |
| צֶדֶק עֵדְוֹתֶיךָ לְעוֹלָם | עוד | “justicia eterna son tus testimonios” (v. 144): los testimonios tienen la eternidad de su autor. |
El versículo 142 es la bisagra de este capítulo: su primera mitad mira al ser de Dios y la segunda, a lo que Dios dio. La justicia eterna de Dios posee una forma visible en la tierra, y esa forma es su ley. El resto del salmo lo confirma: “todos tus mandamientos son justicia” (כִּי כָל־מִצְוֹתֶיךָ צֶּדֶק, v. 172); “la suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia” (v. 160); “Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios” (v. 164).
El mismo salmo sabe, sin embargo, que el ser humano no alcanza esa justicia por sí solo. Su verso final es una confesión, “Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo, porque no me he olvidado de tus mandamientos” (v. 176), y antes ya había pedido: “Vivifícame en tu justicia” (v. 40). La ley justa revela la justicia de Dios y, al mismo tiempo, la distancia del que la lee. Cubrir esa distancia será el asunto de la tercera parte del capítulo.
Precisión
La correspondencia entre la estrofa tsade del Sal 119 y la línea tsade del Sal 145 (ambas abren con tsaddiq) es observación propia. En el v. 138 la RVR1960 traduce “que has recomendado”; el hebreo dice literalmente “mandaste justicia (en) tus testimonios”.
La ley justa y la vida: 1 Reyes 2:3
Cuando David entrega el reino a Salomón, resume la vida del rey justo con los nombres mismos de la ley:
וְשָׁמַרְתָּ אֶת־מִשְׁמֶרֶת יְהוָה אֱלֹהֶיךָ לָלֶכֶת בִּדְרָכָיו
לִשְׁמֹר חֻקֹּתָיו מִצְוֹתָיו וּמִשְׁפָּטָיו וְעֵדְוֹתָיו כַּכָּתוּב בְּתוֹרַת מֹשֶׁה
Guarda los preceptos de Señor tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas.
(1 R 2:3)
Filología: 1 R 2:3
| מִשְׁמֶרֶת יְהוָה | שׁמר | “lo que el Señor manda custodiar”: RVR1960 “los preceptos”. |
| לָלֶכֶת בִּדְרָכָיו | הלך | “andar en sus caminos”: los caminos de Dios, que son justos (Sal 145:17). |
| חֻקֹּתָיו מִצְוֹתָיו וּמִשְׁפָּטָיו וְעֵדְוֹתָיו | — | estatutos, mandamientos, juicios y testimonios: la tríada de Deuteronomio más mitsvot. |
| כַּכָּתוּב בְּתוֹרַת מֹשֶׁה | כתב | “como está escrito en la ley de Moisés”: la justicia del rey se mide por la ley escrita (Dt 17:18–20). |
“Andar en sus caminos” es el lenguaje del Salmo 145:17: Dios es justo “en todos sus caminos”, y el rey anda en esos mismos caminos cuando guarda sus estatutos, mandamientos, juicios y testimonios. La justicia de Dios, decantada en la ley, se convierte así en el camino del pueblo. Nehemías resume el Sinaí con los adjetivos propios de la justicia: “les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos” (Neh 9:13).
La justicia que defiende al débil
En la Biblia hebrea, la justicia de Dios tiene una dirección preferente: los que no tienen quien los defienda. Moisés la describe en el mismo verso que proclama la grandeza de Dios:
עֹשֶׂה מִשְׁפַּט יָתוֹם וְאַלְמָנָה וְאֹהֵב גֵּר לָתֶת לוֹ לֶחֶם וְשִׂמְלָה
Porque Señor vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido.
(Dt 10:17–18)
Filología: Dt 10:17–18
| לֹא־יִשָּׂא פָנִים lo-yissá fanim | נשׂא | “no levanta rostros”: no hace acepción de personas, no favorece al importante. |
| וְלֹא יִקַּח שֹׁחַד | לקח | “ni toma soborno”. |
| עֹשֶׂה מִשְׁפַּט osé mishpat | שׁפט | “hace el derecho” del huérfano y la viuda: les da lo que les corresponde. |
Los Salmos lo repiten como un estribillo: “Señor es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia” (Sal 103:6); “que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos” (Sal 146:7). En el Salmo 82, Dios se levanta en la asamblea de los poderosos y los acusa: “¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente…? Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso” (Sal 82:2–3).
Jeremías llega a definir el conocimiento de Dios por la justicia social. Del buen rey Josías dice:
דָּן דִּין־עָנִי וְאֶבְיוֹן אָז טוֹב הֲלוֹא־הִיא הַדַּעַת אֹתִי נְאֻם־יְהוָה
El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice Señor.
(Jer 22:16)
La frase final, “¿no es esto conocerme?”, retoma Jeremías 9:24: conocer al Dios que hace justicia es hacer justicia. Esa es la razón de que la justicia sea comunicable, “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Mi 6:8), y de que la Torá ordene a los jueces: “La justicia, la justicia seguirás” (צֶדֶק צֶדֶק תִּרְדֹּף, Dt 16:20).
Un encuentro en la historia de Israel: Abraham ante Sodoma
“Haciendo justicia y juicio”
La primera vez que el par tsedaqá umishpat aparece en la Biblia no describe a Dios, sino a la familia de Abraham. Antes de destruir Sodoma, Dios delibera consigo mismo:
לְמַעַן אֲשֶׁר יְצַוֶּה אֶת־בָּנָיו וְאֶת־בֵּיתוֹ אַחֲרָיו
וְשָׁמְרוּ דֶּרֶךְ יְהוָה לַעֲשׂוֹת צְדָקָה וּמִשְׁפָּט
Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Señor, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Señor sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.
(Gn 18:19)
“El camino del Señor” (דֶּרֶךְ יְהוָה) consiste en hacer justicia y juicio. Es el lenguaje del Salmo 145:17: los “caminos” de Dios son justos, y su pueblo debe andar en ellos. Dios revela a Abraham lo que va a hacer porque Abraham necesita aprender cómo juzga Dios para enseñarlo a sus hijos.
La pregunta de Abraham
Dios anuncia que “descenderá” a comprobar si el “clamor” (זַעֲקָה) contra Sodoma es cierto (18:20–21), y la palabra elegida es la del grito de los oprimidos. Abraham se acerca y pregunta:
הַאַף תִּסְפֶּה צַדִּיק עִם־רָשָׁע
Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?
(Gn 18:23)
חָלִלָה לְּךָ מֵעֲשֹׂת כַּדָּבָר הַזֶּה לְהָמִית צַדִּיק עִם־רָשָׁע
וְהָיָה כַצַּדִּיק כָּרָשָׁע חָלִלָה לָּךְ הֲשֹׁפֵט כָּל־הָאָרֶץ לֹא יַעֲשֶׂה מִשְׁפָּט
Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
(Gn 18:25)
Filología: Gn 18:23–25
| וַיִּגַּשׁ vayyiggash | נגשׁ | “y se acercó”: el verbo de quien se presenta ante un juez o ante el altar. |
| הַאַף תִּסְפֶּה | ספה | “¿acaso barrerás?”: destruir de una vez, sin distinguir. |
| חָלִלָה לְּךָ jalila lejá | חלל | “¡lejos de ti!”, literalmente “¡profanación para ti!”: algo indigno de Dios. Se repite dos veces. |
| הֲשֹׁפֵט כָּל־הָאָרֶץ | שׁפט | “¿el Juez de toda la tierra…?”: primer uso de shofet para Dios en la Biblia. |
| לֹא יַעֲשֶׂה מִשְׁפָּט | שׁפט | “¿no hará juicio (justo)?”: shofet y mishpat, la misma raíz: el Juez no puede dejar de juzgar con justicia. |
La pregunta de Abraham no pone en duda la justicia de Dios; apela a ella. Abraham conoce un principio que Dios mismo había enseñado en el versículo 19: la justicia distingue entre el justo y el impío, y tratar a ambos por igual sería, por tanto, “profanación”.
De cincuenta a diez
Sigue una negociación de seis pasos: cincuenta, cuarenta y cinco, cuarenta, treinta, veinte, diez (18:26–32). Abraham insiste con humildad (“he aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza”, v. 27; “no se enoje ahora mi Señor”, vv. 30, 32), y Dios accede cada vez. La pregunta, que había comenzado en la justicia, no destruir al justo con el impío, termina en la misericordia: perdonar a todo el lugar por amor a unos pocos justos (“perdonaré a todo este lugar por amor a ellos”, v. 26).
Figura 6. La intercesión de Abraham por Sodoma. Nota. Elaboración propia.
El resultado
No había diez justos. El relato muestra, sin embargo, que la justicia de Dios no destruyó al justo con el impío: “cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción” (Gn 19:29). El Juez de toda la tierra hizo justicia en las dos direcciones: juzgó a Sodoma y libró a Lot.
El Nuevo Testamento recoge la misma lectura: Dios “condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra” y “libró al justo Lot” (2 P 2:6–7). Jesús, por su parte, traslada la escena al juicio final: “en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti” (Mt 11:24). La justicia de Dios mide la responsabilidad según la luz recibida.
Precisión
La lectura de Gn 18 como paso “de la justicia a la misericordia” es propia; la relación entre el v. 19 (la misión de Abraham) y el v. 25 (su pregunta) es observación frecuente en los comentarios (p. ej., Wenham, 1994).
“Guardó mis mandamientos”: Abraham y la ley antes del Sinaí
La historia de Abraham reúne los tres movimientos del capítulo en una sola vida. Cuando Dios renueva la promesa a Isaac, explica por qué bendijo a su padre:
עֵקֶב אֲשֶׁר־שָׁמַע אַבְרָהָם בְּקֹלִי
וַיִּשְׁמֹר מִשְׁמַרְתִּי מִצְוֹתַי חֻקּוֹתַי וְתוֹרֹתָי
por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.
(Gn 26:5)
Filología: Gn 26:5
| עֵקֶב אֲשֶׁר éqev asher | עקב | “por cuanto”, “a consecuencia de que”: la bendición es el fruto de la obediencia. |
| שָׁמַע בְּקֹלִי | שׁמע | “oyó mi voz”: escuchar y obedecer; es la frase de Gn 22:18, después del monte Moriah. |
| מִשְׁמַרְתִּי mishmartí | שׁמר | “mi custodia”, lo que se me debe guardar: RVR1960 “mi precepto”. Es el encargo general de Dios. |
| מִצְוֹתַי mitsvotai | צוה | “mis mandamientos”: las órdenes concretas que Dios dio a Abraham (“Vete de tu tierra”, Gn 12:1; “circuncidaréis”, 17:10; “toma ahora tu hijo”, 22:2). |
| חֻקּוֹתַי juqqotai | חקק | “mis estatutos”: lo que Dios fija sin dar razones. La circuncisión, “pacto perpetuo” en la carne (Gn 17:13), y el sacrificio de Isaac son mandatos de ese tipo. |
| תוֹרֹתָי torotai | ירה | “mis instrucciones”, “mis leyes” (plural): la enseñanza de Dios sobre el camino. |
Es la primera vez que la Biblia reúne varios nombres de la ley, y lo hace siglos antes del Sinaí. La pieza que falta en Gn 26:5 se encuentra en Gn 18:19: Abraham debía enseñar a su casa a “guardar el camino de Señor, haciendo justicia y juicio” (צְדָקָה וּמִשְׁפָּט). Los mishpatim formaban ya parte de su misión, y los aplicó al preguntar si el Juez de toda la tierra trataría igual al justo y al impío (18:25). También antes del Sinaí Dios dio a Israel en Mara “estatutos y ordenanzas” (חֹק וּמִשְׁפָּט, Éx 15:25), y Moisés declaraba al pueblo “las ordenanzas de Dios y sus leyes” (חֻקֵּי הָאֱלֹהִים וְאֶת־תּוֹרֹתָיו, Éx 18:16). La justicia de Dios tenía ya forma de mandamiento antes de quedar escrita en las tablas.
| Texto | RVR1960 | Qué muestra de la justicia |
|---|---|---|
| Gn 15:6 | “creyó a Señor, y le fue contado por justicia” | Recibida: Dios cuenta justicia al que cree. |
| Gn 18:19 | “que guarden el camino de Señor, haciendo justicia y juicio” | Enseñada: la casa de Abraham debe practicar tsedaqá y mishpat. |
| Gn 18:25 | “El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” | Confesada: Abraham conoce la justicia de Dios y apela a ella. |
| Gn 22:18 | “por cuanto obedeciste a mi voz” | Probada: la fe se muestra en obediencia. |
| Gn 26:5 | “guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” | Guardada: Dios resume la vida de Abraham como obediencia a su ley. |
Tabla 10. La justicia de Abraham en Génesis. Nota. Elaboración propia.
El orden es el de todo el capítulo. Abraham no guardó los mandamientos para llegar a ser justo: primero creyó y “le fue contado por justicia” (15:6), y después vivió esa justicia guardando lo que Dios le mandaba. Pablo subraya el comienzo: la fe “le fue contada por justicia” cuando aún no estaba circuncidado (Ro 4:9–11), y “no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa… sino por la justicia de la fe” (Ro 4:13), porque la ley vino “cuatrocientos treinta años después” (Gá 3:17). Santiago subraya el fruto: “la fe actuó juntamente con sus obras… Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia” (Stg 2:22–23). Gn 26:5 contiene ambas cosas: Abraham “oyó la voz”, que es la fe, y “guardó”, que es la obediencia.
Precisión
La tradición rabínica leyó Gn 26:5 como prueba de que Abraham cumplió toda la Torá antes de que fuera dada (Yomá 28b), y Rashi asigna a cada término una categoría posterior de la ley. Rashbam, Ibn Ezra y Ramban leen el verso en un sentido más general, como obediencia a lo que Dios le había mandado. Aquí se sigue el sentido literal del texto. Los ejemplos de mitsvot y juqqot en la vida de Abraham son lectura propia.
La justicia en el judaísmo
Precisión
Esta sección recoge cómo la tradición judía ha leído el atributo. Las fuentes son interpretaciones (litúrgicas, talmúdicas, midrásicas o filosóficas) y se citan según Sefaria y otras ediciones indicadas; la traducción al español es propia.
El salmo de cada día
El Salmo 145 es la oración que un judío reza más veces. Se recita tres veces al día, dos en el servicio de la mañana y una en el de la tarde, precedido de dos versos que le dan su nombre popular, Ashré (Sal 84:4 [84:5]; 144:15). El Talmud lo justifica así: “Todo el que dice Tehillá leDavid cada día tres veces tiene asegurado que es hijo del mundo venidero” (Berajot 4b), y la razón que aduce es que el salmo reúne el orden alfabético y el verso “Abres tu mano, y colmas de bendición a todo ser viviente” (v. 16). El versículo 17, la justicia de Dios en todos sus caminos, forma parte de esa oración diaria.
“Rey que ama la justicia y el derecho”
La oración central del judaísmo, la Amidá, pide en su undécima bendición la restauración de los jueces de Israel y la cierra con un título de Dios:
בָּרוּךְ אַתָּה יְהוָה מֶלֶךְ אוֹהֵב צְדָקָה וּמִשְׁפָּט
“Bendito eres tú, Señor, Rey que ama la justicia y el derecho” (cf. Sal 33:5). El Talmud establece que en los diez días que van de Rosh Hashaná a Yom Kipur la fórmula cambia: “Todo el año la persona reza el Dios santo y Rey que ama la justicia y el derecho, excepto en los diez días… en que reza el Rey santo y el Rey del juicio” (הַמֶּלֶךְ הַמִּשְׁפָּט, Berajot 12b). En los días del juicio, Dios no es solo el que ama el derecho; es el Derecho mismo.
“Si quieres un mundo, no hay juicio estricto”
El Midrash comenta la pregunta de Abraham con una paradoja atribuida a Rabí Leví:
אִם עוֹלָם אַתָּה מְבַקֵּשׁ אֵין דִּין
וְאִם דִּין אַתָּה מְבַקֵּשׁ אֵין עוֹלָם
“Si quieres un mundo, no hay juicio (estricto); y si quieres juicio, no hay mundo. ¿Por qué tomas la cuerda por los dos extremos? Quieres el mundo y quieres el juicio” (Bereshit Rabá 39:6; cf. 49:9). Abraham coloca a Dios ante el problema que la Escritura dejó abierto en Éxodo 34:7: un juicio sin misericordia acabaría con el mundo. La tradición respondió con la doctrina de las dos medidas, middat haddín y middat harajamim, que Rashi encuentra ya en Génesis 1:1, donde Dios “asoció” la misericordia a la justicia para que el mundo pudiera subsistir.
Precisión
El dicho de Rabí Leví aparece en Bereshit Rabá 39:6 y, con variantes, en 49:9, aplicado en ambos casos a Gn 18:25. Conviene cotejar el texto completo en Sefaria.
Tsidduq haddín: justificar el juicio
El judaísmo dio forma litúrgica a la confesión de Daniel y Nehemías. Ante una mala noticia, la Misná manda bendecir: בָּרוּךְ דַּיַּן הָאֱמֶת barukh dayyán ha’emet, “Bendito el Juez de la verdad” (Misná Berajot 9:2), y añade que “uno está obligado a bendecir por el mal como bendice por el bien” (9:5). Esta bendición se pronuncia hasta hoy al recibir la noticia de una muerte.
El Talmud relata el martirio de Rabí Janiná ben Teradión, condenado por los romanos por enseñar la Torá, junto con la condena de su esposa y de su hija:
בְּשָׁעָה שֶׁיָּצְאוּ שְׁלָשְׁתָּן צִדְּקוּ עֲלֵיהֶם אֶת הַדִּין
“Cuando salieron los tres, justificaron el juicio sobre sí”. Él dijo: “Él es la Roca, cuya obra es perfecta” (Dt 32:4a); su esposa: “Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto” (Dt 32:4b); su hija: “grande en consejo y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres” (Jer 32:19) (Avodá Zará 18a). De aquí toma su nombre la oración fúnebre Tsidduq haddín, “justificación del juicio”, que comienza con Deuteronomio 32:4.
Precisión
El nombre y el uso fúnebre de Tsidduq haddín pertenecen a la liturgia posterior al Talmud; el relato de Avodá Zará 18a es su fuente tradicional. El texto de la Misná Berajot 9:2 y 9:5 conviene cotejarlo en Sefaria.
El juez, socio de Dios
El Talmud eleva la tarea del juez humano: “Todo juez que juzga un juicio de verdad conforme a su verdad, aunque sea una sola hora, la Escritura lo considera como si se hubiera hecho socio del Santo, bendito sea, en la obra de la creación” (Shabat 10a). Sobre “la justicia, la justicia seguirás” (Dt 16:20) enseña que la repetición abarca tanto el juicio como el acuerdo justo entre las partes, y manda buscar el mejor tribunal (Sanedrín 32b). La justicia humana es, así, una justicia comunicada: participa del orden que Dios estableció.
Tsedaqá: la justicia que se da
En el hebreo posbíblico, tsedaqá pasó a significar sobre todo “limosna, caridad”. El cambio se insinúa ya en el arameo de Daniel, que aconseja a Nabucodonosor: “tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos” (וַחֲטָיָךְ בְּצִדְקָה פְרֻק, Dn 4:27 [4:24]). Proverbios 10:2, “la justicia libra de muerte”, se leyó en el Talmud como “la caridad libra de muerte” (Shabat 156b).
Maimónides explica la palabra en estos términos: tsedaqá “deriva de tsedeq, justicia; denota el acto de dar a cada uno lo que le corresponde”, y se usa también para los deberes que la conciencia moral impone hacia el prójimo, “como cuando curamos la herida del que sufre” (Guía de los perplejos III, 53). Para la tradición judía, dar al pobre no es una generosidad opcional, sino justicia.
Qumrán: “mi justificación está en la justicia de Dios”
La comunidad de Qumrán tenía un fundador al que llamaba מוֹרֵה הַצֶּדֶק Moré hatsédeq, “el Maestro de Justicia” (CD I, 11; 1QpHab). En el himno final de la Regla de la Comunidad, un miembro confiesa:
En cuanto a mí, si tropiezo, las misericordias de Dios serán mi salvación eterna. Si caigo por el pecado de la carne, mi justificación estará en la justicia de Dios, que permanece para siempre… Me juzgará en la justicia de su verdad, y en la grandeza de su bondad perdonará todos mis pecados.
(1QS XI, 12–14)
El texto llama la atención porque, antes de Pablo, un judío confiesa que su “justificación” (מִשְׁפָּטִי mishpatí, “mi juicio”) descansa en la צִדְקַת אֵל tsidqat El, “la justicia de Dios”, y no en sí mismo. Otro texto de Qumrán, la carta llamada 4QMMT, se cierra con una frase que retoma Génesis 15:6: “y te será contado por justicia al hacer lo recto y lo bueno delante de él”.
Precisión
1QS según la traducción inglesa de Vermes (2004), en versión propia al español; cotejar con García Martínez (1992) y con la Leon Levy Dead Sea Scrolls Digital Library. 4QMMT C 31 según la edición de Qimron y Strugnell (1994). La relación de estos textos con Pablo se discute: en Qumrán la justicia de Dios sostiene a quien guarda la Torá según la interpretación de la comunidad; en Pablo se recibe “aparte de la ley” (Ro 3:21).
Tercera parte: la justicia de Dios aplicada a nosotros en Cristo
“Me rodeó de manto de justicia” (Is 61:10)
“Me rodeó de manto de justicia”: Isaías 61:10
El problema que deja la ley
La ley muestra la justicia de Dios y, por eso mismo, muestra también que nadie la alcanza. El Salmo 143 lo confiesa ante el propio Juez: “no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún ser humano” (Sal 143:2). Isaías lo expresa con una imagen tomada del vestido: “todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia” (וּכְבֶגֶד עִדִּים כָּל־צִדְקֹתֵינוּ, Is 64:6). El mismo profeta que llama “justicia” a la ley llama “trapo” a la justicia humana. Si Dios es justo y su ley es justa, ¿cómo podrá el pecador estar delante de él?
El manto
Isaías responde con la imagen contraria: una vestidura que Dios mismo pone sobre su pueblo.
שׂוֹשׂ אָשִׂישׂ בַּיהוָה תָּגֵל נַפְשִׁי בֵּאלֹהַי
כִּי הִלְבִּישַׁנִי בִּגְדֵי־יֶשַׁע מְעִיל צְדָקָה יְעָטָנִי
En gran manera me gozaré en Señor, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.
(Is 61:10)
Filología: Is 61:10
| הִלְבִּישַׁנִי hilbishani | לבשׁ | “me hizo vestir” (hifil): no se viste a sí mismo; Dios lo viste. |
| בִּגְדֵי־יֶשַׁע | ישׁע | “vestiduras de salvación”: la ropa de la liberación. |
| מְעִיל צְדָקָה me’il tsedaqá | צדק | “manto de justicia”: el me’il es la túnica larga exterior, la del sumo sacerdote (Éx 28:31) y la de los reyes y nobles (1 S 18:4; 24:4). |
| יְעָטָנִי ye’atani | עטה | “me envolvió”: la justicia lo cubre por completo. |
| כֶּחָתָן / וְכַכַּלָּה | — | “como novio… y como novia”: la ropa de bodas, la de mayor gozo. |
La clave está en la gramática: el verbo es causativo y Dios es el sujeto. Quien habla no se pone una justicia propia, sino que recibe la de Dios. Las dos vestiduras, “salvación” y “justicia”, van en paralelo, y forman el par que ya apareció en la sección sobre la palabra (Sal 98:2; Is 46:13): la justicia que Dios pone sobre su pueblo es una justicia que salva.
Precisión textual
La Septuaginta traduce la segunda vestidura de otro modo: ἐνέδυσεν γάρ με ἱμάτιον σωτηρίου καὶ χιτῶνα εὐφροσύνης, “me vistió de vestido de salvación y de túnica de alegría”. La RVR1960 sigue el texto masorético, me’il tsedaqá.
De dónde viene el manto
Dos capítulos antes, Isaías ha mostrado a Dios vistiéndose de su propia justicia para salvar, porque no había nadie más que lo hiciera:
Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia. Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto.
(Is 59:16–17)
Primero Dios se viste de justicia (59:17); después viste de justicia a su pueblo (61:10). El manto que el pueblo recibe es la justicia del propio Dios. Ese mismo capítulo 61 se abre con el Ungido, “El Espíritu de Señor el Señor está sobre mí, porque me ungió Señor” (61:1), el texto que Jesús leyó en Nazaret y declaró cumplido “hoy” (Lc 4:18–21). El que viste de justicia a Sion es el Mesías.
Quitar las ropas viles: Zacarías 3
Zacarías contempla la misma escena en una visión. El sumo sacerdote Josué está ante el ángel del Señor, con Satanás a su derecha para acusarlo:
הָסִירוּ הַבְּגָדִים הַצֹּאִים מֵעָלָיו
רְאֵה הֶעֱבַרְתִּי מֵעָלֶיךָ עֲוֹנֶךָ וְהַלְבֵּשׁ אֹתְךָ מַחֲלָצוֹת
Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel. Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.
(Zac 3:3–4)
Josué ni se limpia a sí mismo ni responde al acusador. Dios le quita las ropas sucias, que son su pecado, y lo viste de gala. Es el mismo movimiento de Isaías 61:10 y la respuesta a Isaías 64:6: los “trapos” de nuestras justicias son retirados, y Dios pone en su lugar su propio manto.
El manto en el Nuevo Testamento
La imagen recorre toda la Escritura, desde las túnicas de pieles con que Dios vistió a Adán y Eva (Gn 3:21) hasta el lino fino de la esposa del Cordero:
| Texto | RVR1960 | Qué muestra |
|---|---|---|
| Gn 3:21 | “hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” | Dios cubre al culpable |
| Is 59:17 | “de justicia se vistió como de una coraza” | Dios se viste de su justicia para salvar |
| Is 61:10 | “me rodeó de manto de justicia” | Dios viste a su pueblo de su justicia |
| Is 64:6 | “todas nuestras justicias como trapo de inmundicia” | la justicia propia no cubre |
| Zac 3:4 | “Quitadle esas vestiduras viles… te he hecho vestir de ropas de gala” | el pecado quitado, el vestido dado |
| Lc 15:22 | “Sacad el mejor vestido, y vestidle” | el hijo recibido por gracia |
| Mt 22:11–12 | “¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?” | sin el vestido no se entra a la boda |
| Gá 3:27 | “de Cristo estáis revestidos” | el manto es Cristo |
| Ap 19:8 | “el lino fino es las acciones justas de los santos” | la justicia recibida da fruto |
Tabla 11. El vestido de la justicia en la Escritura. Nota. Elaboración propia.
Pablo convierte la imagen en doctrina. El manto es Cristo mismo: “todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Χριστὸν ἐνεδύσασθε, Gá 3:27); “vestíos del Señor Jesucristo” (Ro 13:14); “vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef 4:24). El Apocalipsis cierra la imagen con una palabra de la ley: el lino fino de la esposa “es las acciones justas de los santos”, τὰ δικαιώματα τῶν ἁγίων (Ap 19:8), el mismo término con que la Septuaginta tradujo los juqqim (Dt 4:45; 6:20). Lo que la ley pedía, la justicia de Dios lo produce en quienes visten a Cristo.
Precisión
La serie de textos sobre el vestido como hilo de la Escritura es lectura bíblico-teológica propia; la relación de Gn 3:21 con la justificación es tipológica. La autoría paulina de Efesios se discute; la imagen tiene respaldo en cartas indiscutidas (Gá 3:27; Ro 13:14).
La justicia de Dios en Cristo, leída con Pablo
“Irreprensible en cuanto a la justicia”
Pablo era un judío formado en las Escrituras de Israel. De su vida anterior afirma: “en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible” (Flp 3:6). Hablaba el lenguaje del Salmo 145 y de Qumrán, el de un hombre que buscaba andar en “los caminos” de Dios. El encuentro con “el Justo” (Hch 22:14) cambió el lugar de esa justicia:
Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.
(Flp 3:8–9)
Filología: Flp 3:9
| ἐμὴν δικαιοσύνην | δίκη | “mi (propia) justicia”: la que nace de la ley. |
| τὴν ἐκ θεοῦ δικαιοσύνην | δίκη | “la justicia (que viene) de Dios”: la preposición ἐκ indica origen. |
| ἐπὶ τῇ πίστει | πίστις | “sobre la base de la fe”. |
La ley justa, leída con Pablo
Pablo, que fue “en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible” (Flp 3:6), nunca afirma que la ley sea injusta. Al contrario:
De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.
(Ro 7:12)
Los tres adjetivos son los del Salmo 19: santa, justa (δικαία), buena. El problema no reside en la ley, sino en el ser humano, que no puede cumplirla (Ro 7:14; 8:3). Por eso Pablo sostiene que la fe no anula la ley: “¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley” (Ro 3:31). En Cristo y por el Espíritu, la justicia de la ley llega a cumplirse, pues Dios envió a su Hijo “para que la justicia de la ley (τὸ δικαίωμα τοῦ νόμου) se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Ro 8:4). Es la promesa de los profetas: “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón” (Jer 31:33); “pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos” (Ez 36:27). El resumen de toda la ley es el amor, “el cumplimiento de la ley es el amor” (Ro 13:10; cf. Gá 5:14), tal como Jesús lo había anunciado: “No he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mt 5:17).
“La justicia de Dios se revela”
Romanos, la carta de la justicia de Dios, enuncia su tema desde el comienzo:
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
(Ro 1:16–17)
Tres textos del Antiguo Testamento convergen aquí. “Salvación” y “justicia” juntas, reveladas, “al judío… y al griego”: es el Salmo 98:2 en griego, ἐγνώρισεν κύριος τὸ σωτήριον αὐτοῦ ἐναντίον τῶν ἐθνῶν, ἀπεκάλυψεν τὴν δικαιοσύνην αὐτοῦ. “No me avergüenzo” evoca Isaías 28:16 (citado en Ro 9:33; 10:11). Y “el justo por la fe vivirá” es Habacuc 2:4, la respuesta que Dios dio al profeta que preguntaba por su justicia.
| Texto | Hebreo (TM) | Septuaginta | Pablo |
|---|---|---|---|
| Sal 98:2 | גִּלָּה צִדְקָתוֹ “reveló su justicia” | ἀπεκάλυψεν τὴν δικαιοσύνην αὐτοῦ | δικαιοσύνη θεοῦ… ἀποκαλύπτεται (Ro 1:17) |
| Hab 2:4 | וְצַדִּיק בֶּאֱמוּנָתוֹ יִחְיֶה | ὁ δὲ δίκαιος ἐκ πίστεώς μου ζήσεται | ὁ δὲ δίκαιος ἐκ πίστεως ζήσεται (Ro 1:17) |
| Sal 143:2 | לֹא־יִצְדַּק לְפָנֶיךָ כָל־חָי | οὐ δικαιωθήσεται ἐνώπιόν σου πᾶς ζῶν | οὐ δικαιωθήσεται πᾶσα σὰρξ ἐνώπιον αὐτοῦ (Ro 3:20) |
| Gn 15:6 | וַיַּחְשְׁבֶהָ לּוֹ צְדָקָה | ἐλογίσθη αὐτῷ εἰς δικαιοσύνην | igual (Ro 4:3; Gá 3:6) |
Tabla 12. Los textos del Antiguo Testamento detrás de la “justicia de Dios” en Pablo. Nota. TM según la BHS; LXX de Rahlfs-Hanhart; NA28. El eco del Sal 98:2 en Ro 1:17 es señalado por Hays (1989).
Precisión
Qué significa “justicia de Dios” (δικαιοσύνη θεοῦ) en Pablo es una de las discusiones centrales de la teología del Nuevo Testamento. Para la lectura de la Reforma, es la justicia que Dios da al creyente (genitivo de origen; cf. Flp 3:9). Käsemann (1969) la entendió como el poder salvador de Dios que reclama al mundo; Wright (2013), como la fidelidad de Dios a su pacto con Israel; Moo (1996) sostiene que en Ro 1:17 incluye a la vez la actividad de Dios y el don que resulta de ella. La lectura hebrea estudiada en este capítulo (tsedaqá como acción que salva y como norma) explica por qué las tres lecturas encuentran apoyo.
“El justo, y el que justifica”
El centro de la enseñanza de Pablo sobre la justicia de Dios se halla en Romanos 3. Pablo ha mostrado que “no hay justo, ni aun uno” (3:10, a partir del Sal 14:1–3) y que “por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él” (3:20, Sal 143:2). Entonces escribe:
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
(Ro 3:21–26)
Filología: Ro 3:25–26
| ἱλαστήριον hilastērion | ἱλάσκομαι | “propiciación”: en la LXX, la tapa del arca, el kapporet que se rociaba en Yom Kipur (Éx 25:17; Lv 16:14). |
| εἰς ἔνδειξιν τῆς δικαιοσύνης αὐτοῦ | ἐνδείκνυμι | “para demostración de su justicia”: la frase se repite dos veces (vv. 25 y 26). |
| διὰ τὴν πάρεσιν | παρίημι | “a causa del dejar pasar” los pecados anteriores: Dios no los había castigado plenamente. |
| δίκαιον καὶ δικαιοῦντα | δίκη | “justo y justificador”: adjetivo y participio de la misma raíz, unidos por “y”. |
Pablo responde aquí a la pregunta que dejaron abierta Éxodo 34:7, Éxodo 23:7 y Proverbios 17:15. Dios había “pasado por alto” los pecados del pasado, y eso ponía en entredicho su justicia, porque un juez que absuelve al culpable es abominación. En la cruz Dios trató el pecado con toda seriedad, y por eso puede justificar al que cree sin dejar de ser justo. Las dos palabras que la Biblia hebrea parecía oponer, “justo” y “que declara justo”, quedan unidas por un “y” (καί): δίκαιον καὶ δικαιοῦντα.
El paralelo más cercano es Isaías 45:21, El tsaddiq umoshía, “Dios justo y Salvador”. Lo que Isaías expresó con dos palabras, justicia y salvación, Pablo lo expresa con dos palabras de una misma raíz.
Precisión
La conexión entre Ro 3:26 e Is 45:21 es una lectura propuesta por varios comentaristas, no una cita explícita; la LXX de Is 45:21 dice δίκαιος καὶ σωτήρ. La paradoja de Pr 17:15 frente a Ro 4:5 (τὸν δικαιοῦντα τὸν ἀσεβῆ) se comenta desde antiguo; el material de la serie la resume: “en la cruz se reunieron la santidad, la justicia y el amor”.
“Lo hizo pecado… para que fuésemos justicia de Dios”
Pablo condensa el intercambio en una sola frase:
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
(2 Co 5:21)
El “Justo” ocupó el lugar del injusto. Pedro lo expresa con las palabras de este capítulo, “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 P 3:18), y ese es el lenguaje del Siervo de Isaías: “por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos” (יַצְדִּיק צַדִּיק עַבְדִּי לָרַבִּים, Is 53:11).
“Justicia nuestra”: Jeremías en Corinto
En 1 Corintios, Pablo cita de manera expresa el verso clave de esta serie. Los corintios se jactaban de sabiduría y de linaje, y Pablo les responde:
Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.
(1 Co 1:30–31)
“El que se gloría, gloríese en el Señor” resume Jeremías 9:23–24. Jeremías pedía que el sabio no se gloriase en su sabiduría, sino en conocer al Señor que hace misericordia, juicio y justicia; Pablo afirma que Cristo “nos ha sido hecho” sabiduría y justicia (δικαιοσύνη). La justicia que Jeremías atribuía a Dios, y que en 23:6 ponía en el nombre del Mesías, “Señor, justicia nuestra”, Pablo la encuentra en Cristo.
Precisión
La cita de Jer 9:24 en 1 Co 1:31 es explícita (“como está escrito”). La relación entre “nos ha sido hecho… justicia” (1 Co 1:30) y YHWH tsidqenu (Jer 23:6) es lectura propia; la tradición cristiana la hizo desde antiguo.
El justo juicio de Dios
La justicia de Dios en Cristo no elimina el juicio; lo confirma. Pablo habla del “día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios (δικαιοκρισίας), el cual pagará a cada uno conforme a sus obras” (Ro 2:5–6, citando Sal 62:12 y Pr 24:12), porque “no hay acepción de personas para con Dios” (Ro 2:11), el principio de Deuteronomio 10:17. En Atenas anuncia que Dios “ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó” (Hch 17:31), y la frase κρίνειν τὴν οἰκουμένην ἐν δικαιοσύνῃ es la de los Salmos 9:8; 96:13 y 98:9 en la Septuaginta. El Juez de toda la tierra (Gn 18:25) juzgará por medio de Cristo.
Ante la objeción “¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios?”, Pablo responde: “En ninguna manera” (Ro 9:14). Y al final de su vida espera “la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día” (2 Ti 4:8).
Precisión
La autoría paulina de 2 Timoteo se discute; la idea tiene respaldo en cartas indiscutidas (Ro 2:5–11; 2 Co 5:10). Hch 17:31 es un discurso de Pablo según Lucas.
La justicia de Dios, cumplida en Cristo
Leída con Pablo, la justicia de Dios se cumple en Cristo en cinco afirmaciones: en el evangelio “la justicia de Dios se revela” (Ro 1:17); en la cruz Dios es “el justo, y el que justifica” (Ro 3:26); en Cristo los creyentes son “hechos justicia de Dios” (2 Co 5:21); Cristo “nos ha sido hecho… justificación” para que nos gloriemos en el Señor (1 Co 1:30–31); y Dios “juzgará al mundo con justicia” por medio de él (Hch 17:31). Pablo lee el “justo es Señor en todos sus caminos” del Salmo 145 a la luz del camino de Cristo, en quien “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col 2:9). En él la justicia y la paz se besaron: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro 5:1).
Aplicación: vivir ante el Dios justo
“Dios es justo en todos sus caminos”. La frase de la serie tiene consecuencias concretas para la vida.
Confiar en el Juez. Hay injusticias que ningún tribunal humano reparará. La pregunta de Abraham es también una certeza: “El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (Gn 18:25). De ahí el mandato de Pablo: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Ro 12:19, citando Dt 32:35); y de ahí la promesa de Jesús: “¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?” (Lc 18:7).
Llevarle la queja. La fe bíblica no prohíbe preguntar. Jeremías confesó “Justo eres tú” y luego presentó su caso (Jer 12:1); Habacuc preguntó “¿hasta cuándo?” (Hab 1:2). El creyente puede hacer lo mismo, siempre que la queja sea una apelación a Dios y no una acusación contra él (Job 40:8), y siempre que espere el final, como Asaf, “en el santuario” (Sal 73:17).
Reconocer su justicia en la disciplina. Cuando el mal que sufrimos es consecuencia de nuestro pecado, la respuesta es la de Daniel: “Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro” (Dn 9:7). Esa confesión no es resignación, sino gratitud: “en lugar de murmurar, le agradecemos por ello” (Pink, 2020, cap. 10). El salmista lo había aprendido: “Conozco, oh Señor, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad me afligiste” (Sal 119:75).
Vestirse del manto recibido. Nadie puede presentarse ante Dios con “su propia justicia” (Flp 3:9), porque “todas nuestras justicias” son “como trapo de inmundicia” (Is 64:6). El creyente se goza como Isaías, “me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia” (Is 61:10), y obedece la orden de Pablo: “vestíos del Señor Jesucristo” (Ro 13:14). El evangelio no rebaja la justicia de Dios; la cumple en Cristo. El creyente descansa en “Señor, justicia nuestra” (Jer 23:6) y puede decir con Pablo: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica” (Ro 8:33).
Amar su ley. Si la ley es la justicia de Dios puesta por escrito, leerla es conocerlo. “En la ley de Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Sal 1:2); sus juicios son “dulces más que miel” (Sal 19:10). El creyente no la usa para justificarse, sino para andar en los caminos del Dios justo (1 R 2:3), con la ley escrita en el corazón (Jer 31:33).
Hacer justicia. La justicia es comunicable. Quien conoce al Dios justo usa balanzas exactas (Lv 19:36), no hace acepción de personas (Lv 19:15; Stg 2:1), defiende al huérfano y a la viuda (Is 1:17) y juzga la causa del pobre, porque “¿no es esto conocerme a mí?” (Jer 22:16). Jesús llama bienaventurados a “los que tienen hambre y sed de justicia” (Mt 5:6), y Juan concluye: “Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él” (1 Jn 2:29).
Síntesis
“Justo es Señor en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras” (Sal 145:17). Dios es justo: él mismo es la norma de todo lo recto y no hay en él injusticia (Dt 32:4); su justicia camina junto a su misericordia, como el cimiento y los heraldos de un mismo trono (Sal 89:14). Esa justicia se decantó en sus mandamientos: sus juicios, testimonios y estatutos son “justos” (Dt 4:8), “todos justos” (Sal 19:9), “justicia eterna” (Sal 119:142, 144), y Abraham los guardó antes del Sinaí (Gn 26:5). Y esa justicia, que nadie cumplió, Dios la cumplió en Cristo y la puso sobre su pueblo: “me rodeó de manto de justicia” (Is 61:10); en él Dios es “el justo, y el que justifica” (Ro 3:26), y nosotros somos “hechos justicia de Dios en él” (2 Co 5:21).
| Mirada | Aporte al atributo |
|---|---|
| Hebrea | tsaddiq y jasid en paralelo (Sal 145:17); la justicia eterna decantada en la ley: mishpatim, edot y juqqim (Dt 4:45; 6:20–25; Sal 19:7–9; Sal 119:142); Abraham guardó sus mandamientos (Gn 26:5); tsedeq como norma (balanzas, sendas); tsedaqá umishpat; las “justicias” que salvan (Jue 5:11); la defensa del débil (Dt 10:18); el Juez de toda la tierra (Gn 18:25); el lamento que apela (Jer 12:1; Hab 2:4). |
| Judía | El Ashré diario (Berajot 4b); “Rey que ama la justicia y el derecho” (Berajot 12b); “si quieres un mundo, no hay juicio estricto” (Bereshit Rabá 39:6); tsidduq haddín (Avodá Zará 18a); el juez socio de Dios (Shabat 10a); tsedaqá como caridad (Maimónides); Qumrán (1QS XI). |
| Teológica | La justicia como límite que ningún otro atributo cruza: santa (Is 5:16), no anulada por la misericordia (Éx 34:6–7) ni por la gracia, que reina “por la justicia” (Ro 5:21), ni contradicha por la soberanía (Ro 9:14) (Pink, 2020, caps. 8, 13, 14, 19). |
| Paulina | El manto de justicia (Is 61:10) es Cristo (Gá 3:27; Ro 13:14); la ley santa, justa y buena (Ro 7:12) cumplida en el Espíritu (Ro 8:4); la justicia de Dios revelada en el evangelio (Ro 1:17); el justo y el que justifica (Ro 3:26); el intercambio (2 Co 5:21); Cristo hecho justicia (1 Co 1:30–31, con Jer 9:24); el justo juicio (Ro 2:5; Hch 17:31). |
Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Señor, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Señor.
(Jer 9:24 [9:23])
Conocer al Dios justo no es temer a un tribunal sin rostro. Es conocer al que Abraham interpeló, al que Jeremías llevó su causa, al que Daniel confesó en el exilio y al que, en Cristo, “justifica al impío” sin dejar de ser justo.
Glosario
(δικαιοκρισία). “Justo juicio” de Dios (Ro 2:5).
(δικαιοσύνη). Justicia; traduce tsedaqá y tsedeq en la LXX (Ro 1:17).
(δικαιόω). Justificar, declarar justo (Ro 3:26; 4:5).
(δίκαιος). Justo; “el Justo”, título de Cristo (Hch 3:14).
(דִּין). Juicio, derecho; middat haddín, la medida de la justicia.
(עֵדוּת). Testimonio(s); las “tablas del testimonio” (Éx 31:18; Sal 19:7; 119:144).
(חֹק). Estatuto, lo grabado y fijado por Dios (Gn 26:5; Lv 18:4; Nm 19:2).
(מְעִיל צְדָקָה). “Manto de justicia” (Is 61:10).
(מִצְוָה). Mandamiento, precepto (Sal 19:8; 119:172).
(ἱλαστήριον). Propiciación; la tapa del arca en la LXX (Ro 3:25).
(חָסִיד). Leal, fiel en amor; “misericordioso” (Sal 145:17).
(מִשְׁפָּט). Juicio, derecho; las leyes de la convivencia (Éx 21:1; Gn 18:25).
(פִּקּוּדִים). Encargos, mandamientos (Sal 19:8).
(שֹׁפֵט). Juez; “el Juez de toda la tierra” (Gn 18:25).
(צַדִּיק). Justo (Sal 145:17; Hab 2:4).
(הִצְדִּיק). Declarar justo, absolver (Éx 23:7; Is 53:11).
(צְדָקָה). Justicia; acto justo o salvador; en el hebreo posterior, caridad.
(צֶדֶק). Justicia, lo exacto, lo correcto (Lv 19:36; Dt 16:20).
(צִדּוּק הַדִּין). “Justificación del juicio”: aceptar el juicio de Dios como justo (Avodá Zará 18a).
(תּוֹרָה). Instrucción, ley (Sal 19:7; 119:142).
(צִדְקוֹת יְהוָה). “Las justicias del Señor”: sus actos de salvación (Jue 5:11).
(יְהוָה צִדְקֵנוּ). “El Señor, justicia nuestra” (Jer 23:6).
Referencias 27
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