Moisés, el siervo de YHWH

Del Nilo al Nebo · c. 1526–1406 a. e. c.

«…se mantuvo firme como quien ve al Invisible» (Hebreos 11:27)

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Contexto y marco

1. Siervo de YHWH, cara a cara

Deuteronomio 34 y Hebreos 3 · comentario

La Torá se despide de Moisés con un elogio que no da a nadie más: no volvió a levantarse un profeta como él, «a quien YHWH conoció cara a cara». Hebreos añade el matiz: fue fiel en la casa de Dios como siervo.

El título que Dt 34:5 le da al morir es ʿéved YHWH, «siervo de YHWH». Filón lo presentó como rey, legislador, sacerdote y profeta; Gregorio de Nisa, como modelo del alma que asciende hacia Dios. Esta línea sigue su vida en tres tramos de cuarenta años (Hch 7:23.30.36).
וְלֹא־קָם נָבִיא עוֹד בְּיִשְׂרָאֵל כְּמֹשֶׁה אֲשֶׁר יְדָעוֹ יְהוָה פָּנִים אֶל־פָּנִים לְכָל־הָאֹתוֹת וְהַמּוֹפְתִים אֲשֶׁר שְׁלָחוֹ יְהוָה לַעֲשׂוֹת בְּאֶרֶץ מִצְרָיִם לְפַרְעֹה וּלְכָל־עֲבָדָיו וּלְכָל־אַרְצוֹ וּלְכֹל הַיָּד הַחֲזָקָה וּלְכֹל הַמּוֹרָא הַגָּדוֹל אֲשֶׁר עָשָׂה מֹשֶׁה לְעֵינֵי כָּל־יִשְׂרָאֵל 959 34 4 4

Y nunca más se levantó en Israel un profeta como Moisés, a quien YHWH conociera cara a cara, en todas las señales y prodigios que YHWH lo envió a hacer en la tierra de Egipto… y en toda la mano poderosa y en todo el gran terror que Moisés hizo a los ojos de todo Israel.

Referencias: Dt 34:10–12; Heb 3:5–6; Filón, Vida de Moisés; Gregorio de Nisa, Vida de Moisés

Contexto y marco

2. ¿Cuándo vivió Moisés?

Cuatro cronologías · dato y cálculo

La Biblia da edades y un intervalo: 480 años del éxodo al templo de Salomón (1 R 6:1). Con esa cuenta, Moisés nace c. 1526 y el éxodo cae c. 1446 a. e. c. Esta línea la sigue y muestra las otras a la par.

Muchos egiptólogos prefieren una fecha ramésida (c. 1260), por la ciudad de «Raamsés» (Ex 1:11); la fecha temprana lee ese nombre como actualización posterior y cita Jue 11:26 (300 años). Ussher fechó el éxodo en 1491 y el Seder Olam, en 1313. Aquí la fecha ordena, no prueba.

Referencias: 1 R 6:1; Ex 12:40–41; Jue 11:26; Hoffmeier, Arqueología de la Biblia; Kitchen, Fiabilidad del AT; Ussher, Anales del mundo; Seder Olam Rabá

Esclavitud y nacimiento

3. Un rey que no conocía a José

Antes de c. 1526 a. e. c.*

En el delta oriental del Nilo los hijos de Israel se han multiplicado. Un nuevo faraón los ve como amenaza y los somete a trabajos forzados: edifican para él las ciudades de almacenes Pitón y Raamsés.

Bietak excavó Tell el-Dab‘a (Avaris), con población de origen cananeo; junto a ella, en Qantir, estuvo Pi-Ramsés. Hoffmeier identifica Pitón con Tell el-Retaba. Los jefes de trabajos forzados (sarei misim) son una institución egipcia bien documentada.

Referencias: Ex 1:8–11; Bietak, Avaris; Hoffmeier, Israel in Egypt; Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai

Esclavitud y nacimiento

4. Barro, ladrillos y paja

c. 1530–1526 a. e. c.*

«Les amargaron la vida con dura servidumbre en barro y ladrillos.» El trabajo forzado se vuelve sistema: obras públicas, campo y adobe, bajo capataces que exigen la cuota diaria.

En la tumba del visir Rejmira (Tebas, TT100), de la época de Tutmosis III, se ve a cautivos semitas y nubios haciendo adobes con barro, agua y paja bajo capataces con vara. La leyenda dice que trabajan «para las obras del templo de Amón». Es un paralelo de época, no una imagen de Israel.
וַיַּעֲבִדוּ מִצְרַיִם אֶת־בְּנֵי יִשְׂרָאֵל בְּפָרֶךְ וַיְמָרְרוּ אֶת־חַיֵּיהֶם בַּעֲבֹדָה קָשָׁה בְּחֹמֶר וּבִלְבֵנִים וּבְכָל־עֲבֹדָה בַּשָּׂדֶה אֵת כָּל־עֲבֹדָתָם אֲשֶׁר־עָבְדוּ בָהֶם בְּפָרֶךְ

Los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, y les amargaron la vida con dura servidumbre en barro y ladrillos y en toda labor del campo: todo el servicio que les impusieron con dureza.

Referencias: Ex 1:13–14; Davies, La tumba de Rejmira; Kitchen, Fiabilidad del AT

Esclavitud y nacimiento

5. Las parteras temen a Dios

c. 1527 a. e. c.*

El faraón ordena a dos parteras hebreas, Sifrá y Puá, matar a los niños varones al nacer. Ellas temen a Dios y desobedecen. El texto recuerda sus nombres; el del faraón, no.

Una lista de sirvientes del Papiro Brooklyn 35.1446 (c. 1800–1740 a. e. c.) trae unos cuarenta nombres semitas en una casa egipcia; entre ellos, una Šp-ra que Albright relacionó con Sifrá. No es la partera, pero muestra nombres semitas en Egipto.
וַיֹּאמֶר מֶלֶךְ מִצְרַיִם לַמְיַלְּדֹת הָעִבְרִיֹּת אֲשֶׁר שֵׁם הָאַחַת שִׁפְרָה וְשֵׁם הַשֵּׁנִית פּוּעָה וַיֹּאמֶר בְּיַלֶּדְכֶן אֶת־הָעִבְרִיּוֹת וּרְאִיתֶן עַל־הָאָבְנָיִם אִם־בֵּן הוּא וַהֲמִתֶּן אֹתוֹ וְאִם־בַּת הִיא וָחָיָה וַתִּירֶאןָ הַמְיַלְּדֹת אֶת־הָאֱלֹהִים וְלֹא עָשׂוּ כַּאֲשֶׁר דִּבֶּר אֲלֵיהֶן מֶלֶךְ מִצְרָיִם וַתְּחַיֶּיןָ אֶת־הַיְלָדִים

El rey de Egipto habló a las parteras de las hebreas —una se llamaba Sifrá y la otra Puá— y les dijo: «Cuando asistan a las hebreas en el parto y las vean sobre las dos piedras, si es niño, mátenlo; si es niña, que viva». Pero las parteras temieron a Dios y no hicieron como les había dicho el rey de Egipto: dejaron vivir a los niños.

Referencias: Ex 1:15–17; Hayes, Papiro Brooklyn 35.1446; Talmud, Sotá 11b–13b

Esclavitud y nacimiento

6. «Échenlo al Nilo»

c. 1527 a. e. c.*

Fracasado el plan de las parteras, el faraón manda a todo su pueblo: cada niño hebreo que nazca, al río. El Nilo, que daba la vida a Egipto, se vuelve instrumento de muerte.

El Talmud cuenta que Amram se había separado de Jocabed por el decreto, y que Miriam le reprochó que su decisión era peor que la del faraón: él condenaba a los varones; Amram, también a las niñas (Sotá 12a). Es tradición, no texto bíblico.

Referencias: Ex 1:22; Talmud, Sotá 11b–13b

Esclavitud y nacimiento

7. La arquilla entre los juncos

c. 1526 a. e. c.* · nace Moisés

Una mujer levita da a luz un hijo, lo esconde tres meses y luego lo pone en una arquilla de papiro embetunada, entre los juncos del Nilo. Su hermana mira de lejos qué le sucederá.

La palabra es tevá, la misma del arca de Noé: otra vez un justo salvado de las aguas en un cofre embetunado. Los «juncos» son suf, como en Yam Suf. La leyenda acadia de Sargón tiene un motivo semejante (Lewis); la diferencia es quién salva.
וְלֹא־יָכְלָה עוֹד הַצְּפִינוֹ וַתִּקַּח־לוֹ תֵּבַת גֹּמֶא וַתַּחְמְרָה בַחֵמָר וּבַזָּפֶת וַתָּשֶׂם בָּהּ אֶת־הַיֶּלֶד וַתָּשֶׂם בַּסּוּף עַל־שְׂפַת הַיְאֹר

Y cuando ya no pudo esconderlo más, tomó para él una arquilla (tevá) de papiro, la recubrió de betún y de brea, puso en ella al niño y la puso entre los juncos (suf) a la orilla del Nilo.

Referencias: Ex 2:3; Lewis, La leyenda de Sargón; Hch 7:20–22

Esclavitud y nacimiento

8. «De las aguas lo saqué»

c. 1526–1523 a. e. c.*

La hija del faraón encuentra al niño y se compadece. Miriam ofrece una nodriza hebrea: su propia madre. Cuando el niño crece, la princesa lo adopta y le pone por nombre Moisés.

El texto explica Moshé por el hebreo mashá, «sacar del agua»; muchos lo relacionan con el egipcio ms(i), «nacido de», de Tutmosis y Ahmose. Los nombres de la familia —Amram, Jocabed, Miriam, Aarón— están en Ex 6:20 y Nm 26:59.

Referencias: Ex 2:10; Ex 6:20; Nm 26:59; Hoffmeier, Israel in Egypt

Esclavitud y nacimiento

9. Instruido en la sabiduría de Egipto

c. 1520–1486 a. e. c.*

Esteban resume cuarenta años en una frase: Moisés fue educado en toda la sabiduría de los egipcios y era poderoso en palabras y obras. Crece en el palacio de la potencia mayor de su tiempo.

Hoffmeier propone como marco el kap, la escuela del palacio donde se criaban hijos del rey y de príncipes extranjeros. Filón y Josefo amplían esos años con maestros griegos y una campaña en Etiopía; son tradiciones posteriores. Hebreos 11:24 dirá que «rehusó ser llamado hijo de la hija del faraón».
²⁰ ἐν ᾧ καιρῷ ἐγεννήθη Μωϋσῆς, καὶ ἦν ἀστεῖος τῷ θεῷ? ὃς ἀνετράφη μῆνας τρεῖς ἐν τῷ οἴκῳ τοῦ πατρός? ²¹ ἐκτεθέντος δὲ αὐτοῦ ἀνείλατο αὐτὸν ἡ θυγάτηρ Φαραὼ καὶ ἀνεθρέψατο αὐτὸν ἑαυτῇ εἰς υἱόν. ²² καὶ ἐπαιδεύθη Μωϋσῆς πάσῃ σοφίᾳ Αἰγυπτίων, ἦν δὲ δυνατὸς ἐν λόγοις καὶ ἔργοις αὐτοῦ.

²⁰ En ese tiempo nació Moisés, y era hermoso a los ojos de Dios; fue criado tres meses en la casa de su padre. ²¹ Cuando lo expusieron, la hija del faraón lo recogió y lo crió como hijo suyo. ²² Y Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios, y era poderoso en sus palabras y obras.

Referencias: Hch 7:20–22; Heb 11:23–27; Hoffmeier, Israel in Egypt; Filón, Vida de Moisés; Josefo, Antigüedades judías II–IV

Huida y Madián

10. Mata al egipcio

c. 1486 a. e. c.* · Moisés tiene 40 años

Ya adulto, Moisés sale a ver a sus hermanos. Ve a un egipcio golpear a un hebreo, mira a un lado y a otro, lo mata y lo esconde en la arena. Al día siguiente descubre que se sabe.

Esteban lo lee como un intento prematuro de liberación: «pensaba que sus hermanos entenderían que Dios les daba la salvación por su mano, pero no lo entendieron». La pregunta del hebreo —«¿quién te ha puesto por príncipe y juez?»— volverá en el desierto.
²³ Ὡς δὲ ἐπληροῦτο αὐτῷ τεσσερακονταετὴς χρόνος, ἀνέβη ἐπὶ τὴν καρδίαν αὐτοῦ ἐπισκέψασθαι τοὺς ἀδελφοὺς αὐτοῦ τοὺς υἱοὺς Ἰσραήλ. ²⁴ καὶ ἰδών τινα ἀδικούμενον ἠμύνατο καὶ ἐποίησεν ἐκδίκησιν τῷ καταπονουμένῳ πατάξας τὸν Αἰγύπτιον. ²⁵ ἐνόμιζεν δὲ συνιέναι τοὺς ἀδελφοὺς ὅτι ὁ θεὸς διὰ χειρὸς αὐτοῦ δίδωσιν σωτηρίαν αὐτοῖς, οἱ δὲ οὐ συνῆκαν.

²³ Cuando cumplía cuarenta años, le vino al corazón visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. ²⁴ Al ver que uno era maltratado, lo defendió y vengó al oprimido matando al egipcio. ²⁵ Pensaba que sus hermanos entenderían que Dios les daba la salvación por su mano, pero ellos no lo entendieron.

Referencias: Ex 2:11–12; Hch 7:23–25

Huida y Madián

11. Huida a Madián

c. 1486 a. e. c.*

El faraón busca matarlo. Moisés huye de Egipto, cruza el desierto y se detiene junto a un pozo en la tierra de Madián, al otro lado del golfo de Áqaba. El príncipe se vuelve fugitivo.

Madián estaba al este del golfo de Áqaba, en el noroeste de Arabia; la tradición la centra en Al-Bad‘ («las cuevas de Jetró»). Los madianitas recorrían también el Sinaí y el Arabá: en Timna usaron un santuario-tienda (Rothenberg). La ruta del mapa es aproximada.

Referencias: Ex 2:15; Rothenberg, Timna; Curso «Explorando la Tierra Bíblica de Israel»

Huida y Madián

12. Junto al pozo: Jetró y Séfora

c. 1486 a. e. c.*

Moisés defiende a las siete hijas del sacerdote de Madián de unos pastores y abreva su rebaño. Las hijas lo describen como «un egipcio». Se queda con Reuel —Jetró— y se casa con Séfora.

Como Jacob, Moisés encuentra esposa junto a un pozo: es una escena tipo de la Biblia (Alter). A su hijo lo llama Gersom, de ger, «forastero», porque «forastero he sido en tierra extraña». Jetró reaparecerá en el desierto como consejero.
וַיּוֹאֶל מֹשֶׁה לָשֶׁבֶת אֶת־הָאִישׁ וַיִּתֵּן אֶת־צִפֹּרָה בִתּוֹ לְמֹשֶׁה וַתֵּלֶד בֵּן וַיִּקְרָא אֶת־שְׁמוֹ גֵּרְשֹׁם כִּי אָמַר גֵּר הָיִיתִי בְּאֶרֶץ נָכְרִיָּה

Moisés aceptó quedarse con aquel hombre, y él dio a Moisés a su hija Séfora. Ella dio a luz un hijo, y él le puso por nombre Gersom, porque dijo: «Forastero (ger) he sido en tierra extraña».

Referencias: Ex 2:21–22; Sarna, Explorando el Éxodo

Huida y Madián

13. Cuarenta años de pastor

c. 1486–1446 a. e. c.*

La Torá pasa en silencio estos años. El hombre criado en el palacio aprende el desierto: los pozos, los caminos y el rebaño. Por allí guiará después a Israel.

Los textos egipcios llaman shasu a los pastores de Edom y Seír. Las listas de Soleb (Amenhotep III) nombran una «tierra de los shasu de Yhw», que muchos relacionan con el nombre YHWH (Giveon). La relación es discutida.

Referencias: Hch 7:29–30; Giveon, Los beduinos shasu

Huida y Madián

14. Dios oyó el gemido

c. 1447 a. e. c.*

Muere el rey de Egipto, pero la servidumbre sigue. Los hijos de Israel claman, y el texto encadena cuatro verbos: Dios oyó, se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob, miró y lo supo.

El «se acordó» no supone olvido: en hebreo zajar significa actuar según lo prometido. El último verbo, «y Dios lo supo» (va-yédaʿ), queda sin complemento: Dios conoce la aflicción desde dentro. Es la bisagra entre el silencio de Madián y la zarza.
וַיְהִי בַיָּמִים הָרַבִּים הָהֵם וַיָּמָת מֶלֶךְ מִצְרַיִם וַיֵּאָנְחוּ בְנֵי־יִשְׂרָאֵל מִן־הָעֲבֹדָה וַיִּזְעָקוּ וַתַּעַל שַׁוְעָתָם אֶל־הָאֱלֹהִים מִן־הָעֲבֹדָה וַיִּשְׁמַע אֱלֹהִים אֶת־נַאֲקָתָם וַיִּזְכֹּר אֱלֹהִים אֶת־בְּרִיתוֹ אֶת־אַבְרָהָם אֶת־יִצְחָק וְאֶת־יַעֲקֹב וַיַּרְא אֱלֹהִים אֶת־בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וַיֵּדַע אֱלֹהִים

Pasados muchos días, murió el rey de Egipto. Los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre y clamaron, y su clamor subió a Dios desde la servidumbre. Dios oyó su gemido y se acordó de su pacto con Abraham, con Isaac y con Jacob. Dios miró a los hijos de Israel, y Dios lo supo.

Referencias: Ex 2:23–25; Childs, Éxodo

La zarza y el llamado

15. La zarza que no se consumía

c. 1446 a. e. c.* · Moisés tiene 80 años

Moisés lleva el rebaño más allá del desierto y llega a Horeb, el monte de Dios. El ángel de YHWH se le aparece en una llama de fuego en medio de una zarza: la zarza arde y no se consume.

Zarza es sené, eco de Sinaí. Un midrash pregunta por qué Dios habló desde un arbusto humilde y no desde un gran árbol: para mostrar que está con su pueblo en la aflicción (Shemot Rabá 2:5). El monasterio de Santa Catalina guarda la zarza de la tradición desde el s. IV–VI.

Referencias: Ex 3:1–2; Hch 7:29–30; Shemot Rabá 2:5

La zarza y el llamado

16. «Quita las sandalias»

c. 1446 a. e. c.*

«No te acerques; quita las sandalias, porque el lugar en que estás es tierra santa.» El Dios de Abraham, Isaac y Jacob dice que ha visto la aflicción de su pueblo y ha descendido para librarlo.

La santidad no está en el lugar, sino en la presencia: el suelo era el mismo de siempre. Por eso Moisés cubre su rostro. La promesa de una tierra «que mana leche y miel» retoma la de los patriarcas y fija el destino de todo el relato.
וַיֹּאמֶר יְהוָה רָאֹה רָאִיתִי אֶת־עֳנִי עַמִּי אֲשֶׁר בְּמִצְרָיִם וְאֶת־צַעֲקָתָם שָׁמַעְתִּי מִפְּנֵי נֹגְשָׂיו כִּי יָדַעְתִּי אֶת־מַכְאֹבָיו וָאֵרֵד לְהַצִּילוֹ מִיַּד מִצְרַיִם וּלְהַעֲלֹתוֹ מִן־הָאָרֶץ הַהִוא אֶל־אֶרֶץ טוֹבָה וּרְחָבָה אֶל־אֶרֶץ זָבַת חָלָב וּדְבָשׁ אֶל־מְקוֹם הַכְּנַעֲנִי וְהַחִתִּי וְהָאֱמֹרִי וְהַפְּרִזִּי וְהַחִוִּי וְהַיְבוּסִי

YHWH dijo: «He visto, he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores; conozco sus dolores. He descendido para librarlo de la mano de los egipcios y para hacerlo subir de esa tierra a una tierra buena y amplia, a una tierra que mana leche y miel».

Referencias: Ex 3:5–6; Ex 3:7–8; Rashi sobre Ex 3:5–14

La zarza y el llamado

17. «Ehyé asher ehyé»

c. 1446 a. e. c.*

Moisés pregunta por el nombre de Dios. La respuesta es un verbo en primera persona: «Seré el que seré». Y luego el nombre propio, YHWH: «Este es mi nombre para siempre».

Ehyé viene del verbo hayá, «ser, estar»; la Septuaginta tradujo «Yo soy el que es». Childs subraya que el Nombre promete una presencia activa más que definir una esencia: «yo estaré contigo» (Ex 3:12). El tetragrámaton se relaciona con el mismo verbo.

Referencias: Ex 3:13–15; Childs, Éxodo; Rashi sobre Ex 3:5–14; Sarna, Explorando el Éxodo

La zarza y el llamado

18. «No soy hombre de palabras»

c. 1446 a. e. c.*

Moisés pone cinco objeciones: quién soy yo, cuál es tu nombre, no me creerán, no sé hablar, envía a otro. Dios responde con señales, con su presencia y con Aarón, que sale a su encuentro en el monte de Dios.

El hombre que según Esteban era «poderoso en palabras» se declara «pesado de boca y de lengua». La respuesta de Dios no es mejorarlo como orador, sino prometerle: «yo estaré con tu boca». En el camino de regreso, Séfora circuncida a su hijo (Ex 4:24–26), un episodio oscuro.
וַיֹּאמֶר מֹשֶׁה אֶל־יְהוָה בִּי אֲדֹנָי לֹא אִישׁ דְּבָרִים אָנֹכִי גַּם מִתְּמוֹל גַּם מִשִּׁלְשֹׁם גַּם מֵאָז דַּבֶּרְךָ אֶל־עַבְדֶּךָ כִּי כְבַד־פֶּה וּכְבַד לָשׁוֹן אָנֹכִי וַיֹּאמֶר יְהוָה אֵלָיו מִי שָׂם פֶּה לָאָדָם אוֹ מִי־יָשׂוּם אִלֵּם אוֹ חֵרֵשׁ אוֹ פִקֵּחַ אוֹ עִוֵּר הֲלֹא אָנֹכִי יְהוָה וְעַתָּה לֵךְ וְאָנֹכִי אֶהְיֶה עִם־פִּיךָ וְהוֹרֵיתִיךָ אֲשֶׁר תְּדַבֵּר

Moisés dijo a YHWH: «¡Ay, Señor! Yo no soy hombre de palabras, ni de ayer ni de anteayer, ni desde que hablas a tu siervo, porque soy pesado de boca y pesado de lengua». YHWH le respondió: «¿Quién dio la boca al hombre? ¿Quién hace al mudo o al sordo, al que ve o al ciego? ¿No soy yo, YHWH? Ahora, pues, ve; yo estaré con tu boca y te enseñaré lo que has de decir».

Referencias: Ex 4:10–12; Ex 4:27

Plagas y Pascua

19. «¿Quién es YHWH?»

c. 1446 a. e. c.*

Moisés y Aarón piden al faraón: «Deja ir a mi pueblo, para que me celebren fiesta en el desierto». El faraón responde: «No conozco a YHWH». En vez de soltarlos, les quita la paja y les exige la misma cuota de ladrillos.

La pregunta del faraón ordena todo el relato de las plagas: el estribillo «y sabrán que yo soy YHWH» se repite contra Egipto y a favor de Israel (Ex 7:5). Los capataces hebreos culpan a Moisés, y él se queja ante Dios: «¿Por qué hiciste mal a este pueblo?» (Ex 5:22).
וְאַחַר בָּאוּ מֹשֶׁה וְאַהֲרֹן וַיֹּאמְרוּ אֶל־פַּרְעֹה כֹּה־אָמַר יְהוָה אֱלֹהֵי יִשְׂרָאֵל שַׁלַּח אֶת־עַמִּי וְיָחֹגּוּ לִי בַּמִּדְבָּר וַיֹּאמֶר פַּרְעֹה מִי יְהוָה אֲשֶׁר אֶשְׁמַע בְּקֹלוֹ לְשַׁלַּח אֶת־יִשְׂרָאֵל לֹא יָדַעְתִּי אֶת־יְהוָה וְגַם אֶת־יִשְׂרָאֵל לֹא אֲשַׁלֵּחַ

Después Moisés y Aarón entraron y dijeron al faraón: «Así dice YHWH, el Dios de Israel: “Deja ir a mi pueblo, para que me celebren fiesta en el desierto”». Pero el faraón respondió: «¿Quién es YHWH para que yo escuche su voz y deje ir a Israel? No conozco a YHWH, y tampoco dejaré ir a Israel».

Referencias: Ex 5:1–2; Ex 5:7; Ex 7:5

Plagas y Pascua

20. Diez golpes contra los dioses de Egipto

c. 1446 a. e. c.*

Agua en sangre, ranas, piojos, moscas, peste, úlceras, granizo, langostas, tinieblas y la muerte de los primogénitos. El texto los llama juicios «contra todos los dioses de Egipto».

Muchos leen cada golpe contra una deidad: el Nilo (Hapi), el sol (Ra), el ganado sagrado. Hillel ofrece explicaciones naturales encadenadas; el texto las presenta como señales con un propósito. Las Admoniciones de Ipuwer («el río es sangre») son literatura del Reino Medio, no una crónica de las plagas (Enmarch).

Referencias: Ex 12:12; Ex 7:5; Hillel, Historia natural de la Biblia; Enmarch, Las Admoniciones de Ipuwer

Plagas y Pascua

21. La sangre en los dinteles: Pésaj

14 de nisán · c. 1446 a. e. c.*

Cada familia sacrifica un cordero sin defecto y pone su sangre en los postes y el dintel. Esa noche YHWH pasa por Egipto: donde ve la sangre, pasa de largo. Se come de pie, con el cayado en la mano.

Pésaj viene de pasaj, «pasar por encima, proteger». La fiesta se une a los siete días de matsot y se celebra hasta hoy con el séder. Pablo escribe: «Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado» (1 Co 5:7), y Jesús instituye la cena en una Pascua.
וְהָיָה הַדָּם לָכֶם לְאֹת עַל הַבָּתִּים אֲשֶׁר אַתֶּם שָׁם וְרָאִיתִי אֶת־הַדָּם וּפָסַחְתִּי עֲלֵכֶם וְלֹא־יִהְיֶה בָכֶם נֶגֶף לְמַשְׁחִית בְּהַכֹּתִי בְּאֶרֶץ מִצְרָיִם

La sangre les será por señal en las casas donde ustedes estén: veré la sangre y pasaré de largo (pasajti) sobre ustedes, y no habrá entre ustedes plaga destructora cuando yo hiera la tierra de Egipto.

Referencias: Ex 12:13; 1 Co 5:7

El Éxodo y el mar

22. De Ramsés a Sucot

15 de nisán · c. 1446 a. e. c.*

Israel sale de Raamsés hacia Sucot: «unos seiscientos mil hombres de a pie», con mujeres, niños, ganado y una multitud mezclada. Llevan la masa sin leudar y los huesos de José.

Hoffmeier identifica Sucot con Tjeku, en el Wadi Tumilat. La cifra depende de ʾélef: «mil» o «clan, tropa». Petrie, Mendenhall y Humphreys proponen unos miles o pocas decenas de miles; el texto, leído literalmente, supone unos dos millones.

Referencias: Ex 12:37–38; Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai; Mendenhall, Los censos de Números; Humphreys, El número del Éxodo

El Éxodo y el mar

23. No por el camino de los filisteos

c. 1446 a. e. c.*

El camino corto a Canaán corría por la costa, pero Dios no los lleva por allí, «no sea que vean la guerra y se vuelvan». Los guía por el desierto, con una columna de nube de día y de fuego de noche.

El «camino de la tierra de los filisteos» es el Camino de Horus de los textos egipcios, vigilado por una cadena de fuertes desde Tjaru (Tell Hebua). Hoffmeier excavó dos de ellos en Tell el-Borg, de Tutmosis III y Ramsés II. Un ejército esperaba en esa ruta.

Referencias: Ex 13:17–18; Ex 13:21–22; Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai

El Éxodo y el mar

24. Entre Migdol y el mar

c. 1446 a. e. c.*

Dios les ordena volver y acampar frente a Pi-hahirot, entre Migdol y el mar, frente a Baal-zefón. El faraón cree que están atrapados y sale tras ellos con sus carros. «YHWH peleará por ustedes.»

Ninguno de los tres topónimos se ha identificado con seguridad (Hoffmeier, 2008). Migdol significa «fortaleza». Para el Yam Suf se proponen los lagos Ballah (Bietak, Hoffmeier), el Timsah, los Amargos (MacArthur, Hillel), el golfo de Suez, la laguna de Bardawil (el curso de Tierras Bíblicas) y el golfo de Áqaba.

Referencias: Ex 14:1–2; Ex 14:13–14; Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai; Hoffmeier, Arqueología de la Biblia; Curso «Explorando la Tierra Bíblica de Israel»

El Éxodo y el mar

25. El mar se abre

c. 1446 a. e. c.*

Moisés extiende la mano. Un fuerte viento del este sopla toda la noche, el mar se vuelve tierra seca e Israel pasa entre dos muros de agua. Al amanecer las aguas vuelven y cubren los carros del faraón.

Drews y Han (2010) mostraron con una simulación que un viento del este sostenido puede dejar en seco un banco de unos 3–4 km en el delta oriental. El texto nombra el viento, pero lo atribuye a YHWH. Pablo lo lee como un bautismo: «todos atravesaron el mar» (1 Co 10:1–2).

Referencias: Ex 14:21–22; Drews y Han, 2010; 1 Co 10:1–2; Talmud, Sotá 36b–37a

El Éxodo y el mar

26. El cántico del mar

c. 1446 a. e. c.*

En la otra orilla, Moisés e Israel cantan: «¿Quién como tú entre los dioses, YHWH?». Miriam, profetisa, toma el pandero y las mujeres responden con danzas: «Caballo y jinete arrojó al mar».

Muchos estudiosos ven en Ex 15 uno de los poemas más antiguos de la Biblia hebrea, por su lengua arcaica (Cross y Freedman). El verso de Miriam (15:21) repite el comienzo del himno. Apocalipsis 15:3 lo retoma como «el cántico de Moisés y del Cordero».
מִי־כָמֹכָה בָּאֵלִם יְהוָה מִי כָּמֹכָה נֶאְדָּר בַּקֹּדֶשׁ נוֹרָא תְהִלֹּת עֹשֵׂה פֶלֶא

¿Quién como tú entre los dioses, YHWH? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, temible en alabanzas, hacedor de maravillas?

Referencias: Ex 15:11; Ex 15:20–21; Ap 15:3; Cassuto, Comentario a Éxodo

Del mar al Sinaí

27. Mara y Elim

c. 1446 a. e. c.*

Tres días sin agua en el desierto de Shur. En Mara el agua es amarga y el pueblo murmura. Dios muestra a Moisés un árbol que la endulza: «Yo soy YHWH, tu sanador». Luego, en Elim, doce fuentes y setenta palmeras.

Para Mara se proponen ‘Ayun Musa, al sureste de Suez, Bir el-Mura y ‘Ain Hawara; para Elim, el oasis de Wadi Gharandel. Es la primera de una serie de pruebas por agua y comida, cada una con su murmuración y su provisión.

Referencias: Ex 15:25–26; Ex 15:27; Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai

Del mar al Sinaí

28. Maná: «¿Qué es esto?»

15 del mes 2 · c. 1446 a. e. c.*

En el desierto de Sin el pueblo añora las ollas de carne de Egipto. Al amanecer aparece algo menudo como escarcha. «¿Man hu?», «¿qué es esto?». Moisés responde: «Es el pan que YHWH les da». Cada día, lo justo; el sexto, doble.

Hillel recuerda las secreciones dulces de insectos en los tamariscos del Sinaí, que los beduinos llaman man; el texto describe algo diario, abundante y que se pudre al guardarlo. Jesús lo retoma: «no fue Moisés quien les dio el pan del cielo» (Jn 6:32).
וַתַּעַל שִׁכְבַת הַטָּל וְהִנֵּה עַל־פְּנֵי הַמִּדְבָּר דַּק מְחֻסְפָּס דַּק כַּכְּפֹר עַל־הָאָרֶץ וַיִּרְאוּ בְנֵי־יִשְׂרָאֵל וַיֹּאמְרוּ אִישׁ אֶל־אָחִיו מָן הוּא כִּי לֹא יָדְעוּ מַה־הוּא וַיֹּאמֶר מֹשֶׁה אֲלֵהֶם הוּא הַלֶּחֶם אֲשֶׁר נָתַן יְהוָה לָכֶם לְאָכְלָה

Cuando se evaporó la capa de rocío, sobre la superficie del desierto había una cosa menuda, como escamas, menuda como la escarcha sobre la tierra. Al verla, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: «¿Man hu?» (¿Qué es esto?), porque no sabían qué era. Y Moisés les dijo: «Es el pan que YHWH les da para comer».

Referencias: Ex 16:14–15; Jn 6:32–33; Hillel, Historia natural de la Biblia

Del mar al Sinaí

29. Serabit el-Jadim: el alfabeto de los mineros

Arqueología · s. XIX–XV a. e. c.

En las montañas del Sinaí occidental, Egipto explotaba minas de turquesa con un templo a Hathor. Allí trabajaban semitas que escribieron en las rocas con un sistema nuevo: letras en lugar de jeroglíficos.

Petrie halló en 1904–1905 las inscripciones protosinaíticas; Albright las leyó como una forma temprana del alfabeto cananeo, del que vienen el hebreo y el griego. Una de las palabras que se leen es «El». Hoffmeier relaciona la vecina Wadi Maghara con Dofcá (Nm 33:12).

Referencias: Petrie, Investigaciones en el Sinaí; Albright, Inscripciones protosinaíticas; Nm 33:1–2; Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai

Del mar al Sinaí

30. Agua de la peña en Refidim

c. 1446 a. e. c.*

En Refidim no hay agua y el pueblo está a punto de apedrear a Moisés. Dios le dice que golpee la peña en Horeb, y brota agua. El lugar se llama Masá y Meribá: «¿Está YHWH en medio de nosotros, o no?».

La pregunta es el centro del desierto: no si habrá agua, sino si Dios está presente. Pablo identifica la roca que los acompañaba con Cristo (1 Co 10:4). Casi cuarenta años después, en Meribá de Cades, Moisés golpeará la roca de nuevo, y eso le costará la tierra.
הִנְנִי עֹמֵד לְפָנֶיךָ שָּׁם עַל־הַצּוּר בְּחֹרֵב וְהִכִּיתָ בַצּוּר וְיָצְאוּ מִמֶּנּוּ מַיִם וְשָׁתָה הָעָם וַיַּעַשׂ כֵּן מֹשֶׁה לְעֵינֵי זִקְנֵי יִשְׂרָאֵל וַיִּקְרָא שֵׁם הַמָּקוֹם מַסָּה וּמְרִיבָה עַל־רִיב בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וְעַל נַסֹּתָם אֶת־יְהוָה לֵאמֹר הֲיֵשׁ יְהוָה בְּקִרְבֵּנוּ אִם־אָיִן

«He aquí que yo estaré delante de ti allí, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo». Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y llamó el nombre del lugar Masá y Meribá, por la contienda de los hijos de Israel y porque tentaron a YHWH, diciendo: «¿Está YHWH en medio de nosotros, o no?».

Referencias: Ex 17:6–7

Del mar al Sinaí

31. Manos alzadas: YHWH-nisí

c. 1446 a. e. c.*

Amalec ataca en Refidim. Josué combate abajo; Moisés sube a la colina con la vara de Dios. Mientras alza las manos, Israel vence; Aarón y Hur se las sostienen hasta la puesta del sol. Moisés levanta un altar: «YHWH es mi estandarte».

Es el primero de los dos altares que levanta Moisés. YHWH-nisí juega con nes, el asta que se alza para reunir a la tropa. La Misná pregunta si las manos de Moisés hacían la guerra y responde: cuando Israel miraba hacia arriba, vencía (Rosh Hashaná 3:8).

Referencias: Ex 17:11–12; Ex 17:15–16; Misná, Rosh Hashaná 3:8

Del mar al Sinaí

32. Jetró: jueces para el pueblo

c. 1446 a. e. c.*

Jetró trae a Séfora y a los hijos, escucha lo que Dios hizo y ofrece un sacrificio. Al ver a Moisés juzgando desde la mañana hasta la tarde, le aconseja repartir la carga entre hombres capaces y temerosos de Dios.

Un sacerdote madianita da a Israel su primera organización judicial, y Moisés la acepta. Dt 1:9–18 recuerda la escena desde el lado de Moisés. Los rabinos discuten si Jetró llegó antes o después del Sinaí (Zevajim 116a).

Referencias: Ex 18:21–22

Sinaí: pacto, Ley y Morada

33. ¿Dónde está el monte Sinaí?

Mes 3 · c. 1446 a. e. c.*

Al tercer mes Israel acampa frente al monte. La Biblia no da coordenadas, y la tradición tardó siglos en fijarlo. Hoy se discuten al menos cinco candidatos, en el Sinaí, el Neguev y Arabia.

Desde el s. IV se identifica con Jebel Musa, donde Egeria vio monjes y Justiniano levantó Santa Catalina. Hoffmeier prefiere Ras Safsafah o Jebel Serbal; Anati, Har Karkom; la hipótesis madianita, Jebel al-Lawz, en Arabia (Gá 4:25 dice «Sinaí, monte de Arabia»). Ninguno se ha probado.

Referencias: Ex 19:4–6; Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai; Egeria, Itinerario; Finkelstein y Silberman, 2001

Sinaí: pacto, Ley y Morada

34. Alas de águila: un reino de sacerdotes

Mes 3 · c. 1446 a. e. c.*

Antes de la Ley, la gracia: «Ustedes vieron cómo los llevé sobre alas de águila y los traje a mí». Si escuchan su voz, Israel será su tesoro especial entre los pueblos, un reino de sacerdotes y una nación santa.

Segulá es el tesoro privado del rey. La secuencia importa: primero la liberación, después el pacto. Pedro aplica estas palabras a la iglesia: «linaje escogido, real sacerdocio, nación santa» (1 P 2:9).
אַתֶּם רְאִיתֶם אֲשֶׁר עָשִׂיתִי לְמִצְרָיִם וָאֶשָּׂא אֶתְכֶם עַל־כַּנְפֵי נְשָׁרִים וָאָבִא אֶתְכֶם אֵלָי וְעַתָּה אִם־שָׁמוֹעַ תִּשְׁמְעוּ בְּקֹלִי וּשְׁמַרְתֶּם אֶת־בְּרִיתִי וִהְיִיתֶם לִי סְגֻלָּה מִכָּל־הָעַמִּים כִּי־לִי כָּל־הָאָרֶץ וְאַתֶּם תִּהְיוּ־לִי מַמְלֶכֶת כֹּהֲנִים וְגוֹי קָדוֹשׁ אֵלֶּה הַדְּבָרִים אֲשֶׁר תְּדַבֵּר אֶל־בְּנֵי יִשְׂרָאֵל

«Ustedes vieron lo que hice a los egipcios, y cómo los llevé sobre alas de águila y los traje a mí. Ahora, pues, si de verdad escuchan mi voz y guardan mi pacto, serán mi tesoro especial (segulá) entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa».

Referencias: Ex 19:4–6; Cassuto, Comentario a Éxodo

Sinaí: pacto, Ley y Morada

35. El monte humeaba: las Diez Palabras

Mes 3 · c. 1446 a. e. c.*

Truenos, relámpagos, una nube espesa y un sonido de shofar cada vez más fuerte. Todo el monte tiembla y humea como un horno. Entonces Dios habla: «Yo soy YHWH tu Dios, que te saqué de Egipto».

La Biblia las llama «diez palabras» (Ex 34:28). La tradición judía cuenta Ex 20:2 como la primera; la protestante, como prólogo; la católica y la luterana unen las dos primeras y dividen la última. La forma recuerda los tratados de vasallaje del II milenio (Kitchen).

Referencias: Ex 19:18–19; Ex 20:2–3; Kitchen, Fiabilidad del AT; Pirké Avot 1:1

Sinaí: pacto, Ley y Morada

36. La sangre del pacto

Mes 3 · c. 1446 a. e. c.*

Moisés escribe las palabras de YHWH, levanta un altar al pie del monte y doce estelas. Lee el libro del pacto; el pueblo responde: «Haremos y escucharemos». Moisés rocía la sangre: «He aquí la sangre del pacto».

Es el segundo altar de Moisés. Los ancianos suben y «vieron a Dios, y comieron y bebieron» (Ex 24:11): el pacto termina en comida. Jesús toma la copa con las mismas palabras: «esto es mi sangre del pacto» (Mt 26:28).

Referencias: Ex 24:4; Ex 24:7–8; Mt 26:27–28

Sinaí: pacto, Ley y Morada

37. El becerro de oro

Mes 4 · c. 1446 a. e. c.*

Moisés tarda cuarenta días en el monte. Abajo, el pueblo pide a Aarón dioses que vayan delante; él funde un becerro: «Estos son tus dioses, Israel». Al bajar, Moisés rompe las tablas al pie del monte.

El becerro no reemplaza a YHWH: Aarón proclama «fiesta para YHWH» (Ex 32:5). El pecado está en darle una forma visible, como los toros de Egipto y de Canaán. Jeroboam repetirá la frase en Betel y Dan (1 R 12:28).
וַיִּקַּח מִיָּדָם וַיָּצַר אֹתוֹ בַּחֶרֶט וַיַּעֲשֵׂהוּ עֵגֶל מַסֵּכָה וַיֹּאמְרוּ אֵלֶּה אֱלֹהֶיךָ יִשְׂרָאֵל אֲשֶׁר הֶעֱלוּךָ מֵאֶרֶץ מִצְרָיִם

Él los tomó de sus manos, le dio forma con buril e hizo de ello un becerro de fundición. Y dijeron: «Estos son tus dioses, Israel, que te sacaron de la tierra de Egipto».

Referencias: Ex 32:4; Sarna, Explorando el Éxodo

Sinaí: pacto, Ley y Morada

38. «Bórrame de tu libro»

Mes 4 · c. 1446 a. e. c.*

Dios propone destruir al pueblo y hacer de Moisés una nación nueva. Moisés se niega. Vuelve al monte e intercede: «Si perdonas su pecado…; y si no, bórrame de tu libro».

La frase queda sin terminar, como quien no se atreve a pedirlo. Moisés rechaza ser un nuevo Abraham a costa de su pueblo. Pablo dirá algo semejante: desearía ser anatema por sus hermanos (Ro 9:3).
וַיָּשָׁב מֹשֶׁה אֶל־יְהוָה וַיֹּאמַר אָנָּא חָטָא הָעָם הַזֶּה חֲטָאָה גְדֹלָה וַיַּעֲשׂוּ לָהֶם אֱלֹהֵי זָהָב וְעַתָּה אִם־תִּשָּׂא חַטָּאתָם וְאִם־אַיִן מְחֵנִי נָא מִסִּפְרְךָ אֲשֶׁר כָּתָבְתָּ

Moisés volvió a YHWH y dijo: «¡Ay! Este pueblo ha cometido un gran pecado: se han hecho dioses de oro. Ahora, pues, si perdonas su pecado…; y si no, bórrame ahora de tu libro que has escrito».

Referencias: Ex 32:31–32; Calvino, Armonía de los cuatro últimos libros de Moisés

Sinaí: pacto, Ley y Morada

39. Cara a cara, como con un amigo

c. 1446 a. e. c.*

Fuera del campamento, en la tienda del encuentro, YHWH habla con Moisés «cara a cara, como habla un hombre con su amigo». Moisés pide más: «Muéstrame tu gloria». Dios le responde: «No podrás ver mi rostro».

La aparente contradicción es deliberada: «cara a cara» describe la cercanía de la conversación, no una visión de la esencia de Dios. Dios lo pone en una hendidura de la peña y le deja ver su «espalda» (Ex 33:22–23). Gregorio de Nisa hizo de esa escena el centro de su Vida de Moisés.
וַיֹּאמַר הַרְאֵנִי נָא אֶת־כְּבֹדֶךָ וַיֹּאמֶר אֲנִי אַעֲבִיר כָּל־טוּבִי עַל־פָּנֶיךָ וְקָרָאתִי בְשֵׁם יְהוָה לְפָנֶיךָ וְחַנֹּתִי אֶת־אֲשֶׁר אָחֹן וְרִחַמְתִּי אֶת־אֲשֶׁר אֲרַחֵם וַיֹּאמֶר לֹא תוּכַל לִרְאֹת אֶת־פָּנָי כִּי לֹא־יִרְאַנִי הָאָדָם וָחָי

Moisés dijo: «Te ruego que me muestres tu gloria». Y él respondió: «Yo haré pasar toda mi bondad delante de tu rostro y proclamaré el nombre de YHWH delante de ti; tendré misericordia del que tendré misericordia y seré compasivo con quien seré compasivo». Y dijo: «No podrás ver mi rostro, porque no me verá el hombre y vivirá».

Referencias: Ex 33:11; Ex 33:18–20; Gregorio de Nisa, Vida de Moisés

Sinaí: pacto, Ley y Morada

40. «YHWH, YHWH, Dios compasivo»

c. 1446 a. e. c.*

Con dos tablas nuevas, Moisés sube otra vez. YHWH pasa delante de él y proclama su nombre: compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia y verdad, que perdona, pero no da por inocente al culpable.

Es la autodefinición de Dios que más veces cita la Biblia (Nm 14:18; Sal 86:15; 103:8; Jl 2:13; Jon 4:2). Jésed es la lealtad del pacto. Los rabinos contaron aquí los «trece atributos» que se recitan en los días solemnes.
וַיַּעֲבֹר יְהוָה עַל־פָּנָיו וַיִּקְרָא יְהוָה יְהוָה אֵל רַחוּם וְחַנּוּן אֶרֶךְ אַפַּיִם וְרַב־חֶסֶד וֶאֱמֶת נֹצֵר חֶסֶד לָאֲלָפִים נֹשֵׂא עָוֺן וָפֶשַׁע וְחַטָּאָה וְנַקֵּה לֹא יְנַקֶּה פֹּקֵד עֲוֺן אָבוֹת עַל־בָּנִים וְעַל־בְּנֵי בָנִים עַל־שִׁלֵּשִׁים וְעַל־רִבֵּעִים

YHWH pasó delante de él y proclamó: «YHWH, YHWH, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia (jésed) y verdad; que guarda misericordia por millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al culpable…».

Referencias: Ex 34:6–7; Talmud, Rosh Hashaná 17b

Sinaí: pacto, Ley y Morada

41. El rostro radiante

c. 1446 a. e. c.*

Moisés baja del Sinaí con las tablas y no sabe que la piel de su rostro irradia por haber hablado con Dios. Aarón y el pueblo temen acercarse; desde entonces se cubre con un velo.

El verbo qaran viene de qéren, «cuerno» y «rayo». La Vulgata tradujo «su rostro tenía cuernos», y así lo esculpió Miguel Ángel. Pablo contrasta ese velo con la gloria que transforma «de gloria en gloria» (2 Co 3:18).
וַיְהִי בְּרֶדֶת מֹשֶׁה מֵהַר סִינַי וּשְׁנֵי לֻחֹת הָעֵדֻת בְּיַד־מֹשֶׁה בְּרִדְתּוֹ מִן־הָהָר וּמֹשֶׁה לֹא־יָדַע כִּי קָרַן עוֹר פָּנָיו בְּדַבְּרוֹ אִתּוֹ

Al descender Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, Moisés no sabía que la piel de su rostro irradiaba (qaran) por haber hablado con él.

Referencias: Ex 34:29; 2 Co 3:18

Sinaí: pacto, Ley y Morada

42. La Morada

1 del mes 1 · c. 1445 a. e. c.*

«Que me hagan un santuario, y habitaré en medio de ellos.» Israel construye una tienda portátil según el modelo mostrado en el monte. El primer día del segundo año la levantan, y la nube de gloria la llena.

Mishkán, «morada», viene de shajan, «habitar como en tienda». Homan y Baker comparan su planta con la tienda de campaña de Ramsés II en Qadesh, con las mismas proporciones. Juan 1:14 dice que el Verbo «puso su tienda» entre nosotros.

Referencias: Ex 25:8–9; Ex 40:34–35; Jn 1:14; Homan, A tus tiendas, Israel; Baker, Trasfondo arqueológico del santuario

Sinaí: pacto, Ley y Morada

43. La bendición sacerdotal

Mes 1–2 · c. 1445 a. e. c.*

En el Sinaí, Dios da a Aarón y a sus hijos las palabras con que bendecirán a Israel: «YHWH te bendiga y te guarde; haga resplandecer su rostro sobre ti; alce su rostro sobre ti y ponga en ti paz».

En 1979, en tumbas de Ketef Hinom (Jerusalén), aparecieron dos laminillas de plata del s. VII–VI a. e. c. con esta bendición: es el texto bíblico más antiguo que se conserva (Barkay). Levítico, dado en el mismo monte, resume el sentido de todo: «sean santos, porque yo soy santo» (Lv 19:2).
יְבָרֶכְךָ יְהוָה וְיִשְׁמְרֶךָ יָאֵר יְהוָה פָּנָיו אֵלֶיךָ וִיחֻנֶּךָּ יִשָּׂא יְהוָה פָּנָיו אֵלֶיךָ וְיָשֵׂם לְךָ שָׁלוֹם

YHWH te bendiga y te guarde; YHWH haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia; YHWH alce su rostro sobre ti y ponga en ti paz.

Referencias: Nm 6:24–26; Lv 19:2; Barkay et al., Ketef Hinom

Sinaí: pacto, Ley y Morada

44. El censo: ¿603 550?

1 del mes 2 · c. 1445 a. e. c.*

Antes de partir, Moisés cuenta a los hombres de veinte años arriba aptos para la guerra: 603 550. La cifra supone una población de unos dos millones de personas en el desierto.

La palabra ʾélef puede significar «mil» o «clan, tropa». Mendenhall propuso leer unidades; Humphreys reconstruye unas 20 000 personas; Hoffmeier lo considera posible. Otros sostienen la lectura literal. El debate es sobre el número, no sobre el hecho del éxodo.

Referencias: Nm 1:45–46; Mendenhall, Los censos de Números; Humphreys, El número del Éxodo; Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai

Cades y los cuarenta años

45. Del Sinaí a Cades

20 del mes 2 · c. 1445 a. e. c.*

La nube se alza y el campamento parte por primera vez. Cada vez que el arca se mueve, Moisés dice: «¡Levántate, YHWH!». Por Kibrot-hataavá y Hazerot llegan a Cades-barnea, a «once jornadas» de Horeb (Dt 1:2).

Cades es ‘Ain el-Qudeirat, el mayor manantial del norte del Sinaí; a menos de 10 km, ‘Ain Qadis conserva el nombre. Las excavaciones (Cohen y Bernick-Greenberg) hallaron fortalezas israelitas de los ss. X–VII, sin niveles del Bronce Tardío; un campamento no deja muros.

Referencias: Nm 10:35–36; Cohen y Bernick-Greenberg, Cades-barnea; Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai

Cades y los cuarenta años

46. Moisés, el más humilde

c. 1445 a. e. c.*

Miriam y Aarón critican a Moisés por su mujer cusita y reclaman: «¿Solo por Moisés ha hablado YHWH?». El texto intercala: Moisés era el hombre más humilde de la tierra. Dios mismo lo defiende.

ʿAnav es el humilde que no se defiende y depende de Dios. YHWH distingue: a los profetas les habla en visiones; con Moisés, «boca a boca». Miriam queda leprosa siete días, y Moisés ora por ella: «Oh Dios, sánala ahora» (Nm 12:13).
לֹא־כֵן עַבְדִּי מֹשֶׁה בְּכָל־בֵּיתִי נֶאֱמָן הוּא פֶּה אֶל־פֶּה אֲדַבֶּר־בּוֹ וּמַרְאֶה וְלֹא בְחִידֹת וּתְמֻנַת יְהוָה יַבִּיט וּמַדּוּעַ לֹא יְרֵאתֶם לְדַבֵּר בְּעַבְדִּי בְמֹשֶׁה

«No así con mi siervo Moisés: en toda mi casa él es fiel. Boca a boca hablo con él, claramente y no en enigmas, y él contempla la figura de YHWH. ¿Por qué, pues, no temieron hablar contra mi siervo, contra Moisés?».

Referencias: Nm 12:3; Nm 12:7–8

Cades y los cuarenta años

47. Doce espías: leche, miel y gigantes

c. 1445 a. e. c.*

Doce exploradores recorren Canaán cuarenta días y vuelven con un racimo de Escol. La tierra mana leche y miel, dicen, pero sus ciudades son fortificadas. Diez infunden miedo; solo Josué y Caleb llaman a confiar.

El informe no miente sobre la tierra: el problema es la conclusión. «YHWH está con nosotros: no los teman» (Nm 14:9). Escol, «racimo», es un valle de Hebrón; la tradición beduina aún lo asocia con viñas.

Referencias: Nm 13:27–28; Nm 14:9

Cades y los cuarenta años

48. Cuarenta años en el desierto

c. 1445–1407 a. e. c.*

El pueblo quiere volver a Egipto. Dios decreta: un año por cada día de exploración, cuarenta años en el desierto, hasta que muera esa generación. Sus hijos, de quienes dijeron que serían presa, entrarán.

La Torá casi no narra esos años: Nm 33 da solo una lista de campamentos. El Salmo 95 y Hebreos 3–4 hacen de esa generación una advertencia: «Hoy, si oyen su voz, no endurezcan su corazón».
וּבְנֵיכֶם יִהְיוּ רֹעִים בַּמִּדְבָּר אַרְבָּעִים שָׁנָה וְנָשְׂאוּ אֶת־זְנוּתֵיכֶם עַד־תֹּם פִּגְרֵיכֶם בַּמִּדְבָּר בְּמִסְפַּר הַיָּמִים אֲשֶׁר־תַּרְתֶּם אֶת־הָאָרֶץ אַרְבָּעִים יוֹם יוֹם לַשָּׁנָה יוֹם לַשָּׁנָה תִּשְׂאוּ אֶת־עֲוֺנֹתֵיכֶם אַרְבָּעִים שָׁנָה וִידַעְתֶּם אֶת־תְּנוּאָתִי

Sus hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años… Conforme al número de los días en que reconocieron la tierra, cuarenta días, un año por cada día, cargarán con sus iniquidades cuarenta años, y conocerán mi oposición.

Referencias: Nm 14:33–34

Cades y los cuarenta años

49. Coré y la vara que floreció

Entre c. 1445 y 1407 a. e. c.*

Coré, Datán y Abiram encabezan una rebelión: «Toda la congregación es santa; ¿por qué se levantan sobre nosotros?». La tierra se los traga. Después, entre doce varas, solo la de Aarón echa brotes, flores y almendras.

La rebelión usa una verdad (el pueblo es santo, Ex 19:6) para negar el llamado de Dios. La vara florecida queda ante el arca como señal. La almendra, shaqed, juega con shoqed, «velar»: Dios vela por su palabra (Jer 1:11–12).
וַיְהִי מִמָּחֳרָת וַיָּבֹא מֹשֶׁה אֶל־אֹהֶל הָעֵדוּת וְהִנֵּה פָּרַח מַטֵּה־אַהֲרֹן לְבֵית לֵוִי וַיֹּצֵא פֶרַח וַיָּצֵץ צִיץ וַיִּגְמֹל שְׁקֵדִים

Al día siguiente Moisés entró en la tienda del testimonio, y he aquí que la vara de Aarón, de la casa de Leví, había brotado: había echado brotes, producido flores y dado almendras.

Referencias: Nm 16:3; Nm 17:23 (17:8 en las versiones castellanas)

Cades y los cuarenta años

50. Las jornadas: el camino completo

Nm 33 · resumen escrito en Moab

«Moisés escribió sus salidas, jornada por jornada, por mandato de YHWH.» Números 33 enumera cuarenta y dos campamentos de Ramsés a las llanuras de Moab. El atlas los recorre tramo por tramo.

Varios topónimos de Nm 33 aparecen en listas egipcias de rutas de Transjordania (Dibón, Abarim, Iye-abarim), de los ss. XV–XIII (Kitchen). Muchos otros no se han identificado. Las líneas del mapa son aproximadas y siguen las propuestas más comunes.

Referencias: Nm 33:1–2; Kitchen, Fiabilidad del AT; Curso «Explorando la Tierra Bíblica de Israel»

Cades y los cuarenta años

51. Meribá: golpeó la peña dos veces

Mes 1 · c. 1407 a. e. c.*

Muere Miriam en Cades. Otra vez falta el agua. Dios manda a Moisés hablar a la peña; Moisés la golpea dos veces y grita: «¿Sacaremos agua de esta peña?». Brota el agua, pero Moisés no entrará en la tierra.

Milgrom repasa las explicaciones de la falta: golpear en vez de hablar, la ira, o el «nosotros» que se atribuye el milagro. El texto la llama no haber santificado a Dios ante el pueblo. Es el momento más duro de la vida de Moisés.
וַיָּרֶם מֹשֶׁה אֶת־יָדוֹ וַיַּךְ אֶת־הַסֶּלַע בְּמַטֵּהוּ פַּעֲמָיִם וַיֵּצְאוּ מַיִם רַבִּים וַתֵּשְׁתְּ הָעֵדָה וּבְעִירָם וַיֹּאמֶר יְהוָה אֶל־מֹשֶׁה וְאֶל־אַהֲרֹן יַעַן לֹא־הֶאֱמַנְתֶּם בִּי לְהַקְדִּישֵׁנִי לְעֵינֵי בְּנֵי יִשְׂרָאֵל לָכֵן לֹא תָבִיאוּ אֶת־הַקָּהָל הַזֶּה אֶל־הָאָרֶץ אֲשֶׁר־נָתַתִּי לָהֶם

Moisés alzó su mano y golpeó la peña con su vara dos veces, y salieron muchas aguas, y bebió la congregación y su ganado. Y YHWH dijo a Moisés y a Aarón: «Por cuanto no creyeron en mí para santificarme a los ojos de los hijos de Israel, por tanto, no introducirán a esta asamblea en la tierra que les he dado».

Referencias: Nm 20:11–12; Milgrom, Números (JPS)

Cades y los cuarenta años

52. Edom niega el paso: el Camino del Rey

c. 1407 a. e. c.*

Moisés pide al rey de Edom pasar por el Camino del Rey sin tocar campos ni pozos. Edom sale armado. Israel da la vuelta y rodea su territorio por el desierto.

El Camino del Rey recorría la meseta de Transjordania de Áqaba a Damasco. El curso de Tierras Bíblicas lo sigue para explicar el rodeo. Que Edom tuviera rey en el s. XV es discutido: la arqueología lo ve más tarde, aunque los textos egipcios ya nombran shasu de Seír.

Referencias: Nm 20:17; Curso «Explorando la Tierra Bíblica de Israel»; Giveon, Los beduinos shasu

Cades y los cuarenta años

53. Muere Aarón en el monte Hor

1 del mes 5 · c. 1407 a. e. c.*

Moisés, Aarón y Eleazar suben al monte Hor a la vista de todos. Moisés quita a Aarón sus vestiduras sacerdotales y se las pone a su hijo. Aarón muere en la cumbre; Israel lo llora treinta días.

La tradición, desde Josefo, sitúa el monte en Jebel Harún, junto a Petra, donde un santuario islámico guarda la «tumba de Aarón». Otros prefieren un monte cerca de Cades, en la frontera de Edom (Nm 20:23).

Referencias: Nm 33:38–39

Moab y el Nebo

54. La serpiente de bronce

c. 1407 a. e. c.*

Rodeando Edom, el pueblo se impacienta y murmura. Llegan serpientes venenosas. Dios ordena a Moisés poner una serpiente de bronce sobre un asta: quien la mire, vivirá.

En el santuario madianita de Timna, Rothenberg halló una pequeña serpiente de cobre con la cabeza dorada. Ezequías destruyó siglos después la serpiente de Moisés, Nejushtán, porque le quemaban incienso (2 R 18:4). Jesús la aplica a su cruz (Jn 3:14).

Referencias: Nm 21:8–9; Jn 3:14–15; 2 R 18:4; Rothenberg, Timna

Moab y el Nebo

55. Sehón y Og: la Transjordania

c. 1407 a. e. c.*

Sehón, rey amorreo de Hesbón, también niega el paso y sale a combatir; Israel lo vence y ocupa la tierra del Arnón al Jaboc. Luego cae Og, rey de Basán, en Edrei. Son las primeras victorias de la conquista.

En Dibón apareció en 1868 la estela de Mesa, rey de Moab (s. IX), que nombra a YHWH, a Israel y el monte Nebo. Los Salmos cantan «a Sehón, rey de los amorreos, y a Og, rey de Basán» (Sal 136:19–20).

Referencias: Nm 21:24; Curso «Explorando la Tierra Bíblica de Israel»

Moab y el Nebo

56. Balaam: «una estrella saldrá de Jacob»

c. 1407 a. e. c.*

Balac, rey de Moab, contrata al vidente Balaam para maldecir a Israel desde las alturas. Tres veces Balaam abre la boca y tres veces bendice. La cuarta profecía mira lejos: una estrella saldrá de Jacob.

En Tell Deir Alla, en el valle del Jordán, apareció en 1967 una inscripción pintada (c. 800 a. e. c.): «Libro de Balaam hijo de Beor, el hombre que veía a los dioses». Es la única mención fuera de la Biblia (Hoftijzer). La «estrella» se leyó en clave mesiánica (Mt 2:2).

Referencias: Nm 24:17; Hoftijzer y van der Kooij, Deir Alla

Moab y el Nebo

57. Shemá, Israel

Mes 11 · c. 1406 a. e. c.*

En las llanuras de Moab, Moisés explica otra vez la Torá a la nueva generación: es el Deuteronomio. En su centro, la confesión de Israel: «Escucha, Israel: YHWH nuestro Dios, YHWH uno es. Amarás a YHWH tu Dios con todo tu corazón».

El Shemá se recita en el judaísmo mañana y noche. Jesús lo cita como el primer mandamiento (Mc 12:29–30). Deuteronomio sigue la forma de los tratados del II milenio: prólogo histórico, estipulaciones, bendiciones y maldiciones, testigos (Kitchen).
שְׁמַע יִשְׂרָאֵל יְהוָה אֱלֹהֵינוּ יְהוָה אֶחָד וְאָהַבְתָּ אֵת יְהוָה אֱלֹהֶיךָ בְּכָל־לְבָבְךָ וּבְכָל־נַפְשְׁךָ וּבְכָל־מְאֹדֶךָ

Escucha (Shemá), Israel: YHWH nuestro Dios, YHWH uno es. Y amarás a YHWH tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Referencias: Dt 6:4–5; Dt 1:3–5; Kitchen, Fiabilidad del AT; Tigay, Deuteronomio (JPS)

Moab y el Nebo

58. Escoge la vida

c. 1406 a. e. c.*

Al final de sus discursos, Moisés pone ante Israel dos caminos: la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Pone por testigos al cielo y a la tierra: «Escoge, pues, la vida… porque él es tu vida».

La elección no es un ideal abstracto: es «amar a YHWH, escuchar su voz y aferrarse a él». Pablo cita el capítulo para hablar de la fe: «cerca de ti está la palabra» (Dt 30:14; Ro 10:8).
הַעִידֹתִי בָכֶם הַיּוֹם אֶת־הַשָּׁמַיִם וְאֶת־הָאָרֶץ הַחַיִּים וְהַמָּוֶת נָתַתִּי לְפָנֶיךָ הַבְּרָכָה וְהַקְּלָלָה וּבָחַרְתָּ בַּחַיִּים לְמַעַן תִּחְיֶה אַתָּה וְזַרְעֶךָ לְאַהֲבָה אֶת־יְהוָה אֱלֹהֶיךָ לִשְׁמֹעַ בְּקֹלוֹ וּלְדָבְקָה־בוֹ כִּי הוּא חַיֶּיךָ וְאֹרֶךְ יָמֶיךָ לָשֶׁבֶת עַל־הָאֲדָמָה אֲשֶׁר נִשְׁבַּע יְהוָה לַאֲבֹתֶיךָ לְאַבְרָהָם לְיִצְחָק וּלְיַעֲקֹב לָתֵת לָהֶם

Pongo hoy por testigos contra ustedes a los cielos y a la tierra: he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia, amando a YHWH tu Dios, escuchando su voz y aferrándote a él, porque él es tu vida.

Referencias: Dt 30:19–20

Moab y el Nebo

59. «Esfuérzate y sé valiente»

c. 1406 a. e. c.*

Moisés tiene ciento veinte años y sabe que no cruzará el Jordán. Llama a Josué ante todo Israel y le traspasa el liderazgo: «Esfuérzate y sé valiente; YHWH va delante de ti, no te dejará».

Josué, el ayudante que no se apartaba de la tienda (Ex 33:11), recibe la tarea que su maestro no terminará. Moisés escribe la Torá, la entrega a los sacerdotes y enseña a Israel un último cántico (Dt 31–32). El Talmud dice que Josué escribió los ocho versos finales (Bava Batra 15a).
וַיִּקְרָא מֹשֶׁה לִיהוֹשֻׁעַ וַיֹּאמֶר אֵלָיו לְעֵינֵי כָל־יִשְׂרָאֵל חֲזַק וֶאֱמָץ כִּי אַתָּה תָּבוֹא אֶת־הָעָם הַזֶּה אֶל־הָאָרֶץ אֲשֶׁר נִשְׁבַּע יְהוָה לַאֲבֹתָם לָתֵת לָהֶם וְאַתָּה תַּנְחִילֶנָּה אוֹתָם וַיהוָה הוּא הַהֹלֵךְ לְפָנֶיךָ הוּא יִהְיֶה עִמָּךְ לֹא יַרְפְּךָ וְלֹא יַעַזְבֶךָּ לֹא תִירָא וְלֹא תֵחָת

Moisés llamó a Josué y le dijo a la vista de todo Israel: «Esfuérzate y sé valiente, porque tú entrarás con este pueblo en la tierra… YHWH es el que va delante de ti; él estará contigo, no te dejará ni te desamparará: no temas ni te acobardes».

Referencias: Dt 31:7–8; Talmud, Bava Batra 14b–15a

Moab y el Nebo

60. Desde el Nebo

Mes 12 · c. 1406 a. e. c.*

Moisés sube de las llanuras de Moab a la cumbre del Pisgá. Dios le muestra toda la tierra, de Galaad hasta Dan, hasta el mar occidental, el Neguev y Jericó. «Te la he hecho ver con tus ojos, pero no pasarás allá.»

Desde Ras Siyagha se ven el valle del Jordán, Jericó y, en días claros, Jerusalén; Dan y el Mediterráneo no se ven a simple vista. Por eso muchos leen aquí una visión dada por Dios. La peregrina Egeria visitó el memorial en el s. IV (Piccirillo).

Referencias: Dt 34:1–4; Piccirillo y Alliata, Monte Nebo; Egeria, Itinerario

Moab y el Nebo

61. Muere el siervo de YHWH

Mes 12 · c. 1406 a. e. c.* · Moisés tiene 120 años

«Y murió allí Moisés, siervo de YHWH, en la tierra de Moab, por boca de YHWH.» Dios mismo lo sepulta en el valle, y nadie conoce su tumba. Tenía ciento veinte años; sus ojos no se habían oscurecido.

«Por boca de YHWH» (ʿal-pi) se leyó como «por un beso de Dios»: así mueren los justos (Bava Batra 17a). La tumba desconocida impide su veneración (Tigay). Judas menciona una tradición sobre el arcángel Miguel y el cuerpo de Moisés (Jud 9). Israel lo llora treinta días.

Referencias: Dt 34:5–7; Talmud, Bava Batra 17a; Tigay, Deuteronomio (JPS); Jud 9

Moab y el Nebo

62. Un profeta como yo

Deuteronomio 18 · Hechos 3 · Mateo 17

Moisés había anunciado: «Profeta como yo te levantará YHWH tu Dios; a él oirán». Pedro lo aplica a Jesús. En el monte de la transfiguración, Moisés y Elías aparecen conversando con él.

Dt 34:10 dice que no volvió a levantarse un profeta como Moisés: la promesa quedó abierta. Juan resume la relación: «la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo» (Jn 1:17). Hebreos: Moisés, siervo en la casa; Cristo, Hijo sobre ella.
נָבִיא מִקִּרְבְּךָ מֵאַחֶיךָ כָּמֹנִי יָקִים לְךָ יְהוָה אֱלֹהֶיךָ אֵלָיו תִּשְׁמָעוּן

Profeta como yo te levantará YHWH tu Dios de en medio de ti, de tus hermanos; a él oirán.

Referencias: Dt 18:15; Hch 3:22; Mt 17:2–3; Jn 1:17; Heb 3:5–6

Moab y el Nebo

63. El cántico de Moisés y del Cordero

Reflexión

Moisés no entró en la tierra. Su vida empezó en las aguas del Nilo y terminó a la vista del Jordán. Hebreos dice que eligió el oprobio antes que los tesoros de Egipto, «como quien ve al Invisible».

El Apocalipsis cierra el círculo: junto a otro mar, los vencedores cantan «el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero» (Ap 15:3). La liberación de Egipto se vuelve figura de una liberación mayor.
²³ Πίστει Μωϋσῆς γεννηθεὶς ἐκρύβη τρίμηνον ὑπὸ τῶν πατέρων αὐτοῦ, διότι εἶδον ἀστεῖον τὸ παιδίον καὶ οὐκ ἐφοβήθησαν τὸ διάταγμα τοῦ βασιλέως. ²⁴ πίστει Μωϋσῆς μέγας γενόμενος ἠρνήσατο λέγεσθαι υἱὸς θυγατρὸς Φαραώ, ²⁵ μᾶλλον ἑλόμενος συγκακουχεῖσθαι τῷ λαῷ τοῦ θεοῦ ἢ πρόσκαιρον ἔχειν ἁμαρτίας ἀπόλαυσιν, ²⁶ μείζονα πλοῦτον ἡγησάμενος τῶν Αἰγύπτου θησαυρῶν τὸν ὀνειδισμὸν τοῦ Χριστοῦ, ἀπέβλεπεν γὰρ εἰς τὴν μισθαποδοσίαν. ²⁷ πίστει κατέλιπεν Αἴγυπτον, μὴ φοβηθεὶς τὸν θυμὸν τοῦ βασιλέως, τὸν γὰρ ἀόρατον ὡς ὁρῶν ἐκαρτέρησεν.

²³ Por la fe Moisés, al nacer, fue escondido tres meses por sus padres, porque vieron que el niño era hermoso, y no temieron el decreto del rey. ²⁴ Por la fe Moisés, ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija del faraón, ²⁵ prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios antes que gozar por un tiempo del pecado; ²⁶ consideró mayor riqueza el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. ²⁷ Por la fe dejó Egipto sin temer la ira del rey, porque se mantuvo firme como quien ve al Invisible.

Referencias: Heb 11:23–27; Ap 15:3

Fuentes

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