La inmutabilidad de Dios
“Porque yo Señor no cambio” (Mal 3:6)
La inmutabilidad de Dios suele confundirse con inmovilidad, como si afirmarla obligara a imaginar un Dios estático e incapaz de relacionarse. La Escritura la presenta de otro modo, y este capítulo sigue ese camino. Parte de Malaquías 3:6, “Porque yo Señor no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos”, donde la inmutabilidad es la razón misma de que Israel sobreviva, y del Salmo 102:25–27, donde Dios permanece “el mismo” mientras la creación envejece como ropa. Recorre luego el vocabulario hebreo y griego del atributo (shaná, jalaf, amad, atá hu; ho autós, ametáthetos, ametamélētos) y lo ordena en tres ámbitos: Dios es inmutable en su esencia, en su carácter y en sus atributos. Con esa base enfrenta la pregunta que todo lector termina haciendo: ¿por qué la Biblia dice que Dios “se arrepiente”? El estudio del verbo najam (unos 34 versículos con Dios como sujeto), de 1 Samuel 15 y de Jeremías 18 muestra que Dios no cambia en quién es, aunque sí cambia su trato en la historia, y que ese “arrepentirse” pertenece a su carácter revelado (Jon 4:2). El encuentro de Balaam (Nm 22–24) presenta la inmutabilidad como protección del pueblo; la tradición judía (liturgia, targumes, Rashi, Midrash, Talmud, Filón, Maimónides, Qumrán) exhibe las dos maneras de leerla. La lectura paulina cierra el capítulo: los dones irrevocables (Ro 11:29), la promesa que la ley no anula (Gá 3:17), el Sí de Dios en Cristo (2 Co 1:20) y, en Hebreos, Jesucristo “el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
Palabras clave: inmutabilidad, Malaquías 3:6, Salmo 102, najam, Jeremías 18, Balaam, Romanos 11:29, Hebreos 13:8.
Nota sobre el texto
Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1960. Donde esta escribe “Jehová”, aquí se escribe Señor, que traduce el tetragrama יהוה, leído en la tradición judía como Adonay. El hebreo sigue la BHS; el griego, NA28 y la Septuaginta de Rahlfs-Hanhart. Las fuentes judías (targumes, Rashi, Midrash, Talmud, liturgia, Maimónides) se citan desde Sefaria y se marcan como precisión; donde no existe traducción española publicada, la traducción es propia. Cuando la numeración hebrea difiere de la española, se indica entre corchetes.
Un atributo de identidad
Todo lo que vemos cambia. Los cuerpos envejecen, las instituciones se gastan, las convicciones de una generación resultan extrañas a la siguiente. El Salmo 102, escrito por alguien cuyos días “se han consumido como humo” (v. 3), pone esa experiencia frente a Dios:
הֵמָּה יֹאבֵדוּ וְאַתָּה תַעֲמֹד וְכֻלָּם כַּבֶּגֶד יִבְלוּ
כַּלְּבוּשׁ תַּחֲלִיפֵם וְיַחֲלֹפוּ וְאַתָּה־הוּא וּשְׁנוֹתֶיךָ לֹא יִתָּמּוּ
Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los mudarás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.
(Sal 102:25–27 [102:26–28])
El salmo no define a Dios en abstracto: lo sitúa frente a la creación, que envejece como ropa usada. “Inmutable” significa, sencillamente, que no cambia; pero en la Biblia eso no describe a un Dios estático ni incapaz de relacionarse, sino a un Dios que no cambia en su esencia, en su carácter ni en su fidelidad. El material de esta serie lo condensa en una frase que guiará todo el capítulo: Dios no cambia en quién es, pero sí puede cambiar lo que hace, sin dejar de ser fiel a su carácter justo y misericordioso.
La serie sitúa la inmutabilidad entre los atributos de Identidad, los que responden a la pregunta ¿quién es Dios?, y la cuenta entre los incomunicables. Pink lo formula con precisión: “Criatura y mutabilidad son términos correlativos. Si la criatura no fuera mutable por naturaleza, no sería una criatura; sería Dios” (Pink, 2020, cap. 7). El atributo tiene, sin embargo, un reflejo en el ser humano: la constancia del justo, “el que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia” (Sal 15:4).
Precisión
Clasificación según el plan de la serie: atributo de Identidad. La fórmula “incomunicable con reflejo comunicable” es propuesta de este capítulo y queda sujeta a la revisión del autor de la serie.
La palabra “inmutable” es rara en la Biblia española. La RVR1960 la emplea tres veces, todas en Hebreos: “la inmutabilidad de su consejo” (6:17), “dos cosas inmutables” (6:18) y “un sacerdocio inmutable” (7:24). El Antiguo Testamento carece de un sustantivo abstracto para el atributo y lo expresa con frases y con imágenes.
| Expresión en la RVR1960 | Textos |
|---|---|
| “inmutabilidad”, “inmutable(s)” | He 6:17, 18; 7:24 |
| “no cambio” | Mal 3:6 |
| “tú eres el mismo”, “es el mismo” | Sal 102:27; He 1:12; 13:8 |
| “no hay mudanza, ni sombra de variación” | Stg 1:17 |
| “irrevocables” | Ro 11:29 |
| “no se arrepentirá” (de Dios) | Nm 23:19; 1 S 15:29; Sal 110:4 |
| “se arrepintió” (de Dios) | Gn 6:6; Éx 32:14; 1 S 15:35; Jon 3:10, entre otros |
Tabla 1. Cómo dice la Biblia que Dios no cambia. Nota. Conteo propio en la RVR1960 sin títulos de sección.
La tabla deja a la vista, desde el comienzo, el problema que el capítulo tendrá que resolver: la misma Biblia que afirma que Dios “no se arrepentirá” afirma también que “se arrepintió”.
Texto ancla: Malaquías 3:6
El texto
Malaquías es el último profeta del Antiguo Testamento en el orden cristiano. Escribe para un pueblo que volvió del exilio y reconstruyó el templo, y que sin embargo ofrece animales defectuosos, se divorcia de sus esposas y pregunta con cinismo: “¿Dónde está el Dios de justicia?” (Mal 2:17). Dios responde anunciando un mensajero y un juicio purificador, y en medio de ese anuncio se encuentra el texto ancla:
כִּי אֲנִי יְהוָה לֹא שָׁנִיתִי
וְאַתֶּם בְּנֵי־יַעֲקֹב לֹא כְלִיתֶם
Porque yo Señor no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
(Mal 3:6)
Filología: Mal 3:6
| אֲנִי יְהוָה aní YHWH | — | “yo, el Señor”: Dios habla en primera persona y con su Nombre de pacto (Éx 6:2). |
| לֹא שָׁנִיתִי lo shaníti | שׁנה | “no he cambiado”: perfecto, una condición que se mantiene. La raíz significa “cambiar, ser distinto” y también “repetir”; de ella viene שָׁנָה shaná, “año”, el tiempo que se repite. |
| בְּנֵי־יַעֲקֹב bené Ya’aqov | — | “hijos de Jacob”: el nombre del patriarca que engañó y a quien Dios cambió el nombre (Gn 32:28). |
| לֹא כְלִיתֶם lo jelitem | כלה | “no habéis sido acabados, consumidos”: no llegasteis a vuestro fin. |
Un “por esto” enlaza las dos afirmaciones del verso: Dios no cambia, y por eso Israel no ha sido consumido. El marco es el pacto: si Dios cambiara, Israel ya habría sido destruido, de modo que su fidelidad es la prueba de su inmutabilidad. Tampoco es casual el nombre “hijos de Jacob”. Jacob fue el patriarca inestable, el que suplantó a su hermano y engañó a su padre; el pueblo sigue siendo “Jacob”, mientras Dios sigue siendo “el Señor”.
La Septuaginta traduce: διότι ἐγὼ κύριος ὁ θεὸς ὑμῶν καὶ οὐκ ἠλλοίωμαι, “porque yo soy el Señor vuestro Dios, y no he sido alterado”. El verbo ἀλλοιόω significa “volverse otro”, y eso es precisamente lo que Dios no hace. La misma raíz hebrea describe, en Proverbios, a los hombres que sí cambian: “Teme a Señor, hijo mío, y al rey; no te entremetas con los veleidosos” (Pr 24:21), literalmente “con los que cambian” (שׁוֹנִים shonim).
El contexto: “Volveos a mí”
Malaquías 3 anuncia que “vendrá súbitamente a su templo el Señor” (3:1), que será “como fuego purificador” (3:2) y que “limpiará a los hijos de Leví” (3:3). Inmediatamente después del versículo 6 llega una invitación:
שׁוּבוּ אֵלַי וְאָשׁוּבָה אֲלֵיכֶם
Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Señor de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?
(Mal 3:7)
En un mismo pasaje Dios afirma que no cambia (v. 6) y promete que “se volverá” (וְאָשׁוּבָה, v. 7) si el pueblo se vuelve. Malaquías no percibe en ello contradicción alguna, porque la inmutabilidad no impide la relación: es su base. Precisamente porque Dios es siempre el mismo, la puerta del regreso sigue abierta.
“No habéis sido consumidos”
El verbo final de Malaquías 3:6 reaparece en el centro del libro de Lamentaciones:
חַסְדֵי יְהוָה כִּי לֹא־תָמְנוּ כִּי לֹא־כָלוּ רַחֲמָיו
חֲדָשִׁים לַבְּקָרִים רַבָּה אֱמוּנָתֶךָ
Por la misericordia de Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
(Lm 3:22–23)
Malaquías afirma que Israel “no ha sido consumido” (לֹא כְלִיתֶם); Lamentaciones, que las misericordias de Dios “nunca decayeron” (לֹא־כָלוּ). Se trata de la misma raíz, כלה, “acabarse”, y la correspondencia dice mucho: Israel no se acaba porque la misericordia de Dios no se acaba.
Precisión
La conexión léxica entre Mal 3:6 y Lm 3:22 es observación propia. En Lm 3:22 la RVR1960 traduce “no hemos sido consumidos” el verbo תָמְנוּ (de תמם) y “nunca decayeron” el verbo כָלוּ (de כלה).
“Tú eres el mismo”: el Salmo 102
El encabezado del Salmo 102 lo presenta como “Oración del que sufre, cuando está angustiado, y delante de Señor derrama su lamento” (102:1). El orante describe su cuerpo consumido, sus huesos quemados y sus días, que “son como sombra que se va” (v. 11); frente a todo ello confiesa: “Mas tú, Señor, permanecerás para siempre” (v. 12). El final del salmo desarrolla esa confesión con la imagen de la ropa.
Filología: Sal 102:26–27 (102:27–28)
| תַעֲמֹד ta’amod | עמד | “permanecerás”, literalmente “estarás en pie”: Dios sigue de pie cuando todo cae. |
| יִבְלוּ yivlú | בלה | “se envejecerán”: se gastarán como tela. |
| תַּחֲלִיפֵם וְיַחֲלֹפוּ | חלף | “los mudarás, y serán mudados”: Dios cambia la creación como quien cambia de ropa. |
| וְאַתָּה־הוּא ve’atá hu | — | “y tú (eres) él”: “tú eres el mismo”. Frase sin verbo, de pura identidad. |
| לֹא יִתָּמּוּ lo yitammu | תמם | “no se acabarán”: no llegan a término. |
La forma misma del verso lleva el mensaje. El verbo חלף aparece dos veces, activo para Dios (“los mudarás”) y pasivo para la creación (“serán mudados”): Dios cambia las cosas, y las cosas no lo cambian a él. La confesión final resulta casi muda, ve’atá hu, “y tú, él”, porque el hebreo no necesita el verbo “ser” para decir que Dios es quien es.
La expresión pertenece a una familia de textos en los que Dios dice de sí mismo אֲנִי הוּא aní hu, “yo soy él”:
רְאוּ עַתָּה כִּי אֲנִי אֲנִי הוּא
אֲנִי יְהוָה רִאשׁוֹן וְאֶת־אַחֲרֹנִים אֲנִי־הוּא
Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo.
(Dt 32:39)
¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Señor, el primero, y yo mismo con los postreros.
(Is 41:4)
La Septuaginta vierte aní hu como ἐγώ εἰμι (Dt 32:39; Is 41:4; 43:10) y el atá hu del salmo como σὺ δὲ ὁ αὐτὸς εἶ, “pero tú eres el mismo” (Sal 101:28 LXX). Esta última frase es la que Hebreos 1:12 aplicará al Hijo.
Precisión
Leer hu (“él”) casi como una designación de la identidad divina es una interpretación frecuente en los comentarios, apoyada en la serie aní hu de Deuteronomio e Isaías; en el texto no es un nombre propio.
La palabra: el vocabulario de la permanencia
El espectro hebreo
El hebreo bíblico carece de un término técnico para “inmutabilidad”. Lo que tiene son verbos de cambio negados y verbos de permanencia, acompañados siempre de imágenes:
| Término | Sentido | RVR1960 | Textos |
|---|---|---|---|
| שָׁנָה shaná | cambiar, alterar; repetir | cambio; mudaré; veleidosos | Mal 3:6; Sal 89:34 [89:35]; Pr 24:21 |
| מוּר mur | cambiar, permutar | cambia; cambiado | Sal 15:4; Lv 27:10 |
| חָלַף jalaf | pasar; cambiar (ropa) | mudarás, serán mudados | Sal 102:26 [102:27] |
| עָמַד amad | estar en pie, permanecer | permanecerás; permanecerá | Sal 102:26; 33:11 |
| קוּם qum | levantarse, mantenerse | permanece; permanecerá | Is 40:8; 46:10 |
| נחם najam (nifal) | lamentar, desistir; consolarse | arrepentirse; pesar; dolerse | Gn 6:6; 1 S 15:29; Jon 3:10 |
| צוּר tsur | roca, peña | Roca | Dt 32:4, 15, 18, 30–31 |
Tabla 2. El vocabulario hebreo de la inmutabilidad. Nota. Selección propia de términos y textos; sentidos según BDB y HALOT.
La raíz de Malaquías 3:6 reaparece en el salmo del pacto davídico:
לֹא־אֲחַלֵּל בְּרִיתִי וּמוֹצָא שְׂפָתַי לֹא אֲשַׁנֶּה
No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David.
(Sal 89:34–35 [89:35–36])
Filología: Sal 89:34 (89:35)
| לֹא־אֲחַלֵּל lo ajallel | חלל | “no profanaré”: la RVR1960 traduce “no olvidaré”. Romper el pacto sería profanarlo. |
| מוֹצָא שְׂפָתַי | יצא | “lo que sale de mis labios”: la palabra pronunciada. |
| לֹא אֲשַׁנֶּה lo ashanné | שׁנה | “no cambiaré” (piel): la misma raíz de Mal 3:6. |
El espectro griego
El Nuevo Testamento, en cambio, sí dispone de palabras técnicas, formadas casi todas con la partícula negativa a-:
| Término | Sentido | RVR1960 | Textos |
|---|---|---|---|
| ἀλλοιόω | volverse otro | (LXX) “no cambio” | Mal 3:6 LXX |
| ὁ αὐτός | el mismo | el mismo | Sal 101:28 LXX; He 1:12; 13:8 |
| ἀμετάθετος | que no se traslada; invariable | inmutable(s) | He 6:17, 18 |
| ἀμεταμέλητος | sin pesar; sin vuelta atrás | irrevocables; de que no hay que arrepentirse | Ro 11:29; 2 Co 7:10 |
| οὐ μεταμεληθήσεται | no cambiará de parecer | no se arrepentirá | Sal 109:4 LXX; He 7:21 |
| παραλλαγή, τροπή | variación; giro | mudanza; variación | Stg 1:17 |
| ἄφθαρτος | incorruptible | incorruptible; inmortal | Ro 1:23; 1 Ti 1:17 |
| ἀμετακίνητος | inamovible | constantes | 1 Co 15:58 |
Tabla 3. El vocabulario griego. Nota. NA27/NA28 y LXX de Rahlfs-Hanhart; sentidos según BDAG.
La diferencia entre ambas lenguas resulta instructiva. El griego dispone de un adjetivo abstracto, a-metá-thetos, “no trasladable”; el hebreo prefiere imágenes: estar de pie, la roca, la ropa que se cambia. Para el hebreo la inmutabilidad no es un concepto, sino una experiencia de apoyo.
“YO SOY EL QUE SOY”
El material de la serie abre el estudio de la esencia de Dios con la revelación del Nombre:
אֶהְיֶה אֲשֶׁר אֶהְיֶה
Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
(Éx 3:14)
Filología: Éx 3:14
| אֶהְיֶה ehyé | היה | imperfecto de “ser, estar, llegar a ser”: “soy”, “seré”, “estaré”. |
| אֲשֶׁר asher | — | relativo: “el que”, “lo que”. |
| כִּי־אֶהְיֶה עִמָּךְ (3:12) | היה | “yo estaré contigo”: la misma forma verbal, dos versos antes, con sentido de presencia. |
El Nombre revela una existencia constante e independiente: Dios no “llega a ser”; es. Conviene notar, sin embargo, que la misma forma, ehyé, acaba de usarse en una promesa, “yo estaré contigo” (3:12), de modo que el ser de Dios se revela como un ser para su pueblo. La Septuaginta tradujo ἐγώ εἰμι ὁ ὤν, “yo soy el que es”, fórmula que acentúa el ser; la tradición judía, como se verá, acentuó la presencia.
Precisión
El imperfecto hebreo admite “soy” y “seré”; las traducciones se dividen. La lectura relacional (“estaré con vosotros”) es la de Rashi, a partir de Berajot 9b.
El Nombre que revela la inmutabilidad
Dios se da a conocer por su Nombre (Éx 33:19; 34:5–7). Cuando Moisés pregunta cómo se llama el Dios de los padres, la respuesta une el Nombre con la permanencia:
זֶה־שְּׁמִי לְעֹלָם וְזֶה זִכְרִי לְדֹר דֹּר
Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Señor, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.
(Éx 3:15)
Filología: Éx 3:15
| יְהוָה | היה | el Nombre de cuatro letras, emparentado con ehyé de 3:14 (“ser, estar”). |
| זֶה־שְּׁמִי לְעֹלָם | עולם | “este es mi nombre para siempre”: el Nombre no se reemplaza. |
| וְזֶה זִכְרִי לְדֹר דֹּר | זכר | “y este es mi memorial de generación en generación”. |
El Dios que se presenta a Moisés es el mismo de Abraham, de Isaac y de Jacob. El Nombre enlaza las generaciones y no cambia de un patriarca a otro ni de los padres a los hijos.
“Yo, el Señor, no cambio”
El texto ancla no acuña un título nuevo; une el Nombre a una declaración: כִּי אֲנִי יְהוָה לֹא שָׁנִיתִי, “porque yo, el Señor, no cambio” (Mal 3:6). En Malaquías el Nombre mismo es la garantía, y la declaración responde a Éxodo 3:15: el Nombre que es “para siempre” pertenece a un Dios que no se vuelve otro.
La tradición rabínica leyó en esa clave la triple repetición de ehyé en Éxodo 3:14. En Shemot Rabá 3:6, Rabí Yitsjaq afirma que Dios ordenó a Moisés: אֱמֹר לָהֶם אֲנִי שֶׁהָיִיתִי וַאֲנִי הוּא עַכְשָׁו וַאֲנִי הוּא לֶעָתִיד לָבֹא, “diles: yo soy el que fui, y yo soy él ahora, y yo soy él en el porvenir”; “por eso está escrito ehyé tres veces”.
Precisión
Interpretación rabínica (Sefaria). En el mismo pasaje, Rabí Abbá bar Memel enseña que Dios es llamado “según mis obras” (Elohim al juzgar, Tsevaot al combatir a los impíos, El Shadday al soportar los pecados, el Señor al tener misericordia). La serie usa ese principio para vincular cada atributo con un nombre.
“Él es la Roca”
El material de la serie recurre a una segunda imagen, tomada del cántico de Moisés, donde “Roca” es más que una metáfora: funciona como un nombre de Dios.
הַצּוּר תָּמִים פָּעֳלוֹ כִּי כָל־דְּרָכָיו מִשְׁפָּט
אֵל אֱמוּנָה וְאֵין עָוֶל צַדִּיק וְיָשָׁר הוּא
El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto.
(Dt 32:4)
Filología: Dt 32:4
| הַצּוּר hatsur | צור | “la Roca”: el macizo de piedra, refugio y fortaleza. En el cántico es casi un nombre de Dios (vv. 4, 15, 18, 30, 31). |
| תָּמִים tamim | תמם | “perfecta”, completa, íntegra. |
| אֵל אֱמוּנָה El emuná | אמן | “Dios de fidelidad”: la RVR1960 traduce “Dios de verdad”. |
La imagen comunica estabilidad, permanencia y firmeza. Pink la desarrolla al comparar a Dios con una “Roca” que “permanece inamovible cuando todo el océano que la rodea está continuamente en un estado fluctuante” (Pink, 2020, cap. 7). En Deuteronomio, además, la Roca va unida a la fidelidad (emuná) y a la justicia: la firmeza de Dios es moral, no solo física.
Precisión textual
La Septuaginta no traduce la metáfora: pone θεός, “Dios”, en lugar de “Roca” (Dt 32:4 LXX).
Isaías convierte la imagen en un título de la eternidad de Dios:
בִּטְחוּ בַיהוָה עֲדֵי־עַד כִּי בְּיָהּ יְהוָה צוּר עוֹלָמִים
Confiad en Señor perpetuamente, porque en Señor el Señor está la fortaleza de los siglos.
(Is 26:4)
Filología: Is 26:4
| עֲדֵי־עַד adé-ad | עד | “hasta siempre”: “perpetuamente”. |
| בְּיָהּ יְהוָה | — | “en Yah, el Señor”: el Nombre abreviado y el Nombre completo juntos. |
| צוּר עוֹלָמִים tsur olamim | צור | “Roca de los siglos” (plural de olam): la RVR1960 traduce “fortaleza de los siglos”. |
El mandato y su razón comparten la misma medida temporal: se confía “hasta siempre” en el que es “Roca de los siglos”. En Isaías 44:8 la Roca es además exclusiva: “No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno” (וְאֵין צוּר, “no hay Roca”).
“La Gloria de Israel”
En 1 Samuel 15:29 aparece un título que solo allí se aplica a Dios: נֵצַח יִשְׂרָאֵל Nétsaj Yisra’el, “la Gloria de Israel”. Nétsaj significa perpetuidad, permanencia, preeminencia (“para siempre”, לָנֶצַח), y el título va unido a la declaración “no mentirá, ni se arrepentirá”. Rashi lo entiende como נִצְחוֹנוֹ שֶׁל יִשְׂרָאֵל, “la victoria de Israel”; la Vulgata, como triumphator in Israel.
Precisión
La lectura de nétsaj como “el Eterno de Israel” se apoya en el sentido de לָנֶצַח, “para siempre”; la de “gloria” o “victoria” en otros usos de la raíz (1 Cr 29:11). Las traducciones se dividen.
“La roca era Cristo”, con Pablo
Pablo lee el cántico de Moisés y la historia del desierto en clave de Cristo:
y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.
(1 Co 10:4)
La roca que dio agua a Israel (Éx 17:6; Nm 20:11) queda identificada con Cristo. En el mismo capítulo Pablo cita dos veces Deuteronomio 32 (1 Co 10:20, 22), el cántico donde “Roca” es nombre de Dios; y en 1 Timoteo 1:17 llama a Dios “Rey de los siglos, inmortal” (τῷ βασιλεῖ τῶν αἰώνων, ἀφθάρτῳ), el que permanece por los siglos y no se corrompe.
Precisión
Detrás de “la roca que los seguía” los comentaristas ven una tradición judía sobre el pozo que acompañó a Israel en el desierto (Fee, 1987). La autoría paulina de 1 Timoteo se discute.
| Nombre o título | Hebreo / griego | Texto | Qué revela |
|---|---|---|---|
| “Este es mi nombre para siempre” | זֶה־שְּׁמִי לְעֹלָם | Éx 3:15 | El Nombre no se reemplaza |
| “Yo, el Señor, no cambio” | אֲנִי יְהוָה לֹא שָׁנִיתִי | Mal 3:6 | El Nombre garantiza el pacto |
| “La Roca” | הַצּוּר | Dt 32:4, 15, 18, 31 | Firmeza y fidelidad |
| “Roca de los siglos” | צוּר עוֹלָמִים | Is 26:4 | Confianza perpetua |
| “La Gloria de Israel” | נֵצַח יִשְׂרָאֵל | 1 S 15:29 | No miente ni se arrepiente |
| “La roca era Cristo” | ἡ πέτρα δὲ ἦν ὁ Χριστός | 1 Co 10:4 | La Roca en Cristo |
| “Rey de los siglos, inmortal” | βασιλεὺς τῶν αἰώνων, ἄφθαρτος | 1 Ti 1:17 | Permanece y no se corrompe |
Tabla. La inmutabilidad en los nombres de Dios. Nota. Elaboración propia.
Definición: tres ámbitos de la inmutabilidad
Esencia, carácter y atributos
El material de la serie distingue tres ámbitos, que conviene recorrer en orden.
Dios es inmutable en su esencia. No evoluciona, no mejora ni se deteriora. El nombre “YO SOY EL QUE SOY” revela una existencia constante e independiente, y la Roca comunica estabilidad. Pink lo expresa con una imagen memorable: “No hay arrugas en la frente de la eternidad” (2020, cap. 7).
Dios es inmutable en su carácter. Su forma de ser no se altera con el tiempo ni con las circunstancias. Malaquías 3:6 lo afirma en el contexto del pacto; Números 23:19 lo afirma frente a la inestabilidad humana: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta”. Allí “arrepentirse” significa cambiar por error o por engaño, y es justamente lo que Dios no hace: no es inestable ni impredecible como el ser humano.
Dios es inmutable en sus atributos. Lo que Dios es, lo es siempre; su carácter no conoce “días buenos y malos”.
| Atributo | Texto | Lo que enseña |
|---|---|---|
| Misericordia | Salmo 136 | “Porque para siempre es su misericordia” (כִּי לְעוֹלָם חַסְדּוֹ), veintiséis veces |
| Fidelidad | Lm 3:22–23 | “Grande es tu fidelidad” |
| Santidad | Is 6:3 | Dios no se vuelve menos santo |
| Verdad | Sal 119:89 | “Para siempre, oh Señor, permanece tu palabra en los cielos” |
Tabla 4. La inmutabilidad de los atributos. Nota. Según el material de la serie.
Inmutable en su consejo
A los tres ámbitos se suma un cuarto, que la Escritura afirma con la misma fuerza: Dios es inmutable en su consejo, es decir, en su propósito. “El consejo de Señor permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones” (Sal 33:11). Isaías lo pone en boca de Dios frente a los ídolos: “Mi consejo permanecerá” (Is 46:10). La razón de esa firmeza no es la terquedad, sino la perfección. Un hombre cambia de planes porque no previó lo que vendría o porque le falta poder para ejecutar lo que decidió; Dios no padece ninguna de las dos carencias. Como observa Pink, “como Dios es, tanto omnisciente como omnipotente, nunca es necesario que revise sus decretos” (2020, cap. 7), y lo mismo vale para cada una de sus perfecciones: “En cada una de sus perfecciones está escrito: Semper idem” (Pink, 2020, cap. 7).
Esta afirmación, lejos de cerrar la cuestión, la abre. Si el consejo de Dios no varía, ¿qué significan los textos en que Dios “se arrepiente”? La Biblia no esconde la tensión, y el capítulo la recorrerá en las secciones que siguen hasta llegar a la clave de Jeremías 18, donde se distingue el propósito que no cambia de los anuncios que responden a la conducta humana.
Definición
La inmutabilidad de Dios significa que Él es eternamente el mismo en su ser y carácter, pero su gobierno del mundo es dinámico y responde de manera coherente a la conducta humana.
Cada elemento de la definición tiene su texto: “eternamente el mismo” (Sal 102:27); “en su ser y carácter” (Éx 3:14; Mal 3:6); “gobierno dinámico” (Jer 18:6); “responde de manera coherente” (Mal 3:7; Jon 4:2). La segunda mitad de la definición es la que exige la sección siguiente.
Teología: ¿se arrepiente Dios?
El problema
La Biblia, sin embargo, dice también que Dios “se arrepiente”. ¿Cómo encaja esa afirmación con lo anterior? La respuesta exige entrar en la riqueza del pensamiento hebreo, y para ello conviene escuchar primero los textos.
וַיִּנָּחֶם יְהוָה כִּי־עָשָׂה אֶת־הָאָדָם בָּאָרֶץ וַיִּתְעַצֵּב אֶל־לִבּוֹ
Y se arrepintió Señor de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.
(Gn 6:6)
וַיִּנָּחֶם יְהוָה עַל־הָרָעָה אֲשֶׁר דִּבֶּר לַעֲשׂוֹת לְעַמּוֹ
Entonces Señor se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.
(Éx 32:14)
וַיַּרְא הָאֱלֹהִים אֶת־מַעֲשֵׂיהֶם כִּי־שָׁבוּ מִדַּרְכָּם הָרָעָה
וַיִּנָּחֶם הָאֱלֹהִים עַל־הָרָעָה אֲשֶׁר־דִּבֶּר לַעֲשׂוֹת־לָהֶם וְלֹא עָשָׂה
Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.
(Jon 3:10)
Y, sin embargo, la misma Torá declara: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta” (Nm 23:19).
Najam: el campo de la palabra
Todos estos textos emplean el verbo נחם najam, cuyo campo de sentido es amplio: abarca lamentarse, compadecerse, consolarse y cambiar de curso de acción.
| Sentido | RVR1960 | Textos |
|---|---|---|
| consolar, consolarse (piel; nifal) | consoló, consolaos | Gn 24:67; 50:21; Is 40:1 |
| compadecerse | tuvo compasión; se compadecerá | Jue 21:15; Sal 135:14 |
| lamentar, sentir pesar | me pesa | 1 S 15:11 |
| desistir, cambiar de curso | se arrepintió | Éx 32:14; Jon 3:10; Jer 18:8 |
| aplacarse, quedar satisfecho | tomaré satisfacción | Is 1:24; Ez 5:13 |
Tabla 5. El campo de najam. Nota. Selección propia; sentidos según BDB y HALOT.
Cuando Dios es el sujeto, najam describe casi siempre un cambio de trato: Dios deja de hacer el mal anunciado (o, más raramente, el bien prometido). En ningún texto reconoce un error, y en ninguno hay confesión de pecado en Dios. El material lo dice con exactitud: estos pasajes no muestran a un Dios que se equivocó, sino a un Dios que responde moralmente.
El uso con Dios como sujeto
Un recorrido por la Biblia hebrea arroja el siguiente cuadro:
| Uso | vv. | Textos |
|---|---|---|
| Dios desiste, se lamenta o se compadece | 20 | Gn 6:6, 7; Éx 32:14; Dt 32:36; Jue 2:18; 1 S 15:11, 35; 2 S 24:16; 1 Cr 21:15; Sal 106:45; 135:14; Jer 18:8, 10; 26:3, 13, 19; 42:10; Am 7:3, 6; Jon 3:10 |
| Parte de la fórmula del carácter | 2 | Jl 2:13; Jon 4:2 |
| Se le pide o se espera | 4 | Éx 32:12; Sal 90:13; Jl 2:14; Jon 3:9 |
| Se niega que Dios lo haga | 8 | Nm 23:19; 1 S 15:29; Sal 110:4; Jer 4:28; 15:6; 20:16; Ez 24:14; Zac 8:14 |
Tabla 6. Najam con Dios como sujeto. Nota. Conteo propio por raíz consonántica en la BHS (unos 34 versículos); la clasificación de cada texto es propia.
Precisión
El etiquetado Strong de la BHS de trabajo es incompleto, por lo que el conteo se hizo por raíz consonántica y revisión de cada texto. Conviene verificarlo en e-Sword.
Las negaciones siguen un patrón reconocible. Dios no se arrepiente de lo que juró (“Juró Señor, y no se arrepentirá”, Sal 110:4), de lo que habló como sentencia (“Yo Señor he hablado; vendrá, y yo lo haré. No me volveré atrás, ni tendré misericordia, ni me arrepentiré”, Ez 24:14), ni del juicio que decidió tras mucha paciencia (“estoy cansado de arrepentirme”, Jer 15:6). Las afirmaciones obedecen a un patrón inverso: Dios desiste cuando el pueblo se vuelve, cuando un intercesor ora o cuando su compasión contempla la ruina del pueblo (Jue 2:18; Am 7:3, 6).
Génesis 6:6 en las versiones antiguas
El primer uso es también el más fuerte, y el texto hebreo no lo suaviza: habla del dolor de Dios.
Filología: Gn 6:6–7
| וַיִּנָּחֶם vayyinnájem | נחם | “y se lamentó”, “y se arrepintió” (nifal). |
| וַיִּתְעַצֵּב אֶל־לִבּוֹ | עצב | “y se dolió en su corazón”: la raíz del “dolor” y la “fatiga” de Gn 3:16–17. El pecado humano duele en Dios. |
| כִּי נִחַמְתִּי (6:7) | נחם | “porque me pesa”, “me arrepiento”. |
Las versiones antiguas tradujeron con cautela. La Septuaginta dice en 6:6 καὶ ἐνεθυμήθη ὁ θεὸς ὅτι ἐποίησεν τὸν ἄνθρωπον ἐπὶ τῆς γῆς καὶ διενοήθη, “y Dios lo tomó a pecho… y lo consideró”, y en 6:7 ὅτι ἐθυμώθην ὅτι ἐποίησα αὐτούς, “porque me he airado por haberlos hecho”. El Targum Ónkelos, por su parte, traduce וְתַב יְיָ בְּמֵימְרֵהּ, “y el Señor se volvió en su Palabra”: conserva el cambio, pero lo sitúa en la Memrá.
Precisión textual
La Septuaginta traduce najam de Gn 6:6 por ἐνθυμέομαι y en Éx 32:14 por ἱλάσκομαι (“se aplacó, se hizo propicio”); en Jon 3:10 y Jer 18:8, en cambio, usa μετανοέω, “cambiar de parecer”. En algunos textos, pues, los traductores evitaron decir que Dios se arrepintió.
1 Samuel 15: las dos afirmaciones en un capítulo
El caso más instructivo es el rechazo de Saúl, porque en él un mismo narrador afirma, a pocos versos de distancia, que Dios “se arrepiente” y que “no se arrepiente”:
Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras.
(1 S 15:11)
וְגַם נֵצַח יִשְׂרָאֵל לֹא יְשַׁקֵּר וְלֹא יִנָּחֵם
כִּי לֹא אָדָם הוּא לְהִנָּחֵם
Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.
(1 S 15:29)
Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Señor se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.
(1 S 15:35)
Filología: 1 S 15:11, 29, 35
| נִחַמְתִּי (v. 11) | נחם | “me pesa”, “lamento”: el dolor de Dios por lo ocurrido. |
| נֵצַח יִשְׂרָאֵל (v. 29) | נצח | “la Gloria de Israel”: nétsaj es perpetuidad, preeminencia, victoria. Un título de Dios. |
| לֹא יְשַׁקֵּר (v. 29) | שׁקר | “no mentirá”: no faltará a su palabra. |
| וְלֹא יִנָּחֵם (v. 29) | נחם | “ni se arrepentirá”: no revocará la sentencia ya dada. |
| נִחָם (v. 35) | נחם | “se arrepentía”, “lamentaba”. |
El narrador no percibe contradicción, porque habla de dos cosas distintas. Los versículos 11 y 35 expresan el lamento de Dios por lo ocurrido con Saúl; el versículo 29 se refiere a la sentencia. Saúl pide a Samuel que vuelva con él, y Samuel le responde que el reino ya ha sido dado “a un prójimo tuyo mejor que tú” (v. 28). Dios siente y responde, pero no revoca lo que decidió como juez. Números 23:19 dice lo mismo de la bendición dada a Israel.
Precisión
Rashi (1 S 15:29) lo lee así: aunque Saúl diga “me arrepentiré de mi pecado”, ya no servirá para quitar el reino a quien Dios se lo dio, porque el Nétsaj de Israel “no mentirá” dejando de dar el bien que dijo que daría. El Targum Jonatán amplía en el mismo sentido. Interpretaciones judías (Sefaria).
“Y que te arrepientes del mal”
La clave más profunda se halla en dos textos que citan el Nombre de Dios proclamado en el Sinaí (Éx 34:6) y le añaden una cláusula:
כִּי אַתָּה אֵל־חַנּוּן וְרַחוּם אֶרֶךְ אַפַּיִם וְרַב־חֶסֶד וְנִחָם עַל־הָרָעָה
Y oró a Señor y dijo: Ahora, oh Señor, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.
(Jon 4:2)
Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Señor vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.
(Jl 2:13)
Jonás y Joel incluyen וְנִחָם עַל־הָרָעָה, “y que desiste del mal”, dentro de la descripción de lo que Dios es. Su “arrepentirse”, por tanto, no contradice su carácter; forma parte de su carácter revelado. Dios desiste del juicio porque no cambia, porque es siempre “clemente y piadoso”. De ahí la ironía de Jonás: huyó precisamente porque conocía la inmutabilidad de Dios.
“Porque Dios soy, y no hombre”
Dos textos emplean la frase “Dios no es hombre” para negar que Dios se arrepienta (Nm 23:19; 1 S 15:29). Oseas la usa en el sentido contrario:
נֶהְפַּךְ עָלַי לִבִּי יַחַד נִכְמְרוּ נִחוּמָי
כִּי אֵל אָנֹכִי וְלֹא־אִישׁ בְּקִרְבְּךָ קָדוֹשׁ
¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti; y no entraré en la ciudad.
(Os 11:8–9)
Filología: Os 11:8–9
| נֶהְפַּךְ עָלַי לִבִּי | הפך | “mi corazón se da vuelta dentro de mí”: el verbo de la destrucción de Sodoma (Gn 19:25), aplicado al corazón de Dios. |
| נִכְמְרוּ נִחוּמָי | נחם | “se encienden mis compasiones”: nijumim, sustantivo de la raíz najam. |
| כִּי אֵל אָנֹכִי וְלֹא־אִישׁ | — | “porque Dios soy yo, y no hombre”. |
Ser “Dios y no hombre” funda, a la vez, la firmeza de Dios, que no revoca su bendición ni su sentencia, y su compasión, que no destruye a Efraín como lo haría un hombre airado. Lejos de oponerse, los dos usos se sostienen mutuamente: Dios es el mismo, y por eso es fiel tanto en lo que promete como en su misericordia.
Jeremías 18: la clave interpretativa
El alfarero
El material de la serie concede a Jeremías 18 un lugar central, porque en ese capítulo Dios mismo explica cómo opera su gobierno.
הֲכַיּוֹצֵר הַזֶּה לֹא־אוּכַל לַעֲשׂוֹת לָכֶם בֵּית יִשְׂרָאֵל
הִנֵּה כַחֹמֶר בְּיַד הַיּוֹצֵר כֵּן־אַתֶּם בְּיָדִי בֵּית יִשְׂרָאֵל
Palabra de Señor que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Señor, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Señor. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
(Jer 18:1–6)
Filología: Jer 18:3–6
| הַיּוֹצֵר hayyotser | יצר | “el alfarero”, “el que forma”: el verbo de Gn 2:7, “formó al hombre”. |
| עַל־הָאָבְנָיִם | אבן | “sobre las dos piedras”: el torno de dos discos. |
| וְנִשְׁחַת | שׁחת | “se echó a perder”: el verbo de la corrupción de la tierra en Gn 6:11–12. |
| וְשָׁב וַיַּעֲשֵׂהוּ | שׁוב | “y volvió y la hizo”: el alfarero rehace la vasija. |
La escena presenta a un alfarero que rehace una vasija dañada, y en ella el barro no recibe un trato mecánico: lo que hace el alfarero depende del estado del barro. Dios es soberano, pero su trato es relacional y moral, no fatalista.
El principio: anuncios condicionales
Los versículos siguientes formulan el principio de manera explícita:
רֶגַע אֲדַבֵּר עַל־גּוֹי וְעַל־מַמְלָכָה לִנְתוֹשׁ וְלִנְתוֹץ וּלְהַאֲבִיד
וְשָׁב הַגּוֹי הַהוּא מֵרָעָתוֹ אֲשֶׁר דִּבַּרְתִּי עָלָיו וְנִחַמְתִּי עַל־הָרָעָה
En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar. Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle.
(Jer 18:7–10)
Filología: Jer 18:7–10
| רֶגַע rega’ | — | “en un instante”, “una vez”. |
| לִנְתוֹשׁ וְלִנְתוֹץ | נתשׁ | “arrancar y derribar”: los verbos del llamamiento de Jeremías (Jer 1:10). |
| וְשָׁב הַגּוֹי | שׁוב | “y se vuelve esa nación”: el cambio empieza en el pueblo. |
| וְנִחַמְתִּי | נחם | “y yo desistiré”: la respuesta de Dios, en 18:8 y 18:10. |
El principio, revelado por Dios mismo, establece que las declaraciones divinas sobre juicio o bendición suelen ser condicionales a la respuesta humana. En Jeremías 18:8 quien vuelve primero es el pueblo (וְשָׁב), y Dios responde (וְנִחַמְתִּי). Lo que cambia es la relación del pueblo con Dios, mientras Dios aplica a la nueva situación el mismo carácter de siempre. Lo constante es el criterio: Dios trata siempre del mismo modo al que se vuelve y al que persiste en el mal. Por eso su “arrepentirse” es la forma visible de una justicia que no cambia.
Precisión
La última afirmación es síntesis teológica de este capítulo.
El pasaje se cierra con una invitación y una respuesta. Dios dice: “conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras” (18:11). Judá contesta: “Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón” (18:12). La condición estaba abierta, y quien cerró la puerta fue el pueblo, no Dios.
Precisión textual
El texto masorético de Jer 18:12 dice “en pos de nuestros pensamientos” (אַחֲרֵי מַחְשְׁבוֹתֵינוּ); la RVR1960 traduce “ídolos”.
Dos ejemplos: Ezequías y Nínive
El material propone la oración como medio establecido por Dios para obrar, con Éxodo 32 e Isaías 38 como ejemplos. Isaías 38 narra la enfermedad de Ezequías:
הִנְנִי יוֹסִף עַל־יָמֶיךָ חֲמֵשׁ עֶשְׂרֵה שָׁנָה
En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Señor dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Señor… Entonces vino palabra de Señor a Isaías, diciendo: Vé y dí a Ezequías: Señor Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.
(Is 38:1–2, 4–5)
El anuncio a Ezequías no era un decreto ciego; la oración era el medio que Dios había dispuesto para obrar, y la señal fue la sombra que retrocedió diez grados en el reloj de Acaz (38:8). Un siglo más tarde, cuando los sacerdotes quieren dar muerte a Jeremías, los ancianos de Judá evocan otro episodio de Ezequías, ante la profecía de Miqueas: “¿No temió a Señor, y oró en presencia de Señor, y Señor se arrepintió del mal que había hablado contra ellos?” (Jer 26:19).
Nínive constituye el caso extremo. Jonás anuncia un juicio sin condiciones explícitas: “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida” (Jon 3:4). El rey responde: “¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?” (3:9). Y Dios desiste (3:10). Jeremías 18:7–8 da la explicación: la condición estaba implícita en el anuncio.
¿Decreto fijo o anuncio condicional?
Llegados aquí, es preciso distinguir lo que nunca cambia de lo que responde, así como las dos maneras en que se ha leído el “arrepentimiento” de Dios.
| Lo que nunca cambia | Lo que responde | |
|---|---|---|
| Texto | “El consejo de Señor permanecerá para siempre” (Sal 33:11); “Mi consejo permanecerá” (Is 46:10) | “me arrepentiré del mal… me arrepentiré del bien” (Jer 18:8, 10) |
| Objeto | el propósito, el pacto, lo jurado | los anuncios de juicio o de bendición en la historia |
| Lectura como acomodación | “Su voluntad nunca varía” | “Cuando Él instituye un cambio en sus tratos con los hombres, describe la dirección de su conducta como ‘arrepentirse’” (Pink, 2020, cap. 7) |
| Lectura como cambio de trato | Dios no cambia en naturaleza, carácter, santidad y fidelidad al pacto | Dios sí cambia en su trato histórico, en la aplicación de juicio o misericordia y en su respuesta a la oración y al arrepentimiento |
Tabla 7. Lo que no cambia y lo que responde. Nota. Elaboración propia a partir del material de la serie; las citas de la fila “acomodación”, de Pink (2020, cap. 7).
Ambas lecturas coinciden en lo central: lo que la Biblia llama “arrepentirse” en Dios es un cambio de trato, no de ser. Se separan en el énfasis. La primera lo explica como lenguaje adaptado a nosotros, según lo expresa Pink: “Cuando habla de Sí mismo, Dios, con frecuencia, adapta su lenguaje a nuestras capacidades limitadas” (2020, cap. 7). La segunda, que es la de esta serie, lo entiende como un cambio real en la relación histórica: Dios no cambia de carácter, pero su trato con Nínive o con Ezequías fue verdaderamente otro después del arrepentimiento de una y de la oración del otro.
Precisión
Las dos posiciones tienen defensores en la historia de la interpretación. Ambas afirman que Dios no cambia en su ser y que su propósito es firme (Sal 33:11); la diferencia está en cómo describir la realidad de su respuesta.
¿Dios cambia o no? Dos maneras de pensar la inmutabilidad
Lo que cambia y lo que no
El material de la serie reúne lo dicho hasta aquí en dos afirmaciones complementarias. Dios no cambia en su naturaleza (Éx 3:14; Sal 102:27), en su carácter (Mal 3:6; Jon 4:2), en su santidad (Is 6:3) ni en su fidelidad al pacto (Sal 89:34; Lm 3:23). Dios sí cambia en su trato histórico (1 S 15:11), en la aplicación de juicio o misericordia (Jer 18:7–10) y en su respuesta a la oración y al arrepentimiento (Éx 32:14; Is 38:5; Jon 3:10). No hay en ello contradicción, sino una coherencia viva.
La tabla comparativa
El material contrapone, además, dos maneras de entender la inmutabilidad:
| Aspecto | Inmutabilidad filosófica (griega) | Inmutabilidad bíblica hebrea |
|---|---|---|
| Cambio | Todo cambio implica imperfección | Cambio relacional no afecta la perfección |
| Emociones divinas | No son reales | Son expresiones verdaderas del carácter |
| Respuesta a humanos | Dios no “reacciona” | Dios responde moralmente |
| Decretos | Absolutamente fijos e incondicionales | Muchos anuncios son condicionales (Jer 18:7–10) |
| Arrepentimiento divino | Solo figura literaria | Cambio real de trato histórico |
| Relación con la oración | No altera nada | Medio establecido por Dios para obrar (Éx 32; Is 38) |
| Enfoque principal | Inmutabilidad = inmovilidad | Inmutabilidad = fidelidad coherente |
Tabla 8. Dos maneras de pensar la inmutabilidad. Nota. Según el material de la serie.
Precisión
La tabla contrasta énfasis, no escuelas puras. La columna izquierda reúne ideas de Platón y de la filosofía griega, pero varias de ellas fueron asumidas por autores judíos y cristianos (Filón, Maimónides, la teología clásica, Pink) que, al mismo tiempo, afirman la realidad del amor de Dios y de su respuesta a la oración, aunque lean “arrepentirse” como lenguaje adaptado. Pink, por ejemplo, defiende la oración: “¿De qué sirve orar a Aquel cuya voluntad ya está determinada? Respondemos: Porque así Él lo requiere” (2020, cap. 7).
De dónde viene la columna “filosófica”
La formulación clásica de la inmutabilidad griega se encuentra en Platón. En la República, Sócrates sostiene que un dios perfecto no puede cambiar, porque todo cambio lo llevaría hacia lo peor: “Es imposible, entonces, que un dios quiera alterarse a sí mismo; cada uno, siendo lo más bello y lo mejor posible, permanece siempre simplemente en su propia forma” (Platón, 1930, II, 381c).
Esa idea penetró pronto en el judaísmo de lengua griega. Filón de Alejandría dedicó a Génesis 6:4–12 un tratado entero, titulado Que Dios es inmutable, en el que explica que, cuando la Torá dice que Dios se enojó o se arrepintió, algunos imaginan que Dios cede a la ira, “pero Dios es enteramente inaccesible a cualquier pasión”. Según Filón, la Torá se rige por dos principios: “Dios no es como hombre” (Nm 23:19), que expresa la verdad, y “como un hombre… a su hijo” (Dt 1:31), dicho “para instrucción” de los muchos (Filón, 1993, Quod Deus 52–54).
En el siglo XII, Maimónides llevó la misma idea a su código legal: Dios “no cambia, porque no hay nada que le cause cambio”, y la ira y la alegría que la Biblia le atribuye son “metáfora”, porque “la Torá habla en lenguaje de los hombres”. Para probarlo recurre al texto ancla: “Dice: ‘Yo, el Señor, no cambio’ (Mal 3:6); y si a veces se enojara y a veces se alegrara, cambiaría” (Maimónides, Yesodé haTorá 1:11–12).
La lectura “filosófica”, en consecuencia, no es solo griega: entró tanto en el judaísmo como en el cristianismo. La mirada hebrea que adopta el material de la serie permite, en cambio, que el texto diga las dos cosas a la vez: Dios es el mismo (Mal 3:6), y Dios siente y responde (Gn 6:6; Os 11:8).
Precisión
Platón según la traducción de Shorey (1930); Filón según la de Yonge (1854, reed. 1993); Maimónides según Sefaria. Traducción al español propia.
Un encuentro en la historia de Israel: Balaam
Maldecir a sueldo
Israel acampa en las llanuras de Moab, al término del desierto. Balac, rey de Moab, siente miedo y contrata a un célebre adivino del Éufrates:
Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito.
(Nm 22:6)
La respuesta de Dios llega antes de que Balaam se ponga en camino: “No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es” (22:12). Balac insiste con más dinero, y Dios permite el viaje con una condición: “harás lo que yo te diga” (22:20). Lo que sigue tiene algo de comedia teológica. Balac conduce a Balaam a Bamot-baal, edifica siete altares y ofrece siete becerros y siete carneros, y Balaam bendice. Lo lleva entonces al campo de Zofim, en la cumbre del Pisga, con otros siete altares: “Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas… y desde allí me los maldecirás” (23:13). Balaam vuelve a bendecir. Lo sube por último a la cumbre de Peor, con la esperanza de que “por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas” (23:27), y Balaam bendice por tercera y cuarta vez y anuncia: “Saldrá ESTRELLA de Jacob” (24:17). Balac cambia de lugar, cambia de altares y espera que Dios cambie de palabra.
“Dios no es hombre”
El segundo oráculo contiene la frase que cita el material:
לֹא אִישׁ אֵל וִיכַזֵּב וּבֶן־אָדָם וְיִתְנֶחָם
הַהוּא אָמַר וְלֹא יַעֲשֶׂה וְדִבֶּר וְלֹא יְקִימֶנָּה
Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla.
(Nm 23:19–20)
Filología: Nm 23:19–20
| לֹא אִישׁ אֵל | — | “no (es) hombre Dios”: frase nominal, sin verbo; el contraste es de naturaleza. |
| וִיכַזֵּב vijazzev | כזב | “para que mienta”: kazav es la palabra que falla, como el arroyo que se seca (cf. Is 58:11, “cuyas aguas nunca faltan”). |
| וְיִתְנֶחָם veyitneján | נחם | “para que se arrepienta”: hitpael, “cambiar de parecer”. |
| וְלֹא יְקִימֶנָּה | קום | “¿y no la hará estar en pie?”: la palabra de Dios se levanta y se mantiene. |
| וְלֹא אֲשִׁיבֶנָּה (v. 20) | שׁוב | “y no la haré volver”: “no podré revocarla”. |
Quien pronuncia estas palabras es un adivino pagano contratado para maldecir. En su boca la inmutabilidad de Dios se revela como protección del pueblo: la bendición dada a Israel no se compra ni se revoca. Rashi lo comenta con una pregunta dirigida a Balac: Dios “ya les juró traerlos y darles en posesión la tierra de las siete naciones, ¿y tú piensas matarlos en el desierto?”.
Precisión textual
La Septuaginta interpreta libremente la primera línea: οὐχ ὡς ἄνθρωπος ὁ θεὸς διαρτηθῆναι οὐδὲ ὡς υἱὸς ἀνθρώπου ἀπειληθῆναι, “Dios no es como hombre para vacilar, ni como hijo de hombre para ser amenazado”. Sigue el sentido general, no las palabras del texto masorético.
La maldición convertida en bendición
Deuteronomio resume así el episodio:
וַיַּהֲפֹךְ יְהוָה אֱלֹהֶיךָ לְּךָ אֶת־הַקְּלָלָה לִבְרָכָה כִּי אֲהֵבְךָ יְהוָה אֱלֹהֶיךָ
Mas no quiso Señor tu Dios oír a Balaam; y Señor tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Señor tu Dios te amaba.
(Dt 23:5 [23:6])
Lo que Dios “da vuelta” (הפך hafaj) es la maldición, no su palabra, y la causa es “porque te amaba”: la inmutabilidad de Dios es la de un amor de pacto. Siglos después Nehemías lo recuerda (“mas nuestro Dios volvió la maldición en bendición”, Neh 13:2), y Miqueas manda recordar a Balac y a Balaam “para que conozcas las justicias de Señor” (Mi 6:5).
El encuentro, con todo, tiene un desenlace que no conviene pasar por alto. El oráculo afirma: “No ha notado iniquidad en Jacob” (Nm 23:21), y en el capítulo siguiente Israel se une a Baal-peor (Nm 25:1–3). La bendición no dependía, pues, de que Israel la mereciera. Lo que permaneció fue la palabra de Dios; lo que cambió, una vez más, fue el pueblo.
Precisión
La lectura de Nm 25 como contraste con la bendición inmutable es propia. El NT recuerda a Balaam como figura del que ama “el premio de la maldad” (2 P 2:15; cf. Ap 2:14).
La inmutabilidad en el judaísmo
Precisión
Esta sección recoge cómo la tradición judía ha leído el atributo. Todas las fuentes se citan desde Sefaria y son interpretaciones (litúrgicas, targúmicas, rabínicas o filosóficas); la traducción al español es propia.
En la oración diaria
Antes que tema de especulación, la inmutabilidad de Dios es objeto de oración. En las bendiciones de la mañana el judío reza:
אַתָּה הוּא עַד שֶׁלֹּא נִבְרָא הָעוֹלָם אַתָּה הוּא מִשֶּׁנִּבְרָא הָעוֹלָם
אַתָּה הוּא בָּעוֹלָם הַזֶּה וְאַתָּה הוּא לָעוֹלָם הַבָּא
“Tú eres él antes que el mundo fuera creado; tú eres él desde que el mundo fue creado; tú eres él en este mundo, y tú eres él en el mundo venidero”. La fórmula atá hu retoma el Salmo 102:27. El himno Adón olam, con el que se cierran muchos servicios, prolonga la misma confesión:
וְהוּא הָיָה וְהוּא הֹוֶה וְהוּא יִהְיֶה בְּתִפְאָרָה
בְּלִי רֵאשִׁית בְּלִי תַכְלִית
“Él fue, él es, y él será en gloria” y “sin principio, sin fin”. El mismo himno llama a Dios צוּר חֶבְלִי בְּעֵת צָרָה, “Roca de mi suerte en el tiempo de angustia”.
“Estaré con ellos”: el Nombre
Rashi comenta Éxodo 3:14 a partir del Talmud (Berajot 9b):
אֶהְיֶה עִמָּם בְּצָרָה זוֹ אֲשֶׁר אֶהְיֶה עִמָּם בְּשִׁעְבּוּד שְׁאָר מַלְכֻיּוֹת
“Estaré con ellos en esta angustia, el que estaré con ellos en la servidumbre de los otros reinos”. Moisés objeta: “Señor del mundo, ¿por qué he de recordarles otra angustia? Les basta con esta”. Dios le da la razón: “Así dirás: Ehyé me envió”. Para la tradición judía, entonces, el Nombre no describe un ser inmóvil, sino una presencia fiel: el mismo Dios en Egipto, en Babilonia y en cada exilio.
Los targumes: “no como los hombres”
Los targumes entienden el “no se arrepiente” como fidelidad a la palabra dada. El Targum Ónkelos amplía así Números 23:19:
לָא כְמִלֵּי בְנֵי אֱנָשָׁא מֵימַר אֱלָהָא בְּנֵי אֱנָשָׁא אָמְרִין וּמְכַדְּבִין
וְאַף לָא כְּעוֹבָדֵי בְנֵי בִשְׂרָא דִּי אִנּוּן גָּזְרִין לְמֶעְבַּד וְתַיְּבִין וּמִתְמַלְּכִין
דְּהוּא אָמַר וְעָבֵד וְכָל מֵימְרֵיהּ מִתְקַיָּם
“No como las palabras de los hombres es la Palabra de Dios: los hombres dicen y mienten. Ni como las obras de los mortales, que deciden hacer, y se vuelven atrás y cambian de consejo. Él dice y hace, y toda su Palabra se cumple”. En el mismo sentido amplía el Targum Jonatán 1 Samuel 15:29: Dios “no se vuelve de lo que dijo, porque no es como los hijos de los hombres, que dicen y desmienten, deciden y no cumplen”.
Rashi y el Midrash sobre Génesis 6:6
Rashi ofrece dos explicaciones de “se arrepintió” en Génesis 6:6. La segunda dice:
נֶהְפְּכָה מַחְשַׁבְתּוֹ שֶׁל מָקוֹם מִמִּדַּת רַחֲמִים לְמִדַּת הַדִּין
“El pensamiento del Omnipresente se volvió de la medida de misericordia a la medida de justicia”. A ello añade una regla, “así todo nijum en la Escritura es lenguaje de nimlaj ma la’asot, deliberar qué hacer”, que apoya en Números 23:19, Deuteronomio 32:36, Éxodo 32:14 y 1 Samuel 15:11.
Para responder a los herejes, Rashi reproduce un relato de Bereshit Rabá 27:4. Un gentil pregunta a Rabí Yehoshúa ben Qorjá: “¿No admiten ustedes que el Santo, bendito sea, ve el futuro?”. “Sí”. “¿Y no está escrito: y le dolió en su corazón?”. El rabino pregunta a su vez: “¿Te nació alguna vez un hijo varón?”. “Sí”. “¿Y qué hiciste?”. “Me alegré e hice alegrar a todos”. “¿Y no sabías que al final moriría?”. “En la hora de la alegría, alegría; en la hora del duelo, duelo”. “Así es la obra del Santo, bendito sea”: aunque estaba revelado ante él que pecarían y perecerían, “no se abstuvo de crearlos, por causa de los justos que habrían de salir de ellos”.
El Midrash, como se ve, no niega el dolor de Dios: lo une a su presciencia. Dios sabe, y aun así ama, crea y se duele.
El decreto se rompe; Dios no cambia
El Talmud recoge una enseñanza de Rabí Yitsjaq:
אַרְבָּעָה דְּבָרִים מְקָרְעִין גְּזַר דִּינוֹ שֶׁל אָדָם
צְדָקָה צְעָקָה שִׁינּוּי הַשֵּׁם וְשִׁינּוּי מַעֲשֶׂה
“Cuatro cosas rasgan el decreto contra una persona: la caridad, el clamor, el cambio de nombre y el cambio de conducta”. La prueba de la última es Nínive: “Y vio Dios sus obras… y se arrepintió del mal” (Jon 3:10; Rosh Hashaná 16b). La Misná prescribe que en los días de ayuno público el anciano diga: “Hermanos, de los ninivitas no se dice: vio Dios su cilicio y su ayuno, sino: vio Dios sus obras”; y cita Joel 2:13: “Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos” (Misná Taanit 2:1). La liturgia de Rosh Hashaná y Yom Kipur lo canta: “el arrepentimiento, la oración y la caridad apartan lo malo del decreto”.
Un juego de raíces ilumina aquí el texto ancla. Dios dice לֹא שָׁנִיתִי, “no cambio” (Mal 3:6), y lo que rompe el decreto es el שִׁינּוּי, el cambio del ser humano. Quien cambia es el hombre; Dios responde siendo el mismo.
Precisión
La relación entre shinui (Rosh Hashaná 16b) y Mal 3:6 es observación propia; la frase litúrgica pertenece a la oración Unetané tokef.
Rashi a Malaquías 3:6
Rashi explica el texto ancla de este modo: “Aunque soy lento para la ira, no ha cambiado mi parecer desde el principio, para amar el mal y aborrecer el bien”. Cita además una lectura de los sabios (Sotá 9a) que juega con el doble sentido de שׁנה, “cambiar” y “repetir”: “no herí a una nación para repetirle el golpe; pero a vosotros os he mantenido en pie después de mucho castigo: mis flechas se acaban, y vosotros no os acabáis”.
La línea filosófica y Qumrán
Ya se vio que Filón y Maimónides leyeron la inmutabilidad con categorías filosóficas: Dios no tiene pasiones, y la Torá “habla en lenguaje de los hombres”. Esa línea forma parte legítima de la tradición judía y explica por qué la Septuaginta y los targumes suavizan a veces el “arrepentimiento” de Dios.
La comunidad de Qumrán, por su parte, subraya el lado del designio fijo. La Regla de la Comunidad enseña: “Del Dios del conocimiento procede todo lo que es y lo que será. Antes de que existieran, él estableció todo su designio; y cuando llegan a existir, según lo dispuesto para ellos, cumplen su tarea conforme a su glorioso designio, sin cambio” (1QS III, 15–16).
Precisión
1QS según la traducción de Vermes (2004); conviene cotejar con García Martínez (1992) y con la Leon Levy Dead Sea Scrolls Digital Library.
La inmutabilidad de Dios en Cristo, leída con Pablo
“Irrevocables son los dones”
Pablo era un judío formado en las Escrituras de Israel. Cuando en Romanos 9–11 enfrenta la pregunta más dolorosa de su vida, si Dios ha desechado a Israel, hace descansar su respuesta en la inmutabilidad de Dios:
Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
(Ro 11:28–29)
Filología: Ro 11:29
| ἀμεταμέλητα ametamélēta | μεταμέλομαι | “sin arrepentimiento”: de los que Dios no se vuelve atrás. Pablo pone la palabra al comienzo de la frase, en posición de énfasis. |
| τὰ χαρίσματα | χάρις | “los dones”: los privilegios de Israel (cf. Ro 9:4–5). |
| ἡ κλῆσις | καλέω | “el llamamiento”: la elección de Israel. |
El tema de fondo es Israel: “¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera” (11:1); “No que la palabra de Dios haya fallado” (9:6). Es la misma teología que proclamó Balaam: “El dio bendición, y no podré revocarla” (Nm 23:20). Pink cita Romanos 11:29 como prueba de que Dios es “inmutable en su consejo” (2020, cap. 7).
Precisión
La conexión entre Ro 11:29 y Nm 23:19–20 es lectura propia.
“Juró y no se arrepentirá”
El único najam negado con juramento en los Salmos se refiere al Mesías:
נִשְׁבַּע יְהוָה וְלֹא יִנָּחֵם אַתָּה־כֹהֵן לְעוֹלָם עַל־דִּבְרָתִי מַלְכִּי־צֶדֶק
Juró Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
(Sal 110:4)
La Septuaginta traduce ὤμοσεν κύριος καὶ οὐ μεταμεληθήσεται, con el mismo verbo del que procede el ἀμεταμέλητα de Romanos 11:29. Pablo cita el Salmo 110 para hablar del reinado de Cristo (1 Co 15:25; cf. Ro 8:34). La carta a los Hebreos, por su parte, cita el versículo 4 (He 7:21) y lo despliega en “dos cosas inmutables” (δύο πραγμάτων ἀμεταθέτων), la promesa y el juramento de Dios, “para que… tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma” (He 6:18–19).
“Cambiaron la gloria del Dios incorruptible”
Cuando diagnostica la condición de la humanidad, Pablo recurre al vocabulario del cambio:
Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
(Ro 1:22–23)
Filología: Ro 1:23
| ἤλλαξαν éllaxan | ἀλλάσσω | “cambiaron, trocaron”: el verbo de Sal 101:27 LXX (ἀλλάξεις… ἀλλαγήσονται). |
| τοῦ ἀφθάρτου θεοῦ | φθείρω | “del Dios incorruptible”: que no se deteriora. Pablo usa el adjetivo para Dios aquí y en 1 Ti 1:17. |
| φθαρτοῦ ἀνθρώπου | φθείρω | “hombre corruptible”: el contraste es intencional. |
Dios no cambia; es el ser humano quien cambia a Dios por algo que se corrompe, y en eso consiste la idolatría. El Salmo 102 decía que Dios “cambia” la creación como ropa; en Romanos, la criatura “cambia” al Creador por la creación.
Precisión
Ro 1:23 hace eco de Sal 106:20 (LXX 105:20: ἠλλάξαντο τὴν δόξαν αὐτῶν), texto ya estudiado en el capítulo sobre la misericordia. La relación con Sal 101:27 LXX es observación propia.
Una promesa que la ley no anula
En Gálatas, Pablo construye su argumento sobre la firmeza de un pacto:
Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.
(Gá 3:15–17)
Si un pacto humano ratificado no se invalida (ἀθετεῖ), mucho menos el de Dios; la ley, llegada 430 años después, no abroga (ἀκυροῖ) la promesa. Lo que Dios prometió a Abraham sigue en pie y se cumple en Cristo, la “simiente”. En Pablo, la inmutabilidad de Dios toma la forma de la continuidad de la promesa a través de la historia de Israel.
“No ha sido Sí y No”
Acusado de cambiar sus planes de viaje (2 Co 1:15–17), Pablo apela a la constancia de Dios:
Mas, como Dios es fiel, nuestra palabra a vosotros no es Sí y No. Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él; porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.
(2 Co 1:18–20)
En Cristo, Dios no dice “sí” hoy y “no” mañana: todas sus promesas son “Sí”. En la misma línea, 2 Timoteo 2:13 afirma: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo”. La fidelidad de Dios descansa, pues, en su ser.
Precisión
La autoría paulina de 2 Timoteo se discute. La idea tiene respaldo en una carta indiscutida: “¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera” (Ro 3:3–4).
¿Cambió Dios al hacerse hombre?
La encarnación plantea una pregunta inevitable, y Pablo describe ese acontecimiento en el himno de Filipenses:
el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.
(Flp 2:6–7)
Filología: Flp 2:6–7
| ἐν μορφῇ θεοῦ ὑπάρχων | ὑπάρχω | “existiendo (continuamente) en forma de Dios”: participio de presente. |
| ἐκένωσεν ekénōsen | κενόω | “se vació”, “se despojó”. |
| μορφὴν δούλου λαβών | λαμβάνω | “tomando forma de siervo”: el despojo consiste en tomar, no en perder. |
Pablo no dice que el Hijo dejara de ser Dios, sino que tomó forma de siervo. La definición del Concilio de Calcedonia (451) lo formuló así: un solo Cristo “en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio (ἀτρέπτως), sin división, sin separación” (Denzinger y Hünermann, 2012, n. 302). La palabra ἀτρέπτως pertenece a la familia de τροπή, la “sombra de variación” que Santiago niega en “el Padre de las luces” (Stg 1:17).
Precisión
El sentido de ἐκένωσεν se discute (las llamadas teorías kenóticas); aquí se sigue la lectura de Calcedonia, que es la más antigua.
Un eco en Hebreos: “el mismo”
La carta a los Hebreos aplica la confesión del Salmo 102 al Hijo:
Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo… Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán.
(He 1:8, 10–12)
Hebreos sigue aquí la Septuaginta (Sal 101:26–28), que añade “oh Señor” (κύριε). El Hijo es el Creador que cambia la creación como ropa y permanece ὁ αὐτός, “el mismo”. Al final de la carta, entre “Acordaos de vuestros pastores” (13:7) y “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas” (13:9), se alza la confesión:
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
(He 13:8)
El contexto da a la frase todo su peso: los líderes pasan y las enseñanzas cambian, pero Cristo no.
Precisión
Hebreos es anónimo. Parte de la tradición antigua lo atribuyó a Pablo, pero hoy casi nadie lo sostiene; aquí se usa como testigo del NT junto a Pablo.
La inmutabilidad de Dios, cumplida en Cristo
Leída con Pablo, la inmutabilidad de Dios se cumple en Cristo a través de cuatro afirmaciones que se sostienen entre sí. Los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables (Ro 11:29); la promesa a Abraham no se anula, porque es para Cristo (Gá 3:17); todas las promesas de Dios son Sí en él (2 Co 1:20); y Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (He 13:8). Pablo lee el “no cambio” de Malaquías como fidelidad de pacto cumplida en Cristo, en quien “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col 2:9). En él, el Dios que no cambia mostró su gloria “en la faz de Jesucristo” (2 Co 4:6); y en él, el pueblo que cambia es “transformado de gloria en gloria en la misma imagen” (2 Co 3:18).
Aplicación: vivir ante el Dios que no cambia
“Dios no cambia en quién es, pero sí puede cambiar lo que hace, sin dejar de ser fiel a su carácter justo y misericordioso”. La frase con que el material resume el atributo tiene consecuencias concretas para la vida.
Descansar en la Roca. Cambian las circunstancias, y cambian también las personas. Pink lo dice sin rodeos: “No se puede confiar en la naturaleza humana; ¡pero sí se puede confiar en Dios!”; la multitud que gritó “¡Hosanna!” gritó poco después “¡Crucifícale!” (2020, cap. 7). Para ese momento es la promesa de Isaías: “Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará” (Is 54:10).
Volver. La inmutabilidad de Dios mantiene abierta la puerta del arrepentimiento: “Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros” (Mal 3:7). Lo que transforma la situación no es que Dios cambie, sino que el pueblo vuelva (Jer 18:8). Pink advierte también el reverso: la inmutabilidad “tiene un lado oscuro y uno claro”, pues asegura “la ejecución de sus amenazas, así como el cumplimiento de sus promesas” (Dick, citado en Pink, 2020, cap. 7).
Orar apoyado en lo que Dios juró. Moisés no pidió a Dios que cambiara de carácter, sino que actuara conforme a su carácter y a su juramento: “Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo” (Éx 32:13). Ezequías oró del mismo modo: “Te ruego que te acuerdes” (Is 38:3). Precisamente porque Dios no cambia, la oración tiene sentido: se dirige a alguien cuya palabra es firme y cuyo trato responde. Pink cita a Charnock: “¿Qué consuelo podríamos tener si orásemos a un dios que, como el camaleón, cambia de color continuamente?”.
Dejarse cambiar. Dios no cambia para que nosotros sí cambiemos. Pablo se asombra de los gálatas: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado” (μετατίθεσθε, “os estéis trasladando”, Gá 1:6), un verbo de la misma raíz que el ἀμετάθετος de Hebreos. Pide a la iglesia que “ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina” (Ef 4:14), y anuncia que, mirando la gloria del Señor, “somos transformados de gloria en gloria” (2 Co 3:18).
Reflejar su firmeza. Aunque el atributo es incomunicable, tiene un reflejo en el creyente. El justo del Salmo 15 es “el que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia” (נִשְׁבַּע לְהָרַע וְלֹא יָמִר, Sal 15:4). Y Pablo cierra su gran capítulo sobre la resurrección con esta exhortación: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes (ἑδραῖοι… ἀμετακίνητοι), creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co 15:58).
Síntesis
“Porque yo Señor no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos” (Mal 3:6). Dios es eternamente el mismo en su ser, en su carácter y en sus atributos, y por eso su pueblo no se acaba. Su “arrepentirse” no es error ni capricho, sino la respuesta coherente de un carácter que no cambia: desiste del mal ante el que se vuelve (Jer 18:8; Jon 3:10) y nunca revoca lo que juró (Nm 23:19; Sal 110:4). En Cristo, sus dones son irrevocables (Ro 11:29), sus promesas son Sí (2 Co 1:20), y Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (He 13:8).
| Mirada | Aporte al atributo |
|---|---|
| Hebrea | lo shaníti (Mal 3:6) en el contexto del pacto; atá hu (Sal 102:27); la Roca; najam como cambio de trato, parte del carácter (Jon 4:2); Jer 18; Balaam. |
| Judía | Atá hu y Adón olam; Ehyé, “estaré con ellos”; los targumes; Rashi y Bereshit Rabá 27:4; Rosh Hashaná 16b; la línea filosófica de Filón y Maimónides; Qumrán. |
| Teológica | Inmutable en esencia, carácter, atributos y consejo (Sal 33:11; Is 46:10); la Roca (Dt 32:4); “criatura y mutabilidad son términos correlativos” (Pink, 2020, cap. 7); consuelo para la oración. |
| Paulina | Dones irrevocables (Ro 11:29); la promesa que la ley no anula (Gá 3:17); el Sí de Dios en Cristo (2 Co 1:20); el Dios incorruptible; “firmes y constantes”. |
Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Señor, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Señor.
(Jer 9:24 [9:23])
Conocer al Dios inmutable no es, por tanto, conocer a un ser inmóvil, sino a quien permanece siempre el mismo con nosotros: el que estuvo con Israel en Egipto, el que no revocó la bendición ante Balac, el que desistió del mal ante Nínive y el que, en Cristo, pronunció un Sí que no cambiará.
Glosario
(ἀμεταμέλητος). Sin vuelta atrás; “irrevocable” (Ro 11:29).
(ἀμετάθετος). Que no se traslada; “inmutable” (He 6:17–18).
(ἄφθαρτος). Incorruptible (Ro 1:23; 1 Ti 1:17).
(אַתָּה הוּא). “Tú eres él”: “tú eres el mismo” (Sal 102:27).
(ἀτρέπτως). “Sin cambio” (Calcedonia, 451).
(אֶהְיֶה). “Soy”, “seré”, “estaré” (Éx 3:12, 14).
(ὁ αὐτός). “El mismo” (He 1:12; 13:8).
(חָלַף). Pasar; mudar (ropa) (Sal 102:26).
(מֵימְרָא). “Palabra” del Señor en los targumes.
(נחם). Lamentar, compadecerse, desistir; consolar.
(נֵצַח). Perpetuidad, gloria; “la Gloria de Israel” (1 S 15:29).
(נִמְלָךְ). “Deliberar” (Rashi sobre najam).
(שָׁנָה). Cambiar; repetir (Mal 3:6; Sal 89:34).
(שִׁינּוּי מַעֲשֶׂה). Cambio de conducta (Rosh Hashaná 16b).
(τροπή). Giro, variación (Stg 1:17).
(צוּר). Roca (Dt 32:4); tsur olamim, “Roca de los siglos” (Is 26:4).
Referencias 24
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